Sábado, 13 Enero 2018 01:41

Panorama de inversión podría cambiar después de elecciones: Acolfa

Los autopartistas aseguran que el 2018 está lleno de incertidumbre y creen que la dinámica económica no será distinta a la de 2017 porque hay preguntas, desconfianza y poco espacio para crecer.

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Los empresarios del sector de autopartes expresaron su preocupación por lo que puede ser la réplica de un año para el olvido toda vez que los saldos de 2017 fueron en rojo y lejos de una recuperación inmediata. La entrada de 2018 hace suponer que habrá un primer semestre complicado y muy difícil por todo el entorno electoral y los acertijos que este genera porque muchos están a la espera de saber quién gana las elecciones para tomar decisiones.

El Vicepresidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes, Acolfa, Alberto Macías, le dijo a Diariolaeconomia.com, que las decisiones pueden redundar en la salida de empresarios de Colombia, situación que invita a los candidatos presidenciales a ser muy precisos en sus propuestas porque nadie que le haya apostado al país con una inversión quiere que le cambien las reglas de juego o lo dejen inmerso en la incertidumbre.

Macías considera que por lo incierto del primer semestre de 2018, las cosas no pintan de la mejor manera y en el segundo semestre, dependiendo de quién sea elegido como presidente de Colombia, marcará una pauta y ahí vienen dos riesgos expresados en la izquierda y en la derecha porque de allí vendrá una lectura así como una decisión de las empresas. En síntesis 2018 tendrá como común denominador un primer semestre de incertidumbre y un segundo periodo en el que se deben adecuar las condiciones una vez los nacionales definan quien regirá el país por los próximos cuatro años.

Depende de lo que pase en las elecciones, aseguró, unos dirán me voy y otros quizás digan me quedo, eso exactamente, expresó, es lo que sin duda va a pasar, asunto serio porque pone un manto de dudas y de expectativa si se tiene en cuenta que no hay certeza de qué puede pasar con las empresas grandes o con las multinacionales pues puede suceder que frenen la inversión o sencillamente salgan del país, contextos para nada deseables.

“Los candidatos tienen que ser muy claros y sinceros, pero si se dedican al populismo como ya se observa, muy seguramente al país se le complicará la situación. Aquí hay que ser muy claro y cualquiera de los candidatos que sea elegido democráticamente debe mantener el empleo, el valor agregado y proteger la industria porque de lo contrario el país se desencuaderna”, apuntó.

Espinoso 2017

El Vicepresidente de Acolfa aseguró que el 2017 fue un año difícil en toda la economía y en todos los sectores ya que para la industria automotriz y la de autopartes la caída estuvo rondando el 16 por ciento lo cual resultó complicado al término del ejercicio y haciendo que todo se agudizara con el tema de la tasa de cambio que subió y encareció los costos y las importaciones.

El asunto, preocupantemente, no se quedó con los inconvenientes en Colombia sino que traspasó fronteras en vista que resultó muy difícil conquistar los mercados internacionales, básicamente en autopartes por cuanto cada parte es muy específica para un vehículo y comentó que si un proveedor no desarrolla partes para un vehículo, será mucho más complicado vender.

“El desarrollo depende también del cliente porque de nada sirve tener una empresa altamente calificada, que cumple con todos los requisitos y con todos los estándares de calidad si esos desarrollos no cuentan con los volúmenes que generalmente demanda el mercado. Aquí hay que tener en cuenta que el volumen está atado al precio lo cual complica más el escenario”, declaró el señor Macías.

Actualmente, expuso, la industria de autopartes está buscando mercados y la especialización está en línea con las ensambladoras el país, es decir que se venden autopartes para vehículos Chevrolet, Renault e Hino ensamblados en Colombia, luego el modelo de negocio, aclaró, consiste en buscar otros mercados y otros modelos razón por la cual dentro del plan de acción de Acolfa se busca que los fabricantes se certifiquen en referencias europeas, es decir en certificaciones de calidad para vehículos de ese continente con lo cual hay opción de ampliar mercados.

Según Acolfa en Colombia hay en promedio unas cincuenta marcas de vehículos, aclarando que hay unas que entran y salen como es el caso de algunas casas chinas que llegaron, pero no dieron la talla y debieron partir. Según el gremio otros se mantienen y siguen en el exigente mercado colombiano.

“Hay una tendencia global que es la que va a depurar el mercado y son los nuevos vehículos eléctricos que usan energías mucho más limpias y eficientes. Aún hay carros que funcionan con combustibles líquidos provenientes del petróleo, pero lo único cierto es que las grandes marcas a nivel mundial ya tienen su plan estratégico a 2020 y 2021 y es la producción de vehículos eléctricos lo cual podría ser el comienzo del fin de la era del petróleo porque hay compromisos internacionales de reducir el calentamiento global y bajar el consumo de energías no renovables, es decir que veremos otro tipo de tecnologías”, anotó Alberto Macías.

Cabe anotar que en 2017 Colombia vendió aproximadamente 240.000 vehículos sin contar las motocicletas, pero según los registros del gobierno, las unidades comercializadas representan un decrecimiento frente a 2016 cuando fueron vendidos más de 250.000 coches.

Para este año el optimismo es bastante moderado toda vez que 2018 tendrá elecciones y mundial de futbol en donde la gente se distrae o decide aplazar las compras porque de todas maneras la incertidumbre entra a jugar un papel importante en la decisión de los colombianos a la hora de adquirir bienes o servicios por lo que la industria prevé un primer semestre muy complicado.

Al gobierno se le fue la mano con la tributaria

A juicio de Acolfa, la economía se vino a pique porque la gente no pudo asimilar la nueva carga impositiva porque con el IVA del 19 por ciento el público perdió la confianza y al final del día el gran castigado con la famosa reforma fue el consumidor colombiano porque la nueva tarifa de IVA fue la causa del terrible decrecimiento económico en 2017 porque impactó a prácticamente a todos los sectores, al comprador y a las empresas.

En el caso del sector automotor, paradójicamente la medida le dio la mano a unos grandes comercializadores. La industria, especificó Macías, se verá compensada con la reducción en los aranceles con lo cual ganarán las empresas porque si bien pagan el 19 por ciento de IVA, igual remunerarán menos tarifa de importación porque anualmente el arancel baja de acuerdo a las negociaciones de los TLC que para el caso del acuerdo con Estados Unidos tendrá desgravación total al cumplirse los diez años de la rúbrica del tratado.

“Los importadores de vehículos tienen con esto una merma que tienen que aprovechar y es la reducción del arancel que ojalá se la trasladen al consumidor para poder equiparar o compensar ese IVA que estamos pagando. Además la idea de un acuerdo comercial es poder adquirir bienes a un menor precio, de lo contrario sería un contrasentido”, manifestó el vicepresidente de Acolfa.

La situación con los TLC es compleja porque se torna en una permanente amenaza para las ensambladoras y por ello Colmotores está pensando en la posibilidad de utilizar una figura que consiste en la desgravación de los insumos para importar como lo viene haciendo Sofasa, igual la japonesa Hino está analizando esa posibilidad para poder competir.

Macías dejó claro que Colombia da unos beneficios y apuntan a que todo lo que las firmas quieran importar es con cero y el IVA de hecho deben asumirlo, lo cual muestra que hay una guerra global total.

De todas maneras la situación deja ver que las ensambladoras están haciendo hasta lo imposible por mantenerse en un mercado al que le apostaron y en el que creyeron, pero como bien dice Acolfa, el riesgo es el volumen y es por ello que Colmotores lanzará un nuevo vehículo que resultará más económico, decisión que le permitirá reducir sus plataformas tal y como lo hizo Sofasa que hoy cuenta con una sola plataforma lo cual le permite competir con economía de escala lo cual conlleva a más eficiencia, menor inventario y menos costos.

Hay que estar atentos con las tendencias geopolíticas

Un punto que debe tener muy en cuenta Colombia es la situación geopolítica y todo lo que tiene que ver con la tendencia en el manejo de las economías porque el Brexit y los anuncios del Presidente, Donald Trump, de alguna manera encienden las alarmas porque Estados Unidos ya se dio cuenta el efecto que tiene en el empleo la reducción de los mercados y de las mismas ventas.

A criterio de Macías, el péndulo se está regresando porque el modelo global de apertura económica está agotándose, lo cual invita a muchos países a renovar porque la economía es dinámica y cíclica.

“Cuando digo que el péndulo se está devolviendo es porque los países se han visto afectados, sobre todo, aquellas economías emergentes como la nuestra cuando no se produce, entonces el valor agregado se adelgaza y va disminuyendo el mercado laboral, motivo que incentivó al Presidente Trump a mantener ese valor añadido y el empleo porque ellos se vieron afectados con la manufactura de las empresas americanas en China, factor que golpeó el empleo y por consiguiente el consumo de los hogares. Igual debe pasar en Colombia y en otras economías emergentes, pero con Estados Unidos y otras naciones el asunto es que están recuperando su nivel de producción y de inversión, lo que explica el accionar del mandatario estadounidense que puso como condición a los fabricantes de vehículos que todo automóvil que llegue importado, sin interesar que sea una firma americana, debe pagar un arancel del 25 o el 35 por ciento”, expuso.

Si bien América Latina debería adoptar ese tipo de medidas, Macías afirmó que por ejemplo Brasil es una economía que sigue siendo relativamente cerrada, pero que al ver agotado su consumo y agotada su demanda, decidieron renovar, mirar opciones e invertir porque General Motors anunció una inversión de gran tamaño para convertirse en un polo exportador desde este gigante de Suramérica y así recuperar el nivel de producción y el empleo.

Una fórmula inteligente sería aplicar la política económica de Estados Unidos en donde bajaron la carga impositiva y Colombia debe caminar hacia allá porque las medidas de Trump bajaron los costos de fabricación, reactivando sectores deprimidos e incentivando la productividad y la contratación de mano de obra.

Sobre los TLC, Acolfa manifestó que están pendientes acuerdos con China, India y el de cooperación económica con Japón, pero precisó que hay un decreto ley adelantado en el Congreso el cual exige que el ejecutivo presente un análisis de los tratados de libre comercio en vigor lo cual le dará una pauta al próximo gobierno para seguir con los convenios de comercio o si estos se dejan de lado. En ese sentido salta a la vista que la balanza comercial con los socios es totalmente deficitaria pese a que hay sectores ganadores.

“Lo cierto es que los TLC no han sido favorables para Colombia y el gobierno que llegue tiene que mirar el tema con lupa, además porque hay una tibia tendencia de revaluación que podría darle la estocada al país porque con un dólar barato el país se inunda de productos extranjeros en menoscabo de la producción nacional. Igual hay que estar muy al tanto del petróleo que es el que marca la pauta de la tasa de cambio, porque si sigue creciendo el asunto se complica”, dijo Macías.

Finalmente el señor Vicepresidente de Acolfa invitó al nuevo gobierno a mirar al sector agropecuario y a la ruralidad en general con mayor prospectiva y con visión de futuro porque el país firmó los TLC pensando en el campo sobre el argumento que Colombia es la despensa del mundo, pero los resultados no se han visto.

El nuevo gobierno debe tener claro el manejo que debe tener la economía y hacer los correctivos con urgencia porque una nación saturada con impuestos en donde se perdió el ingreso, el poder de compra y la calidad de vida no puede seguir soñando o pensando en que se vive en la Colombia Saudita o en los Emiratos colombianos porque por cavilar en eso, y por descuidar el agro, la factura de la Enfermedad Holandesa fue muy alta, la que produce desmayo y hasta punto de locura cuando se suman los 50 billones de pesos que se roban los hampones de cuello blanco, esos que reinan en el funesto olimpo de la corrupción.