Sábado, 21 Abril 2018 02:24

Por el balance natural y económico, “larga vida al jaguar”

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Este felino de América Latina sigue siendo respetado por algunos pueblos indígenas, pero la caza y el enfrentamiento con ganaderos y agricultores lo tienen en la lupa y bajo amenaza. Un instante en los dominios del rey.

En las selvas densas, cálidas y húmedas o en los bosques casi ignotos de la geografía colombiana habita un felino majestuoso, potente y necesario llamado jaguar, gato manchado que resulta un ícono en la familia prehispánica y un orgullo regional que bien vale la pena proteger porque hoy está amenazado por una agricultura que crece sin respetar fronteras al igual que por una ganadería que ve más utilidad matando al félido y tomando sus dominios para engordar reses.

Son pocos quienes piensan en la preservación, inclusive de la vida humana, porque casualmente, la misma está entre las garras y las fauces del hermoso yaguarete. Sí, es increíble, pero el futuro de Latinoamérica, del agua y del equilibrio ambiental depende del silencioso trabajo del tigre americano.

Cabe precisar que después del tigre y el león, este gran gato es el tercero en la familia de pantheras, dejando claro que tiene la mordida más potente de los grandes felinos. Es un cazador solitario, pero muy efectivo gracias a su constitución corpulenta y al sigilo con el que ataca sus presas. El jaguar es determinante en la estabilización del ecosistema ya que ejerce un rígido control en las variedades de animales que mata para su supervivencia.

La investigadora y bióloga de la Fundación Panthera, Jenny Gallo, habló con Diariolaeconomia.com y expresó la enorme preocupación que hay al interior de la institución por el creciente ataque del que es víctima el jaguar por parte de seres humanos que generalmente desconocen la importancia de la pantera en la vida natural y se empecinan en perseguirlo hasta llevarlo a una situación incómoda y casi de confinamiento porque día a día son más las hectáreas que se les quitan a las selvas y a los bosques que son el hábitat de este respetable mamífero.

Según la Fundación Panthera, en Colombia hay en promedio 16.598 jaguares, pero la cifra no es alentadora toda vez que en el país deberían haber muchos más, pero una cantidad ha sido víctima de la deforestación y de la ocupación de sus sitios de permanencia. Así las cosas, los 16.598 felinos manchados que habitan en el país, son un número relativamente bajo al esperado si se tiene en cuenta que Colombia es un país supremamente generoso en cobertura boscosa.

Al tener en cuenta la extensión del país, la Fundación considera que Colombia debería tener más de 30.000 jaguares más haciendo el paralelo entre todos los países que tienen poblaciones de jaguar.

“Aquí se dice que tenemos 1.9 jaguares por cien kilómetros cuadrados, mientras que en países como Perú hay tres jaguares por cien kilómetros cuadrados, luego es un país que nos lleva la delantera en temas de conservación y en número de animales como pasa en Belice, Nicaragua y Honduras en donde hay una mayor densidad de jaguares, Colombia infortunadamente está en una densidad media lo cual es deprimente si se miran las selvas y los bosques que tenemos, luego es indudable, deberíamos tener muchos más jaguares”, especificó la bióloga.

Al ser notoria la afectación de la conservación del jaguar en Colombia, lo ideal sería endurecer las leyes, pero en opinión de la experta, las leyes ya existen, luego habría que fortalecer las entidades regionales ambientales como es el caso de las corporaciones autónomas que preservan el medio ambiente y que están llamadas a ejercer el control sobre todo este tipo de temas, para lo cual deben fortalecerse para que tengan la capacidad institucional de llegar a los diferentes sectores productivos y contrarrestar un problema que se hace grande de manera alarmante.

Un punto positivo es que hay gente en muchas regiones interesada en preservar al gran felino y para ello hay que implementar las leyes, pero con una vigilancia y una veeduría para que estas se cumplan.

“El jaguar constituye un verdadero desarrollo sostenible porque si la gente que convive con el jaguar está feliz de que el felino esté ahí, y adicionalmente considera que es importante, ello fortalece los tres pilares del desarrollo sostenible porque si las comunidades están bien, además cuentan con un sistema productivo alrededor del jaguar y si el ambiente está en inmejorables condiciones, habrá éxito en lo económico, en lo social y en lo ambiental. El jaguar representa, por fortuna, una gran oportunidad y no una amenaza”, explicó la señora Gallo.

Agregó que es importante que los agricultores, los ganaderos y los empresarios de la ruralidad reconozcan los servicios ecosistémicos del jaguar para fortalecer así un pago por esos favores ambientales para conservar especies como el jaguar y otras, a propósito de una ley expedida en 2017 y del CONPES de este año sobre el pago por servicios ambientales lo cual garantizará la preservación del felino.

Jaguar, un felino para mostrar

Como se anotaba, el jaguar es uno de los felinos más grandes del mundo, el tercero en su orden y el más grande en América. Esta especie está en vía de extinción y está amenazada por varios motivos, entre ellos la deforestación que elimina su hábitat

La bióloga lamentó que haya caza por retaliación ya que hay situaciones en los que el jaguar mata animales domésticos o ganado en las tierras que antes eran selva o bosque y que hoy fueron arrebatadas al rey manchado por la ambición, y de alguna forma por la falta de coherencia de algunos empresarios del campo que ignoran las bondades de un enemigo sin causa al que miran de reojo, pero al que no se le reconoce un trabajo ambiental perfecto pese a ser un despojado y desplazado más en la Colombia de las cosas irónicas.

El hábitat del jaguar está siendo destruido igualmente por el crecimiento de la agroindustria, actividad que también amenaza a la pantera sin que eso le importe a muchos porque lo que cuenta es el flujo de caja y las ventas en tierras ajenas, más no la complicada realidad de un animal que fue injustamente acorralado y menospreciado en sus predios, solo por vivir en las selvas y en los bosques, haciendo el no menor favor de la vida.

La bióloga consideró que sería muy oportuno promover una cruzada para salvar el jaguar, calificado como un sin igual patrimonio, porque toda persona que tenga un sistema productivo, bien sea un cultivo, ganadería o agroindustria, debe entender que un animal como el jaguar representa ecosistemas saludables y sostenibilidad. Añadió que la presencia del jaguar en lugares conservados se puede aprovechar y potenciar a la hora de comercializar algunos productos.

“Si hay una ganadería o una siembra que se desarrolle en medio del jaguar, pero que permita que el felino esté allí presente, debería contar con un sello especial y ambiental que les dé ventajas comerciales a esos productos. El hecho de producir en sintonía con la naturaleza ayudaría mucho y permitiría adelantar esa cruzada para ayudar a la conservación y allí los sistemas productivos están llamados a concursar en ese tipo de actividades en favor del planeta”, expuso la docta en temas ambientales y puntualmente en jaguares.

La idea de un parque natural para el jaguar es una buena idea, pero no suficiente, por eso desde la Fundación Panthera se promueve un proyecto bandera conocido como el "Corredor Jaguar" el cual busca que la especie se mantenga a perpetuidad teniendo en cuenta que en la región hay jaguares desde México hasta Argentina que necesitan vivir por muchos y muchos años, pensando en el futuro.

Lo anterior es posible con la conexión genética de las poblaciones en los países en donde habita el jaguar y así mantener ese flujo hereditario que se requiere para que una población o una especie no se pierdan. En ese sentido, las áreas protegidas como parques no son lo suficientemente útiles o convenientes, pero aclarando que podrían servir de conectividad en todas las zonas vigiladas para la conservación.

La Fundación, precisamente trabaja en reservas naturales de la sociedad civil en donde se busca justo la conectividad en esas áreas protegidas. Panthera adelanta una enorme y juiciosa gestión en todas las figuras de conservación, es decir en cualquier representación de ordenamiento territorial aterrizada en lo ambiental que garantice la mencionada conectividad para que los jaguares no estén supeditados o delimitados porque de esa manera habría una obstrucción en el flujo genético que conllevaría a la extinción de la especie.

Como los jaguares pasan por regiones en donde hay maíz, arroz, sorgo y ganado entre otras actividades del campo, la propuesta de la Fundación es hacer un trabajo con las comunidades para que puedan coexistir con ese tipo de fauna. Por ello hay en diferentes puntos de la geografía, ranchos piloto en donde fueron asesorados agricultores y ganaderos lo cual llevó a implementar ciertas acciones para convivir al lado del jaguar.

“El jaguar está íntimamente relacionado con el agua y es oportuno decir que este animal no está en donde los ecosistemas son de mala calidad o en donde el agua está contaminada. El estar tan asociado al agua, hace que el felino de garantías para la vida porque actúa como una sombrilla, es decir que ayuda a conservar, no solamente las otras especies presas de él como el chigüiro, los venados y otros, sino que beneficia otros ecosistemas en donde habita, pero esto a su vez beneficia a la gente que vive cerca del jaguar que eficientemente presta los servicios ecosistémicos o ambientales”, comentó Gallo..

Recalcó que el jaguar está actuando como el gran regulador de todos esos servicios ecosistémicos lo cual hace que al retirarlo de esas zonas habría una serie de desequilibrios en la naturaleza y allí habría un grave daño para los seres humanos que viven en inmediaciones de los sistemas productivos que perderían los beneficios que presta la pantera lo cual se vería reflejado en pérdida de agua de calidad, de la regulación climática y del mismo impacto de los nutrientes del suelo.

Por su experiencia y el estudio pormenorizado del jaguar, Jenny Gallo, sostuvo que hay múltiples servicios ecosistémicos de los bosques o ecosistemas en donde está el félido y que deberían reconocerse para no atacar al útil animal.

Un asunto a tener en cuenta y que debería ser motivo de mucho análisis entre empresarios, agricultores, campesinos, comunidades y gobierno es que si desaparece el jaguar el que sigue en la escala de extinción será el humano.

Hay que decir que el jaguar no ataca al hombre, generalmente lo evita porque no lo ve como presa natural en donde sí están otros mamíferos cuadrúpedos. En doce años de trabajo sobre el jaguar, Yenny Gallo, ha entrevistado a un número importante de personas en toda la geografía colombiana, desde la Guajira hasta el Amazonas y desde el Chocó biogeográfico hasta la Orinoquía y por fortuna no hay reporte de ataques. La profesional aseguró que es todo un mito o algo fantasioso la posibilidad que el tigre, como le dicen en algunas comunidades, devore gente.

El jaguar pese a tener la mordida más potente en el mundo felino, aún por encima del león de melena que está en África o del Tigre que habita en la India o en la Rusia del extremo sureste en la región del río Amur en la frontera con China, no usa esa facultad para lastimar humanos. Este animal tiene un olfato y un oído muy desarrollados, facultad que le permite salir de bosques y sabanas para no tener que encontrarse con el hombre, siempre se van y es por eso que se hace muy difícil avistarlos y seguirlos.

El periodo de gestación de las hembras es muy afín al de la gata doméstica pues finalmente son gatos y por ello ese periodo de maternidad oscila entre 90 y 110 días. Las hembras pueden tener hasta cuatro cachorros, pero en el mejor de los casos ellas tan solo pueden sacar adelante a uno. Resultaría atípico que la madre jaguar criara con éxito a más de dos de sus vástagos porque por ser carnívoros y territoriales están expuestos a las agresiones y a las peleas, igual que cuando van a copular, lo cual hace que su vida se desarrolle en un entorno difícil y agresivo, razón por la cual tan solo una cría se salva.

El llamado es reiterativo a los agricultores porque los mismos venenos que se usan para acabar con las plagas del campo y que están masacrando abejas y colibrís, afectan al jaguar porque esos fungicidas o plaguicidas pueden llegar vía oral a las presas del jaguar que van a morir restando la opción de alimento para el tigre o que llegan al felino causándole la muerte.

“Todo es una escala en donde estamos perdiendo toda la biodiversidad que ayuda a esa red alimenticia en la que el jaguar, por ser un gran depredador, si no encuentra sus presas, estará en serios problemas para alimentarse. Aquí la invitación es a que la gente razone sobre la importancia de conservar la fauna y la biodiversidad porque si se comprueba que un producto se procesa a partir de la conservación, muy seguramente tendrá más valor, en eso hay que insistir, luego ello hace que se tenga que rescatar ese valor económico que tienen los ecosistemas y las especies para que no se vean afectadas hasta llegar a la extinción como en este caso”, concluyó la bióloga.

Grandes producciones como las de Discovery Channel, Natgeo y otras han ayudado a inculcar amor y respeto por la naturaleza, básicamente en niños que habitan en los centros urbanos. Otro es el escenario en las zonas rurales o alejadas en donde los niños ven a sus padres o abuelos practicando la cacería e inculcándole equivocadamente a las nuevas generaciones que el jaguar es el enemigo.

Allí, dijo la Fundación Panthera, hay una brecha enorme que hay que zanjar porque los seres humanos deben convivir con las panteras. El problema, aseguró la experta, es que las comunidades que viven al lado de las áreas densamente forestadas, son personas pobres y vulnerables que tienen pocas hectáreas y poco ganado, las que al ver que son afectadas por un ataque a uno de sus bovinos, salen a cazar por retaliación.

Es por ello que se hace muy importante el pago por servicios ambientales para conservar las especies amenazadas como el jaguar pues solo así la gente evitará la deforestación dándole oportunidad a los grandes felinos.

La caza comercial ha bajado y ese reporte bajó desde la década de los setenta cuando empezó a caer la demanda de pieles. Hoy los jaguares mueren por comer ganado en las zonas que fueron su transformado hogar.

El jaguar hace parte del ADN porque representa muchas cosas en materia de conocimiento ancestral. Desde México hasta Argentina muchos pueblos aborígenes consideraban al jaguar como un Dios y aún en la Amazonía se le ve y se le venera como tal. Lo propio pasa en la Sierra Nevada y en los llanos en donde el tigre o jaguar goza de respeto.

Con la pérdida desafortunada del jaguar, no solamente se va una figura icónica que representa a Centro y Suramérica, se va todo un legado y un aliado para la naturaleza y mejores entornos, luego es muy importante su conservación ya que brinda identidad cultural y regala vida.

Es simple, mientras escribimos esta nota en ese taciturno y melancólico sonido de la fría noche, en cualquier parte del Magdalena Medio, de la selva Amazónica, en la llanura, en el tapón del Darién, en las tierras huilenses o del Tolima, quizás en tierras cultivadas con café o en la costa norte de planicies y estribaciones entre verdes y azules, esté agazapado, furtivo y anhelante el gran rey de piel manchada, listo a dar el salto hacia su presa y hacia la vida que paradójicamente se extiende a la vida de toda una región.

Por el bien de la humanidad, “Salvemos al jaguar”

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