Domingo, 07 Octubre 2018 00:21

UK-NA, una caficultura que renace con raíces quindianas

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Los proyectos asociativos y el protagonismo de la mujer cafetera están dándole un nuevo aire a una actividad que muy a pesar del bajonazo productivo, decidió especializarse y ganar terreno en los mercados más exigentes.

En el muy hermoso departamento del Quindío, esa pequeña región de 1.845 kilómetros cuadrados de extensión, que lo hace el segundo más pequeño después de la Colombia insular representada en San Andrés y Providencia, está de nuevo muy dinámica con su caficultura, la cual combina con otros productos agrícolas y un turismo de montaña que gusta demasiado a nacionales y extranjeros.

El Quindío tiene una población de 574.960 habitantes que aprendió con el tiempo a diversificar su actividad que llegó a ser exclusivamente cafetera. Esta región, símbolo paisa de la colonización antioqueña hace parte del famoso Eje Cafetero en donde tantas cosas buenas y malas pasaron por temas políticos, económicos y de orden público. Fue el Quindío uno de los departamentos más azotados por la violencia de la década de los cincuenta y un gran damnificado con la caída del Pacto Cafetero en 1989.

Hablar del Quindío es remontarse al Viejo Caldas, ese gran logro de los colonos antioqueños que un 14 de octubre de 1889, fundaron ciudades como Armenia la bonita capital que después de su nueva etapa cuando se funda el Quindío como departamento autónomo en 1966, fue llamada la “Ciudad Milagro” por el Presidente de la época, Guillermo León Valencia, que no salía de su asombro ante el desarrollo alcanzado por la simpatica y atrayente capital quindiana.

Quindío hizo parte de la Provincia de Popayán, del estado soberano del Cauca y desde 1886 fue un apéndice del departamento del Cauca. No sobra decir que el departamento de Caldas, erigido en 1905 recibió a una región hermana por petición de sus habitantes y es por eso que el 31 de agosto de 1908, Quindío deja el Cauca y pasa a ser parte del Gran Caldas.

En su nueva era como departamento independiente, el Quindío encuentra en el café la base de una economía que le ofrece todo el desarrollo hasta convertirlo en un importante productor y en un centro económico de con notada importancia. Este es Quindío, tierra de la cultura Quimbaya, de montañas pletóricas de agua que le dan vida a ríos, cañadas y quebradas, esas que crecen en la cordillera central cuando las espesas nubes hacen que inconsolablemente lloren los guaduales.

En esas alturas en donde luce imponente el nevado del Quindío, reserva que hace parte del Parque Nacional Natural de los Nevados, crece una caficultura que ríe en tiempos de cosecha, de bonanzas y buenos precios, pero que llora como los guaduales de los picos de las verdes estribaciones cuando el mercado hace mella y caen las cotizaciones.

En esa aventura natural, radiante y jovial llamada Quindío, igual hay gentes de gran capacidad e inventiva, razón por la cual el pequeño departamento en territorio, es grande, muy grande en ideas, en propuestas y en emprendimientos que saben y huelen a café.

En Armenia, un grupo de mujeres con ganas de hacer de la caficultura una labor superlativa con base en el valor agregado, se dieron a la tarea de forjar procesos asociativos que terminaron fundando una empresa capaz de hacer del café un producto especial de sabores, tonalidades y aromas de unas características tan exclusivas que muy pronto dio el salto a los mercados de mayor exigencia.

Estas féminas inquietas y muy dinámicas crean la Asociación de Mujeres Cafeteras de Armenia y lanzan su producto estrella, Café UK-NA, emprendimiento de mujeres con raíces quindianas que acuden a los antepasados Quimbayas para bautizar un producto y rendir tributo a una cultura precolombina con una marca muy particular.

UK-NA en dialecto Quimbaya significa Madre Árbol o Árbol Mujer y encarna un trabajo amoroso y dedicado de 22 mujeres que cultivan un café especial en unas fincas ubicadas a unas alturas que oscilan entre los 1.100 y los 1.650 metros sobre el nivel del mar, asegurando calidad en taza y un grano de una calidad que apasiona a esos paladares que tanto saben de buen café.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la representante de la Asociación de Mujeres Raíces Quindianas, Lucy Reyes Suárez, dijo que en Armenia y en el Quindío hay una historia de café que lleva ya cuatro generaciones en donde la actividad cafetera marcó un hito que hoy vuelve con nuevas ideas, nuevas propuestas y nuevos rumbos.

El café en manos de las mujeres, anotó, funciona de inmejorable manera porque precisamente la mujer es raíz de vida, del hogar y de muchas cosas. Dentro de esas raíces está la caficultura que fue la raigambre de los ancestros y por ello las generaciones postreras quieren seguir con una siembra que dio orígenes al desarrollo y a una marca país de la que todos sacan pecho, el café de Colombia.

Dentro de las ideas de las Mujeres con Raíces Quindianas está el asegurar un relevo generacional con el fin de que sus hijos no permitan que se acabe una actividad maravillosa que le dio tanta representatividad a Colombia y al Quindío.
Reconoció que la aguerrida colonización antioqueña logró tomarse unas complejas, pero paradisiacas montañas que le pusieron sello paisa al Quindío, motivo por el cual no aceptaron la familiaridad caucana.

Esta asociación es muy nueva, pero al igual que sus antepasados, buscan con mucho ímpetu sacar un proyecto adelante porque creen y le apuestan a un modelo que llamó la tención de la Alcaldía de Armenia, de la Gobernación del Quindío, de la Cámara de Comercio, del Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, y del Comité de Cafeteros, sin embargo es el municipio de Armenia el que ha respaldado y liderado esta propuesta de valor agregado.

Las 22 mujeres con pasado y presente en el café vieron la mejor opción en la asociatividad y desde hace cuatro meses se puso en marcha la Asociación Mujeres Raíces Quindianas que es una colectividad de mujeres cafeteras de Armenia que bautizaron su café con un nombre ancestral, muy de la cultura Quimbaya.

A criterio de la representante, el café que es sembrado usualmente y por lineamientos técnicos es un café variedad Castillo, muy adaptado a la región y resistente a la roya, lo que lo hace mucho más apetecido en la región. Algunas productoras asociadas, afirmó, tienen plantaciones de caturra, pero aclaró que la gran cantidad de grano viene de la variedad Castillo.

Sobre Café UK-NA, Reyes Suárez manifestó que este fue hecho con procesos especiales razón por la cual es un café exclusivo en donde cada una de las socias aportó café pergamino con procesos exigentes de beneficio que dirigió la asesora de la Alcaldía para el proyecto, Margarita Castañeda, quien adelantó la labor de beneficio con fermentaciones controladas en rojo y en pergamino aún húmedo.

“Luego se hizo prueba de taza de cada uno de los cafés para hacer un Blend en pergamino, que fue tostado, y el resultado de ese proceso fue Café UK-NA que es un grano especial de taza limpia producido en 17 fincas que por su altura garantizan un café de inmejorables características en donde se pueden apreciar notas de partes bajas, medias y altas. Los sabores y los aromas van desde cítricos y caramelos hasta chocolate y un sabor muy rico de frescas mandarinas”, explicó la señora Lucy Reyes Suárez.

Por lo acontecido con los precios del café que suben y bajan de acuerdo al estado de ánimo de los negociantes de la Bolsa de Nueva York, la asociación ha querido evolucionar y salirse de ese formato de café pergamino como lo ha hecho tradicionalmente el caficultor. En este momento se busca trascender con una marca, brindándole al mercado café terminado y tostado sin que ello signifique que no se pueda vender en pergamino.

UK-NA es un producto que no puede llegar a los establecimientos con precios normales porque se trata de un café muy especial, con mucho trabajo y rígidas selecciones que demanda un beneficio muy específico que lo hace único. La representante cafetera no descartó, si hay interesados, vender el grano en pergamino en donde de acuerdo a los volúmenes se hace la transacción porque la asociación está abierta para el negocio que se requiera con compradores de Colombia y del mundo toda vez que ya han sido posibles ruedas de negocios con alemanes, italianos, rusos y con interesados de otros sectores de Europa.

Este grupo de mujeres es muy versátil, muy unido y con ganas de sacar un proyecto de café especial muy adelante, porque saben que tienen grano de excelente calidad que compite con los mejores sin temor alguno. En el corto tiempo llevan una interesante consolidación y la asociación de mujeres cafeteras espera que llegue la asamblea del próximo año para abrirle la puerta a socias adherentes.

La vocera reconoció que los bajos precios del café en el mercado internacional han generado un desánimo generalizado en los caficultores que no logró impactar tanto a quién se dedicó al café especial sino a aquellos que centraron sus esperanzas en el pergamino seco normal en donde muchos productores se quedaron pues el negocio en bruto tiene su gracia, pero tristemente no es rentable.

“Indiscutiblemente el que se quede en café pergamino está llamado a colapsar y por las tendencias y el manejo del mercado en el mundo se puede dar por descontado que no le irá bien, es por eso que estamos invitando a los caficultores a evolucionar y a ir mucho más allá, haciendo cosas diferenciadas con el café, ahí está el secreto del éxito, pero más de lo mismo nos acaba”, apuntó Reyes Suárez.

En este momento la asociación adelanta todas las gestiones para ingresar a la Red Departamental de Mujeres Cafeteras y más adelante, muy seguramente a la Red Mundial de Mujeres Caficultoras, pero esa es una gestión que debe hacerse con calma, como quien dice, paso a paso.

Es apenas visible que la asociación de Mujeres Cafeteras con Raíces Quindianas va a una velocidad admirable, pero sus directivas reconocen que la idea es avanzar, pero con poco afán ya que hay metas muy por encima de lo que muchos piensan. Por esa razón la asociación decidió participar en los eventos de cafés especiales como los de Armenia y Cafés de Colombia Expo 2018, evento más importante de Colombia y Latinoamérica.

Sobre los procesos asociativos indicó que estos suelen ser muy importantes y determinantes cuando hay verdadera voluntad por parte del asociado y que para el caso de Mujeres Raíces Quindianas, ha contado con bendiciones, mucho trabajo, compromiso, el respaldo de una alcaldía visionaria que ha cohesionado metas y sueños, que finalmente fue clave para que la asociación llegara a donde hoy está.

Los logros de la Asociación de Mujeres Cafeteras de Armenia es un paradigma que puede ser replicado por otras personas en el departamento del Quindío y que pueden inclusive abrir nuevas alternativas de asociación con el respaldo de entidades u organizaciones interesadas en apoyar asociaciones femeninas.

“Independiente de que nosotras como asociación vayamos bien no nos impide mirar y hablar con objetividad y verdad pues uno si ve a la gente muy triste y hasta acabando cafetales, eso nos hace llorar a nosotras y a muchos a los que nos duele y sentimos la caficultura”, escribió la líder.

Otro aspecto muy usual es cambiar la actividad cafetera por construcción de condominios y hoteles. Otros con mucha creatividad destinaron su casa al turismo, pero con cultivos de café que es también una asociatividad interesante para la economía familiar.

Esta amable líder dejó claro que por el hecho de ser una sociedad de mujeres, no buscan atomizar principios familiares o dejar de lado a los hombres porque la iniciativa femenina, busca con mucho interés la integridad familiar y la conservación de valores y amor. Indicó que este tipo de asociaciones son articuladoras de familias por lo que resaltó un trabajo que se hace con respeto, entrega y responsabilidad con el fin de consolidar proyectos y núcleos familiares.

“Somos felices con lo que hacemos y tenemos unos proyectos y unos pensamientos de avanzada que piden total reserva y prudencia. Hoy tan solo me preocupa la parte económica porque las fincas asociadas son de diferente nivel porque hay unas muy pequeñas, pero la idea es seguir unidas y aminar firmes hacia adelante porque si bien se ha hecho, falta mucho por hacer y por afianzar”, dijo Lucy Reyes.

Una moda en la caficultura son lo micro-lotes que albergan cafés especiales, de varietales especiales o con beneficios especializados que hacen que esa pequeña parcela produzca un grano de alto valor por la calidad en taza que a la postre es lo que a la postre hacen las 22 guerreras del café que buscan darle mayor valor a UK-NA, un café verdaderamente especial.
Café UK-NA tiene una taza que en promedio se ubica entre 80 y 85 puntos, es decir que hay un inmejorable posicionamiento.

La caficultura consideró que en estos momentos difíciles para el mundo lo mejor es seguir en el campo y no abandonarlo porque al perder ese relevo generacional puede traer implicaciones de consideración en seguridad alimentaria así como en aspectos sociales porque la ruralidad está hecha para quienes con esa vocación agraria son capaces de sacar adelante cualquier cultivo.

La señora Elisa Berrio de Suárez, abuela de Lucy Reyes Suárez, fue una caficultora de mucha capacidad y entrega por el sagrado cultivo. La familia de Lucy Reyes decidió poner en el mercado un café de marca “Mamá Elisa” en honor a la inveterada matrona que dejó de existir a los 101 años, tomando café hasta el último día de su vida.

Doña Elisa hoy inmortalizada y ennoblecida con la marca familiar de café fue la esposa de don Alfredo Suárez, otro caficultor empedernido que dejó un legado de gran valor en la familia que con el joven hijo de Lucy llega a la cuarta generación pues ya produce y tuesta café con sus amigos y allegados, una saga cafetera que posiblemente seguirá de largo.

La familia Reyes Suárez y su árbol genealógico dan cuenta de una vida entera dedicada al café, lo han disfrutado y lo han sufrido, pero igual no abandonan la cepa de café tan apreciada en las empecinadas descendencias. El señor padre de Lucy reyes Suárez fue médico, pero igual fue un hombre dedicado a la caficultura como su madre que vivió y vive por el café pues no en vano muestra con orgullo su cédula cafetera.

Lucy Reyes dijo que la libra de Café UK-NA cuesta 15.000 pesos que es un precio relativamente bajo para la calidad del café, pero aclaró que la idea es posicionar el producto para masificarlo. La media libra se consigue por 8.000 pesos y la bolsa de 100 gramos a 4.000 pesos.

Quindío, una tierra cafetera que dejó las grandes siembras

De esas tierras bravas y desafiantes que fueron conquistadas a machetazo limpio, con herramientas casi arcaicas y en donde las vías se abrieron tumbando selva en una alianza natural y misional entre hombres y bestias que sumaron fuerzas y estrategias para abrirse paso en lo imposible. De esas montañas izadas en la majestuosidad de los Andes a donde se ingresó retando climas, faunas ignotas y enfermedades, llega un café que tiene sabores especiales, casi espirituales, porque la huella Quimbaya notoria y la barahúnda de los valientes colonos aún se escucha en las faldas de las montañas que hoy se visten con verdes y maduros cafetos. Es posible pensar que muchos siguen caminando y cuidando con máximo celo unos cultivos que han dejado en los años y en los siglos una identidad de esfuerzo, lucha, constancia y trabajo. Ese café quindiano, fue y sigue siendo un gran aporte a una economía que por momentos se olvida que lo mucho que tiene se lo debe al imponente grano que madurando en África, anhelaba su emancipación en las cordilleras colombianas, necesitaba optimizarse, y vaya que lo logró.

De esos tiempos tan lejanos que por momentos provocan llantos leves, como si el monte existente hablara, igual salen cuitas e historias que lograron perpetuarse por la magia verbal de los arrieros que dejaron en los estancos y en las casas de bareque y techo de paja unas narraciones que precisaron los pormenores del café. En esos ranchos de sombra y mientras las mulas calmaban su sed en el abrevadero, empezaron a nacer mitos y cuentos que fueron inspirados en la lucha entre hombre y maraña así como con esas primeras siembras de café que hoy siguen vigentes y exportando sabor al mundo.

Para hablar sobre el presente de la caficultura quindiana, el invitado no podía ser mejor, del muy bello departamento cafetero y acompañando una nutrida delegación vino el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío José Martín Vásquez Arenas, quien amablemente nos contó los pormenores de una actividad que hoy recae afortunadamente en mujeres y jóvenes que ya ven hacia adelante y vislumbran una caficultura diferente, eso sí, llena de valor agregado y gratas sorpresas.

Para el dirigente cafetero el empalme generacional es muy importante porque permite la llegada de nuevas ideas y de nuevos liderazgos. Destacó el trabajo de las mujeres cafeteras que siguen impulsando el café en la búsqueda de la calidad y de ese diferenciador del sabor del bebestible.

El departamento sigue trabajando muy fuerte en temas de calidad y por eso el Centro de Catación del Agrado, una de las instituciones más conocidas a nivel nacional en lo que tiene que ver con el análisis de las características del café, no solo del departamento sino del país, viene desarrollando y fortaleciendo continuamente el proceso de estudio y observación.

Según Vásquez Arenas, en el Comité Departamental hay un proyecto enfocado a potencializar la infraestructura del laboratorio para brindar alternativas y ofrecer así herramientas a los caficultores para que puedan entender que requieren y qué necesitan para mejorar la calidad del café.

Hace diez años el departamento tuvo sembradas con café 44.000 hectáreas, pero por todos los factores económicos, nuevas posibilidades de ingreso y hasta el terremoto de Armenia impactaron una caficultura que fue mermando su producción ante un despertar en medio de la debacle. Actualmente el Quindío cuenta con 22.000 hectáreas de las cuales el 70 por ciento son variedades no susceptibles lo que demuestra que se ha venido haciendo un trabajo en la calidad del café, que finalmente es el fuerte del Quindío y finalmente hacia donde apunta el nuevo reto cafetero.

Esas 22 mil hectáreas, dijo, tienen que marcar la diferencia en el departamento más teniendo en cuenta que la producción de café del Quindío representa en promedio el 2,4 por ciento de la producción nacional, es decir una participación de 250.000 y 300.000 sacos anuales.

Las cifras fueron mejor en el ayer cafetero del Quindío y todo por unas siembras que dependen de asuntos exógenos como la Bolsa de Nueva York, y las nuevas propuestas de ingreso como el turismo que le dieron a la región más desarrollo y una diversificación con grandes potenciales.

El café perdió terreno en ese departamento, pero por fortuna la agricultura de la región logró ampliarse, transformarse y reinventarse porque llegaron nuevos cultivos y una ganadería interesante que le imprimió mucho más vigor a la economía rural.

El reto del Quindío es sostener las 22.000 hectáreas de café que subsisten, pero también en recuperar una caficultura con nuevos componentes, pero por encima de todo sostenible y rentable, con una calidad que le garantice un ingreso más que digno al productor. Para ese fin sigue el concurso de la institucionalidad cafetera que pone las herramientas técnicas y económicas para que los quindianos sigan con una actividad que son el ADN de la región pues alrededor del café creció y floreció toda una cultura que hoy se aprecia imponente en el Paisaje Cultural Cafetero.

“En todas las actividades cafeteras hay que poner ese diferencial, aprovechando el escenario, y es por ello que muchos municipios del departamento acogieron el turismo. Fue así como Finlandia, Salento, Calarcá y otras poblaciones de cordillera direccionaron sus estrategias y lograr atraer turistas, pero sin dejar de lado el café que por ser una cultura tan de arraigo, se hace sugestiva para los visitantes, entonces, yo creo que seguimos trabajando fuertemente en la recuperación de la economía cafetera del Quindío”, expuso Vásquez Arenas.

Los retos son tan marcados, que hoy hay productores pensando en valor agregado, en mejorar aromas y sabores, pero igual en buscar mejores rendimientos en un grano que ha resultado la gran fortuna de una región con historia, en donde el café marcó las grandes diferencias. El comité insiste en calidad y celebra que muchos productores se convencieron del asunto como pasa en el municipio de Génova en donde se creyeron el cuento y hoy venden un grano de excelentes características.

En el Quindío el asunto de hoy es la calidad en beneficio, por eso se habla del clúster del café, del laboratorio del agrado y de un trabajo a manera de sinergia entre el Comité Departamental y los almacenes de provisión de insumos que están impulsando la caficultura, pero también una agricultura matizada por las buenas prácticas.

A propósito de los precios del café, Vásquez celebró los oficios y la iniciativa del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, que logró articular al mundo cafetero, a ese que produce para que hablen el mismo idioma y defiendan sus derechos como productores primarios de una materia prima que enriquece a unos pocos.

Tal y como van las cosas, al dirigente cafetero no le extraña que la familia cafetera del mundo reacciones y le abra las puertas a un nuevo pacto mundial de café, pero solamente dirigido por los dueños de las cosechas y no por una industria que saca el máximo provecho con cargo a la ruina de los caficultores.

“Todos los países productores no desconocen la situación y precisamente allí, en la comunidad cafetera y con el liderazgo de Colombia se ha convocado a los caficultores del mundo para que dispersen el mensaje de que no estamos bien en este momento y que debe haber un balance que resulte justo para quienes siembran café”, anotó el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío.

Destacó que el diferencial de precios del café colombiano que es de aproximadamente 17 centavos de dólar por libra hace que la situación sea menos grave. El fondo del sector cafetero está en meterle calidad al café, y ese reto no es solo de pequeños ni de las más de 500.000 familias cafeteras de las cuales el Quindío aporta 5.200, la obligación, precisó Vásquez Arenas, es trabajar en la producción de un mejor café y seguir adelante como buenos luchadores que por fortuna le sobran a la caficultura.

En la caficultura, expresó Vásquez, hay que aprender muchas cosas y entre ellas la disciplina para poder canalizar las ayudas económicas del gobierno que demandan controles para garantizar una mejor distribución de los aportes como los esperados para soportar los malos precios y que suman 100.000 millones de pesos que les darán aire a los cafeteros.

Quindío es café, Quindío es pasión, sufrimiento y alegría, esos caficultores aprendieron a sobrellevar una mixtura se sentimientos. Dicen que no los ven llorar, pero algunos aseguran que muchas veces el sudor de romperse el lomo entre matas y monte se camufla con las lágrimas que brotan de los ojos ante la impotencia de no poder ganar lo merecido, porque a los señores inversionistas, llámense fondos o lo que sea, no les da la gana, reconocer un esfuerzo, a tal punto que se puede pensar que les complace la ruina ajena de los campesinos del hemisferio sur, nada raro.

La esperanza sigue vigente en el Quindío y pese a que muchos se fueron de la caficultura lo cual representa un enorme dolor, hay muchos que quieren volver porque la siembra es una cultura un ADN que persiste y sigue tocando generaciones para hacer perenne un oficio leal, noble, valiente y supremamente aguantador.

Hoy el Quindío sigue viviendo del café, del plátano, de las frutas, del pancoger y del turismo, ese que se hace en las viejas casonas cafeteras en donde los turistas encuentran refugio natural en pequeños hoteles, muy acondicionados a la cultura paisa, la del sagrado corazón a la entrada de la casa, la de los radios viejos y las máquinas de coser Singer de madera con pedal negro, esa cultura y ese costumbrismo que enamoran y agradan por que transporta al pasado y permite en ese viaje por el tiempo, escuchar el lamento de esos fantasmas y encantos que hacen de la tierra cuyabra un remanso de paz y alegría que obliga a regresar con mucha prisa porque no hay nada mejor que ver un espectacular paisaje al lado de una muy buena taza de café caliente.

 

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