Domingo, 17 Diciembre 2017 14:10

El Huila sigue ratificando liderazgo y vocación cafetera

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Este departamento, el de mayor dinámica en el nuevo eje cafetero le sigue diciendo al país y al mundo de qué está hecho, con una producción cafetera que crece y mejora en calidad.

Luego de un extenuante paseo de finca y al salir por uno de los caminos reales, rodeados por una frondosidad diversa en donde el café se destaca en ese paisaje verde e imponente del Huila, un caficultor nonagenario, de esos que curtió el oficio de las siembras y que paradójicamente lo mantiene vivo y dinámico, hizo un comentario que nos llamó poderosamente la atención. “Nosotros en el Huila aprendimos a crecer en medio de las dificultades, hoy somos la región con más y mejor café, pero nos falta reconocimiento y participación en la Federación de Cafeteros, porque hoy más que nunca somos de esa grata familia”.

Al terminar su frase, quedó en el ambiente esa sensación de reclamo, pero también surgió la inquietud de por qué si el Huila es tan grande en caficultura, cual es la razón para que el departamento esté tan distante de las grandes decisiones, en otras palabras, todo apunta a qué la caficultura entró por un nuevo orden nacional e internacional tal y como aconteció después de 1787, cuando las siembras eran casi que ornamentales en Santander y en las tierras que bañó el majestuoso Orinoco, y luego la transformación del café como industria posterior al milagro del presbítero, Francisco Romero, que en 1850 le entregó la cédula cafetera a Norte de Santander en Salazar de las Palmas y prácticamente a las regiones de la cordillera oriental, pues no en vano Cundinamarca llegó a ser un importante productor y exportador, aprovechando el puerto de Girardot sobre el río Magdalena.

Después de eso, el café pasó a las cordilleras central y occidental, dándole al país identidad y desarrollo, pero entregando esa pertenencia cafetera a departamentos como Antioquia y a los que conformaron el Viejo Caldas, hechos con la tremenda travesía en la que se empecinaron los domadores de monte, dándole origen a la colonización antioqueña que tuvo el sello bendito y afortunado del café.

Es así como la caficultura pasó del oriente al centro al occidente y a las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, pero con un mandato definido y con una institucionalidad férrea que le dio al sector cafetero derroteros de progreso y voz ante el gobierno y las grandes multinacionales. Hoy se puede pensar que los llamados a mandar en ese nuevo momento cafetero son los productores del Huila, los del Cauca y Nariño, esos que conforman el nuevo eje cafetero y que le dieron en los últimos años una mano importante a la caficultura porque no solo se dedicaron a sembrar más sino a producir calidad y valor agregado, ese que está comprando el mundo que sí sabe de taza, de siembras y de muy buen café.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité de Caficultores del Huila. Jorge Enrique Montenegro, dijo que por fortuna el Huila ratificó liderazgo y demostró que está muy bien posicionado en calidad y cantidad de café.

“Eso se vio reflejado en el Congreso Cafetero que se cumplió en Manizales, en donde el Huila afianzó ese liderazgo en la producción y calidad de su café. Hubo reconocimientos de Santander, de los productores de la costa, de Cundinamarca y del país cafetero en general por lo que ha logrado el Huila en caficultura, también lo dijo el Director de Planeación Nacional, Luis Fernando Mejía, quien mostró unas cifras que ratifican que el Huila es el departamento que sigue jalonando la caficultura por los temas productivos y el juicioso trabajo hecho en calidad que finalmente se ven reflejaos en la mejor economía de las regiones, en calidad de vida y en todo el entorno social”, comentó el señor Montenegro.

Ese espaldarazo del Director de Planeación, anotó el directivo, muestran un Huila más productivo, con mucho musculo competitivo que empuja un sector que como el café impulsa el desarrollo empresarial y todo lo atinente con el tejido social.

Si bien la cosecha cafetera se verá diezmada por los efectos del clima, llegando posiblemente a los 14.2 millones de sacos, el Huila al final del ejercicio habrá aportado algo más del 18 por ciento de la cosecha año civil, lo que el Comité departamental considera una cifra nada despreciable y sí por el contrario altamente representativa porque superaría los 2.5 millones de sacos.

Desde el Huila y en medio de un trabajo encomiable, los productores trabajan al amparo de la institucionalidad y ven con respeto y admiración todo lo que ha logrado la familia cafetera en donde hoy ocupan un lugar de privilegio porque mientras muchos corrían con la adversidad cafetera expresada en la caída del Pacto Cafetero en 1989, con la llegada de plagas y con el cambio climático, los huilenses le dijeron a la caficultura “presente” y siguieron apostándole a las siembras y a mejoramiento de los cafetos, con lo cual lograron posicionar taza y darle al grano valor agregado.

“En el gremio cafetero las cosas se manejan bajo tres circunstancias, primero el diálogo, segundo la concertación, y tercero, el consenso. Precisamente el país cafetero está reconociendo en ese diálogo, en esa concertación y en ese consenso que hoy los caficultores del Huila son los que lideran el proceso productivo de la caficultura del país”, expuso Montenegro.

Ese liderazgo, apuntó el Director Ejecutivo, permite merecimientos porque el Huila no solo debe liderar la productividad y la calidad del café sino también entrar en las esferas de la Federación en donde puede llevar una experiencia puesta a toda prueba en mejoramiento productivo, en compromisos de calidad y sentir bajo ese techo que los reconocimientos tarde que temprano llegan.

“Allí, en la Federación Nacional de Cafeteros, el Huila debe tener un espacio de relevancia para que en línea con la Gerencia General del gremio, se pueda participar de las decisiones trascendentales de la actividad cafetera del país”, anotó el Director Ejecutivo.

Montenegro dijo que después de ser un Comité relativamente pequeño, el Huila se transformó y creció de una manera rápida todo por el trabajo y por la apuesta a una caficultura hecha en medio de todo tipo de problemas, el departamento creyó en el café y hoy se puede decir que de igual manera el café creyó en el Huila. De la modestia, este departamento pasó a ser un rey y todo un paradigma de cómo construir gremio, y de cómo hacer caficultura, hoy el Huila es modelo productivo, competitivo y de calidad, eso no lo discute nadie.

Como si fuera poco el departamento tiene espacio para seguir ampliando su caficultura con siembras de muy alta calidad porque hay unos cafeteros supremamente comprometidos con la actividad cafetera del departamento y del país porque miran el café no solo como el ítem económico a considerar sino como ese sector entrelazado y propiciador de tejido social.

El Huila no tumbó sus matas del café, no volvió las fincas condominios hoteles o espacios urbanos, no, el Huila extendió su caficultura y por eso el mercado lo premia toda vez que maneja volumen, un trabajo importante en la ruralidad y una calidad que la piden no pocos. Allá en el Huila relinchan bestias y mulas que salen de los caminos de herradura cargadas con café del bueno, de tan alta calidad que pareciera que los equinos y mulares disfrutaran ese trabajo de extracción de grano en una tierra que parece el mismo paraíso.

“Es triste, muchos por temor o por falta de recursos le dijeron adiós a la caficultura, la dejaron de lado y optaron por vender las fincas, nosotros dijimos que la fe mueve montañas y el café las decora y las enaltece, nosotros le apostamos a más y mejores siembras y por eso el reconocimiento nacional e internacional. Hoy tenemos un café sembrado para los paladares más exigentes del mundo”, especificó.

Hablando de historia, Montenegro dijo que esta no se puede desconocer y dijo que por ejemplo no se puede obviar el caso de Norte de Santander, cuna de la caficultura que después pasó a otros departamentos hasta llegar a ser de la vena paisa. De todas maneras hoy en día la calidad y la productividad del café están en el sur del país, puntualmente en el Huila, en el Cauca y en Nariño.

Este es un reconocimiento también desde el periodismo a una caficultura aplicada, ordenada y como lo dijimos, religiosa, clerical y llena de fe, a tal punto que todos en Colombia del Huila queremos café. La calidad del grano es tan excelsa y tan espectacular en aroma y sabor que algunos en la finca que visitamos en Santa María aseguraban que si Dios toma café, con toda seguridad que baja por una buena taza de bebestible cultivado en el Huila, no en vano, de tierras bendecidas y cuidadas por el Ser Supremo.

Qué bien Huila, son todo un ejemplo de aguante, laboriosidad, ingenio y sana tozudez.

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