Jueves, 21 Septiembre 2017 16:30

En Barranquilla se han cerrado cien restaurantes en 2017

Pese a que la ciudad crece en hotelería y restaurantes de manera importante, no se puede negar que hay una crisis que al parecer experimenta todo el país por la contracción de la demanda interna. IVA se parrandeó las metas.

Por 

La industria gastronómica colombiana sigue mostrando alarmantes indicadores porque de manera reiterativa cierran sus puertas negocios que estuvieron en la legalidad, pero que no aguantaron el enfriamiento de la economía ni las medidas del gobierno que llevaron el IVA al 19 por ciento, afectando el costo de los locales comerciales, como tampoco resistieron un ajuste en los tipos de interés que terminó de estocar las compras y la demanda en general.

En Colombia los restaurantes enfrentan diversos inconvenientes y uno de ellos tiene que ver con la informalidad que para el sector llega al sesenta por ciento, haciendo de este negocio un complejo lío porque en medio de las vicisitudes se fue evaporando el factor utilidad.

En medio de todo, el gremio de los restaurantes que llevará a cabo su IX Congreso Nacional en Barranquilla durante los días 9, 10 y 11 de noviembre, le apuesta a una salida optimista, pero consecuente con la realidad de un sector que ha contribuido con el desarrollo y el empleo de Colombia. Admitiendo todos sus problemas, Acodres quiere sentarse con el gobierno y de manera amable y respetuosa explorar salidas a una crisis que ya hace mella en todo el país porque no hay restaurante que no experimente muy serios problemas.

Actualmente las ventas no compensan las inversiones y desde la tribuna gastronómica se buscan fórmulas que le tiren un salvavidas a los empresarios que navegan en mares turbulentos y rodeados de incertidumbre. Una de las formulas es cautivar todo el mercado y el turismo doméstico, pero para que ello funcione se necesitan otras ayudas que bien pueden venir del ejecutivo.

El presidente del capítulo Atlántico de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodrés, Carlos Chemás habló con Diariolaeconomia.com y sostuvo que el sector gastronómico y la misma hotelería vienen creciendo de manera importante en los últimos años., empero hay un problema hay oferta de hospedaje y de restaurantes, asunto grato, lo malo es que no hay demanda para las nuevas propuestas.

La situación es tan apremiante, afirmó, que la “Arenosa” ya trabaja en estrategias que atraigan una clientela para un turismo que no ha existido porque a Barranquilla solamente se va por tres motivos, los negocios, el Carnaval y la Selección Colombia, amén del potencial que hay en la ciudad y en la región para ofrecer destinos amables y gastronómicamente ricos.

“El Carnaval ya está vendido, los partidos de la Selección Colombiana de Fútbol igual, pero lo cierto es que el resto del año requiere de mucho trabajo y de una fuerte promoción, es decir turismo y oferta 7-24 por todo el año. En eso están trabajando las autoridades turísticas y los gobiernos tanto municipal como departamental porque Atlántico tiene todo para vender y agradar”, comentó el dirigente.

No en vano se ve un encomiable trabajo en el fortalecimiento de la infraestructura hotelera y de ciudad para que más inversionistas lleguen e inviertan y eso, expresó, se ve en obras como el Centro de Eventos y Exposiciones, “Puerta de Oro” que h resultado todo un éxito como lo fue la restauración de sitios emblemáticos y del mobiliario histórico de Barranquilla.

La crisis no se puede ocultar

Lamentablemente el año ha resultado terrible para Barranquilla en el sector de los restaurantes porque el IVA resultó un golpe muy fuerte y eso se observa en los balances parciales que demuestran que la ciudad no vendió lo mismo este año que en lo corrido de 2016. No es de poca monta el inconveniente toda vez que en “Curramba la Bella” han cerrado cien restaurantes en lo corrido de 2017.

El escenario redundó en el ajuste de costos, en la salida de personal y en el aporte fiscal. La situación es tan crítica que hay restaurantes que reportan caída en las ventas por encima del 50 por ciento lo cual es altísimo y muy perjudicial.

Los que no resistieron tuvieron que cerrar y tan solo subsisten los restaurantes de antaño que mantienen tradición y musculatura para seguir en el mercado. Hubo restaurantes que iniciaron labores el año pasado y este año tuvieron que bajar la persiana de manera definitiva.

Los inversionistas del interior del ´país que estaban mirando a Barranquilla como destino de inversión desistieron o aplazaron su llegada porque a decir verdad, la gastronomía actualmente no brinda las condiciones para que resulte siendo el buen negocio al que muchos aspiran.

“La inversión está frenada porque la contracción económica y la crisis es un hecho que se da en todo el país y eso es todavía más grave porque anteriormente los habitantes del interior visitaban Barranquilla y otras ciudades de la costa, hoy no están gastando, no están invirtiendo y no están usando tarjetas de crédito, luego ya usted sabrá de qué tamaño es el nivel el postración del sector. Los turistas ya no llegan ni es bus ni en avión y ese escenario le abrió las puertas a la informalidad y a los negocios de garaje”, aseveró el señor Chemás.

En la “Puerta de Oro de Colombia” hay una gastronomía que crece y un turismo que está haciendo la tarea de manera juiciosa porque hay gremios como Acodrés que creen en que hay salidas a las peores coyunturas y que hablando todo el mundo se entiende.

Esta ciudad evidencia una evolución en su infraestructura, los traumáticos arroyos del invierno están quedando en el recuerdo y la metrópoli da muestras de desarrollo y progreso, sin embargo hay situaciones que castigan sectores que contribuyen con el fisco y muy decididamente en el frente social, tristemente los gobiernos no miden el alcance de sus decisiones y e parrandean en el ejercicio económico de muchas empresas y muchas inversiones.

De todas maneras en Barranquilla, tierra cálida, de bailarines, marimondas de colores, reinas, carnaval, risas, delicias gastronómicas y esa alegría costeña tan visible y contagiosa hay optimismo por el regreso de la ´prosperidad, porque quien visita la capital del Atlántico, no en vano deja el corazón y buenos recuerdos, quién disfruta de la abigarrada “Curramba” sale con lágrimas y cantando con el alma, “En Barranquilla me Quedo”, como lo hizo el recordado Joe Arroyo.