Sábado, 06 Julio 2019 03:36

Incolflex, máxima calidad cuando el campo es el camino

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La exitosa importadora es todo un ejemplo de tozudez y emprendimiento que supo creer y superar los escollos.

Hablar de Miraflores, Boyacá implica muchas cosas placenteras porque es considerado uno de los municipios más bellos de Colombia y dueño de una historia sin igual que se erige orondo en el suroriente del departamento entre las verdes y enigmáticas montañas de la cordillera oriental. Este poblado hace parte de esa cadena de serranías hermosas que tejen la majestuosa región Andina en Colombia, pero de igual manera hace parte del pomposo piedemonte llanero boyacense.

En ese municipio, capital de la Provincia de Lengupá, fundado en 1777, pero con incursiones españolas desde 1537, la dinámica económica es bastante llamativa. Hay comercios y pequeñas industrias dedicadas a la fabricación de quesos, yogurt, confecciones, quesos, panela, marroquinería, dulces, confecciones y muebles. Igual hay firmas muy activas dedicadas al turismo y a otras labores de corte agropecuario.

En ese escenario productivo, bucólico y natural nació una idea que logró evolucionar hacia una industria que tocó el cielo, cayó y a fuerza de fe, trabajo y estrategia logró volver al sector real para decir de qué está hecha y cómo el buen ejemplo, la perseverancia y el empeño de quienes la conforman lograron salir a un rescate que se vislumbraba complejo. Empero el tiempo pasó y hoy la firma Incolflex goza de muy buena salud por cuanto supo manejar coyunturas y afortunadamente siguió para llevarle soluciones al campo.

El responsable de esta historia es el señor, Pedro José Daza Espinosa, un boyacense de armas tomar que nació en un hogar humilde en donde compartió su infancia con sus hermanos en una pequeña parcela. A los ocho años de edad, el inquieto Pedro ya trabajaba en cultivos de caña y un día cualquiera descubrió que en su mente había un activo muy grande que requería ser puesto en funcionamiento, sí, Pedro tenía ambición, pero la supo acompañar de mucha inteligencia. Por ello trabajó con la Federación Nacional de Cafeteros, se capacitó en el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y empezó a recorrer Colombia con el fin de establecer contactos de comercio.

Desde el pueblo llevaba café y ganado, pero vio soluciones para los labriegos y empezó a comercializar equipos y otros bienes. Allá en Miraflores muchos supieron de innovación por Pedro y lograron alcanzar los puntos de competitividad que necesitaban. Miraflores le dio vida a un visionario, a un hombre de negocios furtivo que de buenas a primeras tomó decisiones y las supo capitalizar. Antes de su deceso dijo frases tan llenas de convencimiento que hoy sus hijos y allegados siguen asombrados con la capacidad empresarial de este egregio comerciante.

El Gerente de Incolflex, Pedro José Daza Pinzón, habló con Diariolaeconomia.com, y sostuvo que los precedentes de la empresa conforman un compendio de esfuerzo, dicha, dificultad, drama y resurrección. La compañía, dijo, nació en 1999 y fue registrada como sociedad en 2001. La firma es de corte familiar, de segunda generación en la actualidad que inició con la importación de maquinaria agrícola en 2008, justo en momentos en que se enturbiaba la economía de Estados Unidos al estallar la burbuja inmobiliaria registrada en 2006 y que daría lugar a una serie de problemas radicados en la famosa crisis subprime.

Mientras la maquinaria en Incolflex era importada por el empresario, Pedro José Daza Espinosa, con endeudamiento en dólares, la potencia del norte se desmoronaba arrastrando consigo la economía del mundo ya que vino una crisis de liquidez aguda acompañada de problemas alimentarios en el planeta, derrumbes en bolsa y todo tipo de vicisitudes. La empresa en Colombia crecía y entre tanto firmas como Lehman Brothers, dedicada a la banca de inversión, Merrill Lynch y el Bank of América veían desplomar sus valores reales a tasas increíbles conllevando al pánico financiero.

Hay que repetirlo, mientras semejante caos se esparcía de manera eléctrica por el mundo, Incolflex debutaba con sus importaciones que hacía con un dólar que para el momento valía 1.800 pesos y en seis meses la divisa saltó a cerca de 2.500 pesos, es decir le dio paso a una contingencia gigante a la empresa porque las deudas de Incolflex que fueron necesarias para arrancar con la operación, en tres meses tenían un valor superior al 40 por ciento, es decir un encarecimiento del dinero que dejó perplejo a más de uno dentro y fuera de la empresa.

“Esta coyuntura fue terrible y estuvo lamentablemente acompañada por el fallecimiento de mi padre. A todo este momento difícil en materia cambiaria debió adicionarse un problema adicional asociado a la sucesión de mi papá. Aun así nos reunimos los herederos, acordamos mantener la empresa y proyectarla para luego ponernos a trabajar muy a pesar que todo seguía gris y opaco. Estaba de por medio el legado de un padre que había dado muestras de empresa, de lucha y de persistencia. Hubo que sacrificar algunas cosas y dentro de eso estuvo el dejar mi trabajo de investigador como profesional en derecho pensando en proyectar la empresa de cara al futuro”, comentó el señor Daza Pinzón.

Agregó que vinieron dos años muy complicados en los cuales las coyunturas cambiarias que ennegrecían todos los negocios, llegaron con un estancamiento del crédito y una alarmante parálisis de la economía que hizo muy complejo iniciar las operaciones de la empresa. El lío estaba, pero no fue obstáculo para trabajar y apostarle al éxito, finalmente arrancó el proyecto empresarial y ya van once años en los que Incolflex importa sus productos, con tan buen desempeño que hoy tiene varias representaciones exclusivas de empresas de Japón.

En este momento Incolflex tiene la representación de Zenoah con guadañadoras, fumigadoras y maquinaria agrícola de uso liviano. También la empresa tiene la distribución exclusiva de Mitsubishi Internacional para la línea de motores estacionarios en Colombia.

“Fue un proceso complicado, pero lleno de experiencias positivas con las cuales hemos podido aportarle a muchas personas de manera individual y darles oportunidades para que puedan crear su empresa junto a nosotros aportándole al país trabajo y mano de obra para el desarrollo”, apuntó Pedro José Daza.

Dentro de las misiones de Incolflex está el poderle servir al agricultor y por eso el lema de la empresa es “trabajamos para facilitar la vida en el campo”. Todo eso se hace, explicó el Gerente, llevando productos importados de la mejor calidad porque son bienes que van a zonas en donde no hay carreteras, que adolecen de infraestructura y que todo se les hace más complicado. Al ofrecer calidad garantizada, ese pequeño productor podrá hacer uso de una herramienta sin ningún tipo de falla, como quien dice herramientas para muchos meses o quizás años y no para tres días.

La idea de la empresa es que los labriegos lleven sus adquisiciones a mantenimientos elementales, nada complejos que les brinde seguridad y tranquilidad porque en un tiempo relativamente corto entregarán el aparato a la persona que volverá a su finca a sacarle el máximo de provecho a su compra. El asunto para Incolflex es básico, solamente importando calidad es posible avalar la productividad en el campo.

Un tema vital para la empresa es todo ese escenario de posconflicto porque de lograrse el desarrollo de la política agraria que fue pactada habrá un crecimiento de grandes dimensiones en la frontera agrícola lo que hace pensar luego de escuchar y ver proyecciones que Colombia se convertirá en una despensa agropecuaria a nivel mundial, pero solo si es posible desarrollar toda la altillanura en oriente y otras tierras que están listas para la siembra en Colombia. Con ese panorama, aseveró el Gerente, podrán triplicarse las hectáreas cultivadas en el país.

La buena noticia es que los equipos que importa Incolflex están diseñados para que puedan contribuir y participar en estos modelos de desarrollo rural que se muestran como un modelo consistente, eficiente y sostenible. Las herramientas importadas por esta casa le ponen sello a la productividad y la competitividad que demanda un proyecto de semejante envergadura.

La firma es consciente que muchos en las zonas rurales están empezando o saliendo del letargo para dar un paso hacia la innovación y la tecnificación, es por ello que con productos de calidad, esos pequeños agricultores pueden dar el anhelado salto de calidad, garantizando confort en el agro-negocio.

Un tema que no puede pasar por debajo de la cerca es el hecho que el gobierno anterior y el que hoy rige al país dejó garantizados una serie de incentivos para el desarrollo agrícola a través de proyectos productivos, ayudas e impulsos económicos que han reverdecido el campo, punto clave porque queda demostrado que cuando el ejecutivo ayuda, la ruralidad reacciona y en buena hora porque el tema actual es precisamente seguridad alimentaria, muy por encima de otros sectores de innegable dinámica.

Incolflex ha participado en licitaciones en las cuales ha podido llevar maquinaria y soluciones para el campo, facilitando el desempeño de los labriegos que buscan mayores rendimientos con sus herramientas porque el chip cambió y hoy la meta es desarrollar el campo como una industria que genere ingresos y que rompa esa brecha tan grande en equidad que hay entre el campo y la ciudad pues el ingreso agrícola en Colombia es menos de la tercera parte del que se ofrece en una ciudad como Bogotá.

“La única forma de poder desarrollar el campo y de mejorar el ingreso de quienes habitan y laboran en las zonas rurales, es desarrollando agroindustria y nuestros equipos están diseñados para esos propósitos, es decir desde el sector primario y los procesos industriales, lo que dice que tenemos equipos para toda la cadena productiva y de transformación”, señaló Daza Pinzón.

La firma va a paso firme, no hay duda, aprendió de la adversidad y es por ello que hoy ha logrado multiplicar por seis la facturación de la empresa lo que muestra el crecimiento significativo, todo ello apalancado en estrategia que incluye cubrimientos o pólizas cambiarias y otros instrumentos como coberturas por forward, cuentas de compensación y otras que vienen desde el sector financiero.

La firma reconoce que la banca es muy importante para las empresas porque a través de ella es posible conseguir los apalancamientos y generar los crecimientos reportados hasta ahora, nada mal si al mirar, en diez años el crecimiento es del 600 por ciento y gracias a la banca, la empresa sigue creciendo a dos dígitos porque este año a mayo el crecimiento en facturación era del 20 por ciento frente a igual periodo del año anterior y con Agroexpo el panorama seguirá prometedor porque la vitrina generalmente representa en promedio cuatro o cinco puntos de facturación del año. Si las cosas siguen como van y no hay contratiempos, Incolflex puede reportar un crecimiento cercano al 25 por ciento al cierre de 2019.

En portafolio la empresa cuenta con la marca propia, Fureky, que empezó a construirse hace cinco años y que se usa para comercializar equipos de fumigación, equipos motrices y generadores eléctricos, bienes que han sido desarrollados en asocio con compañías en China o bajo la figura de joint venture, razón por la cual son enviados delegados de la empresa para que adelanten control de calidad y verifiquen que nuevos productos pueden incluirse.

Hoy todas las marcas están registradas y para el caso de Fureky, la eficiencia premió porque ya factura más de un millón de dólares anuales. La empresa importa autopartes de Estados Unidos y trae algunos productos de Suiza.

Incolflex, una empresa que vende vida

La empresa de hecho está tratando de expandir el negocio, desarrollando productos nuevos y por eso en Agroexpo que inicia el once de julio próximo será presentada en el mercado una máquina potabilizadora de agua que es una solución innovadora para el mercado de la compañía y la cual representa una serie de beneficios con los sistemas de potabilización de agua que hay actualmente. Este equipo está pensado para solucionar los problemas de aquellos municipios en donde no hay acueductos y agua potable. Indicó que un lamentable ejemplo es Yopal en donde se dañó el acueducto y después de un año no lo han podido reestablecer.

“Estos equipos tienen la gran ventaja que potabilizan el agua sin necesidad de agregar productos químicos y sin utilizar filtros. El equipo es tan eficiente que las aguas que inclusive estén contaminadas con residuos, trazas de petróleo, crudo o mercurio como pasa en las zonas mineras, pueden ser consumidas porque el sistema elimina esas partículas o sustancias haciendo potable el agua inmediatamente pase por la potabilizadora porque elimina el mercurio y otros agentes químicos”, especificó el empresario.

El equipo especial para potabilizar el agua le prestará un servicio muy útil a aquellas regiones en donde el suministro de agua es nulo o poco confiable por los elevados niveles de contaminación en el preciado líquido. Otro uso puede darse en situaciones de emergencia para facilitar líquido potable y evitar las contingencias en zonas de desastre tal y como ocurrió en Mocoa hace un par de años pues en ese evento y en otros, el agua arrastra con todo, incluida la descomposición de cuerpos.

Los equipos son portátiles y pueden suministrar agua de emergencia a las comunidades que demanden en casos de extrema urgencia por algún siniestro de tipo natural porque está en capacidad de potabilizar agua de manera inmediata. Este nuevo lanzamiento de Incolflex se afianza como un producto que garantiza vida, sanidad y mejoras en la forma de vivir, sobre todo de las comunidades alejadas como las de la Guajira y la Colombia periférica, pero igual en ciudades muy desarrolladas en donde el agua potable brilla por su ausencia en algunos sectores tal y como pasa en Cartagena.

Cabe anotar que estos equipos que trabajan con energía eléctrica, pueden producir agua potable las 24 horas para las comunidades a las que se les genera vida y saneamiento básico. Por tratarse de una solución para un problema complejo, el producto puede resultar bastante conveniente para alcaldes, gobernadores, entes territoriales y para el mismo gobierno nacional porque le pondrá coto a un problema demasiado sensible como lo es el suministro de agua de calidad y apta para el consumo humano. En Agroexpo a donde acuden más de 400.000 personas dentro de los cuales están altos funcionarios e interesados en el tema de salud pública, por ser una vitrina con mucha innovación, será posible que todos tengan acceso a los equipos y a su fabricante porque vendrá un representante directamente desde Estados Unidos, el señor Marcelo Sánchez, quien tendrá un radio de gestión en América Latina.

Esta persona estará encargada de mostrar el equipo e inclusive hará pruebas de campo con todas las personas que estén interesadas en mejorar la calidad de vida tantos colombianos. La idea es masificar rápidamente el producto en Colombia más teniendo en cuenta las condiciones geográficas, la situación de vulnerabilidad de las comunidades y otros aspectos como las distancias y la complejidad de llevar infraestructura.

Un equipo para potabilizar el agua puede costar entre 3.000 y 3.500 dólares, suma baja porque un equipo pequeño les puede llevar soluciones de agua potable a grupos de hasta 150 y 200 personas. Igual la casa fabricante está en capacidad de producir equipos que generen agua para unas 10.000 o 15.000 personas que desde luego son de mayor costo.

Todo este tipo de importaciones que impactan favorablemente el campo sí ha visto las bondades del TLC lo cual es importante más si se tiene en cuenta que un número interesante de equipos que vienen de países con los cuales hay un tratado de libre comercio, bien sea Estados Unidos o la Unión Europea que ingresan sin arancel. Con los países con los que no hay un convenio, los aranceles son de cinco, de diez o de cero cuando se trata de bienes de capital para el sector rural.

Por tener un comercio fluido de productos japoneses, un sesenta por ciento del portafolio, la empresa Incolflex hace fuerza porque quede totalmente listo y en vigor el acuerdo de cooperación económica entre Colombia y Japón, aspecto que mejoraría la competitividad porque pondría productos a más bajo costo.

Empresarios como Pedro José Daza Pinzón, aseguran que la vida empresarial no es fácil porque si fuera algo elemental todo el mundo lo haría. Como en todo hay vicisitudes y no son solamente impuestos sino aspectos macroeconómicos, factor humano y calidad de vida porque cuando se es empresario hay que estar encima de las cosas y ello implica sacrificio. Pagar impuestos es un tema complejo más por el cómo que por el monto y hay un asunto que tiene que ver con las pesquisas en puertos en donde revisan a los legales hasta más no poder, dejando que muchos pasen muy fácilmente.

Hay ejemplos como Carlos Andrés, el gran amigo de Daza Pinzón que trabajó desde los siete años en un galpón evitando que en las noches los pollos se infartaran y murieran por una reacción en cadena. Ese trabajo ésta persona lo agradeció infinitamente porque el dueño de la finca le dio una oportunidad que le abrió más puertas al conocimiento, por ello fue mecánico, pasó a las filas del desempleo, pero una oportunidad brindada por Incolflex le dio la opción de proyectarse y crecer hasta el punto de ser el dueño del almacén más grande de todo el Sumapaz. Todo esto demuestra que el ser humano necesita una oportunidad, eso sí, acreditando honestidad y compromiso.

Las importaciones son una pesadilla

El Gerente de Incolflex, Pedro José Daza Pinzón, lamentó todo lo que está pasando con las importaciones y con los trámites aduaneros que hacen perder productividad, competitividad y prestigio porque hay empresas que incumplen, no porque quieran, sino por las luengas diligencias de aduana.

Algunas personas que trabajan legalmente, dijo el empresario, reciben un trato casi que de delincuente cuando hace las cosas bien y cumple con las normas. La empresa ha tenido que esperar más de sesenta días para poder desembarcar e internar el producto porque todo es problema y nada funciona.

“Este problema aduanero es reciente porque yo, con el orden que me ha caracterizado y la rigidez en documentos, importaba un producto en cuatro días puesto que pagaba los impuestos antes de que llegara la mercancía. Así todo estaba listo para no tener contratiempos con las aduanas, pero desde hace año y medio es imposible sacar un producto de la Aduana antes de 25 días lo cual implica una serie de sobrecostos. Hago un llamado a través de este medio para que se verifiquen los procedimientos y se investigue qué está sucediendo porque los puertos dicen que no hay sistema, que la Dian no quiso hacer el trámite o sencillamente que la entidad no se presentó. Algo pasa, hay problemas de abastecimiento y todo porque no se pueden sacar productos de la Aduana”, denunció Daza.

Hay casos en que las firmas se hacen después de cinco días, pero como es usual en Colombia, al quinto día encuentran una inconsistencia en el procedimiento lo cual hay que corregir para ir nuevamente a los cincos días hábiles, es decir que con festivos, carnavales y celebraciones pueden pasar 40 días para sacar una importación. A raíz de esto surge una pregunta, ¿con semejante negligencia cómo fue posible firmar ese relicario de acuerdos comerciales con un personal tan visiblemente incompetente y burocratizado?

Esta queja ya fue elevada por un empresario y por una empresa de grueso calibre en Barranquilla, todo detalla que el tema es recurrente, pero lo peor es que no tiene doliente. Qué pena con los americanos, con los europeos y con los que creyeron en el profesionalismo de las entidades de comercio. Así es fácil establecer porque muchos están partiendo con algo de prisa para otros países de la región, así, con esa celeridad quiebran hasta aquel que importe paciencia.

“Mi padre siempre decía, algún día va a venir una empresa de Japón y nos va a ofrecer la opción de representarlos, vaya sorpresa, el día llegó y lo llamé, le dije papá hablaron de una empresa japonesa para que trabajemos con ellos, el respondió con voz tranquila, yo le dije que eso iba a pasar y fue cuando me entregó este desafío”, concluyó Pedro José Daza Pinzón.

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