Viernes, 28 Septiembre 2018 10:19

La palma de aceite es un modelo ganador: Murgas e hijos

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Los Murgas son una familia totalmente comprometida con el campo y hoy se consolidan como los vanguardistas de un cultivo exitoso que le apostó al tejido social. El campo necesita empuje y mucho crédito.

En la XIX Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite que se cumple en Cartagena una cosa sí es bien clara, la incansable familia Murgas logró ganarse un lugar de privilegio en la economía colombiana tanto en producción primaria de palma como en agroindustria, iniciativa que le llevó ingreso, compromiso y dedicación al campo que hoy ve en la palma de aceite un producto que de verdad ofrece rendimientos y rentabilidad.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el exministro de Agricultura y Desarrollo Rural y desde siempre encomiable empresario, Carlos Murgas Guerrero, aseguró que el cultivo de la palma es una prueba fehaciente de que cuando hay trabajo de por medio, los sueños se cristalizan y los proyectos se hacen realidad porque contrario a lo que muchos pensaban de manera pesimista, la palma de aceite logró afianzarse como un producto líder en Colombia y en el mundo ya que esta siembra fue concebida desde una base asociativa en donde los productores y los nuevos emprendedores pasaron a ser socios de una inmejorable iniciativa.

“Si uno trabaja día a día y no se desanima ni cae en baches por los momentos desiguales en la vida del ser humano, los proyectos son posibles aclarando que la mayor dificultad que tenemos los palmeros no radica en el clima, tampoco en la calidad de la semilla ni en el entorno, el gran lío es el crédito para el agro porque fundamentar un cultivo sin dinero a préstamo no es posible, es inviable”, expuso el señor Murgas.

Para el empresario, la clave para sacar adelante la agricultura como un sector vital para la economía, es el deseo de hacer muy bien las cosas en el campo lo cual es un factor que desconoce el país porque no es fácil hacer agricultura y mucho menos elemental, ganar algo de dinero porque el que logra hacer un capital con un trabajo juicioso y comprometido no se mira como una persona normal.

El tema, curtido por demás, de propender por una política de estado para el campo con el fin de crear los mecanismos que le den al agro-negocio un asidero y una garantía, es, para Murgas, una necesidad que no admite la menor duda, empero lamentó que Colombia es un país más urbano, mucho más cosmopolita y más industrial que no piensa en el campo y que prioriza otros sectores ajenos a la promisoria ruralidad.

En su opinión, necesariamente hay que contemplar la economía agropecuaria dentro de una escala importante para que todo lo que demanda un país con afán de crecer sea totalmente posible.

A su turno, Carlos José Murgas Dávila, hijo del tozudo y capaz hombre de negocios, aseveró que Colombia no puede seguir equivocándose en el manejo de su política económica, pensando que la panacea a los grandes dolores fiscales está en el petróleo. El profesional expuso que Colombia cuenta con 43 millones de hectáreas disponibles para la siembra y tan solo hay siete dedicadas a la agricultura con el agravante que de esas siete, cinco son plantadas con pasto, lo que ratifica que la inmensa frontera agrícola está dilapidada por cuanto no está sembrada para generar autoabastecimiento y oferta exportable.

A criterio de Murgas Dávila, el área disponible debe ser muy bien aprovechada con pocos productos que son viables en el mercado internacional, que de lograrse especializar sería una ventaja para Colombia porque se estaría hablando de cinco cultivos que le darían al país mayor empuje y desarrollo por lo que se ha logrado avanzar con ellos. La nueva sangre de la agricultura bien hecha opinó que esos productos podrían ser café, palma, azúcar, cacao, pese a la falta de industrialización de mayor comercialización, banano y otras frutas exóticas que no compitan con las que ya están jugando fuertemente en el mercado.

Juan Carlos Murgas Dávila, el otro hijo de Carlos Murgas Guerrero, manifestó que los retos de la nueva agricultura no se quedan en lo técnico, en lo climático o en la coyuntura económica sino en la innovación y en la capacidad de generar nuevas ideas que le impriman al sector esa dinámica que se hace tan necesaria para fomentar riqueza y crecimiento económico.

Recalcó que en efecto la Enfermedad Holandesa dio una lección en el sentido que no todo puede concentrase en un solo sector puesto que la economía que prospera es la que diversifica su oferta de productos, de bienes y servicios.
“Nosotros como organización vemos un potencial enorme en la palma de aceite, y como empresa, como industria, como Oleoflores, tenemos aliados en dónde gestionamos más de 40.000 hectáreas de palma, y le hemos dicho al gobierno desde la Junta Directiva que lidera nuestro padre, que estamos en capacidad de reperfilar toda la coca sembrada en el Norte de Santander al incentivar la sustitución con palma de aceite y para ello necesitamos infraestructura y financiamiento para seguir adelante con el modelo asociativo que impulso mi padre en 1998 por medio del Banco Agrario. Solo así podemos dar el giro y lograr cambiar la tendencia para sembrar palma en lugar de coca, pero este es un tema de falta de voluntad política”, añadió Murgas Dávila.

Este grupo palmero, que no sabe que es descansar en esa avanzada de desarrollo y crecimiento inauguró a dos días de tomar posesión el Presidente Iván Duque, la planta de transformación de aceite en Norte de Santander, empresa que fue posible después de mucho esfuerzo y de dedicar siete años para concretar el plan trazado para una zona que necesita la agricultura y un modelo humano e incluyente.

La inversión resultó interesante, apuntó Juan Carlos Murgas, porque hay un enorme potencial y un mercado con la necesidad de comprar el producto. Aclaró que la organización Ha sido muy inquieta en todo lo referente a siembras, pero igual ha consolidado vanguardismo en innovación e investigación con lo que se han dado unos pasos importantes para seguir dándole valor agregado a la palma sembrada.

Destacó que la palma es para bien de quienes están en el negocio, un commoditie con un enorme potencial porque involucra diversidad de productos, derivados, usos y portafolio que finalmente garantizan una apertura de mercado diferente al café o al cacao. El tema, insistió, es bien interesante, más ahora que se viene la denominación de origen con etiquetas que tan solo dirán las verdades y las bondades de la palma, un producto digno de estar en los hogares de Colombia y del mundo.

Ante ese irónico escenario en dónde los empresarios y los agricultores se han podido creer el cuento para ser eficaces y exitosos, pero en donde el estado se quedó corto en apuestas para el campo, Carlos José aseguró que esta es una dicotomía bien interesante porque mirando el tema desde el área agrícola, salta a la vista que el modelo está dado y totalmente diseñado para iniciar una reconversión agresiva del campo que tan solo pide fortalecer los conocimientos, pero sobretodo una política de crédito y financiamiento para la ruralidad, lo cual con esa apertura de mercados jalonará el desarrollo de zonas complicadas por falta de oportunidades y de un modelo agrícola coherente como el que el grupo puso en marcha en el Norte de Santander.

“El modelo está creado, fue juiciosamente concebido y tan solo resta ponerlo en práctica, es tan sencillo como eso”, afirmó Carlos José Murgas.

El inquieto Juan Carlos, expresó que sin duda al colombiano le falta convencerse de que realmente es capaz de hacer cosas grandes en el campo y por el campo. Lamentó los cambios que ha mostrado la actividad agrícola por cuanto desperdició una serie de herramientas que estaban listas para fortalecer el campo. Aseguró que hoy el campo está politizado como se puede observar en sus instituciones.

“En este nuevo cuatrienio tenemos una nueva posibilidad con el Presidente Duque de empezar a cambiar y por fortuna ya lo estamos viendo, hoy hay gente que no tiene nada que ver con política ni con favores de ese perfil, las instituciones de alguna manera y pese a lo reciente de la llegada del Presidente a la Casa de Nariño, se están depurando. Estamos viendo cambios y queremos que el Banco Agrario vuelva a ser la herramienta que fue hace diez años cuando empezamos con las alianzas productivas”, especificó.

Padre e hijos, los que hoy empujan el proyecto palmero dejan claro que la ruralidad y las empresas consolidadas no necesitan que les regalen absolutamente nada, solo piden las herramientas que requieren como sector para salir adelante. Anotó también que el campo debe ser manejado desde el ejecutivo por quienes saben de siembras, cosechas, mercados, crías y todo lo que involucra la economía campesina.

Murgas guerrero celebró lleno de mucho orgullo el hecho que sus hijos hayan decidido vincularse al campo en una fórmula ganadora en vista que Juan Carlos maneja la partera financiera en tanto que Carlos José optó por dedicarse al tema agrícola en compañía del mentor. Padre e hijos hacen sus recorridos por el campo tomando nota en detalle de todo lo que requiere el sector y las zonas de producción agrícola.

La propuesta es tan ganadora que muchos jóvenes decidieron volver al campo porque vieron que en la palma hay una propuesta justa y rentable que invita a ese anhelado retorno.

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