Sábado, 24 Febrero 2018 09:51

Cooperativismo ha sido mirado por encima del hombro: Cadefihuila

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Trabajo, dedicación, unión y sueños, los insumos básicos para fortalecer desde el cooperativismo la caficultura huilense que sigue creciendo y destacándose en el ámbito local e internacional.

El sector cooperativo ha mostrado sus bondades en las economías desarrolladas y lo propio pasa en los países en vía de desarrollo, que han encontrado en este modelo, un bordón para crecer y prosperar sobre bases democráticas que consolidan todo tipo de economía sobre un esquema solidario en donde todos empujan para el mismo lado. Un buen ejemplo, aunque distante, lo muestra el café en Colombia, que logró sostener una economía de vaivenes, gracias a las bondades de un modelo de inclusión y de verdadero tejido social.

En Colombia, lamentablemente, las cooperativas son miradas con desdén y con cierta distancia porque no hacen parte de un juego aperturista o neoliberal que quiere arrasar con todo, dejando en harapos a unos empresarios y a unos nacionales que de manera silenciosa y premeditada desde el aparato estatal, han perdido unos activos valiosos que fueron entregados al más precario postor, porque en el país, si algo no se olvida, es la cesión de empresas estatales a precios irrisorios y con la posterior desaparición del dinero.

Desde esta tribuna solidaria se argumenta con razón que el cooperativismo es mirado por encima del hombro y visto como una amenaza para el sector privado que no se siente cómodo con el crecimiento sostenido de las cooperativas.

Un buen cambio de tercio está en el sector cooperativo que da resultados en todos los países del mundo, paradójicamente, menos en Colombia, en donde hay para muchos, una economía acomodada, muy mal manejada y por consiguiente soterrada.

En Diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Cooperativa Departamental de Caficultores del Huila, Cadefihuila Saúl Sanmiguel Ortiz, sostuvo que las cooperativas no son de buen recibo en Colombia por la fuerza que impone un sistema capitalista, aclarando que los más capitalistas, verbigracia, Estados Unidos, han progresado por este modelo cooperativo.

El dirigente cooperativo manifestó que per sé, el modelo capitalista no acepta el cooperativismo como tal y al no aceptarlo busca todas las maneras de disminuirlo para que este no genere desarrollo, dándole todas las opciones a los defensores de los manejos económicos sobre plataformas estrictamente capitalistas.

“En Colombia se mira de mala forma a las cooperativas porque este es un país Sui Géneris, nosotros somos una raza muy distinta a Argentina, Brasil, Chile e inclusive a Ecuador y Venezuela porque en esta tierra convergen muchas razas y eso hace que seamos tan diferentes y que tengamos nuestra propia envidia, nuestro ego y una desunión demasiado arraigada, lo cual tristemente se mezcla con odios haciendo que seamos muy complejos”, declaró el señor Sanmiguel Ortiz.

Un paradigma de desarrollo sobre pilares cooperativos es Canadá en donde tienen sede las cooperativas más grandes del mundo lo cual hace que el modelo sea cada vez más interesante.

Para el Gerente General de Cadefihuila, el sector cooperativo cafetero es un ejemplo para mostrar, dejando claro que puede ser aún más fuerte teniendo en cuenta que Colombia tiene 550.000 familias cafeteras y aproximadamente unas 400.000 ceduladas, de ese universo solamente hay asociadas al sector cooperativo caficultor unas 90.000, es decir que hay un espacio cercano al 80 por ciento para crecer.

Expresó que solamente un 20 por ciento de los caficultores acepta al sector solidario y lo ve como muy bueno para sus propósitos. El no querer trabajar en comunidad se da por pereza, por desidia y por desconocimiento así como por la poca cercanía con la regulación lo cual demuestra que quien trabaja solo, difícilmente progresa, salvo una tradición adinerada o de mucha capacidad intelectual en los negocios.

Sanmiguel Ortiz señaló que ese principio del “Yo puedo Solo” está mandado a recoger porque inclusive los grandes grupos acuden a las fusiones o uniones para ser más fuertes. A nivel cooperativo, reseñó, hay un equilibrio determinante porque al tener control y autonomía sobre la materia prima se nivelan los poderes.

El reconocido líder dijo que al sector cooperativo debe llegarse con el pensamiento de aportar para poder construir porque sin duda alguna hay aspectos y sectores en los que se puede mejorar y uno de ellos es el cooperativismo en cualquiera de sus expresiones, más teniendo en cuenta que cuando el sector cooperativo ofrece la asociatividad a una comunidad para su fortalecimiento es por una razón importante lo cual termina siendo valioso.

Un tema a tener en cuenta, opinó Sanmiguel Ortiz, es la tendencia de mercado justo o juego limpio que desde los años noventa ha venido creciendo a pasos agigantados a nivel mundial , asunto que fortalece los principios de cooperativismo porque a criterio suyo una persona se asocia, no para que le den, sino para aportar y construir.

Después de aportar para construir, explicó, viene la segunda tarea que consiste en buscar un buen y estratégico aliado, es decir en el sentido administrativo, contable y comercial pues a partir de allí es posible recibir los beneficios, pues en temas solidarios se debe hablar no antes de, sino después de.

“Este trabajo es igual al que se hace en una familia porque después de construirla, se ve crecer hasta que llega a ser robusta y es la que uno disfruta después de unos años, pero dejando un legado que posteriormente tendrán que defender con trabajo e innovación los hijos, es decir que se habla de largo plazo y de una rotación determinante”, especificó.

Todo este compendio de cooperativismo es el que está llevando a Cadefihuila a cumplir próximamente sus 55 años de existencia, lo que hace pensar en cómo serán los 100 años de la cooperativa, por lo que ya se piensa en ese magnífico momento.

Asociarse en Cadefihuila implica una gran responsabilidad y por eso la cooperativa busca gente joven para que llegue, aporte y disfrute de un modelo que no es de socios sino de propietarios porque el sector cooperativo está llamado a reinventarse totalmente y por eso se buscan personas innovadoras, inquietas, abiertas y polémicas, pero solo para construir porque quienes destruyen no tienen cabida ni en este ni en ninguna iniciativa económica y social.

Para llegar a Cadefihuila es requisito ser mayor de catorce años y estar representado por un tutor, si se es mayor de 18 años de edad es necesario presentar fotocopia de la cédula, llenar un formulario, aceptar un curso de cooperativismo de 20 horas, tener cédula cafetera, ser propietario de un predio cafetero, ser admitido por el Consejo de Administración y pagar una cuota de admisión que es un salario mínimo legal vigente mensual. El cooperado debe comprometerse a vender a Cadefihuila 1.000 kilos de café anuales y pagar los aportes equivalentes al diez por ciento de un salario mínimo legal vigente.

“En casi todas las cooperativas del país, cuando se comercializa café, es descontado el uno por ciento de cooperativa y aquí esa deducción no se hace pues es algo voluntario lo que permite que quien llegue a Cadefihuila sea una persona de mente muy abierta que esté dispuesta a aportar”, apuntó el Gerente.

Café de la mejor calidad en una tierra promisoria

Según el Gerente de Cadefihuila, el café colombiano, hoy está muy bien posicionado a nivel mundial pese a que había retrocedido hace unos años, pero por fortuna, asegura, volvió a tomar la senda del reconocimiento y de la productividad, pero principalmente volvió al camino de la calidad lo que ha conllevado a que el caficultor reciba una mejor remuneración por el café que produce.

En lo que tiene que ver con el café huilense, el dirigente indicó que según las investigaciones y los estudios hechos al interior del departamento, el grano departamental es primero en productividad y sin lugar a dudas líder absoluto en calidad lo cual le otorgó un merecido reconocimiento que le da una oportunidad única de ser más demandado, pero sobre pilares de buenas prácticas agrícolas que redundarán en buscar clientes de alta exigencia que conminen a insistir en darle al café ese valor agregado que tanto gusta y que tan buenos beneficios genera en rentabilidad.

“Cuando me refiero a buena calidad, me refiero específicamente a dos temas, uno la calidad en taza y otro al atributo en la parte física. Aquí es bueno precisar que en asuntos de particularidad en grano, la vanguardia no es solo del sur, porque el departamento en toda su geografía tiene café de muy buena calidad y en ese orden de ideas nosotros como cooperativa tenemos la obligación de comercializar desde San Agustín hasta Colombia, es decir de extremo a extremo, desde el sur hasta el extremo norte lo cual nos da la posibilidad de catar todos los cafés que acopiamos en los momentos de cosecha y de no cosecha, lo que nos permite asegurar que los granos bien tratados de puntajes altos se encuentran a lo largo y ancho del departamento”, declaró el señor, Sanmiguel Ortiz.

Santa María y Teruel, agregó, son regiones que producen unas calidades muy excelsas y supremamente apetecidas a nivel mundial por sus cualidades físicas y de igual manera por sus elevados puntajes en taza.

A criterio del Gerente General de Cadefihuila, la clave del éxito para una mejor caficultura de cara al futuro, está en las herramientas financieras, es decir que el cafetero comprenda que el negocio dejó de ser un simple commoditie o materia prima para convertirse en un negocio de valor agregado que finalmente genera muchos más ingresos. Atado a lo anterior, sostuvo, debe haber una calidad en creces que permita vender bien para lograr ventajas, pero mientras el caficultor siga en lo mismo, el tema será igual, es decir, sembrar por sembrar.

La terquedad no es buena

Muy a pesar de las advertencias que hace la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, las cooperativas y todos los que saben de café en el sentido de beneficiar bien y ofertar grano de muy alta calidad, hay una terquedad nociva que no ayuda porque muchos piensan que lo que les dio ganancia hace diez, quince o veinte años, será lo mismo sin tener en cuenta que los tiempos cambian y allí es determinante propender por innovación porque quien no lo haga está condenado a desaparecer lo cual es una ley de mercado.

“Si estos productores que han tenido éxito relativo con variedades en el pasado siguen anquilosados y no cambian, van a tener que sufrir los embates venideros por la presencia de plagas y de otros fenómenos que muy seguramente se van a presentar, el tema es actualización, trabajo y prevención, lo contrario es salir del mercado”, anotó Sanmiguel Ortiz.

Cadefihuila, una amena y bonita historia de café

La perentoria necesidad de comercializar café pergamino seco hizo que naciera en 1963, el año del asesinato de John F Kennedy, del “Yo tengo un suelo” de Martin Luther King y del inicio de gobierno en Colombia de Guillermo León Valencia, la cooperativa Cadefihuila, que en sus inicios tuvo por nombre Cafihuila que fue respaldada por el Comité de Cafeteros y por la Federación que le daba su espaldarazo a las cooperativas a plenitud.

De manera paralela con el crecimiento del monocultivo de café, surgieron nuevas cooperativas al amparo de la actividad cafetera que le dio vida tiempo después a la Cooperativa del Sur del Huila y más adelante la Cooperativa de Occidente, Cooccidente, en 1979, que operaba a manera de base en el municipio de La Plata.

En ese mapa de sedes cooperativas estaban también ciudades muy importantes como Neiva, Pitalito y Garzón, pero lo cierto es que el café tuvo una filosofía asociativa que le permitía pensar en grande y prepararse de alguna manera para las sorpresas que habría de traer el futuro, más exactamente en el escenario internacional.

El momento cumbre de la caficultura cooperada llega en 1989, año en que se rompió el Pacto Cafetero o el acuerdo de cuotas, el cual produjo una aguda crisis de comercialización por la caída en los precios del grano en Bolsa, por la coyuntura climática que desató una crisis fitosanitaria, por los mismos proyectos poco viables que llevaron el cooperativismo cafetero a serios aprietos y que terminó después de una década integrando la caficultura cooperativa en la hoy boyante y próspera Cadefihuila, un modelo para mostrar y replicar no solo en café sino en otros frentes de la economía en donde ha faltado esa integración, esa sensatez y ese sentido común de afianzar fortaleza sobre principios de unión y unificación.

“Entre 1988 y 1992 vino un debilitamiento de las cooperativas que experimentaron un pago de la tasa de interés casi que brutal porque fueron casi que los más altos en toda la historia, lo cual hizo que las cooperativas, todas, incluidas las cafeteras, llegarán a una situación muy complicada. Salvo la Cooperativa Central del Huila, que gozaba de buena salud, las demás a duras penas podrían sobrevivir por sí solas. Con la integración de tres cooperativas, CaféSur, Cooccidente y Cafihuila nació Cadefihuila que empezó con sus actividades en 2001”, evocó el Gerente General.

El plan que fue muy exitoso logró consolidar una enorme fuerza de trabajo que permitió un crecimiento permanente, sostenido y con una capacidad de respuesta muy grande a nivel nacional e internacional.

Una tarea juiciosa y que ha arrojado los mejores frutos, expuso Sanmiguel Ortiz, fue no bajar la guardia en trabajo y en innovación, que al sintetizar el proceso, fue la clave para crecer y posicionar al Huila como el gran productor de grano y el máximo exponente de calidad, no en vano componente esencial del nuevo eje cafetero en el que lo acompañan Cauca y Nariño.

En esa transformación cooperativa cambió tan solo el nombre, la gestión y la filosofía de manejo porque el NIT fue el mismo de CaféSur.

La adversidad enseña,y de qué manera

Según Sanmiguel Ortiz, las crisis enseñan y de ellas se aprende desde la casa hasta las grandes corporaciones porque la adversidad tiene como regla que los errores no pueden repetirse porque agrandan las vicisitudes.

El ejemplo, dijo, está en la banca y con toda la economía global porque hay un afán de querer tener todo muy rápidamente sin saber que con esa nociva ambición se puede perder con mayor celeridad todo lo adquirido.

“Cuando el crecimiento se da paso a paso, cuando uno entiende que ese crecimiento llegó a un punto alto en donde se hace visible una recta y el crecimiento se frena, lo ideal es pensar en cambiar de estrategia para poder seguir creciendo pues de lo contrario la recta se convierte en una curva y aplica el principio de la campana de Gauss en donde se vuelve nuevamente a tocar piso, obligando a la innovación para evitar así que las empresas desaparezcan”, sostuvo el dirigente cooperativo.

Para Cadefihuila allí es importante acumular las inquietudes de los empleados y de los clientes para poder mejorar y no seguir rutinariamente en lo mismo con una alta exposición a la adversidad.

Reforma tributaria, tapa huecos y de tumbo en tumbo

El Gerente General de Cadefihuila, Saúl Sanmiguel Ortiz hizo serios reparos a las incontables reformas tributarias al indicar que cada gobierno es inconsciente en primera instancia con la clase obrera y segundo con la industria.

Aseveró que el gobierno jamás ha hecho una reforma tributaria de fondo toda vez que adelantó en el tiempo unas reformas a retazos y a conveniencia del ejecutivo más no de un estado ya que las iniciativas impositivas han terminado como pésimos tapa-huecos.

“La corrupción que hay al interior del estado es el peor cáncer que tiene este país y el aparato estatal colombiano debe empezar a depurarse y ser honesto de cara al pueblo colombiano pues así serían muy pocas las reformas tributarias que se necesitarían. No es tan sano tanta diligencia, trámite y revisión porque finalmente se van a robar la plata, el asunto es poner una sola diligencia, endurecer las penas y acabar con las cárceles privilegiadas porque los delincuentes de cuello blanco deben ir a los peores sitios de reclusión en donde sientan que son castigados y no premiados en un hotel de cinco estrellas”, afirmó Sanmiguel Ortiz.

Una nueva reforma tributaria sí les preocupa a las cooperativas en general porque les quitan recursos que eran reinvertidos con eficiencia y con un verdadero impacto social, pero con las reformas últimas han sustraído dineros del sector que son mal invertidos con lo que el gobierno va de tumbo en tumbo con la preocupante tendencia de seguir por la misma ruta.

Insistió en la necesidad de meter en cintura los aspectos fiscales, haciendo correctivos en el recaudo y en la inversión de esos aportes porque de lo contrario la corrupción no va a terminar y seguirá por consiguiente una carrera por desfalcar a la nación, delito que no tiene leyes severas y que por el contrario arropa al corrupto.

Este hombre del cooperativismo, amigo del juicio, del trabajo y de madrugar, mostró una radiografía de la economía colombiana y de la caficultura, la que quiere tanto que inclusive acopia dichos de antaño y de su señor padre, pues café bueno es todo porque la única tierra mala es la que cae en el ojo y el único café malo es el que no tiene buen beneficio en vista que todos los cafés tienen su característica y su encanto, pero todo pasa, recalcó, por el beneficio.

En 2017 Cadefihuila compró aproximadamente 43 millones 55 mil kilos de café pergamino seco y los municipios que más aportaron fueron Acevedo, Pitalito, La Plata, Palermo, Santa María y Teruel. Para este año la meta es comprar 45 millones de kilos y lo bueno es que, amen de los pronósticos climáticos y las complicaciones, la meta se está cumpliendo en las 77.410 fincas en las que siembran y cosechan 62.963 caficultores.

Hoy la cooperativa, motivo de orgullo regional y todo un modelo para mostrar, ofrece en 25 municipios productos de la canasta cafetera a precios muy viables y por eso es más fácil adquirir fertilizantes, semillas, agroquímicos, herramienta, maquinaria, asistencia técnica, crédito y todas las soluciones integrales que demanda una buena siembra de café, del mejor y más excelso grano.

 

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