Este muy hermoso pueblo quindiano goza de un paisaje espectacular en donde hacen convergencia dos economías vitales, el turismo y el cultivo de café. Las dos son complementarias y demuestran que no solo de la bolsa vive el hombre.

Algunos productores dicen que sienten una presión sistemática de los especuladores por acabar con la caficultura en Colombia, pero valientes aseguran que lucharán por una actividad que tiene renta, si se quiere, historia y futuro.

Los productores aseguran que no es justo seguir de rodillas ante una industria que llena sus bolsillos de dólares mientras el caficultor se arruina y trata de sobrevivir con unas migajas.

En esta población del Huila la situación es tan difícil que muchos cafeteros han tenido que endeudarse con sus empleados para poder operar. Amén de las vicisitudes los productores aseguran que su trabajo no será en vano.

Los productores del grano siguen angustiados porque están produciendo café a pérdida y aseguran que ya se les está olvidando qué es una buena y justa rentabilidad.

Los caficultores le apuestan a un 2019 lleno de logros, con mejores precios y con una calidad que permita seguir marcando la pauta en el mercado internacional.

La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia hizo un llamado a los productores para que legalicen sus predios a la mayor brevedad y eviten con ello problemas de titulación.

Los productores de café de esta región del país volvieron con entusiasmo a una caficultura que se vio mermada por líos económicos, fitosanitarios y desde luego por la violencia.

El sector rural en su conjunto tendrá una línea de crédito subsidiado a una tasa de DTF +1/-1, que calificó el funcionario como la más barata en el mercado.

Las noticias que llegan de Vietnam y los reportes de daño por roya hacen prever que viene algo grande en el frente fitosanitario que invita a tener las alertas encendidas.

En algunas áreas del país, los granjeros han cosechado café robusta que no lleva granos en su interior o que tiene granos más pequeños de lo normal.

La nueva modalidad de transporte del grano es una prueba piloto que abarataría el costo de la exportación y beneficiará a productores y comercializadores. El tren para muchos es sinónimo de competitividad y opciones logísticas.

Según el gremio cafetero, la medida del gobierno mata la posibilidad del crecimiento del consumo interno de café.

Los caficultores huilenses están de fiesta porque lo que empezó como una aventura en la segunda década del siglo XX logró afianzarse como una muy bonita y rentable realidad.

Los proyectos asociativos y el protagonismo de la mujer cafetera están dándole un nuevo aire a una actividad que muy a pesar del bajonazo productivo, decidió especializarse y ganar terreno en los mercados más exigentes.

Los productores han estado al vaivén de un mercado que fue distorsionado con la caída del pacto cafetero en 1989. Desde entonces reina una especulación que llevó a la quiebra a más de un caficultor, enriqueciendo fondos y multinacionales.

En quince días arranca la cosecha cafetera en el Huila y en el resto del país, sin embargo los ánimos están caldeados por unos precios que a hoy están por debajo de los 700.000 pesos.

Los exportadores particulares del grano dicen que las alarmas están encendidas porque hay precarización del productor primario del grano y una posible reducción de la oferta de café.

Dentro de los retos está promover estrategias eficaces para seguir llevando el café colombiano a grandes superficies en todo el mundo.

Mesa de trabajo permanente entre el Gobierno y la Federación analizará y definirá el precio de referencia a partir del cual se activará la ayuda.

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