Miércoles, 19 Abril 2017 04:30

Homenaje a héroes de las Fuerzas Armadas con Latidos de Café

Esta deferencia con café de Toledo, Norte de Santander, consiste en una edición especial que se da como homenaje de los héroes de la caficultura a los héroes de Ejército y Policía que fueron heridos en combate.

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A los 19 años de edad, la vida del Cabo Segundo de la Policía Nacional, Jefferson Benítez, dio un giro impensado. Mientras escoltaba al Alcalde de Mesetas en el Meta, fue víctima de un atentado terrorista que lo dejó marcado de por vida, pero que finalmente lo levantó de manera paulatina para agradecer por la vida, por quienes tienen almas generosas y por esos ángeles que llegan súbitamente y alientan luego de una tragedia.

Ese día Jefferson fue víctima del llamado plan pistola y al término del ataque el saldo fue un policía muerto, algunos compañeros heridos y él sin la posibilidad de volver a caminar, tristemente el atentado le arrebató ese derecho natural y lo llevó a una melancolía profunda toda vez que los días de patrullaje, los trotes y las carreras de la instrucción, habían quedado en el terrible recuerdo. Esas jornadas de vigilancia e inclusive las visitas a la casa materna habían cambiado para siempre, pero por fortuna la valentía, la voluntad y el amor pudieron más que el lamentable hecho.

Hoy Jefferson tiene una discapacidad en sus dos piernas y debe desplazarse en silla de ruedas. El y miles de hombres de las Fuerzas Armadas son el indeseable recuerdo de una guerra que dejó miles de muertos, miles de tragedias familiares y miles de hombres y mujeres en condición de discapacidad.

Es increíble, fueron demasiados los seres humanos que entraron a prestar servicio o que se enamoraron de la carrera militar porque sus condiciones físicas y mentales eran plenas, pero el absurdo conflicto les puso un sello vitalicio porque muchos no tienen brazos, quizás perdieron sus piernas, algunos su vista y otro tanto perdió la esperanza y el anhelo de culminar una carrera exitosa y muy al servicio del país.

“A quienes están pasando por esta situación les digo que nunca hay que perder la esperanza porque los sueños se cristalizan con silla o sin silla de ruedas, simplemente se aprende a vivir la vida de una manera distinta. Antes caminaba y vivía de otra forma, hoy en silla hago lo mismo así se vea diferente”, declaró el Cabo Benítez.

Este joven y muy amable policía quien con orgullo luce su uniforme verde aseguró en Diariolaeconomia.com, que es el momento de la paz, de deponer los espíritus violentos porque como en su caso hay muchos colombianos prestando un servicio que resulta toda una odisea porque hay un riesgo permanente de perder la vida o de quedar mutilado. Recalcó que ya es hora de parar la guerra y de reemplazar los fúsiles en el monte por opciones productivas o por un mejor futuro en el campo o en las mismas ciudades.

Comentó que el Centro de Rehabilitación Inclusiva, CRI, construido con recursos del gobierno de Corea es un sitio excelente para la recuperación pues está adaptado para quienes quedaron en condición de discapacidad.

El sitio cuenta con instrumentos, herramientas, instalaciones y unos cursos que le arreglan la vida a muchos, haciéndolos viables en una sociedad que entiende de globalización y de entornos sociales y económicos que demandan todo tipo de preparación.

Finalmente abrazó ese encomiable esfuerzo de los caficultores que decidieron crear una edición especial de café para contribuir con recursos y así hacer posible que muchos colombianos logren su rehabilitación. Consideró que ese buen ejemplo de la caficultura debe replicar en todas las empresas que pueden coadyuvar con recursos que necesitan los afectados por la guerra.

Al término de un evento sencillo y contundente en el que se articularon Fuerzas Armadas y caficultores, Jefferson Benítez, salió lentamente en su silla de ruedas con una sonrisa amable y un anhelo visible, ir a casa a encontrarse con su esposa y sus dos hijos, igualmente a saludar a sus padres y a retomar los libros que debe devorar a diario porque cursa segundo semestre de derecho y sus metas son claras, graduarse y cumplir sueños como el de especializarse en derecho Penal-Militar.

Todo lo que ha logrado es fruto del esfuerzo, de la constancia y de un compromiso que selló con su amada familia y que rubricó de la mano de Dios.

Latidos del Café

Teniendo en cuenta que la economía cafetera depende no solo de cultivos y disciplina sino de seguridad y protección que terminan en una grata taza de café como también que Fuerzas Armadas y cafeteros han tenido que enfrentarse a unas situaciones complicadas, el gremio cafetero le apostó a una edición especial del grano bautizado, “Latidos de Café”.

Se trata de café cultivado en esa cuna de la caficultura colombiana, de Toledo en Norte de Santander, aclarando que las primeras plantas fueron sembradas en un municipio cercano conocido como Salazar de las Palmas, pueblo ameno que brilla con luz propia en las montañas tibias que se entrelazan dándole forma a la cordillera oriental.

Cabe indicar que esta edición especial será puesta en 50 tiendas Juan Valdez en todo el país y parte del dinero recaudado con su comercialización tendrá como destino unas becas educativas que beneficiarán a los vinculados a la Corporación Matamoros.

El Presidente de la Promotora de Café de Colombia, Procafecol S.A., Hernán Méndez, dijo que las Fuerzas Armadas y los caficultores son ejemplo de grandeza porque son ellos quienes conviven día a día en el campo para garantizar un espacio sano y tranquilo para las familias que trabajan la tierra. Aseveró que gracias a policías, militares y cafeteros, en Colombia y el mundo las personas pueden disfrutar de una buena taza de café.

“Para nosotros es un honor que a través de las tiendas Juan Valdez y a través de esta edición especial se pueda contribuir con el bienestar estos héroes de la patria”, dijo.

Los consumidores de buen café podrá adquirir este café en cuestión de horas pues el próximo jueves o vienes las vitrinas del nuevo producto estarán surtidas con la esperada versión del bebestible.

Los productores premian una labor difícil

Desde Viotá, cálida población de Cundinamarca se desplazó a Bogotá el caficultor, Jorge Cañón, a quien le correspondió el honor de hacer entrega de la primera caja diseñada e impresa para esta versión al oficial que ganó el concurso promovido por la Corporación Matamoros y Juan Valdez en donde soldados heridos en combate tuvieron el reto de pintar el logo de la edición “Latidos de Café”.

Según el productor, este homenaje se hace con mucho cariño y con mucho reconocimiento a policías y soldados porque tristemente la violencia marcó sin piedad a todo un país pues afectó duramente tanto a soldados como a campesinos y el homenaje, sostuvo, sirve para rescatar esa hermandad entre los colombianos.

“Es muy especial poder brindarles un apoyo a estos muchachos que por su condición de discapacidad necesitan respaldo y acompañamiento para su rehabilitación, y esa es tarea de todos los colombianos que estamos en deuda con verdaderos héroes y con los que hicieron que en medio del conflicto el campo fuera posible”, afirmó el señor Cañón.

La guerra arrinconó la caficultura y al campo en general, pero el labriego sostuvo que los campesinos y los productores de la ruralidad sobrevivieron a punta de valentía porque la violencia fue muy dura y cruda en vista que llevó sufrimiento a los soldados y a los agricultores. Aseveró que la caficultura fue una actividad muy sufrida por el entorno bélico, a tal punto que muchos pensaron en arreglar maletas e irse de la finca dejando todo botado, pero agradeció que en esos momentos crudos, apareciera la institucionalidad cafetera que brindó una mano importante y dio aliento cuando muchos desfallecían.

“La Federación se volvió como la Alcaldía en muchos pueblos y lo digo por Viotá porque en un tiempo la situación fue muy complicada y e único ente que amparaba al campesino era el Comité de Cafeteros”, apuntó.

Quienes no aguantaron las presiones del conflicto y se fueron decidieron volver, relató, Jorge Cañón porque ven en el campo una paz que crece y que si Dios quiere será larga y duradera porque la gente se cansó de una guerra que castiga a muchos colombianos buenos e inocentes.

Una Federación con responsabilidad social

A su turno el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, aseguró que esta alianza en donde se lanza una versión especial en reconocimiento de las Fuerzas Armadas es un hecho que disfrutan mucho los caficultores porque se trata de un homenaje a los héroes de la patria y a la gente que ha venido cuidando las zonas cafeteras o a las que entregaron por la causa, su sangre sus extremidades o su vida para que el negocio de la caficultura pudiera seguir y para que la Colombia rural pudiera funcionar.

Agregó que este homenaje llevado a cabo en el Centro de Rehabilitación Inclusiva, CRI, es el comienzo que el gremio cafetero quiere hacer y es ir concientizando al sector privado para que apoye, ayude y se inmiscuya con el propósito por cuanto todos sumados hacen parte de una nueva Colombia.

Según la Federación de las 550.000 familias cafeteras, 112.000 están registradas como víctimas del conflicto, cifra considerable que habla de las dificultades por las que atraviesa un sector vital en la economía nacional.

En Colombia, dijo, hay 187 municipios afectados o muy gravemente afectados por ese conflicto como reza en un estudio adelantado por el gobierno. De los 187 municipios reportados, 101 son productores de café, nada mínimo para una actividad importante que genera divisas, empleo y desarrollo.

De esta forma el gremio cafetero en el marco de sus noventa años de creación se une a una iniciativa noble y perentoria porque los héroes cafeteros quienes más necesitan de los héroes de las Fuerzas Armadas para poder trabajar con tranquilidad decidieron decir gracias en nombre de toda la caficultura que entendió que indiscutiblemente “un café sabe mejor que la guerra”, frase que inspiró a los dibujantes de la nueva edición especial, “Héroes”.