Domingo, 02 Septiembre 2018 00:02

En el negocio cafetero todos los agentes deben ganar: Asoexport

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Los exportadores particulares del grano dicen que las alarmas están encendidas porque hay precarización del productor primario del grano y una posible reducción de la oferta de café.

Los productores privados o particulares de café lanzaron su voz de alerta frente a la difícil situación de los caficultores y de un sector económico que está viendo una muy mala remuneración en el mercado internacional, asunto que se refleja en los precios internos de compra que rondan los 700.000 pesos por carga de 125 kilos y que la semana anterior bajó a niveles superiores a los 600.000 pesos, es decir que ni siquiera percibieron los costos de producción.

El presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia, Asoexport, Gustavo Gómez Montero, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el momento es muy complicado porque hay afectación en todos los actores de la cadena del café y dijo que los precios actuales afectan tanto a los productores como a los comercializadores porque hay unos márgenes mucho más pequeños, asunto complejo porque con los mismos hay que asumir costos de transporte y exportación lo cual hace la situación mucho más complicada para todos.

Para el dirigente gremial el asunto es muy difícil y precisó que en Colombia el precio del café se determina por tres factores, el precio de la bolsa de Nueva York que es el más crítico y en donde no se puede actuar toda vez que hay de por medio temas como la producción de países como Brasil, Honduras, Vietnam y Costa Rica, pero también la participación de fondos de inversión, y de diferentes actores que se mueven en la bolsa, no solo en café sino en varios productos.

Otro punto, afirmó, es la tasa representativa del mercado (TRM) que a la fecha está a muy buen precio lo cual ha permitido que el precio de referencia del café de Colombia no esté tan bajo. El factor adicional es el diferencial que también ha amortiguado la caída abrupta que ha tenido el café en el mercado de Nueva York.

“Hay cosas que podemos hacer nosotros, pero igual hay elementos que de alguna manera obedecen a factores externos y mundiales lo que hace que en Colombia tengamos que organizarnos y empezar a ser más competitivos, mirando la manera de reducir los costos y mejorar la productividad para competir a la par con los mercados exógenos”, declaró el señor Gómez Montero.

Agregó que afortunadamente para los caficultores que se han dedicado a los cafés especiales, con alto componente de valor agregado la situación no está tan crítica, empero especificó que aunque se trate de cafés especiales, estos tienen una cierta referencia de bolsa que de alguna manera los lastima, haciendo que el panorama en general sea complicado para todos los caficultores.

Un problema que alcanza a vislumbrar Asoexport es un incremento en la producción mundial de café por lo que es complicado determinar en qué momento llegará el punto de inflexión para que empiece la recuperación o la escalada de precios. Manifestó que nadie sabe, hasta qué punto puede bajar el precio del café en la bolsa de Nueva York.

Al café lamentablemente le ha pasado de todo desde la caída del Pacto Cafetero en 1989 y desde allí, el sector no ha podido llegar a un equilibrio sano en donde el negocio sea para todos. Para colmo de males, los dos grandes jugadores de la época que eran Brasil y Colombia, hoy enfrentan una fuerte competencia con países del sudeste asiático, puntualmente de Vietnam que le puso punto final a la guerra fría con matas de café. Todo este escenario que le resta optimismo al panorama se hace cada vez más apremiante porque hoy todos los países productores están con la misma perspectiva de Colombia de aumentar la productividad.

“Si usted analiza el mundo cafetero, las producciones en Brasil está creciendo, igual en Vietnam, en Honduras, Costa Rica y México está retomando su actividad cafetera, entonces el volumen de producción está cayendo mucho más rápido que el consumo y la demanda mundial, entonces ante eso, el panorama no está claro”, dijo el dirigente gremial.

Con toda esa competencia, expresó Gómez, una jugada maestra en Colombia es el incentivo que se está haciendo para aumentar el consumo del bebestible lo cual es importante porque si los colombianos aprenden a tomar un buen café y valoran mejor el producto y su entorno, las cosas pueden ser más alentadoras, advirtiendo que los demás países también trabajan en esa dirección.

“Hay algo que no todos en el país saben y es que el café que se consume en Colombia no es de origen colombiano, pues es traído de otros países porque la gran mayoría del café nacional es exportado, entonces resulta bien importante incentivar el consumo de grano en los países productores porque fomentando ese consumo, se puede contribuir con la estabilización de los precios”, dijo el Presidente de Asoexport.

La realidad de la caficultura es lóbrega, muchas familias entraron en desespero y no es para menos ya que hay obligaciones financieras por pagar que el precio ni siquiera cubre, y al lado de esas angustias está el sostenimiento de la finca y los gastos familiares, que a razón de los precios de hoy, están raquíticos porque como en otros sectores del agro, la plata no da ni para la libra de carne, como quien dice que el daño en la calidad de vida es notorio y muchos no están dispuestos a seguir produciendo a pérdida, más cuando hay que soportar largas jornadas a punta de sol y agua.

De las 550.000 familias cafeteras, hoy se habla de 540.000, es decir que posiblemente 10.000 familias ya le dijeron adiós al café y fueron a buscar aliciente en otra actividad económica. Lo anterior muestra que ya hay cansancio y que por mucho amor que se le tenga a la caficultura y que el ADN de los colombianos muestre café, la gente prefiere, trabajar a cambio de una remuneración justa que garantice sostenibilidad.

El contexto es preocupante porque hay regiones como las del eje cafetero en donde las zonas de cultivo de café han disminuido drásticamente y por eso Asoexport respalda todas las medidas que adopten el Gobierno Nacional y el Comité Nacional de Cafeteros para apoyar a los productores en medio de la actual caída de precios que se registra a la fecha a nivel mundial con durísimas consecuencias para los labriegos o caficultores nacionales.

“Nos parece muy importante que en el mecanismo de entrega de este beneficio al caficultor, haya total transparencia y se evite la distorsión de mercados, es decir que todos puedan comprar café en igualdad de condiciones, partiendo de la base que no será beneficiada ninguna cadena de compra o abastecimiento de ningún actor lo cual es muy importante”, anotó el Presidente de Asoexport.

Hay una realidad que no es posible ocultar y que se hace cada vez más visible, y tiene que ver con la venta de fincas y cambio de actividad en la caficultura lo cual puede verse en la menor oferta de café, de todas maneras y pese a este fenómeno, la producción ha sido contínua y estable, producto de que la caficultura ha migrado hacia el sur del país y de otro lado que sigue aumentando la productividad por hectárea, lo cual muestra una faceta en la que debe trabajarse muy duro y es como ser más eficientes en costos.

La caficultura colombiana tiene mayores costos de producción que las de Brasil y Vietnam, pero hay que precisar que la actividad cafetera en Colombia es básicamente de ladera lo que hace compleja la tecnificación, invitando a adoptar procesos de innovación y de mejoramiento continuo para ser cada vez más competitivos porque en este momento Colombia y sus productos no compiten contra los vecinos sino contra el mundo y por eso entre más competitividad se aplique a los cultivos, mayor será la eficiencia en costos y solo así será posible percibir la hoy esquiva rentabilidad.

Un aspecto para que la agricultura y la caficultura puedan gozar de beneficios reales y logren puntos de equilibrio y de sostenibilidad, está en el impulso de una política agropecuaria de estado porque el café siendo un producto aún muy relevante para la economía por cuanto al mirar la dinámica agroindustrial, el café es el renglón más importante en temas de exportación, pese a todo y a que hay una coyuntura difícil, la Federación, reconoció Gómez, ha adelantado unos programas vitales de renovación, pero justo allí, en la acción propositiva, Asoexport propone un concurso más decidido en donde estado, productores y exportadores, le apunten a la consolidación de un sector mucho más productivo y a una caficultura más eficiente en costos.

Hablando de los fondos de inversión y de la bolsa de Nueva York, Gómez indicó que en ese mercado hay actores que pueden perjudicar aún más, todo lo atinente a la oferta y la demanda en un determinado mercado, razón por la cual, con cargo a agentes externos, los precios en este momento pueden estar cercanos, o por debajo a los costos de producción lo que genera un considerable detrimento en los caficultores colombianos.

Una ventaja de Colombia es la indiscutible calidad de su café y la bien ganada fama de contar con el café más suave del mundo lo que hace según Asoexport, es que todo el café que se produce en tierra colombiana se comercializa porque tiene demanda mundial. De los catorce millones de sacos de café que produce Colombia, el país exporta trece, es decir que el mercado internacional lo necesita y le reconoce unos bueno diferenciales que de alguna manera compensan toda la adversidad experimentada en el mercado bursátil.

El dirigente insistió en la importancia de conservar ese buen nombre, en mejorar cada vez en una enorme calidad y en optimizar la productividad, pero con costos de producción mucho más eficientes.

Cabe anotar que Asoexport exporta en promedio el 67 por ciento del café colombiano teniendo en cuenta que la Federación despacha al mundo el 19 por ciento. Así las cosas los privados ponen en el mercado internacional unos diez millones de sacos.

Asoexport tiene más de 80 años de historia y en ellos ha vivido la historia política, social y económica, no solo de Colombia sino del mundo, mientras la Federación Nacional de Cafeteros veía la luz en 1927 y afianzaba toda una fuerza gremial que incentivó la siembra y las exportaciones de café, por allá en 1954, nacía Asoexport, igual, promoviendo buenas prácticas y sirviendo de embajador del café suave colombiano.

Este año el gremio llevará a cabo la 82 cumbre cafetera los días 1 y 2 de noviembre en Cartagena en donde esperan la presencia de expertos internacionales, de productores y del gobierno. La idea es poner en el radar la meta de aumentar la productividad y de cómo mejorar la comercialización. Este año habrá espacio para debatir y saber para dónde va la política cafetera en estos momentos de adversidad.

El gremio que hoy opera en alianza con la Asociación Nacional del Comercio Exterior, Analdex, dijo que Colombia no puede negarse a la innovación y a la producción de nuevas variedades porque de seguir tal y como va el país cafetero, no habrá la competitividad que reclama e impone el mundo. Asoexport consideró prudente revisar nuevas variedades e inclusive poner los ojos en otras zonas en donde la siembra de café puede ser muy afortunada en calidad, cantidad y tonalidades.

Todo lo anterior, aclaró, debe ir acompañado de un conocimiento técnico para evitar que al café no le llegue una enfermedad y que los caficultores no vayan a ver diezmada aún más su productividad y su rentabilidad.

A criterio de Gustavo Gómez, el café puede ser una muy buena opción de sustitución de cultivos por lo que es posible pensar en aumentar el área cultivada, pero eso sí, reiteró, siendo muy eficientes en los costos de producción. Esa posibilidad, aseveró, sería una excelente salida para el lío social que hoy vive el país.

Asoexport no ve descabellada la siembra de café robusta en Colombia, teniendo en cuenta que hoy están siendo importadas variedades de café para las mezclas que toman los colombianos. Dejó claro que por disposiciones del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, tan solo se puede importar grano de Brasil, Perú, Ecuador, El Salvador y Honduras.

Añadió que el índice de importación de café ha aumentado, no solo porque los grandes volúmenes de café se están exportando, sino también porque la industria colombiana está creciendo en el entorno nacional así como en América Latina lo cual es un buen dato si se tiene en cuenta que las procesadoras le están dando valor agregado al grano.

“Explorar otras variedades nos parece importante en la medida que el mercado lo demanda y lo exige. Con todo lo que se está dando últimamente y que tiene que ver con la liberación de calidad, lo cierto y que ha quedado claro por demás, es que no hay un café bueno o un café malo, tan solo existen sabores aprendidos. Hay unos estándares en donde se sabe que una taza puede tener mejores registros en puntuación, pero generalmente los gustos son diferentes, sin embargo, lo mejor es tener la materia prima disponible”, dijo Gómez.

Insistió en buscar otras variedades y en explorar otras formas de producir café, lo cual acompañado de un buen consejo técnico, puede ser un paso adelante hacia una nueva y más ambiciosa caficultura, partiendo que a nivel mundial el consumo de robusta ha crecido más que el de grano tipo arábigo.

El grano tipo robusta tiene dos particularidades, tiene más bajos costos de producción y su precio de venta es igualmente más bajo. Para Asoexport importar no es una práctica proterva siempre y cuando se le agregue valor a los productos internados pues no se trata de competir con los caficultores colombianos que deben fortalecer igual las siembras de arábiga lo cual exige mejores tecnologías de recolección, aprovechar la transferencia tecnológica y hacer uso de la innovación porque el mundo no para, y el café no es la excepción puesto que el café debe y puede cambiar, pasando de un negocio de subsistencia a una empresa rentable en Colombia.

La idea según Asoexport es hacer muy bien la tarea, pero con el compromiso de toda la cadena del café porque la idea es que todos ganen y saquen provecho de la rentabilidad y no seguir como hoy, en donde tan solo dos o tres se quedan con las ganancias mientras que los que siembran su café, deben sentarse abrazados por la ruina, en una apartada silla de pesares y y luengos lamentos.

 

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