Sábado, 03 Diciembre 2016 08:58

En Cúcuta la pimpina de gasolina está en vía de extinción

La ciudad que estuvo invadida por el peligroso e irregular mercado de los combustibles, hoy muestra otra cara y la legalidad ha mostrado que lo nacional sirve y empuja desarrollo. Una urbe con otra cara.

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Los pimpineros, esos arriesgados comerciantes de gasolina de contrabando que casi acabaron con la venta legal de combustibles en Norte de Santander, Arauca, Cesar y la Guajira, paulatinamente están pasando a la historia con el cierre de la frontera con Venezuela toda vez que con ese sello, Colombia ha recuperado institucionalidad y soberanía sobre su producción y su economía.

La alta ejecutiva de la Asociación de Estaciones de Servicio de Norte de Santander, Asesnort, María Eugenia Martínez, atendió a Diariolaeconomia.com y aseguró que después del cierre de la frontera en agosto de 2015 el departamento de Norte de Santander supo a ciencia cierta cuál era su consumo y es así como el Ministerio de Minas y Energía ha aumentado el cupo hasta llegar a los 13 millones de galones en promedio mes.

Indicó que pese a todo, entre enero y diciembre, es decir todo el año, hubo una disminución en el consumo de gasolina y ACPM lo cual se explica por la existencia aún de contrabando y también por la decisión del Ministerio de Minas de distribuir el combustible por porcentajes, medida que según la experta, le hace un terrible daño al mercado por cuanto por porcentajes no se consumen derivados del petróleo en Colombia. Ese problema fue puesto en conocimiento de la cartera minero energética, pero esta no ha querido poner una solución.

“Nos falta mucho ACPM y en ocasiones nos hace falta gasolina en cantidades importantes y en otras partes, en el centro de Cúcuta a donde no pueden ingresar los camiones, abastecer es un problema y el combustible no circula o no se vende como debiera, esto ha sido catastrófico. Está en manos del Ministerio el levantar los controvertidos porcentajes para poder llevar el combustible que la gente necesita por el derecho de igualdad”, dijo la señora Martínez.

Actualmente y luego de lo establecido en 2014 el cupo adicional de combustibles para Cúcuta es de 481.232 galones por mes galones y para el departamento de 160.796 galones, pero después del cierre de frontera el cupo se ha venido incrementando temporalmente hasta que llegue la nueva asignación de cupos, pero después de ese cerrojo el gobierno ya tiene completamente claro que las necesidades de combustibles en el Norte de Santander sobrepasa los doce millones de galones.

Las dirigente gremial comentó que la compra de combustibles en San Antonio y Ureña quedó en el pasado porque nadie cruza la frontera para ese abastecimiento, sin embargo el combustible que entra, es de contrabando y mucha gente en la ciudad llena el tanque de su vehículo.

Martínez aseguró que poco a poco la cultura del pimpineo ha venido desapareciendo porque ha habido acciones de las autoridades colombianas que han dado golpes al tráfico de combustibles así como por la política de precios preferenciales para la región. De todas maneras hay inquietud en las estaciones de servicio (EDS) porque el consumo está amenazado en la frontera por hechos exógenos o que se basan en el contrabando y en medidas poco técnicas y complejas que le ponen palos en la rueda al sector.

Bien Coomulpinort

En opinión de María Eugenia Martínez, la experiencia de la Cooperativa Múltiple de Combustibles de Norte de Santander, Coomulpinort, que nació para legalizar el mercado informal y de contrabando de diésel y gasolina, ha dado los mejores resultados porque es una mayorista manejada por ex pimpineros que ha hecho las cosas al derecho y ha tenido por tal motivo el respaldo de Terpel empresa que opera la planta de manera conjunta con la cooperativa que legalizó el mercado.

Hay que aclarar que Coomulpinort trae su combustible desde las plantas de Exxon Mobil con lo cual les presta un servicio vital a la distribución minorista y a la misma cooperativa de pimpineros porque sus instalaciones son compartidas afortunadamente con Terpel.

Lo anterior demuestra, dice la reconocida dirigente de la “Perla del Norte” que finalmente el tiempo le dio la razón a una cooperativa que nació para entrar por caminos de legalidad, misión que ha hecho sin dejar de reconocer que se ha estado profesionalizando porque los procesos están a la altura de las grandes mayoristas y todo eso es la consecuencia de trabajar junto a Terpel que es una empresa organizada.

“Uno siempre aprende mucho al lado de los buenos maestros y eso se ha visto con Coomulpinort que ha replicado la disciplina empresarial de Terpel”, apuntó Martínez.

Hoy Norte de Santander cuenta con 125 estaciones de servicio y no se contempla un plan de expansión pues caso opuesto los distribuidores le están solicitando al ministerio de Minas que declare lo antes posible las saturación de estos centros de abastecimiento que son muchos, con el agravante que el cupo del departamento no se amplía y de sumar estaciones de servicio habría que redistribuir esa totalidad en desmedro de las distribuidoras antiguas porque se les daría menos combustible en vista que habría que repartirlo con las nuevas EDS lo cual es, según la empresaria, inadmisible.

“Estamos seguros que con las estaciones que hay es más que suficiente y a decir verdad no necesitamos en la región más estaciones de servicio porque se llegar más actores al sector se distorsionaría el mercado que ya de por sí es complejo”, expresó.

Cúcuta, otro cuento

La empresaria y conocedora del mercado de los combustibles en zona de frontera, María Eugenia Martínez, afirmó que el hoy de la zona de frontera le dio a Cúcuta muchos puntos a favor porque la ciudad se embelleció porque hay organización, limpieza y sentido de pertenencia, además que creo una cultura verde con los programas de arborización.

De manera tajante aseguró que la gente en Cúcuta aprendió a sobrevivir sin negar que hay sectores afectados con el candado puesto en la frontera, pero destacó que el cucuteño es una persona inquieta y muy trabajadora que sabe ganarse la vida. “Por fortuna no estamos viendo descomposición social, ni traumas económicos, en Cúcuta las personas no se mueren de hambre porque tienen como comprar en los supermercados o en los almacenes de cadena”.

Un punto muy destacable es el crecimiento y el auge del empleo, factor que ha resultado muy útil porque incide de manera directa en la mayor demanda de bienes y servicios. Desde su análisis, Cúcuta es como un proyecto o un plan piloto en Colombia que debe servir de ejemplo para los demás municipios del país que atraviesan por dificultades porque a Colombia hay que decirle que pasó en la capital nortesantandereana, como ha ido evolucionando y para dónde va la ciudad fronteriza para que los demás tomen el ejemplo. Para la señora Martínez, Cúcuta está mucho mejor ahora que antes.

La dirigente dijo que sin duda alguna se necesitaba ese golpe que vino de Venezuela para que los nortesantandereanos reaccionaran y se dieran cuenta de su verdadero potencial porque finalmente se comprobó que fue el empuje colombiano el que movió la frontera.

La nueva condición ha hecho que aumente de manera considerable el parque automotor de la ciudad y en los anaqueles está quedando el coche de matrícula venezolana, hoy hay más de veinte concesionarios colombianos ofertando carros de todas las marcas y todas las características.

En materia de construcción hay dinámica y por fortuna Cúcuta cuenta con oferta de suelo para edificar y lograr una adecuada expansión, el único inconveniente es que los servicios públicos son muy costosos por lo que se han afianzado como un lujo. Por esa condición no ha sido posible desarrollar un complejo industrial o empresarial pues con esos valores en los servicios básicos se hace imposible que llegue la inversión al área metropolitana.

La empresaria y sus colegas de empresa y gremios han pedido con insistencia un trato tributario especial para la frontera en donde haya exenciones de impuestos para hacer posible la industrialización y el desarrollo sostenible en una zona complicada que necesita oxígeno económico para despegar como debe ser.

En medio de todo, la ciudad cuenta con las mejores fábricas de bluyines porque las fábricas que operaban en Ureña cerraron en ese municipio venezolano y se instalaron formalmente en Cúcuta, pero esa voluntad empresarial, anota, debe acompañarse con un mejor trato tributario para atraer la inversión. Una medida podría ser eliminar o bajar la tarifa de IVA y considerar ayudas en impuesto de renta.

“Nosotros en la distribución minorista con la ley 681 le quitó el impuesto de IVA y otras cargas a los combustibles, razón por la cual los combustibles en zona de frontera son más baratos. Eso se puede hacer no solo en derivados del petróleo, lo que pasa es que hay algunos sectores que se duermen y no hacen valer sus derechos constitucionales pues la Carta Magna en su artículo 337 dice que las fronteras podrán tener beneficio y trato especial, pero el grueso del sector real no invoca ese derecho”, especificó la vocera de Asesnort.

De otro lado, la experta dijo que hay una llegada masiva de venezolanos que buscan trabajo y una oportunidad de vida, pero lamentó que la mano de obra generalmente no sea la mejor, sin desconocer que hay venezolanos que hacen un buen trabajo y tienen cabida en empresas y comercios.

Hoy la situación cambió, ya no hay condiciones para que en Venezuela ayuden a los colombianos y caso opuesto hoy es Colombia el país que les da la mano a los venezolanos con un grado alto de aprecio y compresión porque ante todo hay una hermandad bicentenaria y unos lazos que no se rompen ni con la más férrea y tozuda posición política del lado que sea pues no en vano la frontera es el cálido y amoroso tercer país.