Sábado, 13 Octubre 2018 00:14

Agro colombiano urge de desarrollo porque se quedó en el azadón

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Los productores de pollo y huevo consideran que el campo necesita herramientas para lograr una verdadera competitividad y alcanzar así más productividad y mejores opciones de negocio. El campo colombiano tiene huevo.

Las enormes necesidades de producir alimentos y garantizar la seguridad alimentaria de los nacionales hizo que el sector avícola colombiano lanzara una serie de ideas para hacer de las actividades del campo una empresa y emporio de profesionalización.

El Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, Gonzalo Moreno, le dijo a Diariolaeconomia.com, que ya es hora de ir pensando en el futuro del campo colombiano porque el país está supremamente rezagado y lejano de muchas posibilidades por seguir en los tiempos del azadón y lejos de la innovación, la tecnología y la mecanización.

Una de las más grandes falencias del campo productivo está en la seguridad jurídica y por eso Fenavi indicó que es hora de pensar en grande porque muchos productos que son importados los podría sembrar el campesinado nacional si hubiese un verdadero desarrollo agroindustrial como pasa con el maíz.

Colombia, dijo, necesita políticas públicas en las cuales quede plasmada la seguridad de la tierra, dejando este aspecto como un punto totalmente claro y diáfano para que quienes quieren hacer inversiones cuantiosas en Colombia lo pueda desarrollar sin ningún tipo de inconveniente a largo plazo pues hay casos de desalojo cuando la inversión está hecha o cerca de definirse.

No menos importante para la ruralidad colombiana es el tema de estabilidad jurídica en costos e impuestos ya que antes existían unos acuerdos de estabilidad que garantizaban las condiciones por un espacio de tiempo, pero hoy eso no existe porque al inversionista le cambian las condiciones de caja lo cual resulta complejo en un flujo de caja en el cual se mira la viabilidad de un negocio en donde el impuesto puede ser del 30 o el 40 por ciento del total de la producción, pero que con unos cambios de esas condiciones el empresario no podrá hacer flujo de caja a futuro de una gran inversión.

“Necesitamos empresas jurídicas y unas políticas claras en materia de tierras y de desarrollo agroindustrial para atraer inversión extranjera o inclusive inversión nacional, pero que adelanten grandes desarrollos agroindustriales, que permita mirar al agro y al campesino como un profesional. Nos toca tecnificarnos, no puede ser que el mayor avance tecnológico de la agricultura en Colombia haya sido el azadón en el cual nos quedamos. Nos toca ya pensar en agroindustria como lo han hecho otros países”, especificó el Presidente Ejecutivo de Fenavi.

Al indagar si a Colombia le quedó grande el campo, el dirigente gremial apuntó que el país pasó de ser rural a urbano y por eso, manifestó, al colombiano se le olvidó de dónde viene su comida, en Colombia tristemente en una generación, en veinte años se pasó del campesinado a los ciudadanos, pensando que el pollo y el huevo vienen de los supermercados, lo cual no es, ni debe ser así porque por decir algo, los europeos están orgullosos de su olor a campo y de sus campos, aquí, aseguró Moreno, cuestionan que una granja huela a gallina.

Para Fenavi hay que pensar en el agro, pero de manera empresarial e industrial en donde haya rentabilidad y progreso. Casualmente el sector avícola es un paradigma de eso, pero recalcó que son perentorios los contratos de estabilización para poder atraer firmas extranjeras que produzcan en Colombia. Advirtió que si el campo no trae tecnificación y se queda solamente en cultivos, pero sin variedades registradas y con las mejores capacidades para producir ese alimento, el tema se va a complicar mucho más y eso no es aconsejable en un momento en el que los alimentos están tomando la mayor importancia.

Sobre el tema tributario, anotó que hay tan solo dudas y pocas cosas en concreto. Dijo que, si resulta cierto ese comentario en el sentido de gravar la canasta familiar, el tema es delicado porque afectaría al sector avícola considerablemente en vista que se contraería el consumo porque una persona de escasos recursos no tendría el dinero que tenía antes destinado para comprar pollo y huevo.

El también abogado con especialización en derecho comercial y tributario, no vio con buenos ojos la posible cascada de ivas en el caso de bienes exentos porque no solamente sería el IVA del 19 por ciento, sino sería el IVA del valor agregado de productos como el maíz que hoy por ser exento se devuelve y eso podría llegar a aumentar en 60 por ciento el costo del huevo que resultaría un impacto total para la industria echando a perder todo lo que se ha hecho para aumentar el consumo de huevo, eso ratificó, se iría para atrás.

El sector avícola genera 400.000 empleos formales y de calidad porque pagan prestaciones sociales. El PIB del sector es de 18.1 billones de pesos y hoy son los mayores declarantes de renta de todo el agro con 86.000 millones de pesos, pero igual son los mayores aportantes al IVA con 271.000 millones de pesos, lo cual es importante porque es un sector totalmente formal, que paga impuestos y salarios, lo cual hace pensar en una medida impositiva que castigue el consumo porque si este cae, habría que sacar de las plantas a centenares de trabajadores.

Fenavi cuenta con seis seccionales, Bogotá y Cundinamarca, Seccional Costa Norte, Valle del Cauca, Santander, Eje Cafetero y Antioquia, más la sede nacional que direcciona toda la institucionalidad avícola.

El gremio tiene como retos consolidar lo que se tiene, pero igual afianzar la presencia en la Costa Caribe, que es pequeña, pero que muy seguramente crecerá porque hacia allí va todo el desarrollo de la avicultura del país.

El gremio espera un crecimiento en producción de huevo del 5.6 por ciento para así alcanzar un consumo de 296 unidades por cada colombiano y llegar a una cifra de 14.600 millones de huevos.

Colombia, mucha dependencia en materias primas

Un asunto a tener en cuenta dentro del sector avícola, es que insumos como la torta de soya, el maíz y otros vitales para la producción de huevo y pollo son importados, ha generado un impacto con cargo a la devaluación ya que estas materias primas representan el 65 por ciento que puntualmente representa alimento concentrado.

Según el dirigente gremial el tema no es fácil por todo lo que implica un dólar más fortalecido, pero aclaró que con un retroceso de la divisa o revaluación de manera automática se verá reflejado en los precios porque los productores tienen que aumentar el costo final para nivelar los costos de producción.

Colombia importa maíz y torta de soya para fabricar los alimentos que engordan las aves de corral que generan utilidad por su carne y por sus huevos. Hay que indicar que estos productos anteriormente eran importados de Brasil y de Argentina, pero gracias al tratado de libre comercio con Estados Unidos, fue posible bajar los costos para la industria.

El alimento para las aves es producido en Colombia, pero con materias primas americanas pues cada firma procesadora importa su maíz, su torta de soya y realiza lo que en la industria se conoce como las recetas. Colombia jamás ha tenido una oferta autónoma de concentrados que permitan alimentar toda la producción.

En los tiempos más difíciles del sector avícola y siendo presidente el hoy presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya Vizcaya, hubo la posibilidad de llevar la producción a Centroamérica e inclusive se habló de hacer esa labor en los países del oriente lo cual incluía a China. El actual presidente Ejecutivo de Fenavi, precisó que hoy esa posibilidad está en el pasado porque Colombia solamente importa un tres por ciento de lo que el país consume en pollo y cero huevos toda vez que las granjas son altamente eficientes y cubren la demanda interna.

A propósito de China como mercado para los huevos y el pollo colombiano, Moreno especificó que si bien, no es una utopía, lo cierto es que se necesita un estatus sanitario para aterrizar en ese mercado pues de lo contrario no habrá manera de llevar el producto avícola a ese extremo del mundo.

Por fortuna China no es un gran abastecedor de este tipo de productos, razón por la cual de ese país no llegan ni pollo ni huevos. Fenavi explicó que frente a una eventual propuesta de generar alianzas estratégicas vía inversión con procedencia de China, el tema no es sencillo porque para el caso del huevo, el comercio mundial se da única y exclusivamente entre países vecinos por los costos del transporte, la logística y el mantener un producto fresco en condiciones extremas.

En el caso de congelados, China podría producir, pero hay que tener en cuenta que este país no abastece ni siquiera a su propio mercado, luego, esa no es una posibilidad.

“Lo que si se puede llegar a dar es que, por la Guerra comercial, Colombia termine inundada de productos estadounidenses porque los americanos le exportan a China. Esa posibilidad de un masivo ingreso de productos avícolas de Estados Unidos, solamente sería viable con el rompimiento de las restricciones a los contingentes que están plasmados en el TLC y eso podría darse en el año 2029”, explicó el dirigente gremial.

Ante esas amenazas el sector avícola de Colombia ha venido preparándose e imprimiendo más componentes de innovación y competitividad porque en definitiva las empresas están defendiendo un mercado nacional que es atendido con pollo y huevos de enorme calidad.

Los temas de proteccionismo en las economías como pasa en la actualidad con el Brexit de Reino Unido y las políticas arancelarias del presidente Donald Trump, no son un asunto que deba trasnochar a los empresarios colombianos porque de manera directa y técnicamente no tiene incidencia, empero si hay una afectación que podría darse por el mayor costo de las materias primas como es le caso del maíz porque ese commoditie Estados Unidos lo produce y lo envía a diferentes países.
Si bajara el postín habría una gran opción de que ese cereal llegara a Colombia.

Sin duda alguna, expuso Moreno, lo que si puede pasar con la guerra comercial, es que los productos que Estados Unidos no está poniendo en otros países, lo ponga en el mercado colombiano, pero hay que tener en cuenta, afirmó, que en el momento de negociar el TLC con Estados Unidos se aprobaron unas cuotas que le abrieron la puerta a los cuartos traseros de pollo y que tal y como están los términos, el país del norte no podría llegar a invadir a sus socio colombiano.

Casualmente el jueves anterior, el presidente de Fenavi, Gonzalo Moreno, estuvo en el puerto de Barranquilla viendo en qué condiciones llegaba una parte del contingente en materia de cuartos traseros que deben llegar con unos estándares muy elevados de la calidad por todo el tema de inocuidad del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima.

Este pollo debe venir a una temperatura adecuada, es decir congelado porque de lo contrario deben ser destruidos esos productos y es por ello que Fenavi trabaja muy estrechamente con el Invima y con el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, para garantizar que ese pequeño porcentaje de producto importado, llegue en las mejores condiciones para el consumo humano.

Todo ese proteccionismo podría hacerle daño a Colombia, pero en el largo plazo y por eso es mejor que las naciones metidas en ese cuento, empiecen a replantear la idea de volver al mundo globalizado y de libre comercio en donde hay para su tranquilidad unas reglas de juego trazadas.

“Hay otros sectores que sì están pasando por un momento difícil por la guerra comercial y es el porcícola por cuanto está aumentando muchísimo la importación y ellos diferente a nosotros, no tienen cuotas”, comentó el señor Moreno.

Muchas voces en Colombia piden que sea revisado el tratado de libre comercio rubricado con Estados Unidos, pero para los avicultores, “Esa caja de Pandora no se puede abrir” porque en el momento de hacerlo, Colombia se vería afectada con las importaciones de maíz lo que obligaría a volver a importar de Argentina y Brasil con mayores costos y por consiguiente con mayores precios al consumidor de pollo y huevos.

La decisión de mirar los pros y los contras del TLC se podría hacer, pero siempre y cuando Colombia fuera autosuficiente y abasteciera su mercado de diversos productos, lamentablemente, dijo Moreno, el país no es autosuficiente. Aseguró que Colombia necesita importar mucho maíz para poder alimentar a la industria avícola.

Hablando de competitividad, el Presidente Ejecutivo de Fenavi reveló que ya algunas empresas del sector están ubicándose en sectores estratégicos visualizando el mañana para que ese costo de traer el maíz baje pues no tiene sentido hacer costosas inversiones en traer el producto al centro de país para luego sacar por la misma vía y con los mismos costos pollo y huevo que es el resultado de la conversión.

Ya hay empresas ubicándose en la costa norte colombiana porque piensan en competitividad y oportunidades de cara al futuro pues no sería descabellado pensar en exportaciones del sector con destino a Centroamérica y el Caribe por la cercanía que tiene Colombia y por la ventaja de los puertos de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena para sacar producto y de donde ya sale producto refrigerado.

El consumo Per Cápita de pollo y huevos ha crecido a tasas del seis por ciento por año, lo que resulta una buena noticia porque el indicador mejora y con él las cifras de las granjas productoras de este tipo de proteína.

El llamado que hace el sector avícola tiene mucho asidero porque cada vez son menos las manos que están dedicadas a producir comida y el asunto puede complicarse al considerar que la rentabilidad en la agricultura, en la ganadería y en la cría de especies menores ha perdido ritmo a tal punto que las grandes fincas, incluidas las de café, son hoy condominios, hoteles, suelos destinados a la construcción y a otras actividades ajenas a la ruralidad porque sin plata nadie vive.

Los campesinos quieren seguir vigentes, pero las condiciones no dan para ello y para colmo de males hay un recrudecimiento del conflicto armado y de la presencia de actores violentos que tienen a muchos pensando si vuelven, si venden o si sacan el pasaporte para migrar porque lamentablemente hay colombianos de la ruralidad que cuando no están matriculados en los cinturones de miseria de las ciudades y capitales, recurren al exilio en donde tienen cuitas de una agricultura menos sufrida y quizás más generosa, pero al escuchar voces agrícolas en el extranjero, duele ese testimonio en donde muchos labriegos y dueños de fincas nada quieren saber de Colombia porque la patria los maltrató, los mandó a la banca rota y los dejó en el espantoso olvido. Todavía hay fórmulas para salvar la agricultura, pero para ello hay que reflexionar y medir el futuro de un país en donde la labranza está dejando de existir y en donde la mano de obra se fue para los cultivos de coca.

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