Domingo, 23 Diciembre 2018 08:22

Arroceros piden investigar importaciones y revisar el Pacto Andino

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Los productores aseguran que la situación de precios sigue muy sensible, entre otras cosas porque hay mucho arroz ingresando al país y afectando al agricultor que debe asumir elevados costos de producción.

Los arroceros colombianos aseguraron que el cierre de 2018 no es el mejor toda vez que hubo una visible destrucción de precios en detrimento del productor primario que vio mermar los precios por las internaciones del cereal, algunas de manera sospechosa y que demandan todo el rigor de una investigación porque dichas compras pueden estar yendo mucho más allá del dumping.

La Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, indicó que el inventario de arroz que puede superar las 600.000 toneladas no da una certeza sobre en qué medida pueden reaccionar los precios ya que hay una amenaza y son las importaciones provenientes de Ecuador y Perú porque a criterio suyo en mala hora fueron autorizadas llevando una terrible incertidumbre en el mercado.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, aseguró que actualmente con una tasa de cambio actual que llega a los 3.300 pesos no debería llegar arroz porque este cereal importado entraría muy por encima de los precios nacionales, situación que tiene pensando a muchos porque aún en medio de esa coyuntura, el arroz está ingresando, situación que obliga a la Dirección de Aduanas Nacionales, DIAN, a revisar quienes están importando ese grano y de qué forma lo están haciendo.

“Si esas importaciones que deben hacerse obligatoriamente con dólares oficiales se están haciendo es porque no lo están realizando con divisa legal y certificada lo cual debe verificarse puesto que de alguna u otra forma podría haber subfacturación de arroz como ya se dice en algunos escenarios. No sé quién o cómo, pero es la única manera en que ese arroz puede llegar al país, entonces tanto la Policía Fiscal y Aduanera, POLFA como la DIAN deben comprobar al igual que el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, que es la autoridad sanitaria si las importaciones están haciéndose dentro del marco de la legalidad”, anotó el señor Hernández Lozano.

El dirigente gremial informó que la producción arrocera de 2018 estuvo alrededor de 2.9 millones de toneladas de arroz cáscara, cosecha de la cual quedó el inventario de 600.000 toneladas, aclarando que hay que sumar las importaciones de Ecuador y eventualmente las de Perú si finalmente llegan. Para colmo de males hubo una subasta en Estados Unidos y el 29 de enero se llevará a cabo la licitación grande de los americanos en donde se vende el 70 por ciento del contingente.

Hernández recalcó que las importaciones y la incertidumbre no ayudan en un mercado que ve de manera alarmante como van deprimiéndose los precios, aspecto que sugiere algún nivel de protección en tanto se llega al punto de competitividad porque los productores viven en una situación difícil en vista que están obligados a reducir los costos de producción, pero cada reducción que se logra tiene que salir a competir con arroces importados que llegan de manera legal e ilegal, flagelo que ha tenido que soportar el sector durante muchos años, especialmente con el cereal que viene de Ecuador.

En el Tolima que es en donde más bajo está el precio del arroz, la carga se vende entre 120.000 y 122.000 pesos cuando debería estar por encima de 130.000 o 135.000 pesos, es decir que si bajan los rendimientos habrá sin lugar a dudas una considerable pérdida de plata que es lo que al gremio le preocupa, asunto que se articula con la posición de la industria porque pese a la oferta del gobierno con el incentivo al almacenamiento, las empresas molineras tradicionales no participaron y únicamente los que acudieron a ese compromiso fueron los productores que guardaron arroz para procesarlo ellos mismos.

A criterio del Gerente General de Fedearroz, si no hay colaboración de lado y lado para poder lograr la competitividad, las cosas serán muy difíciles porque los retos que vienen son muy grandes, aclarando que el sector arrocero no se amilana ante nada, razón por la cual ya trabaja en ese tema con mucho éxito pues actualmente más del 60 por ciento del área del país está cultivada bajo el esquema de Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, método que resultó muy bueno, aclarando que no todos los arroceros están al 100 por ciento con AMTEC, pero destacó que muchos productores siguen algunos de los parámetros lo cual indica que en la producción los costos bajan.

En materia de rendimientos en el frente arrocero, el promedio nacional se ubica en 6.8 toneladas por hectárea, ello sin tener en cuenta que en la meseta de Ibagué se producen entre ocho y nueve toneladas. Los costos de producción están calculados en un promedio que oscila entre los seis y siete millones de pesos por hectárea. Aquí Fedearroz precisó que lo importante no es cuánto vale producir una hectárea sino cuánto cuesta producir un kilo de arroz, ejercicio importante porque con el sistema AMTEC, Colombia logró producir por debajo de 300 dólares la tonelada de paddy seco lo cual es muy competitivo con los arroces que llegan de Estados Unidos.

Una cosa sí dejó bien clara el gremio y es que está en condiciones de competir con otros países siempre y cuando la competencia sea sana porque considera que con lo espurio no compite absolutamente nadie.
Tratado de la CAN debe ir a revisión

El Gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, afirmó que el tratado de libre comercio con la Comunidad Andina de Naciones debe ser revisado por cuanto se trata de un convenio obsoleto que pasa de los 49 años en donde hay todo tipo de distorsiones y afectaciones ya que por citar un ejemplo, Colombia no tiene acceso ni a Ecuador ni a Perú con el arroz, pero los países en mención sí pueden llevar su cereal a Colombia, aspecto injusto, incoherente y nada consecuente.

Fue recurrente al aseverar que la revisión es perentoria pues el nuevo contexto exige nuevos parámetros porque hoy en día las cosas son muy, pero muy diferentes a lo que fueron hace 49 años cuando le dieron todo tipo de ventajas a Ecuador y a Perú porque en los albores del acuerdo, las dos naciones andinas estaban en desventaja frente a Colombia y les dieron todas las gabelas del caso, favores que ya no necesitan porque han progresado y alcanzado niveles productivos y de comercio por encima de los de Colombia, razón más que suficiente para ponerle la lupa.


“La revisión es muy urgente porque la normativa no es muy leal en vista que es inequitativa”, especificó Hernández.

Sobre el acuerdo CAN, Fedearroz tiene la convicción que este bloque fue creado casi que al revés porque entre tantas cosas, jamás pudo ponerse de acuerdo en algo tan elemental y obvio dentro de una colectividad que intercambia comercio, con el arancel externo común. Este tratado, manifestó el dirigente, nunca funcionó y dijo que cuando lo quieren hacer funcionar lo hacen en beneficio de los países vecinos, pero en total detrimento de Colombia. Un arroz que no aterriza en Colombia es el de Vietnam, el mismo que tiene un arancel del 80 por ciento.

El fenómeno climático de El Niño es un tema que tiene muy inquietos a los productores porque consideran que si éste se vuelve tan severo como está sucediendo a causa de que se adelantó el verano, las siembras pueden estar en graves inconvenientes. Hernández anotó que hay una alarma manifiesta porque existe el temor que vuelva un Niño más intenso que lleve al país a diezmar los caudales de los ríos hasta un 50 por ciento o más para llegar a una situación en donde no se pueda sembrar la totalidad del arroz que demanda riego.

“Esta es una situación que hay que tener en cuenta porque los grandes distritos como Saldaña, Coello, Recio y otros del Huila y de la Costa Norte podrían verse impactados de manera importante con una sequía intensa que disminuiría los caudales de las afluentes y lamentablemente con menor recurso hídrico bajan los rendimientos, se atrasan las siembras y vienen otro tipo de problemas que hay que mirar con detenimiento para no colapsar”, añadió Hernández Lozano.

De cara a la sequía, el gremio arrocero trabaja fuertemente con el ministerio de Agricultura, precisamente para determinar en un consejo que se cumplirá la segunda semana de enero, qué áreas se deben sembrar, qué zonas son aptas para arroz y procurar que no haya siembras en lotes marginales porque justo ello es lo que ha bajado los promedio y los rendimientos.

También se mirarán las zonas en donde es muy difícil transportar el arroz o en donde puede pasarse de la fecha de recolección lo cual trae como consecuencia que la calidad sea muy inferior a las de otros arroces conllevando a pérdidas, factor que ratifica que jamás debe sembrarse al azar dice azar sino con elementos que garanticen una cosecha óptima y no una de pérdidas en donde los agricultores pidan plata o ayudas después de las muchas advertencias.

La tarea conjunta dirá en dónde debe sembrase y en dónde no, pero también determinará qué área y cuál es la producción que el país necesita.

El hecho de dejar el arroz y otros productos básicos de la canasta familiar, excluidos y no exentos de la ley de reforma financiera fue un logro que fue posible a la articulación con la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, y otros gremios agropecuarios porque de lo contrario haber permitido que gravaran los alimentos con el IVA hubiese sido catastrófico para los ciudadanos, para los labriegos y para el mismo gobierno. Igual Fedearroz celebró que los insumos no quedaran gravados con el gravamen, aspecto bien importante para la competitividad que pide la agricultura de hoy.

Con la caída de los precios del petróleo, nuevamente se ve al campo como la tabla de salvación ya que a través de los años y gracias a la arraigada vocación agrícola de Colombia fue posible brindar desarrollo, empleo y verdadero tejido social.

Por todo lo anterior la agremiación reclamó un mejor trato expresado en créditos, en comercialización, en acceso a la maquinaria agrícola, en empréstitos de largo plazo con tasas de interés bajas en donde los agricultores tengan fácil acceso y los puedan pagar porque un préstamo a tres o cuatro años no se puede pagar si se tiene en cuenta que hay máquinas que valen más de 100 millones de pesos, explicó que una combinada cuesta más de 800 millones de pesos y una sembradora más de 120 millones de pesos, es decir que esos créditos deben ser a 10, 15 o 20 años con tasas no superiores al DTF o al DTF más Uno.

El uso de glifosato y los productos químicos no es una situación que deba generar alarma o miedo porque deber ser utilizados de manera responsable, razonable y adecuada porque si se aplica en exceso conlleva a la contaminación, empero los pesticidas, herbicidas y fungicidas son muy útiles porque Colombia está en una zona tropical en donde la carga patogénica sobre los cultivos es muy alta sobretodo en temporada de invierno.

“El glifosato se usa en el arroz desde hace más de 40 años y se aplica inclusive con bomba de espalda. Ese cuento que es cancerígeno no es cierto, eso es lo que se ha buscado para que no sea utilizado en la lucha contra los narcóticos. Yo estoy muy de acuerdo con el hecho de que el gobierno autorice la fumigación con glifosato porque es el producto más efectivo contra las malezas y plagas”, concluyó el Gerente General de Fedearroz.

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