Martes, 27 Febrero 2018 20:55

Retención de café sería un alivio para los graves líos de rentabilidad

Por

En 2018 son varios los retos de los productores que tienen que seguir apostándoles a la renovación y a sacar adelante unas elecciones cafeteras para reorganizar la dirigencia en los Comités departamentales y municipales.

El gremio cafetero expresó su preocupación por los bajos niveles de rentabilidad en la producción de café y precisó que dentro de las estrategias de la caficultura mundial que padece del mismo mal, se puede contemplar un plan de retención de grano hasta del cinco por ciento y la unión de los países productores para fijar políticas cafeteras a manera de sinergia para no seguir sufriendo los castigos que se imparten desde la Bolsa de Nueva York en donde los fondos de inversión quitan y ponen precios sin pensar en la base cafetera, amenazada por la ruina.

La situación de la caficultura ha llegado a unos niveles tan grandes de inviabilidad que a la fecha el mercado tiene un precio que relativamente es inferior al de los tiempos de la franja internacional de precios en la década de los setenta. Así las cosas el nivel de precios conlleva a una terrible angustia en el mundo cafetero que ve una actividad postrada y sin incentivos para abastecer el mercado. El escenario es similar al de David y Goliat por cuanto se trata de países ricos que manejan el mercado a su acomodo con países pobres que siembran y recolectan el café.

El asunto no es nada fácil en lo que tiene que ver con el precio interno de compra ya que la remuneración cafetera podría empeorar frente a la expectativa que genera la cosecha de Brasil que se dice, como suele decirse, será record toda vez que oscila entre los 48 y los 60 millones de sacos de café.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, manifestó que lo complejo del asunto es que la industria no está midiendo el alcance de las dificultades del productor primario, con lo que se estaría gestando una hecatombe que sin duda golpearía a toda la cadena cafetera. Dijo que hay unos productores de café en el mundo preocupados y sin incentivo por seguir porque la postración es total, a tal punto que se habla de posibles protestas de caficultores en Brasil.

En Honduras, el bajo nivel de precio también alarma como en el resto del mundo lo que contrasta con los transformadores en vista que el café no baja de precio en las cafeterías americanas o en las góndolas de los supermercados del mundo, pese a que el precio de la materia está a la mitad del costo de lo que era antes.

Dentro de las propuestas de la Federación esta la retención de café por parte de los países productores para poder, por esa vía, tener una comercialización ordenada de café para seguir con el negocio a largo plazo. La idea es que los caficultores se adueñen de su propio destino y por ello retener grano en cada país productor sería la oportunidad para que la industria se dé por enterada que no hay una disposición muy grande de café, que la condición se hace apretada y que eso conlleva a pagar mejores precios.

El café puede retenerse hasta por tres meses sin que se afecte la calidad y la propuesta que ya está en los escritorios de los dirigentes cafeteros del mundo podría ser del cinco por ciento, lo que equivale a 7.5 millones de sacos de la oferta mundial con lo que sería plausible equilibrar la oferta y la demanda de café frente a la mayor producción reportada en Brasil. La agenda de países productores del bebestible, señaló el Gerente, debe ser inclusiva porque debe tener en cuenta al resto de la industria porque no se trata de tener productores en un lado y los transformadores en otro puesto que la idea es construir de manera colectiva el futuro del café.

“La situación de la caficultura mundial es apremiante y por eso hay que hacer algo, nosotros nos pusimos las camiseta en el Foro Mundial de Productores y por eso jalonamos al resto de países. En Medellín surgió la idea de darle vida a un pequeño grupo consultivo de países en donde había dos centroamericanos, dos suramericanos, dos africanos y dos asiáticos, trayendo a la industria de café de Estados Unidos, el sector de cafés especiales a nivel mundial y a la industria del café en Japón para mirar los problemas conjuntamente. Ya hubo en Costa de Marfil una primera reunión de ese grupo Ad hoc porque no hay ninguna formalidad y decidimos que el foro de 2019 tendrá como sede a México y la segunda parte del plan de acción es contratar un estudio de un independiente sobre dos temas, es decir costos de producción en cada país e ingreso”, dijo el Gerente.

Estimó urgente adelantar algún tipo de acción porque no es prudente quedarse de brazos cruzados mientras los productores pasan trabajos y las familias cafeteras caminan hacia la miseria a tiempo que la industria es floreciente hacia afuera porque la rentabilidad no se conoce sino una vez parte el café de los puertos colombianos

El tema de México seguirá siendo precios por lo que se le ha enviado todo tipo de señales a la industria, a las torrefactoras y a todos los sectores del café porque en opinión de Vélez se está jugando con candela y poniendo en alto riesgo el futuro del café.

La gran pregunta que contempla el estudio, es saber quién se está quedando con la plata de la cadena del café cuando la libra es vendida a US$3,50 en Nueva York y los cinco centavos que le llegan al productor, es decir alguien está tomando gran ventaja porque de 200.000 millones de dólares producidos entre todos, de eso tan solo les llega a los productores 20.000 millones, es decir menos del 10 por ciento.

Una tarea que debe adelantarse, sostuvo Vélez Vallejo, es la promoción del consumo interno en los países productores en donde está buena parte del misterio del negocio, lo cual invita a conformar un frente conjunto entre todos los países cafeteros para mejorar el consumo doméstico en cada una de las naciones, asunto que optimizaría y dispararía nuevamente el café a niveles distintos.

Colombia, el país emblemático que cuenta con el mejor café del mundo se toma 1.8 millones de sacos anuales, unos 1.7 kilos por persona al año, es decir un Per cápita relativamente bajo con tantas variedades y con tantas opciones. Aclaró que en Colombia se experimenta una revolución del consumo de alta calidad de café en donde hay una demanda muy exigente lo cual se ve en todo el país como es el caso de Huila y Santander por citar un ejemplo.

Añadió que ya es visible la preocupación de las grandes corporaciones o empresas productoras de sodas y colas porque el consumo se les está desplomando porque los consumidores sienten que esos productos no son saludables por lo que están empezando a mudar. Empresas como Coca Cola ya empiezan a mirar alternativas con algún producto de bebida que sea saludable, que tenga buena imagen y esa solución la están viendo en el café. Es posible que hacia ese sector de bebidas haya un gran movimiento por lo que no sería raro ver una Cafecola, apoyada, por Coca Cola, formulada y empujada por la gran corporación, lo propio haría Pepsi Cola y otras marcas.

“Hay opciones en el sector cafetero, pero a estos niveles de precio dan ganas de tirar la toalla y dejar el café. Es cierto que muchos caficultores al ver la precaria rentabilidad quieren cambiar la actividad y migrar para otros sectores productivos, pero todo esto nos obliga a ser innovadores, a buscar nuevos nichos, nuevos espacios y a mirar el negocio de otra forma. Yo veo cafeteros haciendo cosas maravillosas todos los días y los aplaudo. A veces veo algunos sentados esperando a que la Federación les resuelva sus problemas y otra gente, como destaco, volando e innovando”, dijo Vélez Vallejo.

A criterio del dirigente cafetero vender 14 millones de sacos de cafés especiales no es tarea fácil, pero reconoció que con precios diferenciados, tranquilamente entre el 40 y el 50 por ciento del café colombiano es vendido con ese tipo de precio, aclarando que los 750.000 pesos no son para todo el mundo porque hay un 40 por ciento de productores que reciben mucho más, como consecuencia de innovaciones, bien sea ambientales, sociales o por los perfiles de los cafés.

Sobre la tasa de cambio y el encarecimiento de los costos de producción por el valor del dólar, lo recomendable es ser mucho más productivo, pero de manera consecuente, lo que hace pensar que el país no puede caer nuevamente en la trampa de entregarle la competitividad de los productos colombianos de exportación a la tasa de cambio y al petróleo.

Dijo que Colombia está en mora de trazar una política de largo plazo para los sectores que quieran estimular como exportadores porque precisó que a la vuelta de cinco años, si vuelve el petróleo a 30 dólares, entonces habría un país sin sectores productivos y a la espera de que el sector agrícola y el sector cafetero den una mano cuando se les tuvo de rodillas durante diez años o quince años con unas tasas de cambio que impactaron la rentabilidad.

El dirigente gremial expuso que el país no puede dejar marchitar el sector productivo pues no sería consecuente sentarse en el confort que aparentemente ofrece la poltrona de la explotación y la exportación de hidrocarburos así como de minerales porque no tendría lógica dejar de lado el tema agrícola, razón por lo que reclamó atención estatal y una política de largo plazo, no solo para el café sino para la agricultura en general.

Agregó que los caficultores están preparados para afrontar productividad y mercado para los próximos veinte años, pero anotó que por eso sería bueno ver acciones en donde el gobierno y el Banco de la República a través de una compra de divisas le devolviera la competitividad al sector productivo, pero primordialmente al sector agrícola y al cafetero, de gran aporte en el desarrollo del país y en la construcción de tejido social.

Vélez recalcó en seguir adelante con el plan de renovación que para 2018 tiene una meta de 90.000 hectáreas. Cabe indicar que en 2017 fueron renovadas 72.849 hectáreas, es decir el 8.1 por ciento del área total. Lo anterior arrojó inmejorables resultados, a tal punto que al cierre del año anterior la productividad llegó a 18,84 sacos por hectárea. Para ese propósito hay disponibles 37.000 millones de pesos que vienen de líneas de crédito, del Incentivo a la Capitalización Rural, ICR, y del Fondo Nacional del Café.

Otra salida para mejorar en rentabilidad sería acudir a la venta de futuros para evadir la volatilidad y las coyunturas que suelen experimentar los mercados, en ese orden de ideas lo clave sería contar con contratos de mediano y largo plazo con precios fijos y blindar la caficultura para garantizarle una rentabilidad.

Con cargo al clima, dijo el dirigente, la producción en 2018 tendrá un retroceso toda vez que en el primer semestre habrá una caída del tres por ciento comparado con los primeros seis meses de 2017. Explicó que de seguir la tendencia al final del año civil podría haber una cosecha promedio de entre 13.5 y 14 millones de sacos.

“Un parque cafetero que está produciendo en promedio 14 millones de sacos no es muy bueno y ya son tres años seguidos en los que se multiplica tres años por 14, es decir de 42 millones de sacos recolectados en tres años y la cuenta no da, la verdad estamos rompiendo la historia y para rematar en 2017 rompimos el año en materia de renovación y por eso volvimos a la meta de 90.000 hectáreas, aclarando que no se anunciaron a tiempo los apoyos del gobierno para este fin”, apuntó el Gerente de la Federación de Cafeteros.

Un fenómeno que empieza a notarse es la presencia de venezolanos en la caficultura en donde participan en la recolección de grano, gentes educadas y profesionales lo cual es doloroso porque se trata de una labor que no demanda tanto nivel académico. Pese a que no hay estadísticas sobre esta migración, lo cierto es que la caficultura de los santanderes es a donde más han llegado los venezolanos que buscan una oportunidad de ingreso.

Un lío grande de Colombia es que la legislación se hace para las ciudades y se las aplican al campo lo cual ha rayado hasta en situaciones ridículas, todo por evitar sanciones.

Otra preocupación es la nueva ley de bancarización porque en buena parte de los pueblos cafeteros en donde no hay una entidad financiera, se hace complejo pagar la recolección en cheques, situación que golpea la productividad porque un jornal puede gastar hasta dos horas buscando un banco para obtener liquidez. “Una cosa es Bogotá y otra muy distinta el campo, ojo, seguimos legislando como si las ciudades y el sector rural fueran iguales y lo que hacemos es crear condiciones para que la gente le haga conejo a la ley y también para pactar más las condiciones de un lado y de otro”.

2018, año de elecciones cafeteras

Al hacer uso de una filosofía democrática y participativa que encarna por sí misma la Federación Nacional de Cafeteros, este año se llevarán a cabo las elecciones cafeteras a través de las cuales los productores renovarán a su dirigencia en los 366 Comités Municipales y en los 15 Departamentales. Cabe precisar que gracias a la modificación de los estatutos, los productores federados podrán autorizar a su cónyuge o compañera permanente, o a uno de sus hijos para que ejerzan el derecho al voto cafetero.

En Colombia hay 550.000 familias cafeteras que siembran grano en 903.951 hectáreas en un total de 664.062 fincas. Hay que decir que más del 25 por ciento de la población rural de Colombia se dedica al cultivo del café. En 2017, el sector cafetero aportó el 22 por ciento del PIB agrícola y el 12 por ciento del PIB agropecuario al cierre del año anterior.

Al mirar el sector por tipos o características, hay que indicar que el 83,95 por ciento de la caficultura es tecnificada joven, el 13,73 por ciento, es tecnificada envejecida, el 2,31 por ciento hace parte de la caficultura tradicional, el 61,31 por ciento son cafetales en plena exposición solar y un 38,69 por ciento son cafetos bajo semisombra o sombra.

Visto 794 veces