Sábado, 15 Septiembre 2018 15:44

Alerta en el sector arrocero por posible llegada de nuevas plagas

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El cambio climático, las importaciones derivadas del libre comercio y la resistencia bacteriana sugieren una amenaza fitosanitaria que únicamente se combate con investigación y mejoramiento genético.

Fue necesario viajar al muy caliente municipio de Espinal en las fértiles y prósperas tierras del Tolima para saber que detrás de un suculento y humeante plato de arroz, hay todo un cúmulo de trabajo, de mucho estudio y de toda una apuesta científica que de manera acertada va evolucionando las semillas y adecuándolas a los nuevos entornos en donde las plantaciones del cereal son cada vez más proclives a plagas y enfermedades. El asunto no es sencillo si se tiene en cuenta que con el cambio climático y el exceso de antibióticos vienen presentándose una serie de fenómenos en la naturaleza tales como resistencia bacteriana, mutación de microorganismos, adaptación de patógenos y poca eficiencia en herbicidas, fungicidas e insecticidas, es decir, el reto es grande y las amenazas están a la orden del día.

El sol abrazador de la arrocera jurisdicción, no fue obstáculo para poder analizar el trabajo que, desde la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, se hace en el Centro Experimental Las Lagunas, un sitio destinado para la investigación y para explorar las fórmulas que después de muna juiciosa tarea, culmina con semillas certificadas, las mismas que garantizan óptimos rendimientos, calidad en cosecha y toda una garantía en gourmet.

La ingeniera agrónoma y fitopatóloga de Fedearroz, Johanna Echeverri Rico, habló con Diariolaeconomia.com, y precisó que en los últimos años el gremio ha enfrentado el cambio climático razón por la cual aparecieron nuevas enfermedades que no aparecían en los cultivos de arroz desde 2009.

Explicó que como ventaja en medio de las vicisitudes está toda la variabilidad genética que sustenta y apoya un trabajo de monitoreo permanente en el campo para poder identificar cuales nuevas enfermedades pueden estar por hacer su arribo y así poder preparar la contingencia para enfrentar los nuevos males y contrarrestar efectos e impactos que suelen precarizar la economía agraria.

“El asunto es claro, la presencia de nuevas enfermedades en la agricultura puede llegar, pero ojalá no sea algo que pueda ser traído o cualquier otra cosa, hay que ser muy cuidadoso en el tema legal, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, es muy cuidadoso en ese aspecto, en la introducción de semillas y en otros aspectos como la internacionalización de los mercados porque eso igual puede hacer que vengan nuevas enfermedades”, expuso Echeverri Rico.

Reconoció que la autoridad sanitaria hace controles severos en los puertos para evitar daños fitosanitarios y por eso se aguarda que desde la ilegalidad no le lleguen al país nuevos problemas por plagas o enfermedades.

En línea con otros científicos, Echeverri precisó que pueden llegar dificultades por el clima en productos como el café y otros que están seriamente amenazados por enfermedades muy complicadas, pero manifestó que no ve la magnitud del problema con el arroz, aclarando que en Japón y en Asia hay enfermedades que no están en Colombia y que desde luego no se les quiere ver, lo que explica todo el monitoreo, la vigilancia y el trabajo de la brigada fitosanitaria que se adelanta en 1.100 lotes, lo cual resulta una muestra muy representativa por cuanto permite estar alerta, destacando que hay otro monitoreo con lotes sensores que hace posible observar que está pasando con el tema del arroz.

Una preocupación en los científicos e ingenieros de Fedearroz es que independiente de Japón que es un país supremamente serio en el tema sanitario, hay países en el sudeste asiático que no lo son tanto y por ello le corresponde al país permanecer con ojo avizor.

En opinión de la fitopatóloga, la investigación en las Américas es de muy alta calidad tal y como se puede apreciar en Estados Unidos, en Brasil, Colombia, Argentina y Uruguay que son países que hacen muy bien las cosas en adelantos científicos al servicio de la ruralidad, puntualmente en el arroz, pero igual, afirmó, hay países que trabajan fuertemente en mejoramiento como sucede en Perú, Costa Rica y otras naciones de la región.

A esta muy capaz y tozuda profesional le tranquiliza el hecho de que todos los días piensa en qué es lo mejor que el gremio y sus investigadores le van a dejar al agricultor arrocero, pero le inquieta que el país eventualmente no pueda estar preparado para enfrentar una determinada novedad, hace una pausa, respira y vuelve al sosiego ya que es consciente que la tarea se hace lo mejor posible, con la mejor intención y con las mejores herramientas para poder respaldar a los labriegos del país.

“Aquí no se baja la guardia para nada y como si fuera poco, todos aquí en Fedearroz le ponemos amor y pasión a lo que hacemos porque sabemos que no vamos a soltar de la mano al agricultor arrocero, aquí trabajamos sin improvisar y eso sí, haciendo uso de la mejor tecnología”, apuntó.

La semilla debe ser certificada

Sin duda alguna el tema de las semillas certificadas es vital para una mejor y más rentable agricultura en vista que muchos por ahorrar, terminan enfrascados en tremendos líos que resultan sumamente onerosos porque en agricultura como en todo lo barato sale caro.

Frente a una encomiable tarea en mejoramiento de semillas el asunto es creerse el cuento y creerle a Fedearroz porque el gremio viene trabajando desde hace setenta años por el agricultor, precisamente con los recursos que este brinda para poder contar con toda una base genética que es sin lugar a dudas el gran activo de Fedearroz.

Precisamente y viendo el banco de germoplasma es posible constatar las accesiones de diferentes países, diversidad y material que permiten constantemente generar variedades para poder sustentar toda esa base genética y enfrentar con ello el cambio climático y hacerle frente a las diferentes plagas que hay en el cultivo así como a las enfermedades y contrarrestar cualquier efecto fisiológico y por ello, todo el tiempo, los fito-mejoradores están trabajando en tener una adecuada base genética lo cual no es de ahora y hace que se le deba creer a Fedearroz porque viene desarrollando un trabajo de tiempo atrás, labor que inició Fedearroz con el ICA y con el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, que fueron a la postre los pioneros de la revolución verde que permitió variedades adaptadas para el subtrópico que fueron al mercado colombiano y al de la región.

“Fedearroz ha estado siempre con el agricultor y no lo ha dejado a pesar de todas las vicisitudes porque tuvimos vaneamiento, cambio climático y otros problemas, pero sacamos algo de óptima calidad, confiable que finalmente le permitió al arrocero seguir en el mercado, es por eso y por mucho más que hay que creerle a Fedearroz”, dijo Echeverri Rico.

El enemigo a vencer de la agricultura tiene una base llamada cambio climático porque detrás de ese fenómeno vienen muchas cosas y problemas, pero el gremio arrocero hoy considera que está muy preparado para ese reto porque se ha hecho un trabajo desde hace muchos años lo cual se ha demostrado con la puesta a punto de variedades que han logrado resistir los diversos entornos. Recalcó que hay inconvenientes a nivel de mercado como también de plagas y enfermedades que vienen atadas al cambio climático.

Lamentó que el lío sanitario esté pasando elevada factura por la falta de conocimiento y por la carencia de una mentalidad más avanzada y de una cultura productiva en donde cambie igualmente la estructura de mercado. Dijo que el agricultor debe hacer desde ya las cosas de manera diferente, razón por la cual Fedearroz está trabajando sin descanso en la innovación genética y en el mejoramiento de las semillas para garantizar así mejores rendimientos, muy buenas cosechas y lograr los niveles de rentabilidad en el campo, por ello, recalcó Echeverri, todos los investigadores están unidos en ese objetivo común.

Una clave es el producto diferenciado, la denominación de origen y todo lo que implique mejoramiento e investigación con lo cual hay opciones de variedades con las que el arrocero pueda salir al mercado y vender bien, pero igual en un escenario en el que pueda exportar.

Una realidad es que el productor de arroz debe ser orientado un poco más porque hay regiones en donde hay arroceros con una buena estructura empresarial, pero hay casos de indisciplina que deben meterse en cintura porque si las cosas se hacen bien, terminan bien.

Hay un dato que no es menor ya que en veinte años, Fedearroz ha logrado poner en las manos de los productores 30 variedades, con la buena noticia que vienen más y unos adelantos muy interesantes. En el laboratorio puesto en marcha desde 1997 son estudiadas las enfermedades de las plantas del cultivo del arroz.

Ante las necesidades y las exigencias, Fedearroz optó por invertir en los laboratorios de fitopatología de Las Lagunas en Espinal y en el de Santa Rosa en Villavicencio. Dicha apuesta permitió avanzar en la investigación de las enfermedades del arroz. En el laboratorio se hace posible trabajar en desarrollos e investigaciones para regiones como el Huila, el Tolima y el Valle del Cauca, es decir de la Zona Centro.

Este laboratorio se mueve en tres frentes de trabajo y son diagnóstico que es gratis porque lo paga la Cuota de Fomento Arrocero, igual en el apoyo a los monitoreos fitosanitarios, así como en investigación. Las principales enfermedades del arroz en Colombia están cubiertas por siete u ocho hongos, dos bacterias principalmente y dos enfermedades virales. Se destacan la pyricularia, la helmintosporiosis, pudrición de la vaina y la Cercosporiosis entre otras.

Fedearroz, investigación y resultados

A turno el fitomejorador, Nelson Fernando Amézquita, aseveró que en el proceso de investigación Fedearroz cuenta con un amplio recurso genético pues tiene un banco de germoplasma con cerca de 7.000 diferentes semillas que son los padres de las variedades que hoy están en el mercado.

“Desde luego esto no es suficiente y por eso tenemos que hacer cruzamientos entre diferentes parentales y así generar muchas familias, alrededor de 8.000 cada año que son las evaluadas para poder llegar al final de cada década con una nueva variedad a la que se le mide una serie de características para que pueda cumplir los requisitos, no solamente del agricultor, sino rendimientos, resistencia a enfermedades, tolerancia al estrés del ambiente como altas o bajas temperaturas, falta de agua y otras. Igual tenemos que pensar que ese arroz debe pasar por una industria, luego hay que ver como se comporta el grano frente a los molinos, como se obtiene un alto índice de pilada y finalmente muchas variables que tienen que ver con el como termina el arroz en el plato, como se comporta el proceso de cocción lo cual se hace con modernos equipos y todo el tema de rendimientos”, especificó el experto.

Una prueba de un buen trabajo es el arroz Fedearroz 60, variedad de alto gourmet que cumple con todos los parámetros los cuales están muy delicadamente organizados para ofrecer una elevada palatabilidad y un alto gusto en lo que tiene que ver con el consumo de arroz.

Amézquita señaló que para generar una variedad que demanda cerca de diez años, los investigadores de Fedearroz tienen que evaluar las líneas del banco de germoplasma en donde hay arroces de todo tipo, largos cortos, con colores y con distintas características. De allí son elegidos los mejores parentales que son las líneas que se buscan en una nueva variedad. En la mamá, explicó, pueden existir características de calidad y resistencia a alguna enfermedad y el papá podría tener un mejor comportamiento frente a las condiciones de ambiente en el rendimiento, así las cosas, los expertos combinan esas particularidades a través de unos cruzamientos, obteniendo unas familias derivadas de los cruces de papá y mamá para finalmente seleccionar aquellos hijos considerados superiores.

Una vez seleccionados los mejores hijos, de allí derivan las nuevas familias que son evaluadas en periodos que pueden ir de tres a cuatro años, Posteriormente esas familias en donde hay hermanos parecidos son sometidas a ensayos de rendimiento, pruebas nacionales y finalmente unos ensayos que son inscritos ante el ICA, paso que permite obtener el registro como nueva variedad.

En el Centro Experimental Las Lagunas, se hacen alrededor de 1.200 y 1.500 cruzamientos anualmente, pero este sitio de investigación busca apoyo en otros centros aprovechando que en Colombia hay cuatro de estos, incluida Las Lagunas en donde son realizados desarrollos en investigación y mejoramiento, así como en todo un estudio sobre el cultivo del arroz.

El fitomejorador comentó que detrás cada semilla certificada hay una serie de procesos que aseguran que esa semilla es la variedad que el agricultor va a poner en su campo, allí están los procesos de generación de semillas genéticas básicas, registradas y finalmente certificadas, que no solamente cumplen los estándares internos de Fedearroz, sino que están supervisadas por el ICA.

Manifestó que cuando es sembrada una semilla certificada, el productor está sembrando mejor vigor, está sembrando pureza genética, pureza física, sanitaria y varietal, Amézquita expuso que de alguna manera cada semilla certificada sembrada en el campo es una planta de arroz que le ofrece el mejor rendimiento al agricultor comparado con una semilla de costal en donde la producción es dudosa, la cantidad de semillas que puedan germinar en momento determinado puede estar por debajo del 80 por ciento, con altas cantidades de contaminación por arroz rojo, por caminadora por lazas nocivas como también lesivas y por supuesto el incremento de enfermedades en el campo.

Al mirar los rendimientos del arroz en Colombia, en los últimos años se puede ver una ligera disminución que nada tiene que ver con las variedades, sino que se explica por el crecimiento del área sembrada en zonas no adecuadas y en lotes marginales como es el caso de los llanos orientales. Sin embargo, en las regiones en donde tradicionalmente se ha cultivado arroz, el incremento ha sido notable con el uso de las variedades que tiene la Federación hoy en día.

Cabe recordar que, en los años 2009 y 2010, el país vivió unos embates muy fuertes del ambiente que hicieron disminuir los rendimientos, pero a partir de la utilización de variedades como Fedearroz 67 y 68, hoy el rendimiento empieza a repuntar y es el caso específico de Saldaña en donde hace tres años eran reportados rendimientos de menos de cien bultos por hectárea y hoy, seguramente, el promedio está en 120 bultos por hectárea con las variedades de Fedearroz.

Prácticamente se puede decir que usar semillas que no estén certificadas es dar papaya porque en un mundo de alta competencia, los que quieren, ahorrar cualquier dinero, están exponiéndose a salir del mercado por cuanto ante un gasto adicional por malas semillas, el daño es grave, costoso y absurdo puesto que finalmente legitima el dicho aquel que resulta más caro el collar que el perro.

Es por eso que el programa de adopción masiva de tecnología, AMTEC, está empeñado en que cada agricultor arrocero nacional aprenda a manejar su cultivo de la manera más adecuada en donde hagan grata convergencia la competitividad y la sostenibilidad.

“El arroz debe ser eficiente desde el punto de vista ambiental para que en el futuro nuestras generaciones puedan seguir consumiendo un espectacular arroz que es de Colombia y para los colombianos”, anotó.

Un problema en donde deben entrar a intervenir agricultores, gobierno e industria es en las siembras de rotación para que las cadenas logren articularse y facilitar con ello la comercialización de las cosechas porque tristemente hay egoísmos y poca atención en el prójimo, básicamente en ese que se rompe el lomo en la ruralidad.

“Gracias a todos los trabajos y a la investigación, Colombia produce el mejor arroz para el mercado interno porque el arroz americano no cumple con todos los requisitos que demanda el consumidor nacional, con esto quiero decir que si colombiano compra colombiano muy seguramente va ganando el país”, estimó el fitomejorador.

Concluyó que el buen arroz colombiano no solamente enamora el paladar de los nacionales sino los de Norteamérica porque ya en Canadá probaron el arroz gourmet de Colombia y muy seguramente los despachos para ese país podrían aumentar porque la calidad de ese cereal es verdaderamente espectacular, aspecto que hace pensar que amen de la globalización, por eficiencia, semillas certificadas, productividad y competitividad, los agricultores colombianos podrían estar haciendo negocios como arroz.

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