Domingo, 10 Febrero 2019 00:00

Teruel, el bonito municipio huilense que está cambiando su caficultura

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En esta población del Huila la situación es tan difícil que muchos cafeteros han tenido que endeudarse con sus empleados para poder operar. Amén de las vicisitudes los productores aseguran que su trabajo no será en vano.

Luego de dejar la calurosa y casi insoportable ciudad de Neiva en donde el sol parece tener una sede en esas planicies casi igníferas del Alto Magdalena, partimos al cafetero y hermoso municipio de Teruel conocido como “Capital Cafetera del Huila” y más recientemente denominado “El paraíso cafetero del Huila”. Este organizado, impecable y amable pueblo de 23 grados centígrados de temperatura logró afianzarse como un jugador importante en la producción de café especial, pero los embates del mercado internacional no lo dejaron libre de la calamidad y hoy el próspero lugar atraviesa por una difícil crisis.

Hay que decir que el arribo a Teruel se dio sobre las once y treinta de la mañana, justo cuando el sol iluminaba con toda su intensidad y esos 23 grados en promedio subieron a 28 o 30 grados, el calor era sofocante y lo más anhelado era una bebida helada, buena sombra y un ventilador potente para esperar a la líder cafetera, Luz Dary Epia, una valiente mujer nacida en el inmejorable entorno del café y promotora de la producción bajo esquemas de asociatividad.

A Teruel se llega por una vía totalmente pavimentada y en buenas condiciones desde Neiva, el recorrido que dura una hora en promedio es muy agradable sobre todo al salir de Palermo en donde el paisaje bucólico muestra una estancia afable porque hay estribaciones, pero igual pequeñas llanuras en donde prosperan unos ganados muy bien cuidados. Se nota que hay trabajo genético porque aparte de los ganados cebú, pastaban en los verdes y fértiles suelos de Teruel unos cruces o F-1 de inmensa calidad. El café crece y potencia su sabor en unas fincas ubicadas a prudente distancia del casco urbano.

El camino gris por el pavimento tiene a sus orillas árboles de sombra, arbustos y unos prados en donde sin prisa caminan unas reses repletas de pasto, buscando un palo de sombra para echarse y disfrutar su rumiar.

Este espectacular viaje tuvo como objetivo canalizar las inquietudes de los caficultores para mostrarle al país desde el Huila que la realidad cafetera es muy apremiante por esa posición intransigente de los señores de los precios en Nueva York que bajo la comodidad que brinda la opulencia, mangonean con las cotizaciones, así éstas lleven ruina, quiebra y hambre a los países cafeteros.

El amargo momento de los teruelenses es el mismo de los caficultores de Brasil, de Costa Rica y toda Centroamérica así como es similar la lóbrega situación de los caficultores de Asia y África. En ese sentido en Teruel se aplaude y se respalda el llamado de la institucionalidad cafetera a la unión y a esa gestión del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, quien insiste en un trabajo en bloque para recuperar la rentabilidad y una remuneración justa y digna.

Pasadas las doce del mediodía llegamos a la casa del caficultor, Álvaro Barragán Barrera, que como en los buenos tiempos de la caficultura estaba rodeado por sus amigos del café que se acercaban apesadumbrados y lo observaban con ojos de lamento ya que yacía yerto en su ataúd de fina madera. En la casa de los entristecidos Barragán estaban los productores y al verlos cabizbajos y visiblemente golpeados por el luto que produce el adiós a los grandes amigos y amorosos familiares, la escena semejaba un velorio adicional, sí, el de la caficultura.

Allí, acompañando al recordado difunto y amparados del terrible sol por dos enormes carpas instaladas para socorrer de los rayos del astro rey a los dolientes y entristecidos visitantes que reposaban en sillas plásticas, tuvimos la oportunidad de hablar con los caficultores, esos que tienen unas fincas en zonas alejadas de Teruel en vista que el productor aprovecha la altura de las montañas que hacen parte de la cordillera central para sembrar a unas alturas que ofrecen grano óptimo y de gran demanda dentro y fuera del país.

Algunos con profunda tristeza afirmaron que don Álvaro, como muchos caficultores, había partido al viaje sin retorno con el pesar de no presenciar la recuperación cafetera y el retorno de los precios insuperables. De todas maneras los amigos del desaparecido hombre de las montañas cafeteras lo acompañaron a su última morada con el respeto y la lealtad de siempre, no así al café del que dicen no abandonarán, por lo menos en esta generación.

El caficultor, Héctor Barragán habló con Diariolaeconomia.com, y manifestó que la preocupación no es poca ya que los precios internos de compra no cubren ni siquiera los costos de producción que alcanzan los 800.000 y hasta los 900.000 pesos, valores que no compensan los 730.000 pesos que pagan hoy por una carga de café de 125 kilos.

“Estamos trabajando a pérdida y como no tenemos otra opción pues nos toca vender barato el café porque las deudas no dan espera. Aquí estamos quebrados y perdiendo plata todo el tiempo“, indicó el productor.

Este caficultor cuenta con tres hectáreas y demuestra que Teruel como la gran parte de la caficultura se desarrolla en pequeñas extensiones de tierra cultivable. En este momento la angustia es toda porque hay deudas con el Banco Agrario, otras entidades financieras y lo que resulta peor, con el nefasto sistema Gota a Gota.

Las deudas igual están en las tiendas porque el bajo ingreso impactó la calidad de vida y en este instante muchos productores tienen que fiar los alimentos y pagarlos de a poco con los tacaños precios del café. Como si fuera poco hay acreencias con los almacenes de agro insumos porque igual no hay liquidez para comprar fertilizantes y otros productos que demanda el cultivo.

“Necesitamos un gobierno que sea amigo y se comprometa con la ruralidad de este país porque desde hace mucho tiempo al campo lo tienen en el total olvido en vista que unas moronas o migajas no pueden tomarse como un gran presupuesto para un gran sector, ese que da de comer”, declaró el agricultor.

Estimó determinante hacer del agro un negocio para todos y no una fortuna exclusiva para cinco intermediarios o para esos arrogantes negociantes de la Bolsa de Nueva York que finalmente se quedan con la utilidad del sufrido cafetero.

Este labriego debe trabajar muy duro pues de él dependen tres hijos y su esposa. La tristeza es doble porque sus hijos mayores no quieren saber del campo y menos del café ya que ven que los precios tan solo le llevan dolor y angustia a su hogar. Una tendencia es que los caficultores están migrando a la ganadería y a otros cultivos.

Prestamos increíbles para apagar incendios financieros

A su turno el señor Franklin Pérez, propietario de tres hectáreas afirmó que la caficultura está dando mucho más que pérdidas en vista que no hay un buen panorama a futuro ni una esperanza que avive los alicaídos ánimos.

El colmo de la crisis de este cafetero la vivió hace unos días cuando se vio obligado a pedirle prestado a un trabajador para poder operar, mejor dicho, el recogedor de café dio plata para que le pagaran su salario, lo que hacía falta.

“Hoy estamos muy desmoralizados y tristes porque la plata no alcanza, el café no remunera el esfuerzo y seguimos empeñados en todo lado pues la carne y la comida en general hay que pedirla para pagarla en unos días cuando llegue el café, pero una vez se va la cosecha todo se paga y la ganancia no se vio pues no queda dinero ahorrado para la siguiente cosecha, esto es de pesadilla”, dijo Pérez.

Los caficultores tienen que pagar todo y ayudas o incentivos no hay, muchos están aburridos porque el trabajo, duro de por sí, no compensa en nada el esfuerzo.

Este productor es casado y tiene dos hijos los cuales debe atender y sostener porque los pedidos no dan espera. Es por esa razón que en varias ocasiones Franklin se ve constreñido a buscar trabajo en otras actividades, lo cual tiene un costo elevado porque empieza su labor cafetera a echar para atrás y la finca a deteriorase.

El bulto de abono a la fecha está por el orden de los 100.000 pesos y en toda la canasta de insumos el incremento registrado es del 30 por ciento en promedio, es decir que los agro-insumos son un palo más en la rueda de la caficultura. Hay otros productos que pasaron en cuestión de días a 74.000 pesos después de estar en 61.000 pesos.

Ni que hablar de los jornales que subieron alarmantemente sus tarifas puesto que uno de guadaña no se baja de 60.000 pesos por día, un recogedor de café marca en promedio 30.000 pesos más la alimentación lo cual sube a 40.000 pesos y los salarios o jornales de las cocineras y otros trabajos que igual cobran y valen mucho dinero a la hora de liquidar esas obligaciones. En el caso de Pérez hay diez trabajadores en campo para garantizar una buena recolecta.

“Yo he pensado en irme de la caficultura y si en este momento me compran la finca, la vendo a ojo cerrado y me pongo a hacer moto-taxismo porque ese trabajador vive mejor que el agricultor, que debe levantarse desde las cuatro de la mañana y trabajar hasta las seis de la tarde en medio de soles intensos o bajo aguaceros y barro. Ese que trabaja relajado y mantiene con la camisa al hombro está mucho mejor que el que le mete las manos a la tierra, ese que vive en ranchos pues no ganan ni para una modesta casa”, dijo.

Lamentablemente el que más lleva del bulto es el pequeño caficultor y en estos entornos de caficultura se hace perentorio trabajar desde el alto gobierno para evitar que más familias abandonen una actividad loable que engrandeció el nombre de Colombia.

Luego de caminar bajo la intensidad del sol de aquella brillante y radiante tarde, salimos para la Asociación de Organizaciones Cafeteras de Alta Calidad del municipio de Teruel, ASOCAT. En este sitio todo es orden y conocimiento sobre el café de ayer, el de hoy y el de mañana porque sencillamente el mercado va cambiando y la idea es no depender de la Bolsa de Nueva York, sino producir un café especial de alta calidad y con todo el valor agregado para dar por terminada esa sumisión con los especuladores.

El presidente de ASOCAT, Porfidio Chaca, aseguró que los precios de hoy dan tan solo para sentarse a llorar porque no es justo que un grano que se produce con tanto esfuerzo sea remunerado a tan bajo valor. Así las cosas, el “Paraíso Cafetero del Huila”, paradójicamente vive su propio infierno.

Manifestó su malestar porque hay unos tipos de café como los robusta de Brasil que gozan de mejor precio que los colombianos de alto valor agregado que se pagan a razón de 725.000 la carga de 125 kilos, es decir un trabajo a perdida, teniendo en cuenta que los costos de producción suman más de 850.000 pesos.

Otro dolor de cabeza es el de los insumos, relató, y expuso que no por que el dólar baje, bajan automáticamente los precios de los agroquímicos y fertilizantes que por más baja que esté la divisa siguen pegados al techo haciendo casi que imposible llevar un cultivo con todas las exigencias de las buenas prácticas agrícolas.

Chaca destacó el trabajo de la Federación Nacional de Cafeteros, pero indicó que es urgente una mayor participación del Huila que ya hace parte de los grandes jugadores nacionales para propender por unas acciones al unísono que redunden en beneficio para una caficultura que debe estar unida y fortalecida para enfrentar los grandes retos y las enormes injusticias.

“El café especial es una de las salidas para conjurar el lío de los precios porque al paso que vamos y con ese trabajo en valor agregado el café pergamino será una pasilla más. El asunto es cambiar el chip de la caficultura para romper esas ataduras y lograr mejores resultados económicos por la vía de la calidad”, aseveró el señor Chaca.

Añadió que al paso que va la caficultura ésta terminará en el piso y lo grave del tema es que las multinacionales y los fondos privados que juegan a su acomodo con el trabajo de los caficultores se van a quedar sin materia prima y sin un café de calidad para sus mezclas.

Otra inquietud de la cooperativa es la importación de café para la industria porque muchos venden café de Brasil, de Centroamérica, de Perú y de otras latitudes al amparo de la marca Café de Colombia y ese asunto es muy delicado según la asociación porque hay de por medio publicidad engañosa y una jugada nada vertical con los caficultores colombianos que regalan su café mientras los granos extranjeros entran y suplen hasta la marca y el origen.

Esa situación de pagar con los más malos precios el mejor café del mundo está llevando a que muchos bajen la productividad y vendan micro-lotes de café especial para obtener unas ganancias abundantes y justas. Apuntó que resulta increíble que Nueva York y su mercado bursátil que no sabe de siembras ni de sufrimiento sea quien ponga precios, como si el factor humano no jugara un papel determinante.

“Si Dios fuera cafetero, los señores de la Bolsa de Nueva York y los de los fondos privados estarían más que condenados porque un país que vive de las siembras cafeteras no pueden aguantar hambre o dañar su calidad de vida, solo porque a los señores de la gran bolsa se les da la gana”, comentó.

Como si el problema no fuera suficiente, los 145 caficultores asociados en ASOCAT, están como los del resto del país, enfrentados aun cambio climático intempestivo y nada descifrable, porque súbitamente llegan sequías inesperadas o torrenciales que no siendo esperados arrasan con el campo.

La idea es buscar compradores internacionales directos que busquen calidad para acabar con intermediarios y con esa dependencia de los indicadores que salen en Estados Unidos, casi siempre para golpear la producción primaria.

El representante legal de ASOCAT, Eider Alejandro Leguizamo Herrera, expresó su preocupación toda vez que la caficultura sigue postrada por precios y clima, dejando de lado a esos caficultores que le dieron desarrollo e identidad a Colombia.

En Teruel más de 900 familias dependen del cultivo del café para su bienestar y por la característica de sus suelos, en este municipio no hay nada más que sembrar, salvo algunos casos exitosos de ganadería o de frutales. De todas maneras, hay sitios en donde no hay espacio para la caña, la pitaya, la piscicultura o la cría de ganado, sino que el suelo y sus propiedades tan solo albergan café.

Este joven caficultor que viene de una saga de cafeteros en donde la tradición marcó todo un hito, ve como su abuelo de 96 años de edad, hoy vive de nada y en algo de la caridad gubernamental, es decir que la actividad cafetera no le garantizó un retiro tranquilo y digno.

En Colombia esos diferenciales en centavos de dólar suman millones de pesos en deudas y en pérdida de rentabilidad, algo increíble porque el café de Colombia es uno de los que más mal están en cuanto a remuneración. Este productor que participa en ferias y en eventos de calidad logró llevar un café con una taza de 87 puntos, lo que le valió vender su café achocolatado, aromatizado, dulce, con tonos de caña y con un aroma inmejorable a un precio impensable, tres millones de pesos por un lote que adquirió un comprador extranjero.

En ese concurso el joven cafetero que participó con 1.139 productores del Tolima, Huila, Cauca y Nariño, estuvo entre los mejores treinta en calidad lo que ratificó que el café de Teruel es excelente y con margen para mejorar.

Este inquieto caficultor manifestó sus inquietudes en la Cámara de Representantes en donde fue escuchado con toda la atención debida y en donde manifestó la cruda realidad de un cultivo que vale mucho menos de lo que cuesta producirlo.

“Aquí en Teruel no hay nada más que hacer que sembrar café y si esa actividad se acaba pues no hay más por hacer porque estamos hablando de una vocación y de una herencia ancestral que impulsa siembras, empleo, comercio y desarrollo. Si el café se acaba nosotros también porque nacimos en el café, morimos en el café como estamos viendo y la idea es perpetuar con calidad y más trabajo nuestro producto estrella”, señaló el cafetero padre de tres hijos.

Insistió en trabajar en café especial para enderezar la calidad de vida porque en este oficio la injusticia es tan grande que no se tiene el mínimo derecho a tomarse unas vacaciones. Caso opuesto, muchos que ganan dinero con el café como los recolectores son los que pasean y la pasan bueno.

Bertilda Chila es la mujer encargada de la finanzas en ASOCAT y sostuvo que con los precios que impone Nueva York, la idea es no seguir sembrando cantidad sino calidad y evitar una venta lamentable de 30 cargas a 725.000 pesos en donde no hay utilidad. La idea es poner en el mercado diez cargas con alto valor agregado y fruto de un excelente proceso con lo cual habrá sin duda mucha más ganancia. El tema no es sembrar en cuatro hectáreas sino dedicarle mucho tiempo a una ya que bien trabajada arroja entre 25 y 30 cargas de café a muy buenos precios, pero aclaró que para eso es muy necesaria la disciplina.

Una recomendación es buscar la altura para obtener mejores atributos, sin embargo los suelos de Teruel producen por naturaleza un café de la mayor calidad a tal punto que la exportadora y productora de café APU SAS tiene café en Argentina, Inglaterra, México y en Arabia Saudita. Hay que decirlo es el esfuerzo de Miguel Llanos, un conocedor del tema que dio pasos agigantados en comercialización y le abrió las puertas al espectacular grano de Teruel.

Una preocupación, recalcan los productores es el incremento en el precio de los insumo pues por citar un ejemplo la urea que costaba 53.000 pesos pasó a 75.700 pesos, impactando el flujo de caja de los diezmados caficultores. Lo que genera alarma es que esos precios son los que salen de cooperativa en donde los insumos cuestan menos.

Una inquietud de esta juiciosa administradora es que no hay razón para que la urea incremente sus preciso, justo cuando cayeron considerablemente las cotizaciones del petróleo y ese beneficio por fuerza de mercado no se vio reflejado.

En línea con el inolvidable economista, abogado y político colombiano, Alfonso Palacio Rudas, la respetable contadora dijo que la caficultura es sin duda ese muerto que no se deja enterrar, razón por la cual hay más de un motivo para ir hacia adelante en un bello oficio que aún en medio de los malos momentos regala satisfacciones.

Al término de dos inigualables tazas de café especial comercializado por la Asociación, sabores que aún tengo en el paladar, salimos a dar unas vueltas por la cálida población que ofrece un paisaje de montaña envidiable y un entorno agradable en donde la amabilidad y el respeto marcaron la fina nota.

Caficultura de avanzada en manos de las mujeres de Teruel

Muy temprano, el viernes salimos a la reunión que estaba en la agenda de la Asociación de Mujeres Emprendedoras y Agropecuarias del Municipio de Teruel. A la salida del municipio, en esa bonita vista que conduce a Neiva, estaban las asociadas con su camisa amarilla y portando con mucho orgullo el logo de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. El día era especial y el tema tenía todo que ver con el informe de junta directiva.

La mañana llegó gris y pasada por lluvia, ésta daba muestras de no darle espacio al sol, evento que los productores celebraron porque estas lluvias inesperadas por el anunciado fenómeno de El Niño, caían del cielo como una verdadera bendición por cuanto el agua lluvia potencia la cosecha que está muy cerca de ser recogida.

Gloria mercedes Polo es una mujer joven y de grata estampa que así por encimita le ha dedicado diez años a la caficultura. Su trabajo como el de todos es la herencia de un trabajo ancestral que va en ese ADN de los hijos de Teruel.

Del café, destaco una historia y todo un compendio de desarrollo, felicidad y progreso, independientemente de que haya precios mediocres en el mercado internacional. Esta mujer sutil en su voz, pero con disposición y vértigo en el campo, expresó su desacuerdo con unos precios lamentables que desmotivan a los productores y a quienes les ponen el pecho a la caficultura.

“La situación es tan difícil que mucha gente no quiere trabajar en el café porque dan por descontado que van a perder y por ello exploran otras alternativas y productos que ofrezcan mayor rentabilidad y facilidad en su comercialización. No en vano muchos están poniendo sus ojos en la ganadería, en productos de pan-coger y en otros que ya tienen demanda y mercado”, concluyó la caficultora.

Otro diálogo lo tuvo este medio con María Eugenia Silva, una mujer nacida entre los cafetos de Teruel y por ello define tan acertadamente las propiedades del grano de esta población. Asegura que el café tiene aroma, sabor y unas propiedades que le dan ese toque mágico y encantador al café teruelense.

Destacó la labor cumplida por APU, comercializadora que ha hecho muy bien su tarea y que logró afianzarse como la embajada de Teruel en el mundo gracias a las exportaciones de un café al que le sobra la calidad.

Agregó que hay consciencia en la población por mejorar procesos, calidades y conocimientos, razón por la cual hay una serie de capacitaciones para seguir aprendiendo de lo que tanto saben, pero que por la coyuntura de mercado y de globalización, requiere de nuevos conocimientos, básicamente en clientes, gustos y técnicas de exportación.

“La mujer cafetera en Teruel ha sabido ganarse una buena fama porque produce café con unos estándares muy altos de calidad y pureza. Aquí las mujeres cafeteras no usamos químicos para nuestro producto, nosotros acudimos a las siembras orgánicas que son mucho más sanas y amigables con el medio ambiente. Lo propio pasa en la huerta familiar en donde la familia es alimentada con productos limpios y sin trazas de químicos, favor que compartimos con el mundo al llevarles a los consumidores un café delicioso, aromático y muy saludable”, indicó la locuaz caficultora.

En sus quince años de caficultura saca el tiempo para su esposo y sus dos hijos a quienes les transmite el amor y la pasión por el café y por una caficultura que viene desde hace siglos mostrando bondades y beneficios a quienes siembran y a quienes consumen.

En Nueva York, dijo la también técnica en contabilidad, deberían hacer un curso de café porque producirlo y darle calidad conlleva a mucho trabajo. Pidió un trabajo concertado en donde se garantice la sostenibilidad de la economía cafetera porque si bien en un día la carga de café sube 50.000 pesos, en cuestión de horas cae y pierde entre 100.000 y 200.000 pesos, luego es un mercado de expectativa y nada confiable en materia económica.

Doña Raquel Barrios es una mujer curtida en la caficultura, igual viene de atávicas familias productoras del grano en donde vieron fiestas y lágrimas. No es fortuito todo lo que sabe porque con 50 años de caficultura, esta matrona da lecciones y enseña, pero también es consciente que hay mucho que aprender.

Desde que era muy niña aprendió a trabajar y eso empezó preparando la comida de los trabajadores hasta ir metiéndose de lleno en la actividad cafetera con la recolección y otros procesos de beneficio.

“Hoy en día no vale la pena ser cafetera porque los precios están muy baratos y la plata no alcanza para nada. Mire la venta del cafecito no da para abonar, no paga la comida de los trabajadores y la verdad no alcanza ni para comprar calzones. En este momento y por estar asociadas nos dan el abono fiado y si el café no sube, la verdad estaremos en serios problemas”, dijo.

La agraciada señora del café, dijo que así como nació en el café, no quiere morir en él, pero reconoció que le toca porque no hay más que hacer y sus conocimientos están metidos de lleno en las siembras del especial grano.

Sus cinco hijos han decido tomar caminos diferentes en cuanto al café porque tres migraron para Bogotá a buscar la vida por otro lado mientras que dos permanecen en Teruel, una dictando clase y otra metida en el apasionante mundo del café.

Muy sonriente y dejando ver optimismo, la caficultora, Carol Viviana Ladino, dijo que su vida es café porque nació en él, creció entre esas matas y encontró el amor en esos cultivos, es decir que su vida es café por donde se le mire. Lamentó que la calidad de vida se vino a menos en Colombia y en el mundo cafetero por unos precios irrisorios, totalmente injustos como también maltratadores porque entre más barato está el café mucho más cuesta vivir o mantener familias.

Como todos, la plata que se invierte en un rubro no deja para los otros, motivo por el cual debe pedir fiado el abono y los alimentos para sus dos hijos, una situación incómoda e inllevable.

Antes hablábamos de precio interno de compra, de remuneración, pero hoy tristemente hay que hablar de crisis en el café porque si bien hubo una bonanza en el 2012 cuando el café llegó al millón de pesos, desde ese tiempo vinieron unas fluctuaciones que generalmente estuvieron más pegadas a la baja.

En esta municipalidad el café llega bien en tiempos de verano, pero en invierno la salida del grano de la finca a las cooperativas es todo un dolor de cabeza porque dentro de las necesidades de los productores está la mejora en las vías terciarias que son las que definen competitividad.

Ya entrada la mañana y con unas endebles gotas de agua que por momentos iban creciendo en intensidad, hablamos con Luz Dary Epia, otra de las cabezas de las Mujeres Emprendedoras del Café en Teruel. Ella con su simpatía y permanente sonrisa no tiene tiempo para las quejas o los señalamientos. Sabe que hay un problema que está por fuera de las manos de los productores y que lo manejan de manera impía en el gran mercado neoyorquino.

Sus historias son varias, como levantarse del confort de su cama a la una de la mañana para amasar el pan, hasta atravesar la finca y los linderos acompañada de un cerdo que prácticamente se convirtió en su mascota. El porcino que tenía todo ganado con su dueña y que había evadido hasta el mismo San Pedro, murió por accidente en un hecho que aún entristece a su leal propitaria.

Son treinta años de trabajo en la caficultura en donde ha visto pasar de todo porque en el campo infortunadamente es más lo que se sufre y se llora que lo que se gana. Es por eso que muchas veces sus ojos se ocultan en un hado de melancolía, más cuando anuncian los nuevos precios.

Una tristeza adicional para esta gran mujer es el éxodo de jóvenes campesinos para las ciudades los cuales terminan sufriendo más que en sus fincas en donde la plata llegaba a cuenta gotas.

La Asociación reúne a 40 mujeres cafeteras que no conocen más temor que el que sienten por Dios, pues en materia de oficio saben que no hay marcha atrás y que los plazos para crecer no existen en este cultivo.

En este momento hay una petición de las productoras de café y es un laboratorio que podría llegar de la Federación Nacional de Cafeteros a través del Comité Departamental. En este sitio los productores que saben que deben mejorar en calidad, podrían ir midiendo los resultados en taza y en suavidad del bebestible.

“Hoy le pedimos al gobierno que nos reconozca la calidad que les estamos dando al café, porque el mercado de Nueva York logró llevar el grano excelso y puro a niveles de pasilla, en eso la gente no se equivoca y por eso nos toca hacer las cosas muy bien para ganar una partida que llevamos perdida 340.000 familias cafeteras con unos cuantos negociantes de la bolsa americana”, especificó la muy buena cafetera que tiene el respaldo de dos de sus hijas en el café las cuales empujan para que Luz Dary no desfallezca pues está de por medio la educación universitaria de su hijo que será, con el favor de Dios, administrador de empresas.

Dijo que ser caficultor es el orgullo más grande porque le permite a los productores trabajar por unas tonalidades de alta exigencia que afortunadamente se logran por una entrega total a una siembra que fácilmente se sintetiza en amor y mucha fidelidad.

Algunas voces cercanas pidieron diversificar y volver a otros productos tales como banano, maracuyá, granadilla y aguacate, pero dejaron claro que para que eso sea viable es urgente asegurar mercados para que esa oferta sea sostenible en el tiempo. De manera paralela pidieron el desarrollo de una agricultura sin intermediarios y buscar nuevas opciones que pueden generar oferta exportable como el cultivo de peces en espejos de agua y la cría de especies menores.

Teruel, fundada el 23 de septiembre de 1656 con el nombre de El Retiro, tuvo varias transformaciones puesto que su capellanía quemada y afectada por un terremoto fue abriendo las puertas de la consolidación como municipio. La ordenanza número 35 proferida por la Asamblea Departamental cambió el nombre de El Retiro por Teruel.

Esta tierra que tiene en sus predios nada más y nada menos que el majestuoso Nevado del Huila cuenta con importantes fuentes hídricas que hacen que su agricultura sea diversa y muy promisoria en cuanto a la diversificación se refiere. Por sus tierras corren alegres las aguas de los ríos Tune y Pedernal, pero igual hay quebradas de mucho apoyo como Las Varas y el furtivo charco de El Tigre.

El por qué El Retiro terminó llamándose Teruel, no lo sabemos, pero muy seguramente por el hecho de ser una municipalidad fundada en tiempos de la Colonia, pudo haber adoptado su nombre de la ciudad de Teruel en España, esa metrópoli ubicada al sur de Aragón en la zona centro-oriental de la Península Ibérica en donde es tan famoso el mausoleo de los Amantes de Teruel. El centro paleontológico de Dinópolis, la iglesia de Santa María y otros monumentos mudéjares o de raíces musulmanas.

Antes de partir caminamos, con el sol de nuevo resplandeciente, por la limpias y agradables calles de Teruel, allí vimos a sus gentes visitar su solemne y esplendorosa iglesia de la Candelaria en donde los devotos cafeteros se dan cita para pedirle al Todo Poderoso por sus cosechas y sus familias. Igual San Roque el patrón es el santo que cuida Teruel y a quien le suplican por lluvias y tranquilidad en la recolección.

Teruel es posiblemente uno de los pocos municipios que no tiene su catedral en el marco de la plaza, pues la iglesia que allí estaba terminó siendo la sede del Banco Agrario, aunque hay que decir que el cambio vino bien porque gracias a ello se construyó un hermoso templo que acoge las almas del café, esas que sufren y ríen entre los árboles de caturra o Castillo, esperando mejores noticias en precio, pero igual la bella iglesia ampara las almas de los fallecidos productores, aquellos que se despidieron del mundo de los mortales que toman café barato sin saber de una plena recuperación, pero eso es Teruel y esa es la caficultura, sufrida, pero sin freno.

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