Sábado, 17 Junio 2017 11:35

En El Restrepo, misa de réquiem por el sector calzado

Este popular barrio del sur de Bogotá, ya sabe por quién doblan las campanas, pero preocupa que en ese lúgubre aviso de partida esté el alma de industriales, artesanos, comerciantes, curtidores y zapateros de toda una vida.

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Aquella tarde gris y fría, pasada por lluvia caracterizaba un viernes aburrido y lamentable que hacía juego con las lánguidas miradas de empresarios y comerciantes del barrio El Restrepo que se hicieron acompañar de sus recuerdos y de una soledad de espanto, elemento esencial para explicar porque el enfriamiento de la economía y no precisamente por el rompe huesos clima de Bogotá que con invierno se torna más complejo.

Al pasar por el frente de la iglesia de Nuestra Señora de la Valvanera en este sector, llamado centro comercial a cielo abierto, es visible la preocupación de los feligreses que no son más que empresarios cercanos a la quiebra, de comerciantes que no ven ni una y de cientos de personas muy capaces en el oficio de la zapatería que perdieron sus trabajos con la llegada de las importaciones y por ese efecto nefasto del libre comercio que no sabe de piedad ni de consideraciones.

Llama poderosamente la atención un cartel en plena fachada de la emblemática parroquia que dice “El cementerio más grande del mundo” y acto seguido reza: El jueves seis de junio desde las 7am marcharemos en contra de la muerte del calzado en Colombia por culpa del contrabando chino. En parte inferior se destaca una frase, “Réquiem por El Restrepo. Los productores asiáticos nos están matando”.

Este cartel sombrío que tiene junto a las letras un cementerio y un par de botas, es el triste reflejo de una realidad que no admite discusión alguna y que tiene que ver con la banca rota de los fabricantes de calzado y con el agudizamiento de una crisis social de grandes dimensiones porque con el cierre de factorías salen del mercado laboral personas que toda una vida devengaron su sustento de la fabricación de calzado. Hoy podemos decir y por lo que vimos que los grandes artistas del cuero están a su suerte en la cochina calle.

El Gerente de la empresa Calza Bien, Miguel Ángel Gómez, habló con Diariolaeconomia.com y dijo que su empresa conocida por fabricar un calzado de muy alta calidad, con una línea clásica y con precios acordes a la situación económica, está hoy en el limbo después de seis meses como casi todas las del sector y las de Bogotá porque la situación no es igual a la de hace un año, aseveró que es mucho peor porque comparativamente las ventas están un 25 por ciento por debajo de las de 2016.

Recalcó que para nadie es un secreto que las ventas están muy malas, situación apremiante y desesperante que se estrella con una serie de promociones y ventas de calzado muy barato que termina de oscurecer el panorama porque obliga que los empresarios se den el lapo por esa coyuntura, en desmedro de la utilidad.

En este momento hay muchos empresarios muy proclives a la banca rota porque en el afán de pagar gastos como servicios, materias primas, arriendos y mercancías venden muy barato, bien por debajo de los costos de producción, costos que a diario van en aumento afianzándose como un gran peligro para la estabilidad y sostenibilidad de una empresa del tamaño que sea.

“Esto es una muestra fehaciente de que un empresario puede ir a la quiebra porque las ventas no se compadecen frente a las ofertas que los empresarios y el comercio deben hacer. Sinceramente esas ventas no dan el volumen para recuperar algo de utilidad y así poder reinvertir”, aseguró el señor Gómez.

Actualmente el calzado colombiano compite con el de China, el de Brasil y muy seguramente con el de México porque ante la presión del gobierno estadounidense con el país azteca, probablemente aterricen en Colombia empresas del calzado de Guanajuato como ya se había dicho en este medio al término de uno diálogo con dirigentes gremiales con sede en Ciudad León.

A criterio de Gómez, el panorama con mexicanos o sin ellos es muy difícil porque mientras no haya una acción de compra por parte de los colombianos y del consumidor el efecto será adverso para propios y extraños toda vez que el panorama comercial es totalmente desolador, como quien dice que con la contracción de la demanda interna no habrá fiesta en ningún lado.

Al analizar la cruda realidad de la economía y de las ventas que muestran saldos en rojo, el fabricante dijo que la única salida, una vez se reactive la economía, es que todos los colombianos compren producto nacional y así poder pensar en unas empresas que pueden mantenerse y robustecerse con la demanda interna así como con el reconocimiento de quienes saben de calidad y confort en los pies.

Según Gómez, a la par con la estrepitosa y aterradora caída en las ventas del comercio se desploma la industria porque si hay poca acción de venta y bajo consumo, la producción necesariamente debe detenerse con las sabidas consecuencias, verbigracia desempleo y caos social.

Para colmo de males, el paro de maestros se convirtió en otra piedra en el zapato porque con la inmovilización hay de hecho menor actividad económica y por consiguiente menores despachos, situación que se ve constata en locales llenos de mercancía, diseños, colores y moda, pero totalmente desocupados.

“Esto es tremendo porque las imágenes del barrio comercial e industrial por excelencia semeja un escenario de guerra porque la soledad marca la pauta lo cual es bastante preocupante, pero preocupa aún más que no se ven acciones por parte del gobierno que redunden en confianza por parte del comprador, del inversionista y del productor, lamentablemente hay un mutismo alarmante de parte del ejecutivo y uno piensa en medio del abandono que en Colombia no hay gobierno”, declaró el Gerente de Calza Bien.

En su parecer, Colombia es un país con altas de empobrecimiento y de quiebra de sus empresas con cargo a las acciones del gobierno que no le permite ni siquiera asomarse por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, organismo al que se quiere ingresar cuando el aspirante camina solo, con hambre y en harapos.

Precisó que el abandono en el que está la industria por parte del gobierno se nota en las altas tasas de interés, en la ausencia de fomento y en la dificultad para importar en condiciones favorables bienes de capital.

Junto a lo citado, agregó, ha faltado una apertura de mercados que ponga la producción colombiana en las grandes vitrinas del mundo, pero caso opuesto, los fabricantes extranjeros, básicamente los chinos, llenaron los almacenes y los inventarios colombianos con zapatos de bajo precio.

Aclaró el empresario que el desarrollo que ha logrado el sector del cuero y el calzado es la consecuencia de las inversiones individuales de los empresarios que hacen hasta lo imposible por no colapsar, pero sin ninguna ayuda por parte del gobierno que como reiteran se quedó corto en acciones para impulsar la industria que generalmente y por espacio de muchos años ha visto como el aparato estatal le da la espalda.

La gente no tiene plata

Hay varios factores que juegan en la caída de las ventas y en ese temor de los compradores por demandar bienes y servicios por cuanto las personas escondieron o entregaron su tarjeta de crédito por el alto nivel de los tipos de interés. A la par hay desencanto por el nuevo IVA del 19 por ciento y por los bajos salarios que enfrentados a la carga tributaria y a las elevadas tarifas de bienes y servicios públicos, recalaron en un menor poder adquisitivo.

En ese orden de ideas, los colombianos que anteriormente compraban en centros comerciales, hoy han trasladado sus adquisiciones a centros de comercio de muy bajo costo en donde el producto chino tiene un lugar de preferencia y una rotación importante.

Esas ventajas comparativas impactaron a mercados como El Restrepo que otrora era frecuentado y hoy es un sitio asolado en donde campea la ruina, el cierre de empresas y el desempleo.

Sobre el cercano TLC con China, Gómez afirmó que de firmarse el acuerdo con el monstruo asiático, el impacto no se va a sentir porque China lleva en Colombia y en la región varios años.

Lamentó el empresario que la materia prima que se compra con IVA del 19 por ciento no se puede aplicar al producto final porque encarece el producto precarizando las ventas, es decir que ese tributo en un porcentaje alto lo están asumiendo los fabricantes de calzado, un motivo más para pensar que en el corto plazo, los empresarios que sobreviven a las medidas estatales en contra de la industria, puedan desaparecer.

En los últimos meses varias fábricas de calzado y comercios del ramo han cerrado con el agravante que muchos están por cerrar porque las condiciones no dan para estar en un mercado en el que se produce a pérdida y con cero incentivos porque tal y como están las cosas la banca rota es el lamentable final en donde el empresario es expulsado de los renglones productivos y el trabajador sale de su puesto a improvisar alguna venta en la informalidad que permite el semáforo.

Un referente de la situación es que Calza Bien que para un día de la madre vendía más de 22 pares de zapatos, este año las ventas a duras penas llegaron a 14 pares lo cual es un reflejo del total de la industria del calzado porque el que vendió 50 pares, este año vendió 25.”La verdad, dan ganas de llorar”.

Las ventas para esta fecha especial, reiteró, bajaron a un 50 por ciento y para el día del padre el efecto será el mismo porque la tendencia marca que ventas importantes no va a haber porque en el país se acabó el poder de compra.

Hasta el datafono se entregó

La Gerente de Calzado Trummer, Nelly Carvajal, dijo en este medio que indudablemente las ventas en el día de la madre se desplomaron en 50 por ciento y anotó que son tan endebles las ventas con tarjeta de crédito que el datafono debió entregarse porque las operaciones se fueron a cero.

“El bajonazo con datafono fue tenaz y tuvimos que entregarlo porque ese aparato demanda un pago mensual de alquiler sin hablar de los descuentos bancarios. El asunto se hizo insoportable porque las ventas cayeron horriblemente. El asunto es tan espantoso que las ventas que fueron tan buenas al por mayor se fueron a pique porque los clientes decidieron quedarse quietos y frenaron los pedidos”, afirmó.

Un lío adicional es el de la tarifa de IVA a los locales comerciales, tributo tan inequitativo e inoportuno que muchos están pensando en entregar esos sitios de comercio.

Como Miguel Ángel Gómez, esta empresaria también ha presenciado el triste y preocupante cierre de locales para migrar a otros sectores o para ir a otros países.

“Los guarnecedores con los que yo trabajaba resultaron en Estados Unidos y algunos que trabajaron marroquinería migraron a Toronto”, expuso.

Explicó que la industria está con el agua al cuello porque las condiciones son inexistentes y a la hora de hacer cuentas y explorar salidas, la conclusión es que con China no se puede competir. La tendencia de hoy es que la gente prefiere comprar zapatos de 30.000 pesos por dos meses y luego reanudar la compra.

Un zapato de 80.000, 100.000 o 120.000 pesos resulta costoso para un colombiano que devenga un salario mínimo y totalmente comprometido, pero lastimosamente ese cliente de calzado chino no tiene en cuenta que apostarle a la industria nacional le sale mucho más rentable porque el calzado doméstico se elabora con altos estándares de calidad.

Calzado Trummer tiene 40 años en el mercado y llegó a emplear 35 y 40 personas, hoy su planta de personal se redujo a cinco trabajadores y todo porque el fomento industrial se acabó, la tradición se perdió y al Restrepo, de ñapa, ya no quiere ir la gente. Los clientes del Norte dejaron de visitar los almacenes por el auge de los centros comerciales, por la facilidad de las tarjetas, para los que pueden, los parqueaderos y la comodidad de consumir otras cosas de manera paralela.

“Yo tenía mucha clientela del norte, pero por el mercado, los trancones y otros aspectos, no volvieron por estos lados”, comentó.

Esta mujer que lleva 40 años en la fabricación de calzado dijo que la tragedia en el calzado empezó en 1991 con la terrible apertura económica y ya con la pesadilla china el sector se vino a menos con mayor aceleración en la última década.

Esta es la cruda realidad de los fabricantes de calzado, puntualmente los de El Restrepo, esos que visitamos hace seis o siete meses y que abrigaban algún tipo de esperanza con esa magia verde y roja que desprende del espíritu navideño. Hoy el asunto empeoró, muchos aguantan como pueden y otros sin más que hacer bajaron las persianas para siempre.

No era una coincidencia ese retumbar de campanas en el viejo barrio del calzado y las grandes compras en ese final de gélida tarde, no fue en vano evocar al grande, Ernest Hemingway, porque como nunca, hoy sabemos en Bogotá por quien o por quienes doblan las campanas.