Viernes, 02 Diciembre 2016 09:51

En el Risaralda la caficultura resurgió y está pagando deudas

La otrora producción que tenía como grandes centros de recolección Pereira y Dosquebradas fue absorbida por el desarrollo y las obras civiles, pero esas siembras buscaron el occidente del departamento en donde crecen prósperas y con elevada calidad.

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El departamento de Risaralda es uno de los productores de grano más importantes del llamado Eje Cafetero. Su café goza de gran prestigio y si bien las siembras continúan vigentes en la región, lo cierto es que estas tuvieron una transformación geográfica toda vez que las grandes siembras del bebestible están hoy en el occidente.

El Director Ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda, Jorge Humberto Echeverri Marulanda, habló con Diariolaeconomia.com y aseguró que Risaralda cuenta hoy con 90.000 hectáreas productivas para el sector agropecuario. Explicó que de esas 90.000 hay cultivadas con café 52.000 hectáreas, es decir, cerca del 60 por ciento del área productiva del departamento está cultivada con café.

La parte restante, indicó, está destinada a otras actividades agropecuarias, básicamente ganadería, plátano y cítricos, pero recalcó que en esencia el reglón más importante en la economía de Risaralda es el café.

¿Qué ha pasado con la economía cafetera?

Echeverri quien participa en el 83 Congreso Nacional de Cafeteros en Bogotá dijo que es bueno recordar que en el pasado Pereira y Dosquebradas, eran grandes productores de café con grandes extensiones, sin embargo el tema del desarrollo hizo que la caficultura departamental experimentara un importante desplazamiento, migrando hacia el occidente de Risaralda.

“Pereira ha mermado bastante sus áreas sembradas porque llegamos a sembrar unas 18.000 hectáreas en alguna época, hoy tenemos casi 5.000 hectáreas lo que muestra que en la capital risaraldense bajó la producción en más del 80 por ciento. Hoy sigue vigente una caficultura en unas tierras muy bonitas y con unos caficultores muy juiciosos en cercanías de Pereira”, declaró el señor, Jorge Humberto Echeverri Marulanda.

Actualmente el departamento cuentas con catorce municipios, de los cuales todos son cafeteros a excepción de la Virginia que es un municipio porteño en donde hay tan solo tres caficultores que están ubicados en dirección al municipio de Santuario, pero la caficultura del departamento de Risaralda hoy se concentra, el 80 por ciento en todo el occidente, es decir en todos los municipios distintos a Santa Rosa, a Dos Quebradas, Pereira, Marsella y la Virginia.
Cabe precisar que el mayor productor de café del departamento es Belén de Umbría que es el quinto municipio en producción a nivel nacional, seguido de Santuario, Apia y en un cuarto o quinto puesto está el municipio de Santa Rosa de Cabal y luego Marsella, pero la caficultura sigue siendo importante en la economía de estos municipios.

Cambio climático y plagas, el gran reto

El Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros de Risaralda sostuvo que en materia de clima y en el frente sanitario es importante tener en cuenta lo que pasó en los albores de la caficultura cuando los abuelos sembraban los guamos por cuanto no los cultivaban para que los nietos comieran guamas, el tema de los guamos, expuso, era combatir los rigores del clima que sin duda afectaban el café y por eso determinaron que las siembras cafeteras eran posibles a partir de sombríos.

“Hoy estamos proponiendo que en algunas zonas bajas del departamento, en donde sigue próspera la caficultura, se hagan cultivos agroforestales, es decir, café asociado a sistemas de sombrío. Lo estamos proponiendo, lo estamos haciendo y en algunos municipios ya se está implementando. Eso de alguna manera ayuda a reducir los impactos del cambio climático.
Esta técnica ayuda a que en estos momentos de intenso calor, sobre todo en tiempos del fenómeno de El Niño, el clima no golpee tanto la caficultura y permita que esta se conserve de buena calidad”, expresó Echeverri Marulanda.

Añadió que las grandes olas de calor afectan los frutos maduros y semimaduros del café por cuanto se convierten en una potencial amenaza para los cultivos por el tema de la broca que pon en alerta no solo al Risaralda sino al país cafetero.

El directivo precisó que el tema de la roya de alguna manera fue superado porque los caficultores aprendieron a manejar la enfermedad y a trabajar sobre pilares de prevención, aclarando que de todas maneras existen algunos momentos de fuertes olas de invierno en donde existe la posibilidad que se den brotes de roya, pero la creatividad y la experiencia de los caficultores hicieron que se llegara al conocimiento para reducir los daños por este impase fitosanitario que fue muy duro con las siembras en el pasado.

Es importante seguir con la caficultura

Para el dirigente cafetero, la caficultura es una actividad rural muy importante y por ello no se puede bajar la guardia ni se debe ser ingrato con un cultivo que le dio todo el desarrollo y la identidad al país.

En estos momentos el departamento de Risaralda produce alrededor de 5.3 millones de arrobas, más o menos unos 600.000 sacos de café pergamino seco de exportación, cifra importante en productividad a la hora de ver cuánto pesa esa cosecha en el PIB regional, cuantía que no es de poca monta.

Hoy la cosecha del departamento de Risaralda en valor esta por el orden de los 500.000 o 600.000 millones de pesos con los precios actuales que superan los 900.000 pesos por carga de 125 kilos.

“Cuando uno habla con un alcalde y le pregunta de cuanto es su presupuesto, el funcionario dice que su cuenta asciende a 15.000 millones de pesos, suma inferior a la cosecha cafetera del municipio que puede valer 50.000 millones de pesos, es decir que el café es tres o cuatro veces más el presupuesto de un municipio en algunos casos”, aseveró.

En opinión de Echeverri, la caficultura tiene que ser importante y es por eso que les hizo un llamado a los alcaldes del departamento y a los del país para que apoyen y le den la importancia que tiene y merece la actividad cafetera.
Apuntó que no hay otra actividad en esas tierras que sea más rentable que la caficultura porque irriga recursos a la economía y la idea es que a los municipios les llegue más dinero del café.

Humberto Echeverri Marulanda manifestó que hoy el departamento está recogiendo una cosecha que hacía muchos años no se veía, una cosecha abundante, de buena calidad y de buen precio. Aclaró que normalmente no se dan esas tres condiciones, pero celebró que en esta ocasión los astros se alinearon lo cual redunda en mayores ingresos que permitirán que los caficultores se desatrasen o dejen de lado el saldo en rojo.

Esta no es una noticia menor porque de soportar épocas muy difíciles, con esta cosecha los caficultores están pagando deudas con los bancos, están poniéndose al día con el sector financiero, asunto determinante en la actividad cafetera porque al cumplir se lleva un inmejorable mensaje y es que los caficultores podrán volver a ser sujetos de crédito lo que les permitirá seguir en la caficultura más con una expectativa favorable porque a futuro pueden registrarse unos años de buenos precios, por lo menos para que el negocio sea sostenible.

El café dio para todo

El café generó crecimiento económico, desarrollo, infraestructura y dinámica en el comercio, lo importante es que hoy el grano nacional sigue generando progreso y opciones de ingreso para miles de familias del occidente de Risaralda.

“Si no hay café los municipios se mueren, es decir, no hay otra actividad que mueva la economía como el café, hoy cualquier ciudadano puede pasar por un municipio cafetero de Colombia y puede ver en las plazas los movimientos de dinero y la dinámica comercial que hay”, afirmó el dirigente cafetero.

La actividad económica es visible, los recursos del café están llegando en el Risaralda a los negocios, al comercio y a la industria porque con la plata del cultivo es posible mover y dinamizar muchos renglones de la economía, eso sin hablar del impacto social positivo y de toda la inclusión que la caficultura genera. En ese orden de ideas, comenta Echeverri, hay que ponerle mucha atención al café porque de lo contrario no es grato el escenario para una ruralidad que ha tenido grano desde tiempos inmemorables porque se habla que los jesuitas lo trajeron en 1730 y luego el cultivo marcó un hito en el país con la colonización antioqueña que se da desde 1797, pasando por todo 1800 hasta 1907 aproximadamente. El estandarte de esta colonización fue nada más y nada menos que el cultivo de café.

Finalmente dijo que el ingreso de café hace parte del contrabando, pero aclaró que esa es una actividad que le corresponde a las aduanas. Enfatizó que la Federación viene haciendo un esfuerzo considerable para que eso no pase.

“Ni la Federación Nacional de Cafeteros ni ningún comité del gremio están promoviendo la entrada de café, si ese ejercicio está dándose, es algo totalmente por fuera de la ley, es un acto ilegal porque internar a un país exportaciones no legalizadas y sobre todo de café sería muy grave, eso no puede estar pasando en el país”, concluyó Echeverri Marulanda.