El movimiento campesino asegura que una vez más quedó demostrado que las vías de hecho no son rentables ni efectivas y que los gobiernos se dedicaron a arrasar con lo poco que le queda a la ruralidad. La apuesta es por la paz.

El gremio de los productores de frijol afirma que el Gobierno debe decidirse entre “Colombia siembra” o “Colombia importa”. Soplan vientos de paro.

Actualmente hay familias enteras de campesinos que llegan de trabajar para aguantar hambre o para comer arroz, pasta y papa.