La agroindustria palmera nacional le dice sí a la preservación ambiental e insta a sus afiliados a cuidar y respetar agua, fauna y flora.

Colombia es el primer productor de aceite de palma en América y el cuarto en el mundo, con cerca de 1,6 millones de toneladas al año.

Las demoras por parte del Gobierno en subir la mezcla de biodiésel al 10 % en todo el país le ha generado a la agroindustria una menor venta local.

La producción de aceite de palma crudo en Colombia en 2017 superará las 1.600.000 toneladas, cifra récord que revela un crecimiento de 42% respecto a 2016.

Región urge oportunidades de desarrollo laboral y plan de sustitución de cultivos ilícitos. La economía responde a proyectos productivos y a opciones, pero no a amenazas, abusos y plomo.

El centro de investigación asegura que el gran reto genético y de investigación apunta a contrarrestar nuevas enfermedades y plagas que se avizoran por el calentamiento global y la incertidumbre climática.

Los productores deben escoger inmejorable material genético, certificado por el ICA porque se trata de la producción del futuro.

Fedepalma y Cenipalma, apoyados en la investigación en biología así como en el control y erradicación de plagas, hacen de la palmicultura una agroindustria cada vez más productiva y sostenible.

Se estiman pérdidas totales por causa de la PC (pudrición del cogollo) en la Zona Norte de $ 141 mil millones y específicamente en el departamento de Magdalena de $ 50 mil millones.

Los productores de palma han logrado recuperar el terreno perdido por la pudrición del cogollo y aseguran que si bien han hecho una tarea juiciosa, no bajan la guardia.

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