Miércoles, 12 Julio 2017 16:41

Caos cafetero pasa por precios injustos dicen productores africanos

Los delegados por el gobierno de Kenia para el manejo de su caficultura y que asistieron al Primer Foro Mundial de Productores de Café en Medellín aseguran que el negocio es para las procesadoras y el drama para el que siembra.

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Los caficultores africanos y puntualmente los de Kenia tienen problemas muy agudos de ingreso porque los precios que paga la industria no cubren los costos de producción haciendo de la caficultura en ese país un problema de grandes magnitudes, igual al que experimenta el resto del mundo cafetero.

El profesor, Joseph Kieyah, encargado de la política cafetera de Kenia habló con Diariolaeconomia.com y celebró el encuentro de la caficultura mundial la cual cumplió con la cita ecuménica en la que se exploran salidas para el terrible problema de ingreso por el que atraviesan los cafeteros africanos, asiáticos y latinoamericanos.

El funcionario sostuvo que lamentablemente quienes siembran café en Kenia son igual que en muchos otros países cafeteros, personas muy pobres razón por la cual se explican los subsidios que les da el gobierno a sus productores y la educación de la que gozan porque infortunadamente esas personas que cultivan el grano no están preparadas para comercializar su producto.

Afirmó que están muy felices de visitar Colombia y precisó que arribaron a Medellín con ordenes muy puntuales del presidente de Kenia para propender por el salvamento de la caficultura y lograr de manera concertada que esta sea viable y logre mayor crecimiento.

Kieyah añadió que la queja frente a la remuneración del café es la misma que hay en Colombia, en Brasil y en cualquier país que se dedique a estas siembras con el agravante que muchos no conocen el valor real del café y por consiguiente tienen muchas dificultades a la hora de producirlo.

“Es por ello que estamos apoyando a los caficultores y de manera paralela estamos fortaleciendo unas cadenas que articulen a los productores para que en conjunto se pueda trabajar en una actividad cafetera de menor costo, en ese sentido buscamos que todos los productores consideren el favor de estar agremiados”, apuntó el delegado para café de la presidencia del país africano.

Uno de los problemas adicionales es que, con la caída de los precios, Kenia experimentó un bajonazo importante de la producción hasta llevarla a 130.000 toneladas.

Al igual que muchos otros países, los keniatas tienen serios líos con los costos de producción los cuales son muy elevados, factor adicional para reducir los cultivos del grano.

En consideración del profesor, Joseph Kieyah, la clave de una excelente y rentable caficultura está en la calidad y expuso que, aunque Kenia no tiene mucho espacio para sembrar, lo que si está haciendo el gobierno es invirtiendo en cosechas de calidad.

Kenia produce en la actualidad un café tipo arábica el cual se caracteriza por su alto componente de calidad. Hoy por hoy la oferta keniata es de las más altas del continente africano.

Kenia es una nación que crece muy cerca al desierto y por ello la siembra de café demanda grandes cantidades de agua motivo por el cual le están dando mejor trato al café para obtener un grano excelso que se acerque a las calidades del café americano que por taza goza de mejor precio.

Los caficultores exportan su café a Alemania en un 70 por ciento y el 30 por ciento lo quieren poner en otros mercados como Estados Unidos en donde enamora el precio, pero igual los atrae llevar buen café a China, Japón y Corea del Sur.

Frente a la propuesta de conformar la gran unión cafetera al mejor estilo OPEP, el funcionario aplaudió la iniciativa y dijo que por ese planteamiento su país llegó al gran encuentro cafetero en Colombia.

Destacó que, con una sinergia de gran envergadura como la que se sugiere, los países pueden aumentar las capacidades productivas, mejorar en competitividad y lograr la transferencia de tecnología que tanta falta hace.

Expuso que ni Kenia ni el resto del mundo cafetero soportan tanta desigualdad entre una producción primaria endeudada y empobrecida frente a una industria que año tras año llena sus bolsillos de dinero mirando con desdén la cruda realidad cafetera, escenario que obliga con urgencia a trabajar,

El señor Kieyah aseveró que actualmente el valor de la cosecha cafetera de Kenia es de 150 millones de dólares y manifestó que la rentabilidad no es mayor por la posición de la industria que no premia sino que fomenta caos.

Al despedirse, el delegado gubernamental para asuntos de Café en Kenia le dijo al traductor, Alejandro Agudelo, que precisamente la caficultura necesita de eso, de hablar un mismo idioma para superar tantos inconvenientes y para hacer de la producción de café un verdadero negocio en el cual se disfrute la cosecha y no como pasa actualmente que apenas brotan las cerezas de café afloran con ellas los más incontables sufrimientos.