Sábado, 12 Enero 2019 00:45

Por precios y clima viene una tragedia cafetera: Productores de Santa María

Por

Los productores del grano siguen angustiados porque están produciendo café a pérdida y aseguran que ya se les está olvidando qué es una buena y justa rentabilidad.

Todo indica que la Colombia cafetera, esa de montañas, cañadas, campesinos buenos y nobles, trabajadores así como abnegados que siembran grano con pasiones todas, está condenada al sufrimiento y a un estrés de mercado que ya sacó 10.000 familias de la caficultura. Si bien el aguante es total, esa resiliencia no parece ser suficiente para sostener una actividad que hoy volvió a la postración por los especuladores de café en el mundo, esos que hacen literalmente lo que les viene en gana con un mercado en donde ganan billones anuales los procesadores que tienen el derecho a subir precios, pero en detrimento del productor primario que se queda con la ruina, el hambre, las deudas y el sufrimiento. Eso a los señores de la Bolsa de Nueva York, sencilla y llanamente les importa un carajo.

Hoy no molestaremos con entrevistas al zar del café, hombre trabajador, incansable líder y comprometido con un gremio de tareas e innovaciones, pero aporreado por las coyunturas de precios, tampoco daremos lora con los exportadores de café y menos con las cooperativas cafeteras. En esta ocasión salimos para Santa María en el Huila, cuna de los cafés especiales, para saludar a los encomiables productores y a escuchar esas voces llenas de angustia y desespero.

En este cálido municipio que se encuentra ubicado en las estribaciones de la cordillera central, la caficultura es la vida, el café es amor, ingreso, futuro, familia y progreso, pero paradójicamente también es tragedia porque cuando los precios se desploman, igual viene el alud de sueños, proyectos e ilusiones de las familias que viven de esta siembra.

Diariolaeconomia.com habló con el cafetero, Everardo Díaz, hombre relativamente joven y con 18 años de trabajo en los cafetos, actividad que realiza con mucho empeño porque además viene de un linaje cafetero de mucho respeto ya que sus ancestros también sembraron el maravilloso árbol, ese de las dichas y las desdichas. Asegura orondo que es orgullosamente hijo del café porque nació entre esas matas de las cuales brotan las cerezas rojas y brillantes de las que se extraen la almendra o el grano llamado también y dependiendo del método con el que se consiga el café pergamino, el café oro o el grano miel.

El productor indicó que lamentablemente la caficultura arrancó con el píe izquierdo porque la remuneración fijada por el mercado internacional que a su vez determina el precio interno de compra, volvió a márgenes de inviabilidad ya que producir café a 724.000 pesos por carga de 125 kilos es pérdida entera porque no compensa los costos de producción que son generalmente altos. Como si fuera poco, asegura, los productores están enfrentando un lío climático que es el que está acabando de hundir la lanza en el pecho para acabar con los cafeteros, sumatoria que hace muy difícil la situación para los caficultores que siguen desanimados con una labor del alma que se hace a rotunda pérdida.

Explicó que producir una carga de café pergamino está alrededor de los 750.000 pesos y el precio interno está muy por debajo de esa línea lo cual tiene tristes a muchos productores que esperaban mucho más del nuevo año en vista que el pasado y los otros hacia atrás casi que hasta 1989 han resultado terribles en materia de cotización en Bolsa.

Insistió en que el fuerte verano impactará la caficultura porque no saldrán cafés buenos y con calidad sino unos granos precarios, muy afines a la barata pasilla.

Esta situación, en opinión del cafetero es supremamente delicada porque no se trata de un lío económico sino de aspectos sociales y hasta de tranquilidad porque el café es sinónimo de muchas cosas lo que hace pensar que si el café no está bien muchas otras cosas o frentes de la vida cotidiana igual no estarán bien. Esta triste realidad se vuelve un caos porque municipios como Santa María tienen una economía que depende en un 80 por ciento de la actividad cafetera, luego si no hay precio y se intensifica el verano, el devenir no es halagüeño.

La tragedia, manifestó es en cadena porque si no hay café bien remunerado y si hay crisis, el comercio vende menos y los indicadores pasan a rojo o negativo, escenario muy complicado para quienes ponen productos inclusive esenciales en góndola porque no hay plata para demandar bienes y servicios.

El año civil no será fácil y con este verano es apenas consecuente prever una dura crisis cafetera con el agravante de que las deudas no dan espera y con precios por debajo de los costos de producción vienen, según el productor, tiempos muy duros y de mucho aguante.

Sobre las multinacionales que compran café, Díaz comentó que estos son unos monopolios sin conciencia que compran grano casi regalado para procesar y vender a precios altos en las grandes superficies. Demandó de las procesadoras y de los fondos de inversión más conocimiento sobre la ruralidad cafetera que debe pasar grandes necesidades y sufrir su trabajo porque el pago que estas promueven es humillante, lamentable y excluyente, sencillamente porque a los campesinos les niegan el derecho internacional a la dignidad sin que los grandes organismos se pronuncien o digan algo dejando que la situación pase de agache.

“Ya es hora de que esas multinacionales se pongan la mano en el corazón y consideren que la caficultura es un negocio en el que menos gana es el que trabaja y le mete el cuerpo a la caficultura, llueve, truene o relampaguee porque injustamente los que se llevan las utilidades son los señores de la Bolsa que ni siquiera conocen una mata de café y aprovechan sus influencias de mercado para postrar el mercado cafetero de manera inhumana porque juegan con la vida y el ingreso de seres humanos que tan solo saben trabajar el campo. Ya va siendo hora de que alguien en el mundo le ponga freno a ese tema porque al ritmo que van las cosas, el mundo entero se va a quedar sin café, el tema tal y como está no aguanta, es cuestión de simple lógica”, añadió el señor, Everardo Díaz.

Dentro del restablecimiento cafetero del mundo impulsado por Colombia y liderado por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Díaz propone una nueva organización cafetera, pero única y exclusivamente con productores primarios porque sería un error involucrar a las multinacionales mal intencionadas y a otros actores de la cadena que tan solo saben hacer riqueza a las costillas de los empobrecidos y maltratados caficultores.

Expresó su malquerencia por esa vulgar manipulación del mercado en donde tres o cuatro firmas juegan con la economía cafetera, pasando por alto aspectos humanos y de mercado porque como quiera que sea una especulación de ese tipo raya en lo ilegal porque hay un enriquecimiento non sanctum toda vez que se hace gracias a la tragedia de los verdaderos dueños del café que se ven enfrentados a marcas y a unos enormes flujos de dinero.

Santa María la cuna del café especial se caracteriza por tener un grano muy rico en donde su café tiene tonalidades dulces y suaves, diferentes a los del sur en donde los sabores son mucho más ácidos y cítricos. El café de Santa María es, como sus mujeres, más dulce porque tiene variedades apaneladas, achocolatadas y de frutas ricas en sacarosa.

Los caficultores de esta población otrora de aborígenes Pijaos y Paeces adelantan una feria regional de café a la cual asisten catadores de café del Tolima, de Neiva y especialistas del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA. La taza del café de Santa María ha superado los 89 puntos mostrando una enorme calidad.

Díaz invitó a los extranjeros y a los compradores que buscan calidad a visitar su ameno terruño rodeado de café para que lleven calidades y variedades que sorprenden a los más exigentes catadores. El rotulo de ser cuna de cafés especiales de Colombia y el mundo, sostuvo, debe servir para que más gente visite la región y logre llevar a sus países micro-lotes llenos de calidad y exclusividad. “Santa María está dentro de los más importantes y mejores productores de café especial de Colombia y por consiguiente del planeta”.

En dos meses empieza la cosecha cafetera en ese costado del Huila y por ello la invitación es doble porque resulta imperdible la delicia del café especial y muy de origen que produce la región atravesada por las frías aguas del río Baché, el mismo que recibió su nombre de las tribus chibchas de tiempos precolombinos.

Sin duda alguna, especificó el productor, con café especial hay una opción de enfrentar la dura situación por la que pasan los cafeteros en este momento.

La mano de obra venezolana ayudó con la recolección de café que pasa por un momento muy complejo, dejando claro que los extranjeros recibieron ingresos justos y que fueron alimentados y hospedados igual que los colombianos. A criterio de Díaz, de esa mano de obra del vecino país llegaron trabajadores buenos, regulares y malos, pero los que fueron elegidos para la cosecha resultaron bendecidos con un dinero que no tenían.

Actualmente hay un mercado ya posicionado para el café de Santa María que es el de Holanda y el Reino de los Países Bajos, igual este grano va a Estados Unidos, pero gracias a un convenio rubricado entre un grupo de Mujeres Cafeteras con una compañía exógena, el grano samario tendrá como destino Japón, café que llegará con el origen Santa María, Huila.

Es posible que con las ferias y con más eventos, los productores de Santa María en donde las mujeres tienen tan bonitos sus ojos, exporten más café porque saben que les sobra la calidad y el encanto de un grano que sabe tan rico y se disfruta como el paisaje espectacular de este municipio cercano al gran Nevado del Huila y vecino del Tolima.

Los encantos de esta población que fue diseminándose a lo largo y ancho de las estribaciones que forma la cordillera central, pueden versen trastocados con unas vías terciarias por demás lamentables, haciendo del verano una pesadilla y del invierno el caos total. Como lo dijo el cafetero Libaniel Camacho Feria, es posible que haya mejores vías en la mismísima luna. Este ingeniero de gran compromiso con su municipalidad y la comunidad cafetera, ve con enorme preocupación la caída del los precios del grano que a la fecha son una muestra del impío juego de los grandes capitales que con su infame especulación llevan la caficultura a su máxima degradación y postración.

Camacho Feria quien también vio la luz de la vida entre cafetales, lamentó profundamente la manipulación irrespetuosa del mercado cafetero por lo que demandó de las autoridades cafeteras y del mismo gobierno acciones que redunden en la producción de un café de alto valor agregado que logre quitar ese lastre del mercado de nueva York y de la tasa de cambio.

“Ni Santa María en el Huila, ni los productores de café de toda Colombia merecen vivir en esa incertidumbre lóbrega que suscita el desafortunado juego de quienes quitan y ponen precios del café en Nueva York. Si las multinacionales no ceden y no reconocen el valor real del café, van a estar muy expuestas a quedarse sin esta materia prima, porque una cosa es su negocio y otra muy diferente la ruina, la quiebra y la tragedia económica de los reducidos productores”, concluyó Camacho.

El bonito municipio que empezó su vida administrativa como corregimiento en 1940 le puso un sello cafetero a su economía que ha defendido con mucho empuje y atrevimiento. Muy orgullosos deberían estar esos pioneros de la vida pública samaria, don Arturo González Trujillo y la señora Cecilia Polanía Cabrera, que vieron como de muy poco se fue construyendo un emporio agrícola y ganadero en donde el café dio un salto de excelencia para darle identidad y mucho más prestigio a un producto que brota de los suelos de Santa María por esa dedicación y ese compromiso de ser no buenos sino los mejores.

Visto 1050 veces