Martes, 09 Febrero 2016 21:05

IVA del 16% tiene herida la industria, uno del 18% la mata: Nela

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En Santander y en todo el país los empresarios siguen a la expectativa por lo que será la nueva reforma tributaria estructural.

Los empresarios colombianos no paran de hacer cuentas y de analizar sí amplían sus factorías, sí las adelgazan o sí las cierran. Actualmente trabajaban para el gobierno toda vez que la carga impositiva es del 70 por ciento sin contar otros rubros, como quien dice y usando dichos populares, “trabajan para las monjas”.

Ser empresario en Colombia tiene dos connotaciones, una de ellas ser muy arriesgado e irresponsable y la otra ingenuidad e ilusión.

La empresaria, Luz Amparo Rivera Beltrán, habló con Diariolaeconomia.com y aseguró que hay temor entre los empresarios por lo que puede ser una reforma tributaria, más en un escenario complicado, de altas tasas de interés, contracción de la demanda interna y una situación apremiante. Si a eso se le suman más impuestos, afirmó, el devenir no es muy gratificante.

Enfatizó que por ejemplo subir el IVA es una pésima decisión porque actualmente con la tarifa del 16 por ciento hay dificultad e inventario, asunto que se complicaría con un IVA del 18 o del 19 por ciento.

“Ese valor nos acaba, mejor dicho nos mata y es por eso que el gobierno debe hacer bien las cosas y no equivocarse como a comienzos de los 90, década oscura para el empresariado que terminó en bancarrota por el capricho de la apertura económica, si hoy se equivocan con los impuestos caprichosos, lo mismo pasará, y es que la pregunta que uno se hace es, que pasó con la plata de las otras reformas, con las tarifas y con las privatizaciones, ese interrogante nos lo hacemos todos”, apuntó la gerente de Calzado Nela.

Esos sobrevivientes de una especie en vía de extinción que generan empleo y que aportan al crecimiento de Colombia son los peor tratados y a quienes el ejecutivo más les carga la mano cuando de recuperar plata se trata porque recogiendo algunos conceptos empresariales, en Colombia no hay que hacer tributarias para cubrir faltantes de desarrollo sino para remunerar la corrupción, las componendas y todo tipo de torcidos que no permiten un verdadero progreso, verbigracia Reficar, Ferrocarriles Nacionales, Ferrovías, Idema, Foncolpuertos, Dragacol, Saludcoop, AIS, Enerpereira, Transmilenio (Calle 26), Vía Bogotá-Girardot, Caprecom, detrimentos en salud, infraestructura, servicios públicos, sedes como la que ostentó la Contraloría General y un relicario que nos demandaría muchísimo más espacio.

Este fue un tema abordado en los corrillos de Corferias y que causó malestar en muchos industriales que acudieron a la Feria Internacional del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, porque trabajan con las uñas, se revientan día y noche, pagan intereses agiotistas, servicios públicos elevados, cuentas y más cuentas y al terminar el ejercicio económico la utilidad es mínima frente a las enormes sumas que canaliza el estado, no es justo que el empresario sufra tanto para dicha de un estado sumido en la corrupción que legitima descontentos y vías de hecho que finalmente perjudican al colombiano del común.

Hablando de lo bueno

Un ejemplo de éxito y perrenque es Luz Amparo Rivera Beltrán, una mujer joven y echada para adelante a quien la vida le sonrió luego de varias pruebas, porque le tocó sufrir, llorar, padecer y quedar sola en ese propósito de querer ser una empresaria, de vender los mejores diseños y el mejor calzado.

Antes de tan encomiable emprendimiento, Luz Amparo fue empleada de una fábrica de calzado y cualquier día se trazó una meta, dejar la dependencia del salario e incursionar como fabricante. No era tan difícil porque tenía el amor por la empresa y todo el talento que demanda este tipo de factoría.

Arrancó con dos insumos importantes, la ilusión y las ganas de salir adelante, el resto fue empezar de cero y acudiendo a préstamos de dos o cinco millones con intereses que llegaron al 10 por ciento, pero ese pela se la dio hasta que logró contactarse con almacenes de cadena en su natal Bucaramanga que se enamoraron del producto e iniciaron las compras con lo cual llegó el anhelado flujo de caja.

Su esposo tuvo lagunas en su momento y no creyó que un proyecto empresarial como el que tenía la inquieta santandereana que eligió como su señora prosperara y era hasta entendible por todo el entorno y todo lo que pasaba y pasa.

Finalmente la empresa cogió vuelo y nuestra valiente empresaria se tomó confianza y decidió darle un mano a su marido, sí, lo contrató en su fábrica y lo hizo un empleado vital dadas las aptitudes que su compañero tenía en el corte de calzado.

Tuvo un socio clave en su buen desempeño y fue el que le enseñó que en la vida todo es posible, recibió la mano de Dios que fue, es y seguirá siendo su derrotero, su luz y su vida.

Hoy su taller sigue en el barrio San Francisco de la “Ciudad Bonita”, pero con una diferencia abismal porque hoy hay máquinas, equipo, estructura empresarial y mucho calzado en fabricación esperado por sus agradecidos clientes.

Si bien Luz Amparo manda hacer sus diseños con personas de su total confianza, ella se encarga de revisar y de detallar el producto que irá a vitrina y luego a los elegantes pies de los colombianos.

Esta mujer quien dice ser felizmente casada es madre de cuatro hijos los cuales han salido adelante por la devoción con la que trabaja y por la visión que tuvo sobre la industria del calzado en la que vislumbró un buen negocio el cual tiene esa condición, pero solamente cuando se trabaja y se persiste. Ese, dijo, es un dinero bendito que permite comprar muchas cosas, tener bien a los hijos y vivir con toda la tranquilidad.

Al final de la feria estuvo un poco agitada, pero al llegar a sus están manifiesta beneplácito por las buenas ventas y por los nuevos contactos que finalmente se traducirán en más y mejores ventas y en sí en un 2016 afortunado en medio de las vicisitudes que lo caracterizarán.

El balance fue bastante positivo porque su fábrica tendrá mucho trabajo toda vez que hubo pedidos importantes y con eso hay para comer natilla y buñuelo a finales del año.

A luz Amparo le va bien atendiendo la demanda interna y la regional en su amado Santander, pero le da miedo dar el paso hacia las exportaciones porque ha escuchado muchos rumores y quejas en el sentido de que hay empresas que exportan y no les pagan.

Explicó que el tema no se reduce a Venezuela sino a notros países en donde pagan los primeros meses o los primeros años, tiempo en que llegan cheques, efectivo y muchos más pedidos, pero después, con la cuenta bien alta, desaparece quien tan a tiempo pagó, es decir tumban a muchos.

De todas maneras quiere abrir unas líneas de exportación y por eso buscará la mejor asesoría y le venderá su calzado a quien lo aprecie y lo pague como debe ser. Tiene en mente mercados como Estados Unidos, España, Argentina y muchos, pero quiere ir a la fija con gente de bien.

Nela tiene dos líneas, Nela Shoes y Nela Kids, y es un producto que debe comprar el que sabe de calzado porque es una calzado totalmente hecho a mano, hecho en Colombia y diseñado y fabricado por santandereanos, departamento que logró posicionar esta industria y llevarla a lugares tan privilegiados que hacen de la manufactura un orgullo nacional.

“Yo ofrezco productos de grandes atributos en mano de obra, estoy segura que fabricó un calzado de elevada calidad, muy bonito y bastante comercial que se vende muy bien y que cada día crece en el mercado”, declaró la señora Rivera Beltrán.

La empresa cumplió diez años y tiene como gran experiencia haber nacido casi que de la nada lo cual fue enriquecedor porque allí la constancia, la perseverancia y la fe jugaron un papel determinante en el éxito de Nela hoy por hoy.

Estos años no han sido fáciles porque detrás de Nela hay un compendio de mucha labor de posicionamiento y acreditación de marca, labores hechas con mucho juicio, pero en momentos críticos por el momento económico del país que aún sigue con la coyuntura actual que desprende la crisis en el petróleo y en otros productos de la canasta minera y energética.

Los momentos más tristes para esta aguerrida empresaria fueron esos cuando no le pagaron su calzado por cuanto dedica tiempo, dinero y esfuerzo para que finalmente muchos avivatos se queden con la mercancía sin dejar ver un peso.

Otro dolor de cabeza fue el contrabando que venía de China el cual puso a padecer a más de uno a tal punto que muchos quebraron y salieron del mercado. En medio de ese reto Luz Amparo siguió dando la pelea, no desfalleció y siguió trabajando bajo el concepto de calidad y calzado para gente de buen gusto, en este caso damas y niños.

La competencia fue tan voraz que el calzado tipo baleta pasó de 20.000 a 13.000 pesos de un día para otro hasta que terminó en tres mil pesos, ante eso era imposible seguir y había que cambiar la estrategia, labor que se cumplió para seguir dando pasos en un mercado teñido y untado de todo.

Hoy con una sonrisa plena en un rostro agotado, Luz Amparo Rivera Beltrán, siente que le está cumpliendo a la vida. Después de 2006 la vida cambió porque supo creer en ella y en la luz que ilumina fervorosamente su corazón y su mente, luz que le permite tomar las mejores determinaciones.

Esta mujer se jugó todo en la vida, el case estaba en su lucha y empeño, razón por la que ganó. Aprendió de calidad y exagerado gusto del cliente, pero también comprendió las nuevas directrices del mercado basadas en las tres B, claro, Bueno, Bonito y Barato.

Es por todo esto que Ingrid, Mary, Brandon Estiven y Santiago ven en su madre el paradigma de ser humano así como el de empresaria. La iluminación llegó merecidamente para Luz Amparo, ella en medio de complicaciones se persignó y le supo hacer el mejor altar al trabajo y a la perseverancia. Es por eso que la atrevida empresaria, la que arranco con las uñas y al debe, camina tranquila y oronda por derroteros de verdadero gozo y amor por la gloria de ser empresaria así sea en Colombia.

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