Domingo, 26 Marzo 2017 02:10

Sin devaluación la caficultura estaría en un 40 por ciento: Gómez Estrada

Los caficultores hoy tienen una mejor remuneración porque el precio interno de compra aumentó con la generosa tasa de cambio. Vienen retos grandes y propuestas colombianas para dignificar la labor cafetera.

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En los recorridos adelantados por este medio por las zonas de producción cafetera hemos notado, y lo decimos con mucho agrado, unas caras sonrientes y amables que reflejan una mejor situación, esos rostros dicen que el hoy es superior y que nada tienen que ver con los de hace unos años cuando la revaluación y las plagas tuvieron arrinconada la caficultura. Quizás cabe aquí un dicho de Alfonso Palacio Rudas, “el Cofrade”, quien en su inmensa sabiduría y abordando temas cafeteros, los que le quitaban el sueño, aseguraba que “el único muerto que no se deja enterrar es el café”.

En esos tiempos amables, por momentos convulsionados, pero con ese matiz de derroche de intelectualidad, este abogado y economista, muy apegado a la economía cafetera hacía una radiografía de lo que representaba y era la siembra del bebestible; pundonor, trabajo, sacrificio, sudor, risas, lágrimas, crisis, más crisis, pero mucha más fuerza de voluntad y amor por lo que realmente le dio y le ha dado desarrollo y empuje a Colombia, la siembra de café.

Ahora nos dimos cuenta que la sonrisa de la señora Lilia y de don Gustavo no era fortuita, nos dimos cuenta que la felicidad de una familia con tres hijos se traslada a los cafetos y que estos retoñan mostrando que nuevamente la cosecha será grande, de buena calidad y con un buen precio interno de compra porque años atrás, no muy lejanos, la revaluación, la competencia, el mercado internacional y las plagas avivadas por el cambio climático alcanzaron a ponerle los santos oleos a la caficultura.

Hoy desde la casa familiar, sentado en una silla plástica en la mitad de un largo y amplio corredor, mirando por los espacios que regala la baranda de donde penden helechos y plantas ornamentales, se divisa ese inigualable paisaje cafetero, decorado de cafetos tupidos en las faldas de las montañas verdes que forman una cadena hasta perderse en picos de altas estribaciones. Allá entre miradas bonitas de ojos cafés y sonrisas amables, se percibe que la situación es otra y que el cafetero está en un buen momento.

Para charlar sobre café en presente y futuro, Diariolaeconomia.com habló con el experto en temas cafeteros, Mario Gómez Estrada, otrora Representante por Caldas ante el Comité Nacional de Cafeteros y hombre muy cercano a las altas esferas de la caficultura en donde gozaba y goza de ese prestigio que entrega el saber mucho del asunto y de haber vivido la caficultura en tiempos buenos, malos y muy malos. Hoy este enorme hombre de la economía cafetera ve un buen instante en la actividad y siembra del grano, pero reconoce que el milagro vino de muchas partes porque súbitamente se disparó el precio del dólar, llegó la ola de calor en Brasil y el envejecimiento de los árboles en Vietnam, es decir todo jugó en favor de esos caficultores que tantas cosas buenas merecen.

En estos momentos hay un clima aceptable en la zona cafetera, incluidos los grandes productores del suroccidente, Huila, Nariño y Cauca porque amen de las intensas lluvias, los cafetos alcanzaron a florecer y las proyecciones son muy buenas porque en general hubo agua lluvia y las plantaciones prometen una cosecha muy parecida a la de 2016, es decir de 14.2 millones de sacos.

“Generalmente la devaluación ha favorecido al gremio en el sentido que los negocios internacionales valen más pesos por dólar y esas exportaciones remuneran al productor de manera importante. Que no se nos vayan a olvidar esos diez largos años de revaluación que los tengo muy claros y muy presentes porque me tocó vivirlos gremialmente. Ese lío cambiario, el del dólar barato, es el flagelo más inmisericorde que una actividad exportadora pueda tener”, señaló Gómez Estrada.

Estimó que la caficultura está en un punto de buenos precios, pero sin la ponderación que resulta de algunas coyunturas como las bonanzas. Anotó que en estos momentos hablar de bonanza es para morirse de la risa, quizás cabe el término eficiencia porque el cafetero de hoy es mucho más eficiente y siembra como debe ser, por encima de los costos de producción.

Recalcó que sin la devaluación y sin ese dólar a 2.800 y 3.000 pesos la caficultura estaría postrada porque la devaluación llegó sorpresivamente. “Yo me atrevo a decir que sin ese dólar de hoy, estaríamos en el 40 por ciento de la caficultura que tradicionalmente es lo que producen los cafeteros pequeños, los productores empresariales o semi-empresariales seguramente no hubieran podido subsistir, no me cabe la menor duda”.

Sobre la felicidad que expresan los caficultores, Gómez dijo que eso muestra y demuestra que el caficultor es un ser muy admirable que no necesita sino pequeños mensajes pues el que sabe del sector no espera bonanzas ni tragedias, a criterio del analista, el cafetero es el productor más juicioso y el que más aguanta.

La situación actual es considerada por Gómez Estrada como positiva que le permite al productor pagar algunas de sus deudas y otras obligaciones viejas que necesitan ser canceladas con algún tipo de alivio.

Reconoció que si bien la caficultura tuvo problemas y hubo errores, indicó que hay que mostrarse de acuerdo con lo hecho en los últimos gobiernos que le dieron una mano importante al sector cafetero porque no fue menor la ayuda en tiempos del Presidente Álvaro Uribe ni desestimable la del Presidente, Juan Manuel Santos, hombre de demostrada pasión cafetera.

La situación en el gremio cafetero es tan promisoria y amable que hoy en día encontrar un colino de café es prácticamente un milagro porque todos están agotados, no hay material para sembrar, no se consiguen.

“Esa es una señal de confianza de los productores en su propia actividad, ahora ¿Cuánto puede durar?, en eso el dólar es bastante determinante en la ecuación, si el precio de la divisa se extiende, más dura la situación de la caficultura”, dijo.

Buen trabajo en la Federación

El experto en temas de café, Mario Gómez Estrada, dijo que es encomiable el trabajo que hoy se hace desde la Federación Nacional Cafeteros, en donde a punta de conocimiento y respeto por el productor le están sacando caldo a un hueso pelado.

Manifestó que por su cognición, por el hecho de estar al lado de los productores en la parte de comercialización y por haber trabajado profesionalmente en el tema de los consumidores internacionalmente, el señor Gerente de la Federación, Roberto Vélez Vallejo, tiene la capacidad y los argumentos suficientes para decirles a los consumidores de café que el peor negocio que se hace en la vida es sembrar café por debajo de los precios de producción. Estimó que el día que falte el cafetero se acabara la gallina de los huevos de oro y por eso es perentorio garantizar sin pactos internacionales de por medio un ingreso justo y equitativo porque hoy la remuneración cafetera es inferior a quien fabrica el empaque del café.

“Eso no puede seguir así, el Gerente afortunadamente se montó en ese bus y ojalá triunfe. Aquí la academia colombiana debe entender que tiene que ayudarle y acompañarlo en esa tarea titánica que será expuesta a plenitud en julio próximo con ocasión de los 90 años de la Federación Nacional de Cafeteros. Públicamente en una reunión mundial que se llevará a cabo en Medellín, el Gerente atacará a fondo este problema con todos los argumentos y se espera que los comerciantes que son la otra parte importante de la ecuación cafetera entiendan que es mejor disminuir un poquito su certeza en las ganancias para permitir que los productores tengan una tranquilidad y que el suministro de café siempre esté disponible”, enfatizó.

Al hablar de la propuesta que viene desde la institucionalidad cafetera, Gómez señaló que el mundo cafetero y los consumidores deben darse cuenta que el mejor negocio en el tema cafetero es remunerar adecuadamente a sus productores .
Según el ilustrado en temas cafeteros, a pesar de la dificultad del tema, lo cierto es que ya hay sectores del consumo de café pensando en que esa es una tarea que hay que acometer y que si tiene éxito llevará no solo tranquilidad sino más equilibrio en la repartición de los rendimientos de toda la cadena cafetera.

“Por fortuna el Gerente conoce las dos puntas del mercado y a mí me parece que definitivamente la decisión de elegir a Roberto Vélez Vallejo para que dirigiera los destinos de la caficultura colombiana, fue la mejor y más afortunada determinación porque sabe de café, además que siente y le duele el tema cafetero”, exteriorizó.

Colombia debe sembrar lo que indique la Federación

En opinión de Mario Gómez Estrada, los caficultores deben entender que solamente haciendo la tarea al derecho y empujando para el mismo lado es posible llegar muy lejos, pero lamentó que algunos productores estén retomando la variedad Caturra cuando la Federación Nacional de Cafeteros ha entregado la variedad Castillo que resultó de muy buena calidad y resistente a la roya y a la broca.

Dijo que la Federación está entregando su último trabajo genético, es decir lo mejor de la variedad Colombia y de la variedad Castillo que redundó en árboles tipo Caturra con ramas menos largas con mayor capacidad de matas sembradas por metro, de acuerdo a la topografía y a la zona.

“Volver al caturra es un error porque esta variedad por sí sola es totalmente permeable a la roya. Los cafeteros hemos demostrado ser bastante tranquilos con el pasado. No hace mucho, el Huila, el gran estandarte cafetero de hoy en día tuvo problemas muy serios de productividad y de roya, eso fue hace como siete u ocho años atrás en donde la terquedad pudo más. Lastimosamente eso se empieza a olvidar y aquí la idea sin duda es mejorar, pero no volviendo solo al Caturra porque sería una inmensa equivocación”, afirmó Gómez Estrada.

A criterio del experto, esa indisciplina no sería justa porque en este preciso momento la institucionalidad cafetera les está respondiendo a los caficultores con esa variedad que se liberó hace un mes y medio con lo cual se vuelve al porte del Caturra, pero manteniendo la invulnerabilidad frente a la roya y a la broca que se hace más fuerte y resiste con el cambio climático.

No negó Gómez Estrada que la calidad del caturra fue muy buena, tan excelente que por fin la Federación logró sacar un árbol tipo arábigo, con esas características y resistente a la roya con lo cual aumentan las siembras por hectárea y con ellas la rentabilidad en un mercado cada vez más exigente y más competido.

Explicó que un ataque de broca es grave y puede costar por descuido una cosecha, pero sostuvo que una invasión de roya no solo daña la producción esperada sino que afecta el área de cultivo dejándola improductiva por espacio de tres años.

Según Gómez Estrada, la institucionalidad cafetera debe respetarse y apuntó que si bien todos los cambios estatutarios son bienvenidos al amparo de la Federación, lo único indeseable es salir de la disciplina porque el día que se pierda ese mandato y esa institucionalidad, el país cafetero estará verdaderamente perdido.

El Eje cafetero si cambió

El analista de café, Mario Gómez Estrada indicó que sin duda, el nuevo eje en la producción cafetera está en los departamentos de Huila, Cauca y Nariño por tratarse de territorios con más extensión para la siembra de café.

“Esta tierra en un tiempo fue un solo departamento llamado Caldas y luego se dividió en tres lo cual sumado no alcanza a tener la capacidad de producción de los nuevos grandes jugadores. Aquí nadie se autodenominó Eje Cafetero, hubo una época de producción muy buena, pero la economía es cambiante y en este caso el asunto es de mayor disposición de tierras para cultivos y de mayor desarrollo, la capacidad de expansión en Caldas, Risaralda y Quindío era muy poca”, declaró el señor Gómez Estrada.

Al término de la charla evoco nuevamente la bonita “Finca Real” de doña Lilia y la veo feliz junto a su esposo y a sus hijos, están llegando a su hermoso predio y como si fuera un ritual de amor familiar, las mascotas salen a darles la bienvenida con lenguas afuera y felicidad a toda prueba, cuatro perros, Laika, Junior, Kiara y Takara celebran el regreso con ladridos y coletazos, y sin nombre, el gato negro de pecho y guantes blancos que maúlla a tiempo que iza su cola en señal de regocijo no se queda atrás. Es casi que literal cuando en las tierras cafeteras hay cosecha y en el mercado buenos precios, la alegría embarga hasta al gato.

Este bonito felino, muy listo, que interactúa con los perros y al que sus amos le dan protección, alimento y cariño muy seguramente será bautizado con un nombre muy apropiado, “Café”, ese que vive en la falda de una montaña en las fértiles y muy orondas tierras cafeteras del Huila.