Domingo, 09 Junio 2019 00:13

Las opciones de la salud: Punto final a las deudas o punto final al servicio

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Las clínicas y hospitales de Colombia atraviesan por sendas dificultades pues no en vano les adeudan 10.1 billones de pesos de los cuales 59.1 por ciento hacen parte de deuda morosa. El tema es sencillo, pagar o morir.

Sin duda alguna la salud en Colombia hace parte de los puntos más calamitosos en Colombia y todo por un desorden en las cuentas estatales, por los cambios no muy afortunados y por un sistema que permitió que muchos llegaran a llenarse los bolsillos en detrimento de quienes formalmente erigieron empresa y le apostaron a la salud que independiente de todo hace parte de un negocio legítimo en donde las inversiones apuntan a salvar vidas y a atender una población endémica que requiere de verdaderos profesionales y de una cadena médica y de servicios complementarios determinantes para el buen desempeño de una sociedad.

La salud tiene que lidiar con patologías terriblemente costosas como las llamadas terminales y con nuevas enfermedades que se hacen aún más complejas por el cambio climático, la resistencia bacteriana, los entornos malsanos, la deforestación, los trabajos de alto riesgo, la contaminación y afectación de las fuentes hídricas así como por la masacre del medio ambiente entre tantos.

Desde tiempos añejos los sistemas de salud han acompañado el desarrollo de la humanidad que lamentablemente suele venir acompañado de accidentes y de secuelas que redundan en enfermedad, pandemias y nuevos agentes patógenos. Igual la ciencia médica no ha sido inferior al reto y de manera decidida le hizo frente a la situación para atacar con investigación los nuevos padecimientos y garantizar calidad de vida sobre la base de intervenciones y tratamientos que finalmente aportan curación y futuro en las sociedades sin distingo de credo, género o condición económica.

El lío del asunto es que cuando un sistema de salud gasta en atender pacientes en todos los grados de morbilidad y los recursos invertidos no retornan, como en cualquier negocio y por regla elemental, vienen quiebras y un perjuicio considerable porque quien invirtió perdió su dinero, quienes trabajaban en el sistema perdieron su empleo y quienes acudían con urgencia para prevenir o curar una enfermedad, sencillamente van a quedarse sin el servicio. El gran lío radica en las deudas y en la falta de control de quienes llegan a operar en el sistema de salud porque muchos aparecieron de la noche a la mañana, hicieron una fortuna y salieron sin pena ni gloria dejando un tremendo problema que como se ha vuelto costumbre se paga con la plata de los ya saturados contribuyentes o con la paciencia y el capital de los hospitales y las clínicas.

Como bien se sabe la deuda de las EPS-S con el sistema asciende a 10.1 billones de pesos y por el nivel de incumplimiento hay desde ya alertas encendidas porque si no hay un pronto arreglo el sistema por simple lógica colapsará por cuanto a la salud le pasa lo mismo que a los coches, ruedan con combustible y sin este, desde luego no pueden funcionar, es un asunto de simple sentido común.

El presidente de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, ACHC, Juan Carlos Giraldo, le dijo a Diariolaeconomia.com, que en el tema de salud la vulnerabilidad es de todos por tratarse de un sector que busca la auto-sostenibilidad y el mismo equilibrio financiero de los hospitales, tanto públicos como privados a expensa de la venta de servicios a los diferentes demandantes de salud, especialmente a las EPS-S y a las entidades territoriales como también a un grupo de aseguradoras con determinados servicios.

Indicó que viendo el esquema básico de equilibrio y sostenibilidad en las instituciones, cualquier alteración en el flujo de recursos, cualquier negación para la recepción de las cuentas o cualquier atraso en el pago cumplido de las obligaciones más conocido como la cartera, sencillamente pone en un alto riesgo a las instituciones hospitalarias, tanto a las públicas como a las privadas.

“Por supuesto hay algunas clínicas y hospitales que vienen padeciendo con mayor intensidad los rigores de este tema de no flujo de recursos. Por ejemplo las entidades que tenían una mayor intensidad de relación con EPS-S como Saludcoop, Cafesalud, en el momento reciente con Caprecom o con la propia Medimás y otras EPS-S están en serios aprietos. Las entidades hospitalarias que más dependían de esos malos pagadores, pues por supuesto son los que tienen mayor riesgo en el día de hoy”, declaró el dirigente gremial.

Recalcó que en materia de salud, hay una afectación generalizada por ese flujo de recursos, dejando claro que hay algunos y en algunas regiones que eran clientes de unas EPS-S a las que les pusieron especial dedicación que hoy tienen unos mayores riesgos. El problema, sostuvo Giraldo, es billonario, crónico, que se viene agudizando periódicamente, y un lío macroeconómico que tienen a muchos al borde del abismo.

El grave problema de los hospitales y las clínicas es de enorme gravedad, a tal punto que si no hay una solución pronta, decidida y audaz, muchos centros tendrían que cerrar sus puertas y poner el candado a la espera que las deudas se honren porque matemáticamente están trabajando sin recursos y en ceros y dogmáticamente atienden de milagro.

Giraldo explicó que el problema de la cartera hospitalaria no se queda solamente en unos estados financieros porque el inconveniente tiene implicaciones en toda la operación o en la vida de las entidades hospitalarias. Por ejemplo, apuntó, la situación tiene implicaciones en el pago oportuno al personal, en poder mantener una nómina con la suficiencia requerida, en la inversión para innovar y actualizar la tecnología, igual hay implicaciones en todo lo relacionado con investigación y en el largo plazo, si las cosas no se componen, lo obvio es que lleguen afectaciones en la propia prestación del servicio y allí los gerentes en una labor poco deseable, tendrán que definir cuáles servicios van, cuales se empiezan a restringir o cuales definitivamente ya no se pueden prestar y allí es donde vienen el impacto serio a la población.

“Yo debo destacar el sacrificio de todo el sector hospitalario porque en todo este tiempo ha trabajado con responsabilidad y apego por ese compromiso profesional, allá en los hospitales y clínicas se exploran alternativas, se hacen maromas y gimnasia financiera para tratar de evitar que se llegue hasta el punto de afectar a la población, pero si estas cosas siguen, si ve uno que puede reportarse una aguda afectación en la población y lo alarmante es que habría sin duda candado en muchas instituciones”, aseveró el autorizado y notorio médico.

Dijo que la situación de las clínicas y los hospitales es tal cual a la de un carro al que se le acaba la gasolina porque se puede empujar, se lleva en bajada, pero hay un punto, y mirando a la loma, en que nada va a funcionar. Este ejemplo, añadió, da pie para dejar claro que el tema no es única y exclusivamente de ánimo de lucro, no, replicó, en el sector hospitalario, la liquidez se necesita porque es intensivo en mano de obra calificada, pero además es en frente que depende y de manera importante de la tecnología, dos conceptos de corto plazo porque la nómina no da espera después de quince días, los insumos, sueros, elementos y medicamentos que son usados en la atención hay que volver a comprarlos, asunto casi que de pago casi que inmediato porque son plazos de treinta y sesenta días, lo propio pasa con la tecnología y la innovación, una clínica o un hospital tienen que innovar y estar a la altura de los grandes avances para procurar ser eficaces en cada intervención, atención, examen o tratamiento.

En ese orden de ideas, al vendérsele servicios de salud a unas entidades para llegarle con atención médica a una población, vienen serios inconvenientes si a la hora de cobrar no hay pago porque cada atraso, que a la fecha de hoy tiene un promedio de 240 días en cartera, pues lo consecuente es que exista un problema muy serio de desequilibrio que los médicos, los hospitales y las clínicas, esperan pueda solventarse con la ley de punto final, con una reforma al sistema más otro relicario de maniobras por parte del gobierno que solo así, metiéndose de frente en el corazón del asunto para modificar la cruda y alarmante realidad.

Hay un punto que rescatan los profesionales de la salud así como los empresarios y directivos de la salud pública y es que hubo un compromiso del Presidente, Iván Duque, quién presentó un plan que generó mucha ilusión en el sistema porque consideró poner en cero kilómetros todo el asunto de las deudas, y por eso le dio vida a la política del Punto Final.

En opinión de Giraldo si no se logra llegar a ese punto final, cualquier reforma o cualquier modificación se va a construir sobre una base deleznable porque el sistema necesita que se propicien todas las condiciones para poder sufragar la totalidad de esas deudas y así, saneando esos pasivos, pueda arrancarse en el esquema que suceda al actual o en la evolución de sistema vigente, de la mejor manera pues de lo contrario pasaría lo que hizo carrera en los últimos años y es que salen unas buenas y prometedoras normatividades, pero sin darle solución al tormento que generó el pasado, luego eso sería empezar con un pasivo gigante, con no pocos conflictos, con huecos y defectos patrimoniales que al final hacen que todo lo que se consiga en adelante, con nuevos recursos y nuevas alternativas, se desgaste o se deteriore pagando lo anterior, dándole continuidad a ese leonino círculo vicioso.

“Creemos que arrancando con este punto final, si se convierte en realidad, y se lo he dicho al Ministro de Salud y al señor Presidente, el punto final será exitoso si se logra que la plata que se genere llegue hasta los sitios en donde está la deuda, y con esto me refiero a que debería generarse una cantidad de títulos o una emisión de deuda pública por valor de siete billones de pesos, que es el cálculo del ejecutivo para conjurar la crisis hospitalaria. Así las cosas, bienvenidos los siete billones, pero estos no se pueden quedar en manos de las EPS-S porque entonces no vamos a hacer nada y la verdad necesitamos es que esas plata llegue directamente a los sitios en donde más se está requiriendo y es el sector prestador que es justo en donde está la gran deuda y la gran urgencia de pagar las acreencias de corto plazo”, afirmó Giraldo.

Siguiendo con el punto anterior, el vocero de las clínicas y los hospitales conceptuó, que si logra darse lo de los pagos con la ley de punto final, eso será como si al paciente se le pudiera poner la máscara de oxígeno para que este empiece a recuperar el nivel de consciencia y así darle la opción de pensar. Lo mismo, consideró Giraldo, pasa con el sistema de salud, puntualmente con los hospitales y las clínicas que necesitan ese oxígeno para poder pensar y avanzar hacia las reformas que como todos saben la ACHC está invocando como solución definitiva a esos problemas y eso demanda desde luego un consenso nacional, un trabajo legislativo y de las tres ramas del poder público así como de todo el sector salud, empezando por los hospitales para encontrar puntos comunes que conlleven a una afortunada evolución del sistema, aspecto que el gremio estima se puede lograr porque hay ideas y caminos que requieren de una base sólida y de luz en la mente para proyectar inmejorables cambios.

El tema es tan sencillo como que si el gobierno cumple con la palabra, y de eso hay total confianza, habrá punto final a las deudas y las buenas noticias en salud llegarán, pero si el punto final no llega hasta la raíz del problema que es la cartera de todo el sector hospitalario habrá punto final a la existencia de esas entidad y un alarmante punto final a la prestación de servicios de salud. Quizás ese extremo no sea un reproche futuro porque ya en el Plan Nacional de Desarrollo quedó aprobado el famoso e ilusionante punto final. Ahora, razonó el Presidente de la ACHC, viene todo lo procedimental lo cual invita a tener ojo avizor porque el diablo está en los detalles. Allí hay de por medio los decretos que deben emitirse, las instrucciones, las herramientas, los tiempos y los vehículos que serán utilizados para el proceso de titulación de deuda pública y así la solución llegue hasta donde tiene que llegar, pero tenemos fe y en esta semana habrá reuniones con el gobierno que hará una precisión de los ordenamientos. “Esperamos que los procedimientos no sean más complejos que la problemática y que sean prácticos para poder llegar rápidamente al remedio del sistema”.

Ya vienen soluciones reales

Según el Presidente de la ACHC, Juan Carlos Giraldo, que el gobierno sacará el remanente de deuda que quedó de la liquidación de Caprecom, acción que se dará en la vigencia de 2019 asunto que brindará liquidez.

“Según nos han dicho, en la instancia asesora, hace un par de semanas, la primera titulación de punto final se dará al cierre del primer semestre del año próximo es decir algo muy bueno porque estamos hablando de 2020. No es tan rápido como uno quisiera, pero esperemos que cuando eso arranque sea continuo y que el año 2020 sea vital para que en el sistema vengan tiempos buenos al poder “desatrasar” toda esa deuda.

La ACHC dijo tajantemente que el esfuerzo será exitoso de lograrse un punto final coherente y dinámico, empero, todo eso valdrá la pena si el gobierno fomenta toda una creación de mecanismos de no repetición porque de lo contrario no se haría nada ya que habría en el gobierno un esfuerzo monumental con el punto final, pero no un blindaje con los cambios en la estructura del sistema, en el flujo del recurso, en la tenencia del dinero para la salud y en la utilización de esa plata porque se generaría un precedente a los infractores con la ilusión de que lo mejor es seguir como está el sistema ya que en dos o tres años tendrá que darse otro punto final y por eso el gobierno debe ser cauteloso y muy inteligente para no caer en la misma tragedia de siempre, lo cual es evitable con inspección y con mecanismos de no repetición que estarían en una reforma estructural al sistema.

En análisis del gremio hay un mecanismo que puede llamarse de transición para no repetir problemas y está en el giro universal es decir que todas esas platas de la salud, salen directamente del sitio en donde está, por ejemplo la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, ADRES, que es el gran banco del sistema podría girar los dineros a los sitios en donde se prestó el servicio.

“Ya se logró algo importante en el Plan Nacional de Desarrollo y tiene que ver con una normatividad que reza que las EPS-S que no estén cumpliendo con la suficiencia patrimonial, serán sometidas a la medida del giro directo, es decir la plata no les llegará a ellas sino que irá a las redes de prestadores contratados por ellos que fueron los que al final brindaron los servicios. La EPS que cumpla pues no tendrá problema y lo podrá manejar. El estimado de esto es que se incremente el número de EPS-S que están hoy en esa medida y eso puede ser un mecanismo de no repetición porque obligaría a que los dueños de esas entidades capitalicen y subsanen esos defectos para cumplir con la normatividad y con los estándares y así acceder a los recursos de la salud, lo cual puede tomarse como la transición y para ello necesitamos que el gobierno tenga la energía suficiente para castigar a los infractores”, comentó el amable facultativo.

Subrayó que el tema es blindar el sistema de salud porque de nada sirve sanear si se dejan por fuera todos los incentivos para que la gente siga portándose mal. El tema, recomendó, es ir con la zanahoria y con el garrote.

Actualmente la ACHC agrupa cerca de 330 hospitales y clínicas tantos públicos como privados. La sumatoria de lo que ello representa se expresa en más de un tercio de toda la capacidad instalada en camas. En el sector privado esa participación es mucho más de la mitad.

La ACHC es un gremio mixto de alta representatividad que confía en que se cumpla con la ley de punto final y al hacer el parangón con el matrimonio, hay algo bueno y es que ya hay novia y fecha, lo malo sería que la casamentera saliera huyendo, sin embargo consideró que el gobierno ya está cumpliendo con una palabra empeñada lo cual se hizo visible con el Plan de Desarrollo y el esperado punto final.

“El tema es bueno, es un gran paso en el sentido correcto, pero no se puede quedar ahí, el tema mitigará el pasado y eso hace que sea urgente trabajar en el presente con el giro directo para evitar lágrimas y arrepentimientos en el futuro y para ello es perentoria una reforma ambiciosa que ayude a hacer el viro importante para afianzar un buen devenir y allí hay temas adicionales como la medicina preventiva o atención primaria en salud para poder cambiar el papel de las EPS-S y volverlas unas administradoras inteligentes para que cumplan unas funciones, preservando la plata de la salud en un banco para el ramo que sea capaz de dar la liquidez, de atesorar los recursos y acumular riesgo, pero en donde se obligue a los médicos y a las clínicas y hospitales a trabajar en red para rodear al paciente pues hoy cada quien va por el mundo como puede porque no existe esa herramienta integral ya que cada EPS se inventa la red que quiere mientras que la población va como el judío errante, de un lado a otro”, especificó Giraldo.

El presidente de la ACHC dijo que la salud demanda con urgencia un sistema único o uniforme que avale derechos reales y no de papel, un sistema que evite la fragmentación en el servicio y permita que los afiliados tengan garantizada la integralidad en ese esencial servicio.

Al interior de la ACHC hay optimismo y mucha confianza con las medidas que están por tomarse para salvar el sistema de salud y parar un colapso que crece y amenaza la sostenibilidad hospitalaria. De eso no hay duda, pero igual saben que si no hay medidas, vendrán quiebras, cierres y cese en la prestación del servicio porque sin querer generar pánico, las solas cifras muestran que hay un problema muy grande que al mirarlo de manera global le cuesta al ejecutivo más de veinte billones de pesos.

Todo ese contexto hace que el gobierno tome determinaciones con las EPS-S y defina con ello cuáles se quedan y cuáles se van porque no pueden seguir vigentes las EPS-S zombi que van por ahí como muertos vivientes, como quien dice que si están, pero no están, o mejor, existen de nombre sin cumplir sus funciones y todo por un defecto patrimonial de 7.3 billones de pesos según las últimas cifras. Un asunto grave considerando que una gran proporción de la población colombiana está afiliada con unas entidades que no cumplen con los estándares que no se trazan en plata sino en la capacidad que hay o no para responder es decir que haya una red abierta, que puedan contratar servicios y que certifiquen reservas en la eventualidad que lleguen más personas enfermas.

“Si punto final no funciona, llegaremos al punto final del sistema que necesariamente tendrá que ser reformado, de todas maneras es mejor seguir adelante con las iniciativas y tener la cabeza lista para las reformas que demanda la salud y evitar al punto final del sistema construyendo sobre lo bueno que tenemos”, concluyó Giraldo.

Este tema que debe ser de la agenda prioritaria del Presidente de la República, del ministro de Salud y del ministro de Hacienda porque se trata de un problema de gran calado que tiene fórmulas para superarlo y gente profesional y capaz en el gremio médico para optimizar la administración y así tener mejores resultados que no es más que tener la gente aliviada, diagnosticada rápidamente o tratada con celeridad y darles cobertura real.

Hoy los hospitales y las clínicas son generadores importantes de empleo, los puestos de trabajo que ofreció el sector sumaron 550.000 contratos hace diez años, pero hoy solamente con el sector hospitalario en donde hay cerca de 85.000 camas que requieren cada una entre cinco y seis empleados tanto en lo administrativo como en los asistencial hay fácilmente más de medio millón de empleos directos. En Colombia hay en promedio 1.800 hospitales y las cifras no son apartadas de la realidad.

En el sector salud igual hay otras entidades que no son hospitales, pero si son IPS, centros ambulatorios, consultorios, laboratorios, farmacias y todo lo que atiende IPS que son 11.000 en el país más otros prestadores que totalizan 50.000, fácilmente se puede hablar de más de un millón de empleos en Colombia gracias al sector salud que es intensivo en mano de obra, que genera empleo, cotizaciones, que paga impuestos y de alta dinámica, mejor dicho un sector muy importante en la economía.

La salud a través de los años ha experimentado todo tipo de vicisitudes y una prueba fehaciente es el mismo hospital pionero de la prestación de servicios médicos en Colombia, el San Juan de Dios, centro que si bien ya operaba en 1564 fue inaugurado en 1723 como ente público gracias a las generosas contribuciones del señor, Juan de los Barrios. Con el tiempo el hospital pasó a manos de la Beneficencia de Cundinamarca y tras incontables inconvenientes de tipo económico dejó de existir en septiembre de 2001. Con el cierre del San Juan de Dios, claudicó el máximo icono de la medicina colombiana sobre el cual reposa aún yerto su historia. El viejo hospital, fue siempre un referente de avances e investigación científica médica al servicio de la humanidad. Todo esto muestra que el sistema de salud fue manejado sin administración y llevado a la quiebra en medio de la opulencia que tuvo porque heredó dinero y tierras que fueron a parar a bolsillos ajenos en un proceso de nueva construcción y desarrollo, que paradójicamente se dio en tanto el San Juan de Dios se derrumbaba. Salta a la palestra una pregunta, ¿no aprendimos? o ¿no queremos aprender?

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