Sábado, 22 Septiembre 2018 01:13

Caficultores: Entusiasmo por la cosecha, pero tristeza por los precios

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En quince días arranca la cosecha cafetera en el Huila y en el resto del país, sin embargo los ánimos están caldeados por unos precios que a hoy están por debajo de los 700.000 pesos.

En medio de tantos acontecimientos, unos malos otros buenos y algunos para el olvido, los caficultores colombianos aprendieron, y de qué forma, a ponerle el pecho a la brisa, a remar en contra de la corriente y a sembrar grano a expensas de la Divina Providencia. Es increíble, pero ya ni siquiera hay dependencia de la ley económica de la oferta y la demanda porque sencillamente cuando algunos fondos quieren especular, usan el delicioso grano a su acomodo en la Bolsa de Nueva York para atormentar a los productores de café de todo el mundo, eso sí, haciéndole favores a unas cuantas tostadoras y procesadoras que llenan sus bolsillos con cargo a la ruina del labriego cafetero que con todo y el precario trato, sigue metido en las montañas, a sol y agua, sembrando cafés de elevada calidad que hoy son remunerados a razón de 679.000 pesos la carga de 125 kilos con la mala noticia que el precio del café en la capital del mundo fue fijado en 99,90 dólares la libra, es decir ¿más mal para dónde?

El único paño de agua tibia es una tasa de cambio que al cierre de esta nota se fijaba en 3.006,99 pesos, una lotería que sigue dándole algo de ingreso al productor, pero muy entre comillas porque los costos de producción son muy superiores y las obligaciones igual hay que pagarlas para evitar embargos y problemas.

Uno de los departamentos a los que el país y el mundo cafetero le ha reconocido su ímpetu y empuje cafetero es el Huila, que sigue en pie e incólume ya que la consigna de los productores es siempre ir hacia adelante y seguir siendo un ejemplo de caficultura en toda Colombia porque las fincas alargan sin miedo la producción, los predios continúan gratamente sometidos al mejoramiento, a las buenas prácticas agrícolas que están a la orden del día y este departamento sigue apostándole a la agricultura y a una mejor caficultura porque no quiere reemplazar siembras por condominios o por urbanizaciones, el compromiso sigue y no es de poca monta.

En quince días arranca la cosecha cafetera en el Huila y amen de las pésimas circunstancias, los productores hacen de tripas corazón para entregarle el mejor producto a un mundo cafetero que ya empieza a pellizcarse a darse cuenta que en la cadena del café las utilidades deben ser para todos y el sufrimiento para nadie.

En plática con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité de Caficultores del Huila, Jorge Enrique Montenegro, aseguró que si bien hay entusiasmo por la cosecha cafetera, es innegable que la tristeza y la angustia son las compañeras de unos productores que no merecen ser maltratados ni mucho menos sometidos a los vejámenes de un mercado diseñado para la gran industria.

“Comenzamos la cosecha en quince días con unos cafés de muy buena calidad y desde el mes de octubre se prevé una cosecha muy buena en cantidad y de unas condiciones inmejorables en el departamento del Huila ese componente del nuevo eje cafetero que fue afianzado con los departamentos de Cauca y Nariño”, explicó el señor Montenegro.

En mano de obra, el Comité de Cafeteros del Huila reveló que no hay ninguna novedad y afirmó que las convocatorias para la recolección fueron hechas a través de los medios de comunicación para que las personas interesadas se movilicen fundamentalmente hacia el sur y parte del centro de departamento del Huila. A esta recolección fueron invitados nacionales venezolanos que cuenten con el permiso de trabajo pues con ello se garantiza la recolección, pero de igual manera se le da la mano a un grupo de seres humanos que necesitan de un ingreso digno y en buenas condiciones.

“Les estamos enviando a los cafeteros los nombres de algunas personas venezolanas que quieren recoger la cosecha cafetera y que de alguna manera permite mitigar la dificultad para conseguir trabajadores. El cafetero casi que lo tiene todo, lo único fundamental de lo que adolece es de buenos precios”, dijo.

Sobre los volúmenes de la cosecha, Montenegro dijo que el Huila espera mantener una producción similar a la de 2017 porque hubo una disminución en la cosecha del norte y en algunos puntos del occidente del departamento y que reportó caídas que oscilan entre el 25 y el 30 por ciento. Agregó que lo que viene en el sur es alentador porque cubrirá el déficit del primer semestre lo cual llevará al Huila a producir más de 2.5 millones de sacos que fue el dato que entregó la región a la Federación Nacional de Cafeteros con corte a 31 de diciembre del año anterior.

“Hoy le estamos rogando a la Divina Providencia para que el precio del café suba porque hay melancolía y preocupación en la cara de los caficultores. Afortunadamente los productores de café, históricamente han luchado con esas coyunturas, afianzando ese ejemplo de resiliencia más trayendo a colación que la actividad cafetera siempre ha estado en medio de vicisitudes y crisis así como en épocas buenas en donde reinan los buenos precios, momentos que el cafetero capitaliza para sobreponerse a sus inconvenientes. Aquí hay que decirlo, cafetero que se respete es aquel que cree en la caficultura, que no pierde la fe y que por eso hace hasta lo imposible para que su tarea perdure, genere divisas y optimice su economía y su desarrollo”, señaló el reconocido dirigente cafetero.

Es por eso que hoy los caficultores todos siguen aferrados a los favores de Dios y de la Santísima Virgen para que la cosecha sea muy buena, pero remunerada con mejores precios porque los de hoy tan solo dan para llorar.

Un aspecto a tener en cuenta, sostuvo Montenegro, es que el Huila aprendió a crecer en medio de las crisis porque de alguna manera de cada revés se experimenta y se asimila, el Huila, comentó, ha sabido aprovechar esas crisis de tal manera que es todo un paradigma de lo que es una caficultura que crece y prospera en cada circunstancia que va poniendo la vida. Es por ese empuje y ese compromiso que la tierra opita logró consolidarse como un gran productor y como la región que le dice sí al optimismo en medio de las peores dificultades.

Así y con todos los inconvenientes, los cafeteros son conscientes que todos deben hacer el trabajo que les corresponde lo cual aplica desde el caficultor más pequeño hasta el más grande y es por ello que la directriz del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia se cumple y se honra, aclarando que la cúpula cafetera reconoce que los problemas de la caficultura son del orden internacional y de los países productores de café con una connotación también dirigida hacia los tostadores, transformadores y comercializadores del grano.

“Aquí es urgente convocar a una mesa de la cadena cafetera en donde estén sentados productores, tostadores y comercializadores trazando lo que se puede llamar la reconstrucción o la reingeniería de la comercialización del café, eso sí en donde se escuchen propuestas y soluciones que alivien la calamidad cafetera, haciéndola rentable, sostenible y posible. Como dice el señor Gerente General, la corresponsabilidad igual les asiste a esos eslabones que componen la cadena que deben entender que en caficultura debe reinar el conocido gana-gana y no solamente dejar el negocio en manos de unos pocos comercializadores”, especificó el vocero.

Expresó su malestar con los fondos de inversión que hacen y deshacen en la Bolsa de Nueva York con la economía cafetera, aprovechando que son los dueños de los commodities a nivel internacional y por eso ponen unos recursos buscando una rentabilidad, pero comprando generalmente a la baja y vendiendo con utilidad, es decir que esos agentes igual deben considerar todo el asunto de comercialización de café.

Destacó los oficios del Gerente General del gremio cafetero, Roberto Vélez Vallejo, de quien reconoció los ingentes esfuerzos por ponerle alma y corazón a la caficultura lo cual ha implicado llamar a los países productores por lo que ya hubo una reunión con Brasil y otra con los caficultores de Centroamérica. Igual celebró los logros obtenidos tras la reunión de los productores en el seno de la Organización Internacional del Café, OIC.

No en vano el Consejo Internacional del Café, máxima autoridad de la OIC, les advirtió a los consumidores sobre la crisis que enfrentan los productores. El organismo igualmente anuncio el lanzamiento de una campaña masiva para crear conciencia en los consumidores sobre la crisis que ha generado los bajos precios y que hoy aqueja a los productores del grano a nivel mundial. Cabe anotar que dicho plan global de comunicación está dirigido a los consumidores junto con productores, la industria cafetera, generadores de opinión y otras partes interesadas, haciendo uso de las redes sociales y otros medios masivos de comunicación con el único fin de mostrar la realidad económica del sector cafetero y analizar la cadena desde el productor hasta el consumidor final.

Este tipo de ejercicio empezará el primero de octubre, aprovechando que es el Día Internacional del Café.
Hay que decir que la resolución emitida en dicha reunión deja claro que los actuales niveles de precios de mercado no les permiten a los caficultores, en la mayoría de los países productores, cubrir sus costos de producción comprometiendo su sostenibilidad económica. El oficio redactado precisa que los precios actuales no reflejan los fundamentales físicos del mercado, que el consumo es un instrumento clave para garantizar la viabilidad económica en la cadena de valor del café y que el Foro Mundial de Productores de Café ya ha expresado su preocupación sobre la situación de los productores, tema que llevará a Brasil en julio de 2019.

El Consejo Internacional del Café decidió también pedir a la OIC promover el diálogo entre las partes interesadas en la cadena de valor del café para asegurar la sostenibilidad económica de los productores del grano. Al organismo igual le fue pedido asegurar que haya un efectivo intercambio entre países miembros, de iniciativas nacionales de política pública que promuevan esa amenazada sostenibilidad económica.

Otras peticiones tienen que ver con cambiar las prioridades del Plan Estratégico de la OIC para abordar así temas vitales como rentabilidad, consumo y productividad en el año cafetero 2018-2019. De igual forma con incluir la promoción del consumo como un lineamiento en todos los planes de acción de la organización con el fin de implementar la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. No menos importante está el alentar a los miembros exportadores a adoptar programas para aumentar mucho más su consumo interno y alentar a la OIC a apoyar iniciativas que exploren usos alternativos para café de baja calidad, en línea con el artículo nueve de la resolución 420.

Finalmente se urgió al Director Ejecutivo del organismo a fortalecer aún más los lazos con la industria tostadora internacional con carácter de urgencia, ello con el fin de ganar apoyo para la implementación de esta resolución.

Las cuitas del café no son cualquier cosa

Hoy más que nunca hay que recordar todo lo que la caficultura ha hecho por el país porque fue sinónimo de desarrollo, empero en materia de café es mucho lo que falta por hacer. Hoy la actividad cafetera, expuso Montenegro, ayuda hasta a los hermanos venezolanos que alguna vez abrieron la puerta a millones de colombianos que bien supieron aprovechar las bondades innegables del otrora petrodólar.

Los caficultores colombianos y los del Huila vienen de ratificar toda una institucionalidad y una democracia que quedó puesta a toda prueba en las pasadas elecciones cafeteras en donde cada región decidió elegir los representantes a los comités municipales y al mismo Comité Departamental. Los cafeteros huilenses eligieron 34 líderes cafeteros así como a doce miembros al Comité local.

Lo anterior demostró que la caficultura del Huila acompaña y respeta los procesos democráticos, dejando de lado las vías de hecho y trabajando al amparo de la Constitución en donde bien es sabido hay deberes y derechos. Bajo esa premisa, los productores siguen diciéndole sí al desarrollo, al crecimiento de la economía rural y a todo lo atinente al tejido social.

Montenegro hizo un llamado al gobierno nacional con el fin de que se generen alternativas, dejando muy claro que no se trata de regalos sino de oportunidades, de herramientas y de mecanismos para los cafeteros que podrían venir vía Consejo Nacional de Política Económica y Social, CONPES, para asignar recursos para la renovación de la caficultura y para generar unos créditos acordes con la renta de toda la actividad del campo.

“Aquí no se trata de créditos con el valor de los bancos sino muy en línea con la ganancia que arroje una actividad o un cultivo, en este caso que los crédito vayan acordes con el sistema productivo y con el ciclo del café. Allí se hacen necesarias unas tasas de fomento lo cual no es una dádiva o gabela. En ese orden de ideas se ha conocido de la mesa de concertación que viene trabajando con el gobierno y la Federación Nacional de Cafeteros con el propósito de lograr algunos acuerdos, algunas alternativas que hagan viable la caficultura del país”, aseveró.

Anotó que del precio de estabilización y del apoyo a la caficultura también depende todo el aspecto social en lo que tiene que ver con las pensiones y el trabajo digno tanto de los obreros cafeteros como de los empresarios lo cual demanda una normatividad acorde a las condiciones del campo y que explica la propuesta del precio de estabilización del café a instancia del Congreso.

Reconociendo que hay agudos problemas de ingreso en donde el flaco precio interno de compra demuestra que la viabilidad es lejana para la caficultura, Montenegro dijo que los productores no se pueden quedar en el lamento toda vez que hay una alternativa innegable y es la generación de valor agregado a la producción del café en donde no solamente se habla del cultivo. Una de esas alternativas apunta a ajustar el proceso productivo, procurando mayores densidades y mayores variedades que avalen mejores producciones y resistencia al cambio climático que viene acompañado con sus respectivas enfermedades y plagas.

Instó a los productores a bajar los costos de producción vía mayor productividad, tema que no puede dejar de lado el cafetero porque solo así puede mitigar líos y ser más eficiente con la actividad a nivel país y regiones.
Una de las propuestas del Comité huilense respalda el ajuste a los modelos de comercialización en bolsa, tema que debe replantearse porque la venta de café debe garantizar unos buenos precios para unos productores que pierden con excesos de sol o de lluvia, mientras que en las góndolas de los supermercados el valor sigue alto y sin riesgo de ir a la banca rota como pasa con el productor primario.

El Comité sabe que hay que aumentar productividad sin que ello implique aumentar el área sembrada con café, pero con unas herramientas facilitadas por el estado para que el caficultor pueda recibir más beneficios, con apoyos más no con obsequios. El modelo de la comercialización del café, recalcó, está llamado a revisarse, pero igualmente a propender por una caficultura más eficaz, más resistente y más productiva sin que represente riesgo para el medio ambiente.

“Esas importaciones de cafés de segunda y que son usados para mezclas también hay que revisarlo porque Colombia igual podría pensar en producir las variedades que importa sin que ello implique bajar la calidad del café ni bajar la guardia en ese sentido pues el mundo debe pagar bien ese grano y reconocer que el de Colombia es un café de calidades excelsas que llega a los paladares gracias a un enorme esfuerzo. No podemos olvidar que el café de Colombia es una marca registrada, muy reconocida y de mucha recordación que tiene que ver con calidad, aroma y el mejor sabor”, concluyó Montenegro.

A los comercializadores de café como Nestlé, es bueno recordarles que la caficultura colombiana no pasa solamente por los bambucos, las guabinas, los pasillos, la música de estanco y los silleteros de los tiempos de la vieja Antioquia y todo su proceso de colonización por allá en 1830. El café no es el viejo Jeep Willys, las mulas de montaña y todo un folclor creado en torno a un producto. Lamentablemente, al lado del café igual ha habido luto, llanto, muertes proscripción, amenazas y todo un compendio de violencia.

La caficultura colombiana, y es duro reconocerlo, estuvo salpicada por sangre de inocentes, debió aguantar las amenazas bipartidistas, los alzados en armas y otras fuerzas oscuras del crimen que sin tener en cuenta la condición de un labriego cafetero, optaron por segarle la vida. Nadie niega que detrás del café hay dicha, expectativas y esperanza, pero igual hubo hambre, ruina y quiebras, las mismas que siguen fomentando los señores inversionistas desde las cómodas poltronas de la imponente Bolsa de Nueva York. Quizás por ello alguien decía, que todo en la vida se paga y por eso ve una economía americana repitiendo en un plazo relativamente corto, su historia de depresión y caos económico en vista que diferente a otros años, los americanos no tienen el poder que los caracterizó, entre otras cosas porque hay nuevos gigantes igual o más imperialistas. La historia narra que este evento le pasó a la intocable e intratable Roma, y el primer susto lo dio el temible Atila.

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