Jueves, 04 Octubre 2018 04:03

A la Bolsa de Nueva York le es indiferente el hambre de los caficultores

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Los productores han estado al vaivén de un mercado que fue distorsionado con la caída del pacto cafetero en 1989. Desde entonces reina una especulación que llevó a la quiebra a más de un caficultor, enriqueciendo fondos y multinacionales.

Muy a pesar de la mejoría de los precios del café que pusieron a sonreir a más de uno en las zonas de producción, la incertidumbre sigue reinando porque al caficultor se le da un trato de quinta toda vez que se le remunera muy por lo bajo si se tiene cuenta las millonarias ganancias de la industria y las tostadoras, y ni qué decir de los fondos de inversión que juegan de manera impía con la renta cafetera que sube y baja sin tener certeza y confiabilidad ya que un día el grano sube, pero al otro se desploma dejando saldos económicos y sociales muy lamentables.

El grano que estuvo por debajo de los 700.000 pesos la semana anterior, volvió a los 716.000 la carga de 125 kilos luego de que el gran mercado neoyorquino lo cotizara a niveles de US$1,07 en promedio lo cual fue una buena noticia acompañada con una tasa de cambio de 3.005, 50 pesos. Buena apertura para Cafés de Colombia Expo 2018, el puente excepcional entre productores, compradores y consumidores.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, FNC, Roberto Vélez Vallejo, aseguró en Diariolaeconomia.com, que con los mensajes que da la bolsa de Nueva York y los mismos fondos de inversión, se está propiciando de manera peligrosa un desestimulo en la caficultura, que puede optar por un cambio súbito de actividad, prefiriendo la ganadería y otros cultivos en el mejor de los escenarios, si es que no le apuestan a los condominios, hoteles y finca raíz propiciando un descenso en la oferta de café e invirtiendo la torta porque la industria sin café no tiene razón de ser.

“Por supuesto, y eso fue lo que dejamos claro en la última reunión de la Organización Internacional del Café, OIC, en Londres, pero ese clamor no fue solamente de Colombia sino de los 25 millones de familias cafeteras del mundo entero que le dijeron a la industria que si no pagan un precio justo y correcto, se van a quedar sin materia prima”, comentó el señor Vélez Vallejo.

Al preguntársele por la expectativa de Colombia frente a la recuperación de los precios, el dirigente cafetero manifestó que en la medida en que se vaya aclarando el panorama político en Brasil y que el real, su moneda, vuelva a los niveles normales de precio, muy seguramente la economía cafetera tendrá una bolsa en Nueva York que reaccionará ante ese contexto, impulsando precios del café por los lados de los 800.000 pesos la carga de 125 kilos.

En opinión del Gerente General de la FNC, Colombia es un país que aún se siente orgulloso por la calidad y cantidad de café sembrado en sus suelos, producto con una importante variedad de sabores, de una calidad enorme que pasa los niveles de excelencia.

A quienes hoy están tumbando matas de café y se están yendo de la actividad cafetera por los bajos precios que siguen siendo tacaños pese al repunte de las cotizaciones en la “Capital del Mundo”, Vélez Vallejo les dijo que los temas indiscutiblemente hay que mirarlos de largo plazo, y al anotar que la caficultura está pasando por un ciclo de precios bajos, el país se ha caracterizado por enfrentar situaciones similares en años anteriores, pero para fortuna del país, según el dirigente, el café siempre ha estado ahí y siempre habrá compradores, aparate de que si hay una migración hacia los cafés especiales, habrá de manera permanente un tema afortunado de rentabilidad en las fincas.

Sobre los cafés especiales, Vélez Vallejo indicó que Cafés de Colombia Expo 2018 llega en un momento preciso en vista que hay bajos precios del grano, este tipo de productos que comandan mejores cotizaciones en el mercado y en donde el consumidor está dispuesto a pagar más por ellos, tienen que ser sin duda, la balsa de salvación de los caficultores colombianos.

A criterio del dirigente gremial, por tal coyuntura, la Federación Nacional de Cafeteros ha estado empeñada en darle aún más exposición a los cafés especiales del país y por eso en lo corrido de 2018 el gremio cafetero ha realizado 104 eventos por todo el territorio colombiano tratando de buscar y de encontrar café de estas características, algunos de estos ganadores de los diferentes municipios y de las diversas regiones que llegaron a Bogotá a concursar.

“Tenemos más de 1.117 muestras de café que serán evaluadas y juzgadas por los expertos en cafés especiales con el fin de que el mundo ratifique una vez más que Colombia es el gran productor de los mejores cafés del mundo”, expuso Vélez Vallejo.

Ante la posición de las multinacionales transformadoras de café, las tostadoras y los mismos fondos de inversión que ponen y quitan precios del grano en Nueva York, la máxima autoridad cafetera de Colombia aseguró que en medio de las vicisitudes, Colombia y sus caficultores siguen insistiendo y llevándole el mensaje a la industria mundial, porque es urgente convocar una mesa en donde colectivamente y comandados por la llamada corresponsabilidad, se puedan abordar temas tales como una mejor distribución de la cadena de valor, que dicho sea de paso, debe estar como primer punto en la agenda.

Uno de los datos que dio vueltas en Corferias y en las zonas cafeteras fue el desplome en 14.5 por ciento de la producción de café en septiembre, aspecto que mereció el comentario sucinto del Gerente de la FNC quien dijo que al país no se le puede olvidar que el mercado cafetero nacional estaba a la espera del incentivo por parte del gobierno, por lo que había café guardado y gente que tenía retenido grano a la espera de unos mejores precios con el apoyo del ejecutivo, pero como se observó el fin de semana anterior, el flujo de café logró normalizarse por lo que seguramente, buena parte de este producto saldrá como estadística de producción del mes de octubre.

Precisó que la FNC sigue insistiendo en que la producción colombiana para el año civil 2018 estará entre los 13.5 y los 14.1 millones de sacos, con un promedio aproximado de 13.8 millones de sacos, que es finalmente una cifra muy buena porque le da a la caficultura en cuatro años una producción promedio de 14 millones de sacos.

En la caficultura suele haber dilemas, y en esta ocasión la buena noticia de pasar de los 700.000 pesos se encuentra con la regular, tirando a mala de que ya no habrá una ayuda a los productores por valor de 100.000 millones de pesos porque al volver a niveles superiores a los 700.000 pesos, el apoyo quedó en cero.

El punto de equilibrio es un tema complejo en la caficultura, pero los análisis de la Federación dicen que una caficultura viable es aquella que cubre los costos de producción y deja una utilidad, es decir a los 760.000 pesos que cuesta producir una carga de café, al agregarle algo de ganancia, podría dejar la carga en 850.000 pesos la carga, para hacer menos sufrida la labor cafetera, dándole oxígeno y sostenibilidad.

“Yo creo que buena parte de la solución a los problemas del pecio del café está en el incremento de consumo del bebestible en los países productores porque mientras los países que no siembran café beben en promedio cinco o seis kilos Per cápita, nosotros en Colombia a duras penas llegamos a 1.8 kilos, en Perú el tema es aún más complejo porque 35 millones de personas se toman 300.000 sacos, pero la tendencia es generalmente baja en Centroamérica y en África, es decir hay que tomar más café”, concluyó Vélez Vallejo.

Bolsa de Nueva York, una casa de especuladores

El miembro del Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros por Cundinamarca, Javier Bohórquez, explicó que al explorar fórmulas para mejorar los precios del café, las salidas no son muchas al considerar que los caficultores están en las manos de la bolsa de Nueva York porque en ese mercado bursátil son negociados a diario más de 100.000 contratos de café y explicó que cada transacción es de 250 sacos lo que equivale a 25 millones de sacos diarios cuando la bolsa no tiene certificados sino 25 millones de sacos.

“Son especuladores, en este momento están liquidando contratos cortos y por eso hubo una reacción en el precio del café, ojalá sigan liquidando ese tipo de contratos para que el café suba su cotización. Los negociantes buscan ganarse los tres, cuatro o cinco centavos de dólar por libra y eso explica la liquidación de los contratos cortos. Hace tres días el café estaba a un dólar, pasó a 1,10 dólares y volvió a ceder terreno ayer hasta los 1,07 dólares en promedio”, indicó Bohórquez.

El representante por Cundinamarca sostuvo que al ser especuladores, a los fondos y a la Bolsa de Nueva York, les es indiferente el hambre y la quiebra de los productores de café. Dijo que se trata de jóvenes con dinero y de compañías muy ricas que en lugar de ir al casino a jugar ruleta, van a comprar contratos cortos de 250 sacos para tratar de ganarse en un par de días, dos o tres centavos por libra de café. Son jugadores, manifestó, y como se aprecia, nada les importa porque en sus negocios hay cabida para todo menos para las consideraciones.

Pretender frenar el lío no es fácil porque se trata de un commoditie que está en la bolsa y ese precio lo fija el mercado. Bohórquez consideró que la única manera de hacer peso, sería con la intervención de los países productores, pero especificó que los 100.000 contratos, fácilmente pueden valer entre 5.000 y 10.000 millones de dólares por día y esa plata no la tiene nadie.

A criterio del representante cafetero, otra opción podría darse por el lado de la retención de café, es decir volver a un pacto de cuotas, que podría darse con el concurso de los productores de grano en el mundo. En línea con el Gerente General, la otra salida es aumentar el consumo de café en los países productores.

“El día que los 50 países dedicados a sembrar café en el planeta logren tomarse 200.000 sacos cada uno, serían 10 millones de sacos que saldrían del mercado y de esa manera el café llegaría fácilmente a tres dólares. Hay que ser optimistas porque el consumo de café está subiendo a tasas del dos por ciento al año lo que quiere decir que anualmente se van a necesitar tres millones de sacos adicionales de café, luego al hacer cuentas en diez años serían 30 millones de sacos de café y la pregunta que surge es, ¿quién los va a producir?”, enfatizó Bohórquez.

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