Domingo, 30 Junio 2019 01:06

Cáncer mundial aumenta en entornos laborales: Restrepo Villa

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La medicina y la ciencia están enfrentando nuevos retos frente al origen de las enfermedades, pero igual hay preocupación por el regreso de las patologías que se creían superadas. La peste negra y otros males estarían haciendo maletas.

Los entornos del ser humano suelen ser dinámicos, en las atmosferas viajan virus, bacterias y todo tipo de agentes patógenos. Esos escenarios generalmente están acompañados de contaminación, radiación y muchos otros riesgos que han exacerbado enfermedades, hoy fuertemente resistidas por el ser humano.

La vida llega, gira en torno a átomos y moléculas, así mismo depende de prácticas probas en la producción de alimentos y en el mismo hecho de propiciar ambientes aptos para el desarrollo de la vida. De manera alarmante y por la coyuntura climática que acompaña toda una orquestación de errores y equivocaciones, unas dolosas y otras traídas de la ignorancia, la tierra y sus especies empiezan una cuenta regresiva toda vez que la ambición humana, confundida con inteligencia, hizo todo lo posible por destruir ecosistemas y por abrir la puerta, o mejor, la exclusa a todo tipo de males y exposiciones que ya tienen a muchos al amparo del descanso eterno en donde posiblemente por la polución, difícilmente pasa la luz perpetua.

Los llantos de los neonatos y la felicidad de la vida se funden en una angustia oscura y alarmante porque muchos de quienes están naciendo, llegan a un inframundo en donde el arte de respirar es de corto plazo. Es una realidad, no hay tabú, menos intriga o acertijos, hoy los seres humanos afrontan la gran inquietud, ¿vale la pena hacer cambios, mejorar y seguir viviendo?

La salud está en coma y el diagnóstico es reservado, sin embargo hay unas soluciones y unos remedios que pueden darse si se actúa a tiempo pues de darle largas a tantas soluciones en espera, la reacción puede llegar mucho más que tarde.

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente emérito del Consejo Colombiano de Seguridad, especialista en Gerencia de la Salud Ocupacional y miembro de la Sociedad de la Medina del Trabajo, Jorge Oswaldo Restrepo Villa, indicó que el cáncer, hoy, ocupa el octavo lugar dentro del grupo de las enfermedades laborales y está allí porque los médicos del trabajo y los especialistas en neumología son los abanderados de que esa patología y otras se identifiquen, se reporten y se investiguen, pero eso no pasa con el resto de la medicina que generalmente no se ocupa mucho de tan delicados temas.

“Vamos a decirlo claramente, en los procesos de seguridad ocupacional o seguridad industrial, el cáncer todavía es visto como un asunto muy lejano y nosotros todavía no diagnosticamos ni la cantidad de cáncer que realmente se produce ni diagnosticamos oportunamente la enfermedad y por ende nos atrevemos a decir que es una patología que permanece todavía incógnita”, declaró el señor Restrepo Villa.

Reveló que el cáncer en el mundo va en aumento en sus registros, sin que ello quiera decir que antes no existía la enfermedad pues había cáncer, pero no era registrado y las estadísticas no se conocían. Hoy, recalcó, la enfermedad ocupa en promedio un octavo lugar.

Explicó que el cáncer de pulmón en personas expuestas a minas de carbón y a otro tipo de minería de socavón, cáncer ocupacional por sustancias químicas, cáncer ocupacional por asbesto, un tema que recientemente se está tratando de regular y que ha entregado mucha dificultad, cáncer ocupacional ligado a cuarzo o sílice, son enfermedades que deben aceptarse con evidencia científica suficiente para hacer una relación de la etiología laboral.

A criterio suyo, lo que debe hacerse para regular es apostarle a un esfuerzo de consciencia en todo el empresariado para aceptar que hay procesos productivos relacionados con factores ligados al cáncer, lo segundo, afirmó, apunta a crear una mayor conciencia de que, mientras viene la legislación, es urgente ocuparse de los lugares en donde hay exposición y en ese sentido algo debe acontecer con legislación específica o con legislación general para intervenir esos factores generadores de cáncer, factores de riesgo que en su opinión, hoy se pueden medir como es el caso de las sustancias químicas y las concentraciones de sílice, de asbesto, de cuarzo así como radiaciones ionizantes y no ionizantes productoras de cáncer de todo tipo como linfoma, leucemia, cáncer de piel y demás.

En opinión del profesional, con esas mediciones es posible intervenir los factores y reducir sus niveles de exposición. Apuntó que de llegar la legislación particular o específica para cada uno de esos grupos de factores generadores o de factores de cáncer en general, la medida será muy bienvenida, pero indicó que de momento hay que ser realistas y trabajar en la coyuntura porque hay mucho por hacer.

Anotó que hacer correctivos sobre un número determinado de muertos que dejó, por decir algo, el asbesto, debe ser un asunto a meter en cintura para evitar decesos por falta de acción y precaución. Agregó que de igual manera hay que tomar medidas perentorias porque hay cáncer generado por radiaciones ionizantes, por rayos X, por rayos gama, pero también por cáncer ocasionado en el proceso de atención de la salud porque hay personas como los radiólogos que son profesionales expuestos a ese tipo de radiaciones.

“Tenemos cáncer generado por cuarzo en la minería de materiales pétreos o de explotación de canteras y que todavía no intervenimos suficientemente, entonces yo creo que hay una historia particular alrededor de cada exposición. Por ejemplo el estar en riesgo por el contacto con sustancias químicas es un asunto perfectamente identificable y medible porque es posible medir las concentraciones de vapores, de humo, de gases y de sustancias químicas que podríamos estar llevando a una tabla para mirar si dichas concentraciones están por encima o por debajo de los límites permisibles y con eso tomar medidas de prevención y poder hacer prevención”, comentó el profesional de la salud.

A propósito de la legislación que regula todos esos problemas de contaminación y exposición, el facultativo señaló que infortunadamente se avanza a un paso muy lento porque la legislación camina mucho más lento que la producción científica, tema para nada nuevo, porque casi siempre, expresó, ha sido así.

Sobre el particular, Restrepo manifestó que para convencer al legislador o a las autoridades, se necesitan demasiadas evidencias y muchos estudios con el fin de hacer entender que hay que hacer regulaciones cada vez más estrictas en materia de las exposiciones laborales. Reconoció que en donde hay un caminar más ágil es en temas como la exposición a radiaciones ionizantes y a algunas sustancias químicas, pero hay lentitud, apuntó, en otras exposiciones industriales que igualmente generan cáncer.

En el medio colombiano, el cáncer de pulmón ocupa el primer lugar, seguido por el cáncer ligado a radiaciones ionizantes como el de piel que también se da por radiaciones solares y UV. Está también en ese ítem el cáncer ligado a fuentes radioactivas. En tercera instancia está el cáncer de todas las personas expuestas a muchas actividades económicas hechas al aire libre y por último está otro tipo de cáncer ligado más a exposiciones ocultas como la de sílice, el cuarzo y el asbesto.

En materia laboral hay temas axiomáticos toda vez que hay personas que terminan en un hospital o en el camposanto como consecuencia de su trabajo y los altos niveles de exposición, empero los tribunales demoran en sus laudos y las demandas por este tipo de deceso no prosperan o se toman un buen tiempo. Sobre el particular el médico Jorge Oswaldo Restrepo Villa, conceptuó que en ese aspecto hacen convergencia tres razones, la primera tiene que ver con la conciencia sobre el riego ocupacional que para el capítulo Colombia sigue siendo muy primaria y eso se ve cuando se ve que hacen los demás en otras partes del planeta como los países desarrollados que manejan un nivel de conocimiento y responsabilidad mucho más alto. Una segunda razón encaja en la miopía porque las pérdidas generadas por riesgos laborales como cáncer, las demandas que hay detrás de las consecuencias de la enfermedad y la pérdida en productividad por efecto de ese tipo enfermedades tuvieron que haber cambiado la conciencia de un empresario cuando sabe que al interior de su organización hay factores generadores de cáncer.

Un tercer asunto es el pobre desarrollo estadístico porque de haber un óptimo trabajo en estadística, sería mucho más fácil y más rápido demostrar lo que viene pasando y no esperar los grandes estudios o investigaciones traídas de otras latitudes para que digan que puede pasar cuando se expone a una persona a factores causantes de cáncer.

La globalización tiene impactos en salubridad

En la plática el tema obligado de la internacionalización de los mercados no quedó por fuera de las causas o reactores de enfermedades que causan pérdidas, pero más que eso fallecimientos a edad temprana o sufrimiento en las familias.

En este punto el análisis tiene todo el asidero porque en un mundo comercial cada vez más dinámico y exigente hay que apelar a un sinnúmero de prácticas, algunas poco ortodoxas, que pueden influir de manera adversa en la salud humana. La falta de ética en algunos procesos industriales es algo probable, dijo, porque el mundo es complejo y cada cultura tiene sus principios concebidos de una manera u otra, aspecto que impacta la salud.

El muy distinguido galeno apuntó que la globalización tiene efectos positivos, pero igual sus aspectos negativos. Indicó que un punto negativo es el poder esconder información y traslapar datos que pueden ser perjudiciales para la toma de decisiones y así poder mantener vigentes ciertos procesos productivos sin ser intervenidos.

“La misma globalización de los mercados se va a encargar de demostrar que frente a evidencias de información venidas de procesos de investigación muy bien desarrollados, de tipo analítico y experimental, nos puede arrojar suficiente evidencia para tomar decisiones oportunamente y así evitar exposiciones”, enfatizó el reconocido hombre de la medicina y la investigación.

Un lío paralelo está en el precario manejo de alimentos extraídos de zonas volcánicas en donde hay presencia de nitrosaminas, partículas o compuestos químicos que suelen ser carcinogénicos y responsables en gran medida del cáncer de colon y estómago.

Para el profesional hay otros riesgos y están plasmados en la nanotecnología que se define como el estudio de cosas muy pequeñas y que pueden usarse en otros campos de la ciencia. La nanotecnología hace parte de ese reino interesante de los átomos y las nanoestructuras. Es muy nueva y por ello se considera en la comunidad científica que hay tanto detrás de esta ciencia que no es predecible que puede resultar con ella. El tema inclusive se presta para la especulación, las conjeturas y las lecturas apocalípticas porque algunos estiman que con esta neófita ciencia es posible producir desde piedras preciosas y alimentos, pero igual creen que con ella puede venir el acabose de la raza humana en manos de nanorobots de fácil replicación.

El médico dijo que el mundo camina hacia los nano-materiales y hacia el uso de estos, aspecto que conlleva a enormes riesgos porque primero hay contacto con ellos tal y como pasa con las nitrosaminas para luego hacer la pregunta sobre si hay con ello un efecto adverso que implique una enfermedad a futuro, tema que ha sido la historia de la evolución del surgimiento de las enfermedades laborales porque primero el ser humano se expuso sin saber que venía y luego vinieron las consecuencias, argumento que demuestra que la humanidad ha aprendido a partir de los efectos adversos.

Glifosato, un químico que sí produce cáncer

El tema y las preguntas que están en furor actualmente son ¿qué tan conveniente es el uso de glifosato y qué impacto puede tener sobre la salud de las personas que están expuestas al controvertido químico?

Ante este interrogante, Restrepo Villa dijo que cualquier exposición a una sustancia química tiene un potencial daño. Añadió que hay estudios universales que dicen y que han llevado a que la institución mundial de referencia en el manejo de cáncer, IARC, y sobre todo el cáncer generado por sustancias químicas, digan claramente que hay evidencias relacionadas con producción de cáncer.

“Las casas productoras de glifosato hoy en el mundo entero enfrentan demandas gigantes porque ha habido cáncer relacionado con exposición al glifosato. El hecho de que en Colombia no tengamos investigación exhaustiva, de largo plazo y de observar que ha pasado con los campesinos que venían usando esta sustancia para controlar malezas en sus cultivos, no quiere decir que en nuestro medio no haya cáncer, simplemente no contamos con los estudios suficientes para demostrarlo, pero ahí vale la pena recordar que existe un principio conocido como el principio de la precaución. Si hay sospechas de que el glifosato ha estado ocasionando cáncer en otras latitudes del mundo, porque pensar que en Colombia no lo pueda producir”, razonó Restrepo Villa.

En ese orden de ideas el principio de precaución lleva a la ciencia médica y a las autoridades de salud a actuar antes de que haya evidencia con casos de cáncer relacionados con glifosato en el país. Allí, dijo, es válido esgrimir dos principios, el principio primero de la precaución y el de la prevención pues más vale prevenir que tener que lamentar posteriormente casos evidentes en el medio nacional.

Si bien hoy se habla de glifosato los interrogantes que deben hacerse es ¿cuántos productos químicos hay actualmente en el medio colombiano? y de estos ¿cuántos son utilizados como fungicidas o herbicidas y que cantidades son usadas para erradicar o controlar diferentes agentes agresores de los cultivos?

A instancia de las preguntas, Restrepo Villa testificó que hace veinte años todo ese manejo de químicos se hacía sin ninguna clasificación, hoy reconoció que esos agentes por lo menos están especificados con lo cual una personas puede averiguar sobre qué clase de riesgos está asumiendo.

“No nos digamos mentiras, nosotros en nuestro medio no hacemos investigación analítica que nos lleve a concluir cuales han sido los efectos reales a la exposición a todas esas sustancias químicas utilizadas en el pasado y qué consecuencias tuvieron así como quiénes y cuántos murieron por el efecto de enfermedades generadas por dichas exposiciones. No podemos saberlo, ya no lo supimos, pero los principios de precaución y prevención son hoy más elocuentes que seguir arriesgándonos al uso indiscriminado de sustancias químicas”, dijo el excelentísimo médico.

El uso de químicos podría estar propiciando enfermedades catalogadas como emergentes, algunas de las cuales entra en la clasificación de raras, huérfanas o indeterminadas pues el mundo cada vez reconoce más enfermedades relacionadas con exposiciones producidas en el pasado y que ahora con estudios controlados, analíticos y bien conducidos han demostrado que han parado en enfermedades que hoy tienen nombre y que están catalogadas, identificadas y diagnosticadas.

Cambio climático marca el regreso de los virus

El médico cirujano de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magister en Epidemiología, Jorge Oswaldo Restrepo Villa, declaró en este medio que los nuevos entornos, alterados por el cambio climático y el efecto invernadero pueden traer de regreso virus y enfermedades que fueron letales siglos atrás pues hay mutaciones y resistencias que hacen prever que las que se fueron pueden estar retornando.

Expuso que al ser la tierra un organismo vivo pues no en vano en un puñado de tierra hay millones de agentes vivos lo que ratifica que la tierra es viva y que ha venido evolucionando y en ese proceso la ciencia ha encontrado factores beneficiadores para el ser humano, para la vida humana, pero igual se han encontrado factores agresores para la humanidad.

Especificó que al ser el cambio climático una realidad presente que viene en términos de contaminación, de agotamiento de la capa de ozono, de mayor exposición a luz ultravioleta y a radiaciones electromagnéticas que tendrán consecuencias sobre la salud humana y que es inevitable. Por ello es determinante cuidar el medio ambiente desterrando factores de contaminación en el mundo pues de lo contrario, consideró el profesional, la especie humana estará condenada o destinada a fallecer de la faz de la tierra lo cual quedó demostrado que el mundo cobró revancha por lo hecho en pocos años, solo que se llevó varias especies vivas.

Un riesgo latente es por ejemplo la peste bubónica o peste negra que si bien no registra como pandemia, aún está por ahí, furtiva, agazapada y esperando reactivarse porque el mismo hombre está propiciando su terrible aparición con prácticas indeseables de hacer industria, de contaminar y de generar resistencia y nuevas características.

“Muchas de las pestes de las que habla la Biblia en tiempos antiguos hoy las vemos resucitar, nosotros pensábamos que el sarampión estaba erradicado y está de regreso, pensamos que la tuberculosis había quedado en la historia y ya hizo su nueva aparición con epidemias. Hay que decir que las enfermedades, como el mundo evoluciona puede redundar en picos altos de las pestes y de muchas de las epidemias que otrora conoció el ser humano”, sostuvo Restrepo Villa.

En su lectura sobre pandemias y probabilidades, el experto fue tajante pues consideró que la humanidad y la ciencia han tenido cierto desdén con esas posibilidades, asunto que hace parte de la evolución de la especie, pero que con la indiferencia puede salir supremamente caro porque los virus, vectores de la muerte, no le dan espera absolutamente a nadie y cuando éstos llegan ni las billeteras o chequeras más nutridas sirven de antídoto.

 

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