Sábado, 28 Julio 2018 10:23

Éxito de Fedearroz, ¿envidia o tormento de muchos?

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El gremio arrocero acaba de inaugurar la nueva planta de secado, trilla y almacenamiento en jurisdicción de Puerto López, Meta, con la cual habrá mayor competitividad y sentido de pertenencia por las cosechas.

Luego de visitar la inspección de Policía de Pachaquiaro en Puerto López en el departamento del Meta y de ver la tremenda e imponente planta de secado, trilla y almacenamiento de arroz queda uno más convencido que la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, es de lejos uno de los gremios más eficientes y con mayor visión de mercado. Finalmente la gente le cree a lo que se ve y en el caso del sector arrocero las inversiones están a la orden del día lo cual está llevando a un progreso, a un crecimiento y a una consolidación que de manera absurda pisa callos y exacerba los ánimos de algunas firmas que piensan que dividiendo ganan.

Es tan importante lo que hace el gremio que inclusive la embajada del Japón en Colombia se sumó a la causa donando los equipos para la trilla de arroz en la nueva y moderna planta, caracterizados por su última tecnología, eficacia y precisión. No en vano el embajador de Japón, Keiichiro Morishita, reconoció la encomiable labor del gremio y dijo que los aportes al cultivo de arroz y a ese incansable sector primario, son un reconocimiento a la laboriosidad, al empuje y desde luego a la paz, porque para el gobierno de Japón, en la medida que haya trabajo e industria en el campo más fácil es llegar a una sana y tranquila convivencia en un país en donde hay espacio para todos.

En la ceremonia de inauguración y bendición de la planta, porque hasta Dios le da bendiciones a estas iniciativas, llamó poderosamente la atención las palabras del Presidente de la Junta Directiva de Fedearroz, Néstor Julio Velasco, quien dijo que la inversión en el sector arrocero primario y el progreso son la respuesta a la experiencia de ver desaparecer sector por falta de emprendimiento e iniciativa. Agregó que los tratados de libre comercio a nivel mundial han traído sus consecuencias   por eso se busca no llegar a extremos como los de México cuando desapareció el arroz una vez fue firmado el TLC  de ellos con Estados Unidos más conocido como Nafta.

Indicó que del mapa colombiano se fueron tristemente cultivos y subsectores agrícolas como el maíz, el algodón, la cebada, el trigo, el ajonjolí y el sorgo por la importación masiva de estos productos que dejó al campo asolado, sin trabajo y lamentando unos errores que no piensa repetir el sector arrocero que muy bien leyó la lamentable historia del agro que hoy puede entrar en nuestra sección de “Érase una Vez”.

A criterio de Velasco, los TLC no son amenazas sino unos retos que solamente pueden ser favorables con productividad y competitividad así como con una buena agronomía. Recalcó que lo ideal en el sector arrocero es llegar a producir la tonelada de arroz a 300 dólares con lo cual el productor es competitivo y no se expone a la desaparición.

El Presidente de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, dijo que los recursos para construir las plantas de valor agregado en el arroz de Pore en el Casanare, de Puerto López en el Meta, la de Valencia en Valledupar y la que se está erigiendo en el municipio de Espinal, Tolima, vienen de unas utilidades por subastas de arroz pactadas en la negociación del TLC que fueron acordadas como mecanismo de defensa a los productores nacionales.

Cabe anotar que Colombia Rice Export Quota, Inc. es una compañía sin fines de lucro que fue creada para asignar el contingente arancelario de arroz establecido por el Acuerdo de Promoción Comercial entre Colombia y los Estados Unidos de América en 2012.

Según explicó Hernández, COL-RICE opera como una Export Trading Company (ETC) según las leyes de los Estados Unidos, y ha recibido un Certificado de Revisión de Comercio de Exportación del Departamento de Comercio de ese país, el cual autoriza el ETC en la administración del cupo.

De esta compañía, Fedearroz participa en un 50 por ciento y los arroceros de Estados Unidos igual participan con el 50 por ciento restante. Por tal motivo, dijo, las utilidades que generan las subastas son repartidas en partes iguales entre los arroceros de los dos países.

“En tiempos del ministro de Agricultura, y Desarrollo Rural Juan Camilo Restrepo, le presenté una fórmula al titular de la cartera sobre cómo deberían invertirse estos fondos y el tema era competitividad en los agricultores colombianos y con ello fue posible tener dinero al día para empréstitos que tienen como finalidad la compra de maquinaria, la adecuación de terrenos para implementar el programa de Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, igual para adecuar tierras, créditos que se dieron a un plazo de siete años con dos de gracia y una tasa igual al IPC, es decir, dinero barato y fácil de reembolsar. Hemos prestado dinero para la infraestructura de secamiento a nivel fincas y unos fondos muy importantes han ido a la asistencia técnica y a la transferencia de tecnología”, explicó el señor Hernández Lozano.

Informó que los ingresos por las mencionadas subastas han sumado 169.000 millones de pesos y precisó que los rendimientos de dichos fondos alcanzaron los 9.200 millones para un total de 178.000 millones de pesos que llegaron a los arroceros por las subastas.

Expuso que algunos enemigos de los proyectos de la federación han querido cuestionar lo que se hace, y afirmó que para tranquilidad de todos, inclusive para quienes señalan, ha habido transparencia en los manejos de dichos recursos ya que fueron invertidos en infraestructura como fue el caso de Pore que demando 54.500 millones de pesos, lo cual involucra predios, diseños, adecuación eléctrica, mano de obra así como maquinaria y equipos.

La planta que lleva dos años en servicio ha resultado todo un éxito porque los arroceros que han llevado su cereal allí, han podido percibir ingresos adicionales entre el 12 y el 20 por ciento por el solo hecho de participar en la industrialización de su arroz que después de convertirlo y levarlo a niveles de blanco, lo pueden fácilmente comercializar.

La planta de Valencia en Valledupar tuvo una inversión de 14.500 millones de pesos aclarando que allí hubo un aporte de cerca de 2.500 millones de pesos por parte del gobierno, pero la gran inversión llegó de la ETC.
Asopromojana que es una asociación de productores de la Mojana se apoyó también en Fedearroz que desembolsó recursos por 250 millones de pesos.

Puerto López, planta que recién fue inaugurada es una planta que fue posible con una inversión superior a los 56.192 millones de pesos de los cuales el gobierno japonés aportó alrededor de 1.600 millones de pesos utilizados en la compra de los equipos de trilla y que llegaron gracias a los buenos oficios del señor embajador del Japón.

Sobre la planta de Espinal, Fedearroz dijo que costará cerca de 22.000 millones de pesos, obra ya en construcción tras la aprobación de las licencias y planta que operará en el centro del país. La federación igual ha financiado la adquisición de plantas de secamiento para los productores por 12.300 millones de pesos en las mejores condiciones de financiación tal y como ocurre con los recursos que se aprueban para la adquisición de equipos de preparación y adecuación de tierras para los agricultores que se han beneficiado en un número que pasa los 200 labriegos.

Fedearroz igual ha coadyuvado con la financiación de equipos para el campo como tractores, combinadas, sembradoras, niveladoras Lamplien y plantas, especialmente para agricultores que impulsan la asociatividad. Fueron adquiridos equipos para la ejecución del programa AMTEC por valor de 11.200 millones de pesos y 27 kit de maquinaria, básicamente para pequeños agricultores.

El gremio ha invertido en asistencia técnica y en transferencia de tecnología unos 20.000 millones de pesos, aclarando que dicha asistencia arrancó con 24 ingenieros agrónomo desde 2013 hasta 2015 y a 50 entre 2015 a 2019. Este trabajo permitió llevar a asistencia a unas 68.000 hectáreas con beneficio para 1.650 agricultores. Fedearroz igual invierte en capacitación y en eventos de actualización tecnológica.

Con el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, Fedearroz firmó un convenio muy importante que cuesta 5.000 millones de pesos de los cuales fueron aportados de los fondos ETC, 2.200 millones de pesos y que resulta vital porque se trata del desarrollo de líneas, con genes de resistencia a pyricularia que es una enfermedad permanente que acompaña al arroz desde hace muchos años como también la incorporación de nuevas fuentes de resistencia al virus de la hoja blanca que es otra de las plagas que han permanecido en el tiempo en los cultivos.

“Esto es lo que hemos hecho y tristemente algunos han querido criticar e inclusive asegurar que no hay investigación y culpan al gremio por el beneficio o provecho de las variedades de hoy que rinden menos que las anteriores, lo cual no es cierto porque el año pasado fueron sembradas 600.000 hectáreas, es decir que creció la siembra en 100.000 hectáreas, pero en terrenos marginales en donde el promedio baja. Nos quieren comparar con Uruguay o con Estados Unidos, quieren que produzcamos 10 y 12 toneladas lo cual no es posible, la razón es muy sencilla, esos son países de la zona templada en donde tienen hasta 12 horas de luz diaria, teniendo la posibilidad de reportar mayores rendimientos. En Colombia las variedades bajo riego producen ocho toneladas cuando en esos países se producen 9, 8 o 10 toneladas, sin embargo, ha crecido el rendimiento por hectárea”, apuntó el Presidente de Fedearroz.

Añadió que para colmo de males en los últimos diez años el sector viene recuperándose del cambio climático que tuvo un efecto negativo, no solamente en el arroz sino en muchos otros productos del agro colombiano. Los recursos, escribió, han ido a investigación genética, agronomía, adecuación de tierras, manejo del cultivo y a todo lo que implique combatir los efectos negativos del cambio climático.

A los escépticos y a quienes buscan sin argumentos el desprestigio, Fedearroz los invitó a unirse para sumar y generar una fuerza que saque el país adelante porque alterando la realidad y dividiendo, tan solo llega un ambiente de desconfianza que de nada sirve para la armonía productiva, la competitividad y la anhelada paz.

Hernández aseguró que con el AMTEC fue posible bajar hasta en 30 por ciento los costos de producción, aumentando hasta en una, y dos toneladas los rendimientos por hectárea. Destacó que el programa de Adopción Masiva de Tecnología, no solamente es bondadoso en competitividad sino en sostenibilidad y preservación del medio ambiente porque se utiliza en zonas de riego 42 por ciento menos liquido del demandado antes, 50 por ciento de semilla y 30 por ciento menos de plaguicidas contaminantes, lo que ha resultado para el país.

Desde su punto de vista, hay necesidad de inversión pública por parte del estado y que se le ponga la debida atención al sector agropecuario si es que se quiere tener un país en paz y un campesino ocupado con productos lícitos. En el campo, declaró, se necesitan hechos y menos promesas o palaras que generalmente se las lleva el viento. Fedearroz fue muy claro al decir que no hay desacuerdo con las políticas agropecuarias de coyuntura sino con todos los gobiernos anteriores en vista que nadie le prestó la debida atención a la ruralidad.

Dijo que del nuevo gobierno esperan buenas políticas porque se viene hablando de mejorar la inversión, de aumentar los distritos de riegos, de fomentar la inversión público-privada, a manejar concesiones y a utilizar otras herramientas que le pueden dar una mano al agro porque si no hay dinero hay que desarrollar el campo con recursos de diferentes partes.

“El gran problema del campo es la ausencia de presupuesto porque un ministerio que tenía más de tres billones de pesos en presupuesto y que luego pasó a 1.2 billones, por obvias razones no podrá ser eficiente y trazar políticas productivas de manera consecuente”, dijo Hernández Lozano.

Hay que decir que Colombia redujo las siembras de arroz en unas 80.000 hectáreas, es decir 400.000 toneladas menos de oferta, razón más que suficiente para hacer un ajuste en los precios del arroz porque menos toneladas le hacen mella al mercado lo que por ley de oferta y demanda debe ser más que suficiente para que los precios reaccionen.

Insistió en que en Colombia hay un excesivo problema de concentración de la comercialización en pocas manos lo que lleva a que haya abuso de la posición dominante, que puede llevar hasta un mercado manejado por carteles del producto atomizando y pasando por alto la ley de la oferta y la demanda en vista que hay control de parte de quienes compran la cosecha, lo que invita a una mayor presencia del estado pues si bien no se está pidiendo volver al Instituto de Mercadeo Agropecuario, IDEMA, víctima de la corrupción, lo cierto es que los países desarrollados y en desarrollo tienen mecanismos de control para evitar los líos que trae la sobreoferta.

Fedearroz dijo que por ello es necesario promover el mecanismo del incentivo al almacenamiento que no debe verse como un subsidio sino como una compensación a los productores por la ausencia estatal en momentos de controlar la oferta y la demanda para que haya estabilidad de precios.

Hoy Colombia consume 40 0 41 kilos de arroz Per cápita, lo cual equivale a 1.7 millones de toneladas anuales de arroz blanco que el país está en capacidad de producir, lo cierto es que sigue enfrentándose a fenómenos adicionales como el contrabando que envilece los precios por el cereal que llega triangulado desde Venezuela.

Un reclamo de Fedearrroz es que se incumplió con el programa “Colombia Siembra” porque este se lanzó para autoabastecer al país y para sustituir importaciones, asunto que no pasó porque hubo “Colombia Siembra”, pero no “Colombia Compra”. El gremio pidió una intervención perentoria del gobierno al considerar injusto el tratamiento que la industria le dio  la cosecha de 2017 que tiene a muchos agricultores perdiendo dinero y a otros en quiebra, situación que puede agravarse este año.

Dijo que el modelo del arroz debería replicarse en otros sectores productivos, pero deploró el hecho que al campo siempre se le ve como a la cenicienta de todas las inversiones del estado, lo que explica por qué siempre llevan del bulto los dos extremos de la cadena, los productores y los consumidores.

El tema de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social, Zidres, no es mirado con desdén en el sector arrocero que considera que si se hace al derecho, el programa es la mejor manera de fomentar empresa en el campo. Para Fedearroz, cualquier medida que lleve al desarrollo del sector y de zonas como la Altillanura es fundamental porque en esas zonas es necesario hacer inversiones superiores a los cuatro o cinco millones de pesos por hectárea para hacer la tierra productiva lo cual no puede hacer un campesino solo.

A criterio de Hernández, la mejor manera de ejercer soberanía es a través de la agricultura y por eso el arroz es un ejemplo de ocupación productiva pacífica en donde se busca a toda costa la rentabilidad para los productores. Es por eso que ve en los tratados de libre comercio una talanquera para el desarrollo agropecuario que fue usado de comodín en unas negociaciones que sacrificaron sectores primarios.

Finalmente Fedearroz les dijo a la industria que lo más favorable para la cadena del arroz es trabajar unidos y con armonía porque inclusive el AMTEC puede llevarle mucha más renta a los industriales.

Sobre la guerra comercial, Fedearroz dijo que la política del Presidente Donald Trump, es equivocada porque cuando se desatan esos conflictos comerciales entre las grandes potencias, los grandes perdedores suelen ser los países en vía de desarrollo y argumentó que ese proteccionismo no es ni un buen mensaje ni un buen ejemplo para el resto del mundo.

“El gobierno debe pensar en su sector agrícola y en su sector pecuario porque tiene que buscar la estabilidad económica y la permanencia en el tiempo de los agricultores y de los ganaderos, pero lógicamente cuidándose de lo que pase en el entorno internacional porque una guerra comercial puede ser un desastre para todo el mundo”, concluyó.

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