Domingo, 17 Junio 2018 00:02

Kahvé, caficultura de gama alta con majestuosidad en taza

El modelo cooperativo acopia el mejor café del Huila y del páis, empero es también un ejemplo agrícola e industrial que articula cooperativas, paisaje, grano excelso, innovación, marca y calidad humana.

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En el suroccidente del Huila, a unos 112 kilómetros de Neiva está el municipio de Garzón, la famosa Capital Diocesana del Huila llamada así por ser pionera del catolicismo en la región con su sede clerical. En esa tierra fértil en donde prospera la agricultura y en donde hay un altar especial para la caficultura, se cultiva un café de grandes propiedades que hoy vale un poco más por esa condición de especial y de valor agregado.

El Alma del Huila o Garzoncito, como también se conoce a esta población de más de 92.000 habitantes, es muy visitada por su clima, por sus amables y generosos habitantes, así como por una arquitectura religiosa que deja ver balcones y construcciones de vieja data en las que se escucha aún el coro de los misioneros y curas que implantaron el credo en tiempos de la conquista y la colonia, en esa difíciles y complejas épocas en las que brillaba en la mente de los españoles la onírica obsesión por el Dorado.

Los que conocen del tema aseguran que en Garzón es el sitio en donde se cultiva el mejor café del mundo y de pronto de ello puedo dar fe y testimonio por cuanto mi paladar quedó prendado con el sabor cítrico y acaramelado de un café negro de enormes propiedades y magníficas tonalidades.

Es tan famoso el grano de Garzón que inclusive la alfombra roja de Hollywood se rindió ante las inigualables características del café huilense. Allí se siembra el bebestible a unas alturas que oscilan entre los 790 y los 900 metros sobre el nivel del mar, pero que en busca de mayores matices empezó a cultivarse a una altitud que va de los 1.500 a los 1.950 metros. Estas tierras que intercala valles y montañas acoge café a una temperatura de 24 grados centígrados, en ese bonito lugar es fácil encontrar bosques y una variedad de fauna y flora que atrapa al más apático.

Fundado en 1783, Garzón le debe su nombre a la aparición, en esos legendarios momentos, de una garza, lo que facilitó el bautismo del poblado que adoptó su calificativo gracias a la presencia de la madre naturaleza que vuela y recorre territorio en feudos de duendes, fantasmas, poiras, mohanes y lloronas.

En esa espectacular tierra nació para fortuna de muchos dentro y fuera del país Tiendas Kahvé, una iniciativa que se gestó al interior de la Cooperativa Central de Caficultores del Huila, Coocentral, que vislumbró de manera sabia un proyecto en el que se entrelazaban la caficultura y el turismo, dos industrias de gran proyección que muy seguramente llamarían la atención de inversionistas, viajeros y empresarios.

Kahvé es un activo de los productores de café del centro del Huila que sacan pecho por hacer realidad un sueño sobre pilares de cooperativismo y desde luego de mucho amor, pasión, conocimiento y entrega por unas siembras de café que son tratadas con guante de seda para obtener en su beneficio y tostión un sabor y un aroma que encantan a los que aman tomar muy buen café.

Allá en Garzón, en el centro del Huila y a donde va el producto de Kahvé, solo se bebe café 100 por ciento especial y su bien ganado perfil de gourmet hace del sitio un templo de la caficultura y toda una meca de las buenas prácticas agrícolas, esas que les abren puertas a las exportaciones y al prestigio de un producto que se recoge de manera rigurosa y casi que religiosa para lograr una bebida que se torna como una rica experiencia en donde convergen dulces y aromáticas mixturas con las cual, quien la consume, marca pasiones y recuerdos por un departamento que bien ha hecho su tarea en café y en turismo.

Más de 4.000 familias hacen parte de la gran familia Coocentral y ponen en la marca un grano de gran calidad, a tal punto que hoy Garzón es considerado la cuna de los mejores cafés especiales. Los caficultores que ofrecen su café en la cooperativa son pequeños y medianos productores del grano.

Coocentral, cooperativa con más de 40 años fue posible por la iniciativa de un reducido grupo de caficultores los cuales recibieron un espaldarazo de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Con los años, la cooperativa, muy conocida en Colombia y en otras latitudes, demostró que lo que bien nace, por pequeño que sea, si se hace bien y si se trata bien progresa, crece y se hace fuerte financieramente.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la administradora del Hotel Kahvé en Garzón, Laura Polanco, aseguró que esta marca, la mismísima joya de la corona de Coocentral lleva cinco años en el mercado manejando dos propuestas representadas en Kahvé, productos de café y tiendas Kahvé que es un sitio especializado en café, espacio que la cooperativa utiliza para llevar el sabor único del café del Huila a los consumidores.

En el portafolio están las bebidas de café, es decir ofertas calientas y frías, café en grano, café especial, Café Mujeres, Café Premium y café clásico. A esa larga lista de café preparado y con múltiples recetas se suman tortas, productos de panadería, y expresiones del café como capuchino, macchiato, mokaccino, latte y americano entre otros.

Un asunto si es cierto, quien visita el Huila y no toma café en tiendas Kahvé no estuvo en la región, y no supo lo que implica para el buen gusto y para el placer que representa acceder a lo mejor, el saborear una buena taza de café típico del Huila que sale de Garzón y de las fincas cafeteras de la región central del departamento, es decir de municipios como Guadalupe, Tarqui, Agrado, Suaza, Gigante y desde luego de la imponente y emblemática tierra garzoneña.

“El tema es probar lo nuestro y quedarnos con el café huilense que brota de las mejores fincas cafeteras de estas tierras especiales y querendonas del sur”, declaró la experta.

En Garzón está sin lugar a dudas el mejor café del Huila, y eso tiene tanto asidero que como se cita al inicio de esta nota, grandes celebridades visitan el Huila tan solo por su espectacular café, allí fueron Will Smith y Hugh Jackman entre tantos que se pegaron la rodadita para conocer el paraíso y para llevar el grano más especial de la carta cafetera.

Garzón y el centro del departamento se caracterizan por contar con unos suelos fértiles y muy propicios para la actividad cafetera ya que en esa región crecen y maduran tres variedades de mucha calidad tal es el caso de caturra, Colombia y Castillo que logran revelar todo su potencial gracias también a la dedicación, a la experiencia y al amor que en la caficultura ponen campesinos y productores de grano.

El Huila que siembra básicamente en montaña y en alturas que pueden pasar de los 1.500 metros sobre el nivel del mar, garantiza con esta siembra de altura un café de mayor condición y de una calidad puesta a toda prueba.

Los cafés tostados igual marcan una pauta importante porque estampan unas características importantes y muy especiales según la variedad porque puede ser café dulce, afrutado, especiado o amaderado, características que hacen de éste café especial y único.

“El valor agregado de la cooperativa con estas tres variedades de café tiene que ver con la innovación toda vez que los productores han fortalecido las variedades en mención logrando una resistencia mayor contra las plagas, dato nada menor porque así los caficultores pueden reducir los gastos en insumos y dejando un margen adicional en rentabilidad”, explicó Laura Polanco.

Un punto muy importante es que los colombianos están aprendiendo a tomar buen café y por ello la administradora de Kahvé Hotel, especificó que un café no es solo aquel que proviene de una variedad determinada o de una cepa especial, sino de las manera como la bebida es preparada, ya que hay café elaborado o preparado por máquinas especiales y dirigidos por verdaderos baristas.

Cabe indicar que todo el personal de Tienda Kahvé es barista, especializado en el manejo del café y capacitados para conocer sobre los diferentes tipos de molienda con el fin de aprovechar de manera eficiente las propiedades de cada variedad de café en los tiempos en que se debe realizar la extracción del grano con el fin de evitar quemarlo o quizás obtener un café insípido y sin tonalidades.

A través de los diferentes métodos de filtrado de café que hay en las tiendas es fácil ver sifones, Chemex, balancines, prensas francesas y otros procesos o técnicas que permiten aprovechar cada nota del sabor que tienen las variedades de café en el centro del Huila.

Garzón, Pitalito y el centro del Huila cuidan con celo un factor muy favorable de cara a una óptima caficultura y tiene que ver con esa pasión y ese amor que le tienen los cafeteros a sus predios y a sus matas, toda vez que hay un boom de buenas prácticas cafeteras nacionales e internacionales que hacen que cada quien quiera dar lo mejor de sí y de su cultivo para llevar una bebida gourmet de muy alta taza.

En este momento el café del Huila es protagonista de un reality europeo denominado Barista & Farmer, una producción italiana que se lleva a cabo en Pitalito, permitiendo que más gente en el mundo conozca de café, paisajes, prácticas y sabores.

Es un hecho, dijo complacida Polanco, el café del Huila está en el radar del público internacional y eso genera un boom increíble, no solo por calidad sino cantidad, superando al llamado Eje Cafetero. Actualmente el Huila muestra avances muy encomiables en productividad y competitividad, poniendo en el mercado un café sembrado por generaciones lo cual poner un expertiz de mucho reconocimiento y una familiaridad en siembras y cosechas que se entrelaza con filigranas de calidad, sabor, aroma y mucho orgullo.

Por ser el café toda una tradición, la cooperativa firmó un convenio con los cafeteros para que sus predios sean mucho más productivos, y para que cumplan con todos los sellos de calidad a nivel internacional que por lo general son de altos estándares para competir con Etiopia, Marruecos y los cafés italianos, pero por fortuna, lo certificó Polanco, no tiene que envidiarla absolutamente nada a nadie en temas de competitividad.

Los colombianos deben tomar café de la tierra

La administradora del Hotel Kahvé en Garzón, Laura Polanco, invitó a todos los colombianos, a los de cada rincón de la patria, a tomar café de la tierra, grano sembrado y recolectado por manos colombianas y procesado con esmero, responsabilidad y finura por doctos en el manejo del bebestible que en ocasiones ven importar café por puertos o zonas de frontera, café que muy posiblemente ingresa triangulado, en total desmedro de una caficultura juiciosa, profesional y hasta abnegada que opta por competir con cafés y mezclas, algunas con origen en Asia.

Sostuvo que a los nacionales les corresponde defender y afianzar esa cultura cafetera que le ha entregad, no solo desarrollo, sino prestigio a Colombia por todo el mundo, pero que tristemente hoy se quiere marchitar porque las marcas comerciales enseñaron a muchos a tomar el peor café que se produce en tierras colombianas porque el mejor grano es exportado.

“Este fenómeno lo experimentan las cooperativas cafeteras reiteradamente y aquí hay que decir que la misión de Coocentral y de Kahvé es que el mejor café que se produzca en las tierras huilenses se quede en estas amañadoras estancias en donde vive oronda la agricultura y en todo el país con el fin de defender el consumo de café de calidad y no perder una cultura cafetera que es única y exclusiva de los colombianos", dijo.

El asunto del café es tan apremiante que cuando se toma café especial del Huila y se compara con los granos de marca, las diferencias son abismales en su sabor, en su tostado, en su acidez y en su amargura. El paladar experimenta que el café especial colombiano es mucho más balanceado y equilibrado el cual se puede tomar sin azúcar, sin que produzca esa sensación de astringencia en el gusto.

El café de marca usualmente es mucho más amargo, más difícil de digerir y necesariamente requiere azúcar para poderlo consumir porque se trata de una pasilla de muy baja categoría que no ofrece las tonalidades ni el carácter de especial de los cafés delicadamente cultivados y perfectamente beneficiados.

“Hay que insistir, los colombianos, empezando por el Huila, tenemos que consumir el mejor café del mundo de la mano de nuestros cafés especiales, café Premium, café mujeres y café especial”, apuntó.

A criterio de Polanco, el éxito de los caficultores del Huila y de otras regiones se basa en el cooperativismo porque al articular la cadena de valor del café con el turismo se logró un impacto económico, ambiental y social de gran importancia porque el turismo es una segunda entrada o ingreso para los caficultores que sacan provecho de los recorridos por las fincas y centros de beneficio. Allí muestran su producto desde la siembra, pasando por la tolva y el proceso de secado artesanal y concluyendo con el proceso de secado y tostado, planta que opera en Garzón. El proceso de degustación se hace a través de métodos de filtrado en el hotel Kahvé o en las tiendas del amañador municipio.

Los caficultores dieron un gran paso hacia adelante porque aprendieron que solo promoviendo valor agregado y ofertando café de calidad con atributos de gama alta, era posible mejorar los ingresos y dejar de lado esa dependencia de la tasa de cambio y de los vaivenes del mercado que ponen tan tristes a los que con tanto empeño siembran cuando escuchan los precios que pone la Bolsa de Nueva York.

“Estos procesos dieron muy buenos resultados y por ello el cafetero es un empresario orgulloso del café que siembra, de los recorridos con los turistas que dicho sea de paso, no son turistas cualquiera, se trata de personas que saben mucho de café puesto que conocen variedades, matices, procesos y más por el hecho de haber tenido experiencias afines en otros países cafeteros del mundo", especificó.

La cooperativa logró reducir los costos de producción de los caficultores gracias a que posicionó marcas de fertilizantes e insumos que llegan al productor con menor costo. Aparte de todo por esa condición de ser socio, muy del esquema cooperativo, el agricultor goza de un acompañamiento para que la cosecha sea lo más eficiente posible, más en estos tiempos de cambio climático que se erige como el gran desafío pues hay aumentos de temperatura y unas lluvias constantes e impredecibles que hicieron disminuir la cosecha, aspecto que se nota en la dificultad para obtener la mitaca, recolección que se hizo compleja por el factor clima.

Amén de todo, la cooperativa sigue apostándole a una producción sostenible, evitando que las siembras y colectas no decaigan, estimulando a los productores y a los campesinos asociados que terminan siendo los más beneficiados. Los apoyos igual llegan a los caficultores en estudio, vivienda y a las madres cabeza de hogar para que sean ellas quienes pongan su café en el mercado, evitando una dependencia que muchas veces resulta adversa por lo que pasa con la vida de los seres humanos que en un abrir y cerrar de ojos pueden quedar solos y a la deriva.

La figura cooperativa, más allá de ser un esquema eficiente de mercado y promoción, resulta todo un entorno familiar en el cual es posible alcanzar metas y cristalizar sueños que por diversas circunstancias se habían hecho imposibles más con la tendencia a trabajar de manera unipersonal. Hoy es más fácil generar sinergias y sacar los proyectos adelante.

Es bueno precisar que ocho mil mujeres cafeteras del centro del Huila afianzaron su marca en medio de unas muy inspiradoras historias de vida. Ellas mismas lideran sus fincas y llevan el café a las cooperativas. En un trabajo integro así como transversal, la cooperativa hizo un acompañamiento ejemplar en donde hubo empoderamiento, cognición, compromiso y tejido social.

El café es tan importante que inclusive gracias a esta siembra fue posible llevar actores de violencia a las siembras de grano. Es por ello que Laura Polanco insiste en que la paz se hace en el campo pues si la gente de la ruralidad tiene forma de cultivar su tierra, de sembrar productos y sacarlos de su finca al mercado, habrá tranquilidad, seguridad y confianza, razón por la cual muchos hicieron esa transición de las armas a la caficultura.

Finalmente hay un axioma y es que en café quien hace mejor su tarea y produce grano de elevadas calidades recibe una mejor remuneración y deja esa dependencia de la tasa de cambio en vista que muchos premian el esfuerzo para lograr excelencia en taza y un buen café definitivamente no tiene precio, es un tesoro que se paga por su exclusividad.

Recalcó que en Colombia hay mucho café exógeno, sin sello de calidad y maltratador porque ataca la rentabilidad del productor nacional. La procedencia es totalmente incierta, ello explicado en que algunos cafés ingresan por las fronteras después de haber llegado desde Vietnam y otros países del sudeste asiático.

El contrabando y las importaciones de café se tornan en una gran amenaza para la caficultura lo cual se puede contrarrestar con calidad y llegándole al consumidor final con propuestas diferentes, innovadoras y con un proceso de enseñanza que potencia una cultura del café que haga la ingesta de café algo más experiencial, más sensorial y más vivencial. “Hay que trabajar, marcar diferencias, enamorar y desplazar los cafés invasores porque no tiene sentido tomar una bebida con grano extranjero, eso no tiene sentido”.

Dentro del plan de expansión la cooperativa y la marca Kahvé tienen en mente darle impulso a un plan de franquicias y por ello serían abiertas veinte tiendas en un término de dos años para llegar al Valle del Cauca, Bogotá, Eje Cafetero, Cartagena y Cundinamarca. En menos de un año, muy seguramente los bogotanos podrán desde un ambiente muy opita, disfrutar del verdadero café especial.

“A Bogotá hay que llegar con una experiencia novedosa de café, en donde el mejor café esté acompañado de un óptimo servicio para que los habitantes de la capital disfruten de notas florales, achocolatadas, acarameladas y las marcadas notas maderosas del café Premium que igual lleva matices ácidos y cítricos. Esta es una verdadera experiencia y los bogotanos no se pueden privar de esta dicha”, consideró Polanco.

La caficultura de Garzón es tan especializada que los productores lograron poner en venta una variedad de grano que generalmente es demandado por expertos en buen café, allí se habla de portafolio en cafés especiales y por eso hoy el mundo le dice sí al muy rico e incomparable café de Garzón, ese grano arábigo de fragancias y aromas dulces.

En esa región del mejor café, la agricultura es la principal actividad económica por lo que más de 6.500 personas devengan su sustento o reciben un ingreso por trabajar en la ruralidad. Hay que decir que son también importantes los cultivos de plátano, arroz, maracuyá, yuca y cacao. La actividad agrícola se lleva a cabo en cerca de 12.500 hectáreas.

En el frente pecuario es muy dinámica la cría de bovinos de doble propósito como también la cría de cerdos y la avicultura.

Kahvé no solo es una excelsa marca de café, igual es un hotel en Garzón que muestra las delicias gastronómicas, la cultura opita y todo un compendio de costumbres y folclor. Allá en esa tierra impecable en donde brota café y alimentos, ya se escuchan los sanjuaneros y rajaleñas, ya hay sonrisas de mujeres muy bellas que miran de costado, con hermosos ojos huraños, a los turistas y recién llegados, ellas están felices porque entre brisas, calor intenso y lluvias noctámbulas, se asoma la gran fiesta huilense, si… ¡ya viene el San Pedro!

El regreso de las tierras fértiles del sur se hizo bajo una promesa y tiene que ver con toda una propuesta en turismo también a partir de café. Atrás quedaron los bambucos, las reinas y las niñas que muy hermoso bailan sanjuaneros y ritmos autóctonos. Muchas féminas en Garzón duermen temprano y evitan la Jagua que es un sitio poblado porque allí, dicen los parroquianos, hay brujas y en torno a las hechiceras y a una tradición oral dan cuenta de un hombre que sale del río Magdalena con un sombrero muy grande que pone sobre una cabeza de melena larga y espesa con el fin de abandonar parcialmente las corrientosas aguas y perseguir a las muchachas, a las que ha de llevarse para el torrente para siempre porque nunca regresan.

Ese es el Poira, el mismo que fuma tabaco sentado en las rocas para ver las lindas chicas que si se descuidan terminarán robadas por el hombre extraño, de mirada furtiva que muy tranquilo arroja humo por su boca.

El Huila, Tierra de promisión, está de moda, allí volvieron las buenas costumbres como la ingesta de cafés especiales, exquisitez y delirio que también acompañan la lectura y eso hizo que alrededor de una excelsa taza de café fuera tan grato retomar los relatos de José Eustasio Rivera, el escritor que contó en detalle pasiones y amoríos como también los alcances de la venganza en los misterios de la selva, historia que narró en su eterna y magnífica novela, “La Vorágine”, libro que conoció el mundo cuando fue editado en 1924, cuando tan famoso ya era el suave grano colombiano.