Martes, 14 Febrero 2017 01:01

Huila, el departamento que mejor sabe alrededor de una taza de café

Independiente de la resistencia y los rendimientos que está ofreciendo la variedad Castillo, el café Caturra, ese de toda la vida, está volviendo con mayor impulso y con mejor sabor y aroma.

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La tarde de Palermo, Huila, está más encendida que nunca, el sol brilla con mayor intensidad y el calor es sofocante. Las familias de este importante municipio semejan hormigas que suben y bajan por todas las calles del pueblo. Estamos hablando de una zona dinámica, con gente trabajadora y aferrada a la fe que produce ser honesto y sembrar café.

La cafetería “Andaluz” es un negocio de gran tamaño en donde se ofrecen amasijos y la peculiar “sevillana”, esa bebida amarilla hecha con leche y con un sabor frío y muy opita. Dicen lo que conocen, que muchos besos de bellas doncellas del pueblo saben a sevillana, es decir a canela combinada con vainilla.

En esta cafetería se conecta toda la familia palermuna, la misma que hace conjeturas sobre lo bueno de la cosecha cafetera, sobre los precios internacionales, igualmente sobre el precio de los insumos, la devaluación y hasta del cambio climático, el gran reto de la agricultura y de la ganadería.

Allí llegan jóvenes y longevos a demandar todo tipo de productos, como se hizo precisión, desde un simple pan crema hasta la más suculenta mantecada o el horneado más fresco, aromático y caliente. La verdad da gusto ver a la primera institución por excelencia ingresar y calmar la sed de sevillana, de verdad es grato ver dos bonitas damas en una mesa compartir sobre sus amores, sobre sus hijos, sus familias y sus sueños. En ese agradable lugar todos tienen una historia que contar y desde luego que vivir y lo hacen en torno al café, al bebestible, al árbol que tanto desarrollo le dio al país y que hoy resurge con mayor calidad y con más ganas porque la caficultura como actividad retoñó en Palermo, como lo hizo en el Huila a tal punto que logró afianzar al departamento como miembro vital del nuevo Eje Cafetero, de esa zona suroccidental de Colombia que no desfalleció en tiempos infaustos y que le puso el pecho a la brisa para no acabar con una actividad a la que supuestamente se le firmó su sentencia de muerte en 1989 cuando clausuraron súbitamente, a pedir de las multinacionales y con la peor intensión, el famoso Pacto Cafetero o Acuerdo de Cuotas. En ese momento vino llanto, ruina, muerte y un momento trágico porque varios caficultores se quedaron con las deudas y sin el mercado. El precio interno de compra era irrisorio y resultaba más rentable regalar las fincas o dejárselas a los bancos porque el nuevo escenario era más que lamentable.

Los departamentos del otrora eje, Caldas, Risaralda y Quindío fueron marchitándose como palo tocado por la roya, y fue casi que literal porque grandes haciendas fueron sacando la caficultura infestada de plaga para construir hoteles, condominios, vivienda y cualquier otra cosa menos café. Mientras eso pasaba en las tierras colonizadas por Antioquia, en el Huila la gente hacía de tripas corazón y se acomodó al nuevo contexto. El caficultor intuyó que siendo tozudos y aguantadores, la vida con seguridad los iba a premiar, y vaya que lo hizo.

Las fincas de Palermo tienen todos los tamaños pues hay grandes, medianos y pequeños caficultores, pero predomina el minifundio y una actividad juiciosa y comprometida en una tierra que pide a gritos café para la paz porque el conflicto armado atrasó muchos planes de productividad y competitividad en la región que hoy vislumbra mejor trato, mejores precios y todo un cúmulo de inclusión social sobre pilares de café.

Muchos recordarán en tiempos añejos, aquellas melodías españolas, brasileras, panameñas y colombianas de los años setenta, cuando puso punto alto la llamada música para planchar, en ese tiempo sí que sonó en la voz de Nelson Ned, “Si las flores pudieran hablar”, hoy toma vigencia, no la pieza musical sino parte de la inspiración, “si los cafetales pudieran hablar”, ah historias detrás del cafeto, que acopio de vida y caficultura, en donde hubo lágrimas, emociones, angustias, pero básicamente convicción.

El señor, Cesar Germán Salgado, comprador de café habló con Diariolaeconomia.com y dijo que afortunadamente es visible la reactivación cafetera en el municipio de Palermo y en el Huila porque día por día más gente vende café en mayor volumen.

Explicó que si bien el plan de renovación cafetera arrojó los mejores resultados con la variedad Castillo, muchos productores están volviendo a la variedad Caturra toda vez que deja mejor prueba de taza al ser de manera comprobada mejor café.

Destacó que la gente volvió a las siembras de café y comentó que la clave del éxito en esta siembra es la renovación para asegurar mayor calidad y unas cosechas más generosas en grano, siendo consciente que el precio no es el que se quiere, empero reconoce que la devaluación ha ayudado de manera importante.

“Aquí se ve que está tomando nuevamente fuerza el café, hay más caficultores apostándole a los cultivos, pero deben ser conscientes que la renovación y las siembras de café excelso deben tener cada vez mayor cuidado y mucha más rigurosidad en su cuidado y beneficio”, declaró el señor Salgado.

El hecho de ser un departamento que conforma el nuevo Eje Cafetero en donde hay, no solo cantidad sino calidad, compromete a los caficultores que ahora son los grandes jugadores en un mercado que le apuesta al valor agregado y a los cafés especiales de inmejorable sabor y condición de siembra.

Actualmente la carga de 125 kilos se paga en promedio a 900.000 pesos, es decir por encima del costo de producción, pero según el empresario, la rentabilidad podría mejorar y para ello se trabaja mancomunadamente con la Federación Nacional de Cafeteros y el Comité Departamental de Cafeteros del Huila que acertadamente comanda su Director Ejecutivo, Jorge Enrique Montenegro Polanía.

Después de 1989 muchos productores cambiaron de actividad toda vez que unos migraron a la ganadería, a otros cultivos o al turismo, pero a raíz de la falta de tierra, muchos volvieron a la caficultura, pero de manera tecnificada.

Así lo dijo Oscar Salgado quien manifestó su regocijo porque sencillamente una cantidad importante de productores volvieron a un renglón productivo que tanto desarrollo le dio al país sin dejar de reconocer que aparte de todo la caficultura le puso un sello especial a Colombia con marcas de gran valía como Café de Colombia o Juan Valdez.

“Anteriormente el café aquí en la región estuvo algo abandonado, pero hubo compromiso por mejorar y hoy se produce un café tecnificado, de muy buena calidad. Aquí se nota la tecnología, la innovación y unas siembras de variedad Castillo y Caturra que está volviendo. Hoy tenemos un café joven de muy buena taza porque en buena hora se hizo toda la renovación que sacó de oferta cafetos viejos. Hoy hay disciplina en el control fitosanitario, en la aplicación de abono y en las limpias, es decir, están invirtiendo para no dejar caer el patrimonio cafetero”, declaró Oscar Salgado a quien se le nota su pasión por el grano.

Sostuvo que si la gente acompaña los precios con la coyuntura de devaluación y a lo anterior le sigue metiendo calidad para tener una mejor taza, vendrán mejores ventas de café, es decir con prima de calidad como lo han hecho caficultores del sur departamento que han puesto su café con una buena remuneración. En su concepto, en la zona la gente está aprendiendo a darle un mejor tratamiento al café para procurar ganar más dinero.

Aparte de los que se fueron y volvieron también llegó gente nueva al negocio y hasta en ese aspecto se optimizó la caficultura porque hay personas jóvenes que ya saben que con una buena siembra las bondades no se hacen esperar y por ello le están metiendo ganas y capital a un cultivo que es insignia por donde se le mire.

Según estos expertos en café, el Huila no será un departamento cafetero por un ratico sino que se consolidó para quedarse en el tiempo porque cuenta con los climas adecuados que permite la cosecha de un café especial. Sobre el retorno del Caturra, don Oscar expuso que este árbol se caracteriza por su reconocida calidad.

Finalmente anotó que el cambio climático es la pesadilla a superar porque ahora el tiempo es impredecible y llega con agua en tiempos de sol y con sol en temporada húmeda, con una particularidad y es que las condiciones meteorológicas son extremas y totalmente adversas porque le abren paso a las plagas.

En los primeros meses del año hubo invierno lo cual no se veía y ya hay voces en el campo que dan cuenta que está cayendo café muy verde o viche. Aclaró que si bien la calidad del Caturra es a toda prueba, lo cierto es que este tipo de café es proclive a las plagas y enfermedades como la roya.

“Haciendo bien la tarea superaremos esas amenazas y aquí trabajamos muy duro para que el café del Huila siga llegando a los puertos más exigentes y más importantes del mundo, no podemos matar el tigre y asustarnos con el cuero, ya que logramos está posición y este prestigio pues habrá que defenderlos y eso se hace trabajando y abriendo los ojos”, comentó.

Finalmente cuestionó la precariedad de las vías terciarias y la misma vía que conecta a Palermo con Neiva porque es muy angosta, con daños en el asfalto y totalmente quebradas que castigan injustamente la competitividad, lo irónico del asunto es que el Huila que tuvo petróleo toda la vida, hoy no goza de carreteras medianamente decentes y para la muestra un botón. “En casa de herrero, azadón de palo”.

No hay quien recolecte

En medio de las ganas y el empuje de muchos caficultores, hay una queja generalizada y tiene que ver con la recolección de café que se ha encarecido porque muchos jóvenes y expertos optaron por migrar a las grandes ciudades quizás cautivados por los subsidios que ofrece el gobierno.

Para los caficultores, este es un lío de talla mayor porque los costos de recolección de cosecha han subido alarmantemente y la gente indiscutiblemente ya no quiere trabajar porque a muchos les resulta más rentable llenarse de hijos y cobrar auxilios como Familias en Acción y a otros indiscutiblemente ya nos les llama la atención las que fueron tan rentables siembras cafeteras de donde hubo para dar y convidar. Anteriormente fue el fenómeno cocalero el que extrajo personal del café, luego el conflicto y ahora el urbanismo que viene acompañado de plata fácil, de la que da papá gobierno.

Los productores de café lamentan que tantas personas estén abandonando el campo porque con el tiempo no habrá siembras y por consiguiente no será posible abastecer a un país que vivió casi toda una vida de las actividades agropecuarias.

Hoy Colombia cuenta con una cosecha en promedio de 14.5 millones de sacos de café que pueden valer siete billones de pesos muy a pesar del duro fenómeno de El Niño que golpeó zonas de cultivo en todo el país.

Cabe precisar que en 2015 el Huila cosechó más de 2´444.306 millones de sacos de 60 kilógramos de café mostrando una recuperación importante frente a 2014 que cerró en 2´027.339 sacos.

Hubiese resultado imperdonable no hacer esa parada en Palermo, en ese sector conocido como Panamá, el de las ventas de grano, para rendirle un homenaje al café colombiano, a ese grano que pasa de una dulce cereza a la despulpadora y luego a todo un proceso que termina con secado y un beneficio que de hacerse al derecho representa más pesos por carga. El café es sin duda una cadena en donde participan los productores, los compradores, las cooperativas y el Comité Departamental de Cafeteros que está demostrado que lo del Huila en caficultura no es ni fortuito ni accidental porque el mejor café se siembra en esas tierras del sur en donde brotan los aromáticos granos de unos árboles cultivados en unos suelos fértiles y bien preparados para darle cabida a una bebida de exportación, la misma que le dio identidad a todo un país, arrancada con las manos de los curtidos recolectores y llevada por montañas empinadas y difíciles hasta los beneficiaderos a lomo de fuertes y resistentes mulas.