Sábado, 09 Marzo 2019 00:09

Ahorro pensional en BEPS, tan grave como el gota a gota: Aurelio Suárez

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El analista económico lamentó que el gobierno haya incluido aspectos pensionales que deben ir única y exclusivamente en la reforma pensional. Asegura que la propuesta no trae micos sino orangutanes.

Mucho ruido hizo la propuesta del gobierno al amparo del Plan Nacional de Desarrollo de llevar dinero de los ahorradores del sistema de pensiones a los Beneficios Económicos Periódicos, BEPS, lo cual, según aclaró el ejecutivo, será posible solo si el cotizante decide hacerlo dentro de un plazo perentorio.

Para los analistas, el tema no es claro aún y precisan que los pocos pesos que han acumulado los ahorradores del sistema debe permitirles una renta y no una mesada demasiado tacaña en donde tan solo ganan quienes manejan los billones de pesos que acumularon los colombianos que por diversos motivos no tendrán una pensión por vejez.

Los que saben aseguran que detrás de la propuesta hay todo un manejo financiero asimétrico frente al afiliado porque es evidente, dicen, que todos los beneficios del manejo financiero de esos recursos no se le trasladan al beneficiario y como prueba de ello está que le ofrecen un incentivo del 20 por ciento, lo que hace concluir que hay de por medio todo un problema de matemática financiera.

En síntesis afirman los analistas, el dinero de ahorro pensional que no se va a quedar en las cuentas de la Administradora Colombiana de Pensiones, Colpensiones, irá a las cuentas de los grupos económicos que viven de administrar recursos de jubilación. La situación es tan delicada que inclusive les tocará a los Altos Tribunales entrar a revisar para dónde van unos dineros que tienen una destinación específica dentro de una reglas de juego trazadas. El dinero de las pensiones hace parte de los derechos adquiridos por ser un ahorro y es por ello que muchos no quieren perder una suma que pueden invertir en un negocio de mayor rentabilidad, diferente a una simple liquidación mensual tipo BEPS, creada para los colombianos más vulnerables.

Otro aspecto es que los colombianos quieren gastar su dinero como mejor les parezca y no permitir que un mico u orangután colgado en el Plan Nacional de Desarrollo, que toca el tema de las pensiones a manera de expropiación por los tiempos o plazos fijados, les dirija la manera cómo deben gastar su plata. La figura que busca evitar que ese dinero se vuelva recurso de bolsillo estaría mandada a recoger porque en Colombia, una patria libre y democrática, cada quién gasta su plata como mejor considere, y ese punto no tiene objeción ya que un ahorro es un plan para optimizar la calidad de vida y no una medida que les ayuda a los más poderosos a incrementar sus ganancias con el manejo de miles de millones, o mejor de billones de pesos.

El tema es sensible y por eso tendrá varios análisis por lo que será abordado por los dolientes de las pensiones en el país, en esta primera entrega el análisis es general para poder darle cabida a analistas, gobierno y desde luego a los fondos. La idea es que los colombianos sepan de manera objetiva que puede resultar benéfico o catastrófico en la eventualidad de que una medida se tome tan solo para seguir fortaleciendo los patrimonios de cuatro o cinco grupos económicos, dejando a más de uno con una mano adelante y la otra atrás.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el analista económico, Aurelio Suárez Montoya, aseguró que en la historia económica de Colombia desde que aparecieron los planes de desarrollo en la década de los setenta, no hubo una propuesta más criticada y cuestionada por toda clase de analistas y públicos, que ésta que puso el ejecutivo a consideración del legislativo. Dijo que de hacerse una colección de todos los artículos criticados, prácticamente al Plan Nacional de Desarrollo, PND, no le quedaría un solo capítulo o apartado bueno, lo que quiere decir en primer lugar que hay una completa falta de sintonía del gobierno nacional con el resto del país.

Agregó que mal hace cualquier análisis, mirando juiciosamente el Plan de Desarrollo, en dejar por fuera la ley de financiamiento porque en los dos escenarios se consagraron ventajas tributarias para el gran capital, especialmente para el extranjero dentro del cual entran las transnacionales y los grupos financieros, a los cuales se les otorgaría enormes ventajas en materia fiscal. Indicó que el Plan de Desarrollo busca trazar un plan para reducir el gasto, especialmente con el de la base social del país, para poder financiar esas gabelas que se dieron por la vía de la ley de financiamiento.

“La lectura que yo hago es que la postura de política económica del actual Presidente tiene dos patas porque en la primera le entrega grandes beneficios al capital con la ley de financiamiento y la otra mediante la cual hace los ahorros fiscales para poder pagarles a los grandes inversionistas los babélicos beneficios que les entregó a los inversionistas con la ley de financiamiento, razón por la cual así se derivan una serie de elementos, de artículos y de críticas que al final muestran que la ley de financiamiento y el plan de desarrollo están inspirados en la misma concepción que ha tenido la economía colombiana en los últimos 17 años, es decir la llamada confianza inversionista”, explicó el señor Suárez Montoya.

A criterio de Suárez, la Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo son sencilla y llanamente caimanes del mismo charco y razonó que por eso el artículo 117 del PND busca hacer favores porque para nadie es un secreto que el estado guarda sus recursos en cuentas bancarias y no debajo del colchón. Enseñó que Colpensiones, como parte del estado, pone sus dineros en el sector financiero, que terminará sacando provecho de unos montos importantes que finalmente serán devueltos a los ahorradores en módicas cuotas, algo muy parecido a un gota a gota. Fue tajante al decir que esa propuesta no resiste, desde el punto de vista del beneficiario, un ejercicio básico de matemática financiera.

“Aquí evidentemente hay algo que no es concordante porque hay un recurso que no se le entrega de manera inmediata a la gente y sí por el contrario recibe un manejo con agregados financieros que no se le trasladan totalmente al ahorrador o beneficiario, incluyendo el incentivo del 20 por ciento a ese ahorro. Este es un tema de matemática financiera porque no hay un traslado de beneficios financieros porque los ahorradores reciben suman bimensuales mientras que quienes administran esos recursos van a tener beneficios no trasladados todos al ahorrador”, especificó el analista.

A manera de ejemplo dijo que una persona que tenga un ahorro de cien millones de pesos hace mucho más invirtiendo en finca raíz, en ganadería y en otro tipo de negocio que recibiendo cada dos meses unos pocos miles de pesos, recursos que sumados le dan una gigante rentabilidad a los administradores de la plata de los más vulnerables y lejanos de una pensión decente y digna. Dijo que la cuota que recibirán quienes acepten ir a los BEPS debe tener una corrección con la inflación y con la misma tasa de interés porque sin esa condición, e inclusive con ella, la medida muestra un total desequilibrio en el manejo del recurso pensional que se mueve en billones de pesos, pero retroalimentado permanentemente porque el negocio está en manejar una plata a pérdida para quien pone su dinero en los famosos BEPS.

Al opinar sobre el ahorro en cuestión, Suárez Montoya aseveró que el tema pensional que debe estar en otro escenario, tiene que discutirse en la reforma al sistema de pensiones que es el mismo contexto en donde deben canalizarse propuestas y mejoras para un sistema en el cual quien menos gana o no gana es el pensionado o quien ahorra en el sistema.

Lo más acertado, consideró el analista, sería que el gobierno excluyera los temas pensionales del PND porque estos asuntos son estrictamente del resorte de la reforma pensional que debe inclusive hacer modificaciones sobre la base de que sean recursos precisos y exactos de los ahorros que la gente hizo sin que haya intermediarios o terceros que utilicen ese tesoro para su lucro.

“Como la gente no tiene manejo financiero muchos dicen que en este plan hay mico y orangután, en este momento muchos sienten que se les quiso hacer un gol, pero afortunadamente el gobierno está a tiempo de corregir”, comentó.

Tildó de inoportuna la propuesta pensional en el Plan Nacional de Desarrollo y manifestó que más allá de una proposición totalmente fuera de base, lo reprochable, escribió, es el manejo inequitativo que se le quiere dar a unos recursos, asunto que invita a mirar con lupa el grueso de la propuesta que resulta contraria a lo que pregonan desde el gobierno como “Pacto para la Equidad” porque habrá un ganador que será quien administre los recursos y que simplemente los va a entregar gota a gota al beneficiario, así de manera voluntaria éste diga que le gusta la idea de ir a BEPS.

Sobre la reforma pensional, Suárez dijo que hay que mirar la realidad de los fondos privados de pensiones, que tienen el mayor número de afiliados. Lo que inquieta, manifestó el analista, es que en la práctica, esos fondos están mostrando que los ahorradores no lograrán pensionarse, precisamente por los mecanismos y procesos utilizados.

Aseveró enfáticamente que con la medida vendrá una mayor ventaja al gran capital que maneja unos recursos importantes porque no en vano se habla de montos en pensiones que fácilmente superan los 250 billones de pesos. La inquietud que surge es quienes o cuantos de los que hacen parte de esa astronómica suma están en condiciones de pensionarse. Es por eso que ya no se trata de pedir que se expida el bono pensional al respectivo usuario sino que este vaya dando mensualmente las cuotas que le exijan para el sistema de BEPS.

“El asunto pensional sin duda hay que revisarlo porque hay de por medio un beneficio para los tres o cuatro grupos financieros que operan en Colombia, casi que contrario al resto del mundo en donde hay otros mecanismos de ahorro pensional. Todo este entorno es un derivado más y una consecuencia más de un perverso sistema mixto de seguridad social implantado en Colombia con la ley 100 de 1993, es decir que seguimos con la misma cosa, solo que se trata de una prerrogativa mayor en favor de bancos con fondos de pensiones y con fondos poco sensatos y sin ningún tipo de sensibilidad por los ahorradores, pero lamentablemente esa es la línea de la confianza inversionista en donde el estado colombiano, desde hace 18 años está convencido que los recursos que con tanto esfuerzo se consiguen, deben ser entregados a la cúpula de la economía, lo cual es fallido porque esa práctica jamás irriga en beneficios pues el resultado es que Colombia esté creciendo a la mitad de su potencial, que esté entre los países más desiguales del mundo y en donde la deuda pública crece sin cesar porque pasamos de menos de 80 billones de pesos arrancando el siglo 21 a casi 560 billones de duda pública del sector público no financiero con el inconveniente que el gobierno sigue insistiendo en esa política”, manifestó el analista económico.

Un tema a corregir es que los presidentes de un país, en este caso los de Colombia, deben actuar como administradores a quienes se les entrega en confianza el devenir económico de una nación, razón por la cual deben adelantar gestiones para mejorar y crecer en los frentes económico y social, pero no concesionando o entregando unos activos que tanto cuestan. Es por ello que los grupos económicos deben apartarse de las campañas políticas, permitiendo que la probidad llegue a la política, dejando de lado compromisos o la mera compra de consciencias.

El asunto, expuso, es morigerar el radio de quienes predominan en la economía nacional. Esto, apuntó, invita a hacer un balance de quienes han sido los ganadores y perdedores del llamado modelo de capital extranjero, y allí es muy fácil detectar que la gran perdedora es la base social de Colombia en donde el ingreso mixto de los hogares colombianos asalariados y con pequeños negocios, no alcanza a ser ni la tercera parte del ingreso nacional, mientras que la participación de dicho ingreso sobre todo en las empresas financieras y no financieras extranjeras viene creciendo de manera exorbitante.

Para el experto, todo esto se ha venido financiando con la reducción del ingreso disponible de la base social de Colombia lo cual ha sido posible por la vía de los bajos salarios y de los impuestos indirectos que son de lejos, después de la Ley de Financiamiento, la gran mayoría del recaudo que se hace en el país. El tema es tan real que el Presidente de la República, Iván Duque, en un artículo reciente publicado en la prensa nacional, aseguró que el gran motor de la economía nacional es la rebaja del impuesto del 20 por ciento a las utilidades a las grandes empresas, en donde no caben las pymes porque en opinión de Suárez, está absolutamente claro que la distribución de las utilidades en Colombia es una de las más inicuas.

Anotó que al tomar el coeficiente de Gini, que es una medida de la desigualdad en los ingresos, medida ideada por el estadístico italiano, Corrado Gini, y al ver en su medida de cero a uno la distribución de utilidades en las empresas colombianas, es fácil encontrar que para el caso colombiano el Gini está por arriba de 0,8, es decir, mucho más desigual que el Gini entre personas.

“Cuando uno escucha o lee que el motor de la economía es la rebaja del veinte por ciento a las utilidades de las grandes empresas, lo que se está diciendo es que esta visión de política económica que viene desde el Presidente, Andrés Pastrana hasta el hoy mandatario, gobiernos en los que casualmente ha participado el ministro, Alberto Carrasquilla, la visión de la economía es el llamado efecto goteo o técnicamente la conocida y refutada teoría de la O invertida de Kuznets, cuestionada hasta por el Papa Francisco en su encíclica porque si todo se le entrega a la cúpula, esta debe cubrir al resto de la economía, pero esa teoría fracasó y lo alarmante es que en Colombia seguimos insistiendo en ella”, apuntó Aurelio Suárez.

Trabajo para los Altos Tribunales

Siguiendo con el tema pensional y otro relicario de medidas que brotan desde el gobierno con los avales del Congreso vía PND, Suárez preció que se hace urgente que todos estos temas sean motivo de seria revisión por parte de la Corte Constitucional porque muchas medidas y procedimientos tienen visos de inconstitucionalidad que van desde luego en total detrimento de los derechos fundamentales que tienen los colombianos.

En ese sentido el analista afirmó que el Plan Nacional de Desarrollo debe ser revisado por el Alto Tribunal y básicamente los artículos que serán objeto de demanda porque la revisión debida debe hacerse a partir del Estado Social de Derecho, que si bien no reconoce en los colombianos los mismos derechos fundamentales, si es preferente sobre los más vulnerables, luego el artículo 117 del PND que reza sobre ahorro pensional para ir a los BEPS, que serán administrados por entes financieros y devueltos gota a gota de manera inferior, debe ser materia de estudio por parte de la justicia, inclusive con otros puntos de la propuesta.

“Hay que decir que los fondos privados de pensiones son el mecanismo en donde la gente se está pensionando con menor tasa de reemplazo, es decir con menor porcentaje de su último salario. Por eso es difícil encontrar un pensionado, que incluso habiendo cotizado cifras enormes en los fondos privados, tenga una tasa de reemplazo por encima del 35 o 40 por ciento, muy inferior al del régimen de Prima Media. Hoy está en crisis el régimen de ahorro individual de los fondos privados de pensiones que deben propiciar una reforma con un gana-gana porque el afiliado no puede seguir perdiendo o exponiendo sus ahorros”, aseveró el reconocido comentarista.

Colombia, muy mal, el mundo, un acertijo

Todo lo anterior, añadió, demuestra que en materia económica, el país tiene que cambiar totalmente su concepción porque en Colombia se habla de una variable principal DCR conformada por el capital extranjero que ha empezado a encarecerse a nivel mundial en un periodo en donde los mercados emergentes han dejado de ser igualmente atractivos o un periodo en el cual el capital extranjero prefiere de nuevo las economías más desarrolladas. Por lo anterior hay alertas encendidas frente a todo lo que está pasando, haciendo que se cambie la visión de la economía nacional para que la misma pueda centrase, como hacen muchas otras, en el desarrollo de los mercados internos y en elevar el ingreso de la población en general, y desde luego, en llamar a los grandes capitales a contribuir de manera más profunda tal y como pasa en Francia así como en otros países que buscan equilibrar y ajustar sus economías sobre pilares de mercados internos.

Dentro de su análisis, Aurelio Suárez Montoya, consideró que si Colombia fuera un lugar pequeño, deficiente en población, en recursos o en territorio, lo obvio sería que mirara hacia afuera, pero como se habla del tercer país con mayor población en América Latina, la cuarta economía de la región y de una economía rica en recursos de diversa índole, lo inteligente y consecuente es dejar de lado el crecimiento y la acumulación de menos del uno por ciento de la población con lo que es desatendiendo un desarrollo más conjunto, más integral y más armónico, de mucha más equidad para todas las capas que conforman la sociedad colombiana, para dar ese salto de calidad productiva y competitiva que demuestre el potencial económico del territorio y de quienes habitan en él.

Si bien hay aspectos geopolíticos a tener en cuenta y que marcarán el nuevo derrotero de las economías, lo cierto es que el yuan chino aún no marca una gran diferencia en lo que tiene que ver con las monedas de intercambio en el mundo en donde manda el dólar americano con más del noventa por ciento, el yuan apenas es un cuatro por ciento de los intercambios Forex o de divisa.

“Los verdaderos problemas vendrán de la propia estructura de la economía norteamericana puesto que el Presidente, Donald Trump, ha trazado un plan que busca volver a Estados Unidos, nuevamente, la gran potencia, que aunque lo es quiere dispararla aún más. La pregunta que brota es ¿con las medidas que está tomando lo va a lograr?, y ese es el gran reto que tiene el mundo porque la globalización se pegó la gran descalabrada y su caída con la crisis de 2008 cuando empezaron a salir nuevas alternativas como la economía Trump, el Brexit y otras que hacen pensar en sí serán capaces de enderezar la economía en decadencia”, razonó Suárez.

Sobre lo anterior el analista dijo que no ve fácil una recuperación de los indicadores mundiales de la economía, entre otras cosas porque en su visión, Estados Unidos tiene en paralelo los mismos problemas de la sociedad colombiana porque casi que la mitad de la riqueza creada luego de la crisis de Wall Street de 2008 quedó en manos del uno por ciento de la población, dejando ver un poder altamente concentrado en donde dos corporaciones controlan el 90 por ciento del mercado cervecero o en donde cinco bancos controlan más de la mitad de los activos bancarios cuando Estados Unidos es el país de los bancos. “¿un país con esos niveles de concentración, por más cirugías que le hagan, podrá recuperarse?”.

Tal y como van las cosas, advierte Aurelio Suárez, el mundo va camino a una gran crisis que no comienza por la participación de China, que por supuesto viene creciendo, expandiéndose y avanzando en muchos campos como la economía y el comercio, pero en el campo financiero y en el económico global, Estados Unidos, dice el experto, sigue siendo la gran punta. La pregunta enorme que el mundo debe hacerse, sostuvo Suárez, es si todo lo que está haciendo Trump lo va a salvar porque la globalización no lo hizo y lo de ahora deja sus reservas por cuanto hay una concentración muy alta en la principal economía del mundo, asunto delicado porque una eventual crisis podría redundar en problemas muy grandes a escala mundial con un efectos devastadores en el resto del planeta, más en los países tan altamente dependientes en su economía y en su desarrollo del capital americano y extranjero como lo es Colombia.

El tema no es inferior si se tiene en cuenta que los indicadores sociales de Colombia generan alerta ya que su desempleo está entre los peores de América Latina pues volvió a los dos dígitos, aclarando que nunca bajó de nueve, es decir que se trata de un país que consolidó su desempleo estructural en un diez por ciento que por sí mismo es muy alto porque tiene una cantidad de población económicamente activa que no está capacitada o empleada porque no tiene las horas de entrada al mercado laboral y el estado no puede dar planes de empleo público para poder dar algún tipo de ocupación.

Un lío es que el país ha restringido el atender esos sectores sociales con programas remediales o asistencialistas como Familias en Acción y otros similares que quieren mostrarse como una política social. Colombia sigue siendo un país muy rajado en desarrollo inclusive al comparársele con Centroamérica porque los puestos que ocupa son muy bajos a tal punto que es el noventa en el mundo en índice de desarrollo humano y de ingreso por habitante lo cual de ser corregido con desigualdad, Colombia pierde 12 y 14 puntos es decir que en el panorama mundial sigue siendo una figura económica de tercer orden.

“Nos llaman países de ingreso medio alto porque el mundo está tan mal que si el ingreso promedio mundial es de 11 mil dólares al año y nosotros estamos algo más arriba de 6.000, pues ahí estamos, pero la verdad es que Colombia es un país bastante rezagado en materia de desarrollo y de ingreso pues en países como Japón el 65 por ciento del ingreso pertenece a los asalariados y a los pequeños y medianos empresarios, en Colombia solo es del 33 por ciento. En Suecia este indicador está por encima del 70 por ciento, es decir que los niveles de ingreso y de desarrollo de los colombianos están muy cerca de algunos países africanos lo cual es vergonzoso y motivo de pena total para quienes han dirigido la política económica en las últimas dos décadas", razonó.

Este es el panorama y en la calle la gente igual opina, muchos aseguran que dejar el ahorro pensional en manos de los fondos no sería justo ni coherente porque una cosa es abrir un negocio con plata ahorrada que garantice un ingreso digno, a recibir unas migajas de estas entidades que han ganado muchos billones trabajando con plata ajena. Las personas han hecho preguntas, sostienen que despertaron y que no pasan entero, muchas dicen que contrario a seguir el juego de quitar llevar los ahorros a los BEPS lo más pertinente es preguntarle a cada fondo de pensiones en qué ha invertido la plata de los colombianos en los últimos años y qué rentabilidad ha dejado dicha apuesta de capital. Los más audaces, y esto llama la atención de una Colombia más inquieta, proponen que los fondos presenten un cronograma de inversiones a todos los colombianos, exponiendo garantías y riesgos, porque el ahorro pensional, aseguran no puede dejarse al garete y ni en manos de quienes creen que todo lo hacen bien.

¿Saldo en rojo en justicia social?

Muchos colombianos rechazaron la propuesta de renunciar a un ahorro para convertirlo en BEPS en vista que ello sería una mutación financiera lamentable para el dueño de la plata.

El presidente de la CGT, Julio Roberto Gómez Esguerra, sostuvo en este medio que hay que tener en cuenta que la solidaridad se expresa desde quienes más tienen hacia quienes menos tienen o no tienen nada, consecuencialmente echar mano del ahorro pensional, así sea voluntario, para alimentar los BEPS es el equivalente a quitarle a los pobres para darle a los más pobres de los pobres en una medición que es sumamente difícil de establecer.

“Por todo esto invitamos al Congreso de la República a que no apruebe absolutamente nada que tenga que ver con pensiones o con reforma laboral por ser estos aspectos que tienen que ser discutidos, como corresponde, en el seno de la Comisión Permanente de Concertación de Política Salarial y Laboral. Lo que le corresponde al legislativo es decir de manera tajante que los temas pensionales deben ser discutidos en la mesa tripartita de Concertación de Política Salarial y Laboral. El ministro de Hacienda debe entender que una determinación de semejante tamaño significa un mayor empobrecimiento de la población colombiana, afectando a quienes tienen o han acumulado una pensión de jubilación”, expresó Gómez Esguerra.

Aseguró que el asunto a observar es esa gente que trabaja por periodos cortos con “contratos basura” y en un entorno que no le permitirá acceder a una pensión por vejez. Muchas personas, expuso, trabajan con unos contratos que les exige pagar seguridad social, es decir desembolsar recursos para salud, pensión y riesgos profesionales y esa inversión prácticamente se pierde porque no hay trabajo continuo.

“Prácticamente se quiere hacer filantropía con los dineros de la gente pobre, pero no tocan a los grandes empresarios o banqueros que tienen enormes utilidades en el país. Meterle la mano a la gente pobre es absolutamente inaceptable”, concluyó Gómez.

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