Domingo, 07 Enero 2018 10:21

Ámsterdam acogerá a caficultores de Santa María, Huila, con grano especial

Caficultura de este municipio asegura que el sector debe pensar más en valor agregado y no en tasa de cambio.

Por 

Esperando al invitado para esta nota en donde el café es el gran protagonista, tomábamos el desayuno en el hotel Plaza Real de Santa María, ese cálido y alegre pueblo del Huila, en medio de un aguacero aburridor que nos permitió inclusive evocar con los lugareños el trágico deceso de don José, más conocido como “el rolo”, ese buen hombre que habitó en esas tierras hasta que por culpa de su lora perdió la vida al intentar atrapar el ave que ya fraguaba su fuga por entre las matas del cerro que acoge la popular y famosa gruta, ese sitio clerical en donde los católicos visitan a la patrona y le piden salud, tranquilidad, paz y las mejores cosechas.

En medio de la copiosa lluvia, observábamos la Virgen del Carmen y la cruz que señaló el sitio en donde cayó y perdió la vida el buen vecino, el recordado amigo que esperamos después de haber fallecido por culpa de la lora, haya visto otro tipo de ave más amable y reconfortante, la paloma blanca que encarna al santísimo Espírito Santo.

Llegó la hora de la cita y nos dirigimos en medio de una pertinaz lluvia a una casa esquinera pintada de colores crema y naranja que identifican la marca de Samarios 20000, una cooperativa que entendió que solo vendiendo café con valor agregado desde su cultivo, el negocio prosperaría de mejor forma y sin el estrés que produce la fluctuación en el precio del dólar.

Esta cooperativa trabaja muy fuerte, y quiere mirar siempre hacia la estrella del éxito, razón por la cual prepara maletas para ir a la feria de Ámsterdam, en donde mostrará, no el café de Colombia, sino el mejor café de Colombia, ese que se siembra con todo el cuidado y con todo el amor en las montañas que conforman la vertiente oriental de la cordillera Central. Hoy hay regocijo y mucho entusiasmo en la también conocida Santa María de Baché, porque los caficultores visitarán Holanda o el Reino de los Países Bajos para decir presentes con un café que para muchos es de los mejores del departamento.

El empresario y cafetero, Everardo Díaz Andrade, habló con Diariolaeconomia.com y precisó que dentro de las metas para el 2018 que recién empieza, está ir a la feria de Ámsterdam, para poder mostrar el municipio de Santa María, sus bondades y desde luego el espectacular café que produce este rincón de la comarca opita. Los productores saben que cuentan con una taza más que buena y que pueden cautivar a Europa con el que considera el mejor café del Huila porque sigue sembrando variedades de elevada calidad que viene en un sesenta o setenta por ciento de los árboles de caturra. Uno de los secretos del buen café de Santa María es que se produce en algunos predios a una altitud de 1.900 metros sobre el nivel del mar lo cual le imprime mayor calidad al grano más si se trata de una variedad castilla a la que le llegue buena luz a esa altura.

Santa María es un fuerte productor de café que cuenta con granos de 86 y hasta 90 puntos de taza que fácilmente puede encontrar cualquier empresario del mundo que quiera hacerse a un negocio en donde lo que prima es la calidad y el sabor de una caficultura que sabe a caramelo, a cítricos, a frutos rojos y a caña entre tantos sabores, facultades que ofrece un grano cultivado en suelos de reconocida calidad que brinda ese vademécum de propiedades.

Sector cafetero no la pasa bien

Sobre la caficultura de Santa María, del Huila y de Colombia, Díaz Andrade comentó que para bien de los productores, se está dando el paso hacia una caficultura más competitiva en donde la diferencia la está marcando el valor agregado. Una de las ventajas de Santa María es que sus productores cultivan en extensiones pequeñas o medianas, factor que les permite producir un café de muy buena calidad.

“En este municipio los cafeteros están sembrando variedades resistentes a la roya y también cultivando café especial por lo que hay en oferta grano tipo bordón rosado, bordón amarillo, geisha y caturra, unos cafés de mejor precio, pero hay que decir que no porque sean estas variedades son de por sí especiales porque está de por medio el manejo, el beneficio, los suelos, la humedad y otros aspectos. Actualmente estamos haciendo una transición hacia la calidad total, pero solo con granos de taza muy elevada y de buena demanda en el mercado internacional”, explicó el señor Díaz.

Uno de los grandes problemas de la región, puntualmente de Santa María, es que la gente se especializó en sembrar calidad y cantidad, pero sin tener la infraestructura para acopiar ese café listo para secar, lo cual se vuelve un gran problema. Es por eso que hay un trabajo arduo con los productores para mejorar beneficio y secado que no se arregla con un silo comunitario sino con una inversión particular para adquirir tecnología para secar.

En este momento en el municipio hay tres oportunidades para explotar las siembras cafeteras de mejor forma porque hay dos grupos, La Victoria y Carabela, que lograron llamar la atención de compradores internacionales que pagaron café a razón de 1.4 y 1.5 millones de pesos la carga. El lío es que esos clientes compran volúmenes muy bajos con los que suplen necesidades coyunturales.

Uno de los temas que pinta muy bien y que promete como negocio tiene que ver con el género porque el programa de Mujeres Cafeteras que en Santa María agrupa a cerca de sesenta féminas asociadas, ya logró despachar un contenedor de muy buen café al mercado internacional y posiblemente el mercado de estas señoras del café va a crecer porque hicieron una tarea excelente que logró cautivar mercado y paladares.

En este grupo hay mujeres cabeza de hogar, empresarias, propietarias de fincas y mujeres con todo el impulso para darle continuidad a un logro que no quieren dejar como una simple anécdota sino como la cuota inicial de grandes exportaciones e inmejorables utilidades, todo con ese doble propósito, uno el de mejorar la calidad de vida y por otro lado mantener la imagen inmarcesible del café de Colombia que sigue creciendo en prestigio.

Para el grupo Café Samarios 2.000 que reúne a sesenta asociados, la idea es poner el café que producen en el mercado internacional por lo que ya están explorando opciones con compradores internacionales para que lleguen a la región y se convenzan de que el grano samario sí es el mejor de Colombia.

El cafetero debe pensar en café de calidad y no en tasa de cambio

Indiscutiblemente los caficultores de Santa María y muy seguramente por consenso todos en Colombia, la tienen clara, el asunto no es sembrar por sembrar o poner colinos a crecer y a producir granos sencillamente por la condición de país o región cafetera, no, el samario aprendió que la caficultura Dios la dio para disfrutarla y no para sufrirla como ha pasado en los últimos años, luego de la caída del Pacto Cafetero, que le entregó el mercado y el negocio a las multinacionales, precarizando al productor primario y al cafetero ancestral, a ese que viene de generación en generación apostándole a buenas siembras y a extraer de la tierra el café más suave, más aromático y con las mejores características en taza.

Actualmente los cafeteros están metidos de lleno en el tema de valor agregado, de café diferenciado y en denominación de origen, hoy no padecen mirando a diario el cierre del mercado cambiario y las reglas de juego que impone la tasa de cambio. Ese martirio quedó atrás y hoy los caficultores que cambiaron el chip decidieron poner valor añadido para seguir en el mercado porque este paga a muy buen precio lo que realmente vale sembrar calidad, inocuidad y trazabilidad.

El año pasado, mientras los caficultores sacaban la carga de café a 920.000 pesos en promedio, la carga de especial era pagada a 1.3 o 1.4 millones de pesos. Ese asunto lo leyó el mercado y cuando la diferencia la hacía medio millón de pesos, el tema era muy claro, había que pasarse a especiales porque el ingreso era bueno y el esfuerzo valía la pena. Cabe anotar que hay tipos de café de excelente remuneración, verbigracia el geisha que puede costar por su calidad excelsa hasta seis millones de pesos una carga, luego el asunto sí da para pensar que la caficultura del Huila impuso una moda y marco el nuevo derrotero en las compras de café.

Dentro de las noticias regulares, tirando a malas, señaló Díaz, está el hecho que el café en el 2018 podría estar a niveles de 700.000 y 750.000 pesos la carga de 125 kilos, rumor que ya se propaga, desestimulando a muchos que siguen trabajando en variedad Colombia. Es por eso, expuso, que hay que trabajar en cafés especiales que superen los 1.2 o 1.3 millones de pesos, para no seguir en esa injusta tónica de comprar pan para vender pan porque un café puesto en el mercado con valores de 700.000 pesos, es un café a pérdida si se tiene en cuenta que está por debajo de los precios de producción o a la par, es decir, con un gigantesco castigo a la rentabilidad.

Everardo Díaz Andrade fue claro al aseverar que los caficultores de estos tiempos siguen produciendo café a pérdida y por solo sobrevivir lo cual no es justo ni coherente porque quien trabaja la tierra debe vivir mejor que cualquiera porque las manos que siembran deben tener privilegios y reconocimiento.

Los cafeteros no la pasan bien, anotó el productor, porque hay una deuda que crece y unos ingresos que bajan lo cual invita a un plan de alivio de la deuda, lo malo, indicó, es que las ayudas siempre llegan para los productores grandes dejando a los más pequeños por fuera del baile y capoteando un problema de iliquidez que postra al más optimista.

En caficultura, los problemas son un relicario pues pasan desde lo económico hasta lo técnico y climático. En estos tiempos un dolor de cabeza es la mano de obra que se volvió escasa en tiempo de recolección porque muchos migraron a las ciudades y dejaron un reducido grupo de recolectores que subieron la tarifa hasta llevarla a 100.000 pesos por jornal en un día haciendo que no pocos renuncien al café porque hay fincas que contratan diez o quince “andariegos” para dichos menesteres. A todo esta problemática se suma programas como “Familias en Acción” y otro tipo de asistencia que le quitó los trabajadores al campo porque resulta mejor el regalo de plata que ganarla sudando.

Otro lío es el de las vías terciarias porque lamentablemente sacar café de una finca a las cooperativas o puntos de compra de café se ha vuelto una tragedia porque prácticamente las rutas no existen y si las hay, están intransitables en invierno y muy complejas en verano. Visto desde esta perspectiva, el caficultor igual está condenado a perder plata porque a muchos les toca pagar por la adecuación de la vía y si esto no es posible a perder negocios o café.

Para completar todo el entorno, el cambio climático está enloqueciendo a los caficultores porque ahora llueve en verano o hay sequías cuando menos se esperan, es decir que la floración se complica y la producción es todo un acertijo. Para este año se espera una cosecha más reducida en Santa María que no será recolectada como es usual en mayo o junio sino en julio o en agosto. Como si fuera poco la cosecha va a coincidir con las recolectas de norte y sur lo cual es un tremendo inconveniente porque no habrá disponible mano de obra.

“Los cafeteros de la zona norte estamos muy preocupados por ese asunto y no sabemos qué vamos a hacer porque nos toca lidiar con un problema que nunca se había presentado”, dijo.

El productor comentó que el bajo consumo es otro problema a resolver porque por citar un ejemplo en Santa María hay cuatro marcas de café en donde se destaca la venta de la marca Sello Rojo, realidad que entristece porque no hay apoyo al caficultor de base, a ese que se rompe el lomo cultivando, cuidando los cafetos, recolectando y beneficiando, la gente, asegura, prefiere ahorrar 500 pesos y sacrificar la ingesta de un buen café de la región lo que muestra la falta de cultura cafetera y de compromiso con el país porque el estado debe impulsar la iniciativa, “colombiano compra colombiano” para incentivar a los caficultores y a otros productores. A criterio de Everardo Díaz Andrade, el gobierno debería también aumentar el consumo de café con leche en los colegios y promover un consumo de café, el producto insignia de Colombia.

Los productores de Santa María hicieron un llamado para que desde el ejecutivo se logre frenar el ingreso de café, bien sea de la región o de Asia porque este grano le quita mercado al país cafetero y le vende mezclas de mala calidad a la tierra de Juan Valdez, a la tierra que produce el grano excelso y suave por excelencia. Quienes siembran café lamentaron la falta de compromiso por parte de la industria que debería poner en góndola un grano molido de calidad con el sello honesto de “Café de Colombia” y no jugarle sucio a un sector que le mete el hombro a una caficultura cada vez más aporreada e injustamente maltratada.

Otra petición que hicieron los cafeteros huilenses tiene que ver con la supervisión de lo que ingresa a Colombia por la vía de los TLC porque se ha detectado que hay ventas de café que viene de Estados Unidos, pero con origen en Vietnam lo cual rompe las reglas de juego de los acuerdos ya en vigor. Vieron en estas tierras con buenos ojos que crezca la comercialización de café con marcas como Starbucks, Tostao y posiblemente con Real Madrid Café que estaría definiendo su ingreso a Colombia para entrar en esa competencia porque ello le daría mayor dinámica a las ventas de grano nacional de calidad.

“Esas marcas jalonan el negocio, pero sería muy grato y afortunado para nosotros que por ejemplo una marca como Real Madrid Café viniera a Santa María y adquiriera café de calidad para que siga manteniendo el altísimo nivel del bebestible que oferta porque tendría calidad y valor diferenciado a la mano”, sostuvo Díaz.

Los cafeteros del sur del país esperan un año demasiado complejo porque habrá menos café y menos precio en el mercado internacional, eso sí, le apuestan con todo a un café de valor agregado, muy especial para salvar el año, porque de lo contrario no habrá mucho que hacer y la situación de los caficultores podría agravarse porque el negocio como se dijo seguiría en manos de unas cuantas multinacionales muy ricas y la quiebra en las fincas de unos productores muy arruinados porque hay precios que definitivamente de nada sirven.

Al gobierno los cafeteros le pidieron que invierta en café de ladera y no en adelantar los cultivos que se tienen pensados en los llanos orientales a donde se quiere llevar a siembra cafés robustas tal y como lo hace Brasil, tema delicado porque ello afectaría al café de ladera, ese que le dio el desarrollo, la identidad y el relieve a Colombia.

El campo, en opinión del productor, debe enamorar a las nuevas generaciones que salen de los campos a sufrir a las grandes ciudades en donde en varias ocasiones han caído en manos de la delincuencia que los llevó a purgar penas o a morir a edad temprana, asunto muy doloroso porque ese tipo de joven tiene un inmenso potencial para las labores agropecuarias, en este caso para las labores cafeteras.

Díaz Andrade apuntó que sin duda la apuesta del gobierno debe ser por el campo porque la ruralidad es vida y futuro ya que mientras haya producción de alimentos y mientras viva la agricultura así como la ganadería, el mundo podrá estar tranquilo, pero no mirando con desdén a los que siembran porque si esos hombres y mujeres del agro-negocio se van de sus predios, el país la va a pasar muy mal.

El grupo Samarios 2000 piensa en grande y aparte de la tienda de muy buen concepto que tiene en Santa María, ya piensa en abrir mercado con esta marca en Neiva y en Bogotá en donde podrían tener un éxito rotundo por la calidad de café que ofrece la apreciada y próspera tierra samaria que tiene como característica el tener en sus tierras cenizas volcánicas que provienen de los volcanes, Nevado del Huila, Ruíz y Tolima que garantizan fertilidad y productos de una calidad única.

En Santa María, la caficultura es una actividad sagrada y respetable, quienes la ejercen son personas caritativas y trabajadoras que saben que solo con buenas siembras es posible crecer y afianzar marca región y producto, es por ello que los cafeteros siguen pasando por la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en donde visitan la patrona a la que le piden que la cosecha año tras año sea mejor y a quien exhortan que los aleje de lo pecaminoso que resulta someter el valor de su trabajo a la manipulada y poco humana Bolsa de Nueva York en donde generalmente mueren las esperanzas y los sueños de los juiciosos caficultores.