Domingo, 09 Diciembre 2018 09:32

Inminente renegociación de TLC con E.U pone a China como una opción: Exministro

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Una de las conclusiones es que Colombia está perdiendo oportunidades en un mercado que promete y permite crecer en producto exportado así como en inversión. OMC está amenazada.

En medio de la guerra comercial en la que están enfrascados Estados Unidos y China, hay voces en Colombia que invitan a mirar hacia el oriente porque muy seguramente llegará una revisión del tratado de libre comercio con Estados Unidos que obligará a contemplar opciones favorables y con prospectiva.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el exministro de Comercio, Carlos Ronderos, aseguró que Colombia no puede seguir dándole largas a una negociación comercial directa con China por cuanto está de por medio el crecimiento económico y el progreso si es factible rubricar un convenio comercial adecuado y que no exponga a los sectores más sensibles.

El presidente de la Cámara de Comercio Colombo-China, anotó que tanto Chile como Perú han hecho acuerdos de comercio con China sin contar con otros instrumentos de vinculación de esos países de la región con Asia y el Pacífico en general toda vez que han sido negociadores en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, TPP, y en otros procesos de integración en los cuales Colombia, de manera equivocada, no ha participado.

“Contrario a lo que cree todo el mundo en el sentido que no es bueno hacer un acuerdo con China porque ello traería un déficit comercial, lo cierto es que mientras Colombia reporta un déficit que toca los 4.000 o 5.000 millones de dólares anuales los otros países de la región han abierto ese mercado en donde hay más oportunidad por tratarse de un destino de comercio supremamente grande, no en vano de 1.300 millones de consumidores potenciales”, afirmó el señor Ronderos.

Agregó que hay tres iniciativas en China que muy seguramente van a cambiar radicalmente todo el proceso de comercio con el gigante asiático. El primero, dijo, es el plan ambicioso en infraestructura al amparo de la ruta de la seda interoceánica, pero recalcó que en medio del boom chino, Colombia no ha legitimado acuerdos como si lo hicieron Chile, Costa Rica y Perú que suscribieron ese protocolo que van a participar de ese programa archimillonario en infraestructura.

Para dar una dimensión del proyecto, China busca un tren que una los océanos Atlántico y Pacífico a través de Brasil y Perú, lo que demuestra, aseveró el ex ministro, que hay serias intenciones en China de afianzarse como el socio comercial más importante de América Latina.

Ronderos anotó que otra iniciativa tiene que ver con rondas de importación en donde las empresas chinas van a comprar gracias a un subsidio del gobierno para aumentar las compras en el exterior. Este año en la Feria de Shanghái a la que asistieron los países latinoamericanos, Colombia brilló por su ausencia ya que no tuvo muestra ni presencia en un pabellón en donde estaban los compradores chinos viendo la oferta del mundo durante tres días. En noviembre de 2019, existe la posibilidad de que Colombia mire hacia el futuro económico porque la feria abrirá de nuevo sus puertas para quienes le quieran vender bienes y servicios a China.

El otro punto tiene que ver con un acuerdo de desarrollo tecnológico para que en 2025 los niveles de tecnología sean los más elevados en el planeta y allí Colombia puede encontrar grandes soluciones porque requiere de mucha transferencia de tecnología.

“Lamentablemente no vamos en la dirección correcta porque no participamos en nada que catapulte comercialmente al país y para colmo de males estamos manejando nuestro comercio con China a punta de medidas anti dumping y de discursos poco consecuentes y como resultado de todo eso no tenemos un mecanismo que nos permita contar con un verdadero control del contrabando y no tenemos un acuerdo que nos permita tener un mayor acceso al mercado de China con lo que estamos perdiendo unas inmensas oportunidades”, expuso Ronderos.

En momentos en que la globalización sigue su raudo curso, hay países como Chile que tienen un comercio totalmente balanceado por cuanto el 30 por ciento lo adelanta con Estados Unidos, otro 30 por ciento con América Latina y también 30 por ciento con Asia. El tema es totalmente contrario al de Colombia en donde hay una gran dependencia del mercado norteamericano lo que invita a diversificar más teniendo en cuenta que ya hay una medida arancelaria en Estados Unidos para el acero y el aluminio en detrimento de las exportaciones colombianas.

Explicó que el país no puede pasar por alto que ya tuvo lugar la renegociación del TLC entre México y Estados Unidos, país que ya anunció que vendrá la revisión y renegociación de los otros tratados comerciales lo cual incluye el de Colombia que no sería un acuerdo favorable, razón más que poderosa para poner la mirada en Asia-Pacífico que es el bloque con mayor crecimiento en el mundo, en donde mayormente crecen las importaciones.

Aseveró el exministro que la renegociación del TLC de Colombia con Estados Unidos no hace prever nada bueno y por ello invitó a poner a funcionar el sentido común porque si bien no se trata de abandonar el mercado americano, lo que si hay que hacer como país y como productores es tener una visión más amplia porque para nadie es un secreto que las grandes oportunidades están en el Pacífico en donde la dinámica es visible.

Teniendo en cuenta que los chinos quieren hacer inversiones en Colombia en varios sectores, Ronderos estimó conveniente impulsar un acuerdo de protección de inversiones que brinde mucha seguridad porque una cosa si hay que analizar y es la forma como hacen negocios los chinos, aspecto que muestra una brecha cultural enorme, pero que no ha recibido el tratamiento debido para tratar de canalizar esos capitales que son por demás generosos y con mirada futurista.

“En Colombia no hemos mirado al Pacífico de manera ingenua e increíble porque en ese país se produce todo y producen todos. Hay quizás una posición un poco terca de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, que siente que China es una amenaza por lo que adoptó una actitud similar a la que en su momento le aplicó a Corea cuando negoció el TLC con nosotros y en donde al final del día no pasó mayor cosa, la verdad ningún acuerdo debería asustar a nadie”, dijo.

A criterio del exministro, Colombia no ha sabido aprovechar los mecanismos de comercio y en el caso de China, aclaró, nadie está hablando de abrir los mercados, tan solo se habla de alcances parciales porque nadie pretende, explicó, que la industria textil se abra totalmente a los chinos porque jamás se busca entregar los sectores vulnerables que son por lo general generadores de empleo, riqueza y desarrollo.

“Lo cierto es que los tratados de libre comercio no son tan preocupantes como algunos sugieren, lo que pasa es que, como dicen los enemigos de los TLC, no los hemos invadido pues con Estados Unidos la Gran discusión fueron los cuartos traseros de pollo y lo cierto es que nunca llegaron y jamás se atentó contra la industria y en la negociación con Europa la angustia sectorial fue por los lácteos y tampoco ha pasado mayor cosa con esos productos, es decir que a un lado quedaron las amenazas y el pavor, como en su momento pasó con Corea y la industria automotriz, en vista que muchos pensaron que el carro coreano iba a acabar con el coche colombiano y después de tres años el 50 por ciento del mercado sigue siendo de las ensambladoras nacionales o de inversión extranjera”, especificó.

Un inconveniente no menor es el diferendo comercial entre China y Estados Unidos que hace pensar en un cambio en la política arancelaria del mundo que al hacer convergencia con el Brexit, le pone talanqueras a la globalización de la economía. En opinión de Ronderos, la Organización Mundial del Comercio, OMC, está amenazada como institución y como órgano de solución de controversias, luego con una OMC amenazada y con un proveedor del mundo saturado de aranceles, la situación, vista por el experto, conllevará a castigar la eficiencia porque no se va a producir lo que sea más eficiente en el mundo sino lo que esté más protegido lo cual es un mecanismo de introducir ineficiencias en las economías lo cual va a tener un enorme costo.

El exministro de Comercio precisó que en aras de una buena globalización y una desgravación arancelaria, tampoco se trata de abrir todo porque hay que proteger la producción agropecuaria y propender por el suministro nacional de alimentos en cualquier eventualidad, lo que hace que abrir el país demande prudencia, pero recalcó que poner barreras al comercio, no le hace bien a la economía mundial.

Hoy hay una burbuja en Estados Unidos, que si estalla va a hacer mucho daño porque obviamente esos aranceles, conceptuó Ronderos, traen un efecto inmediato de ampliación de producción, pero insistió que el esquema introduce tal cantidad de ineficiencias en la economía que finalmente se reflejarán en una preocupante contracción del PIB.

Sobre Colombia en 2019, ve un país con una economía muy enredada porque el gobierno y su equipo económico no tienen un norte muy claro lo cual hace pensar que la situación seguirá siendo compleja y llena de expectativa.

La reforma tributaria, concluyó, fue el monstruo de Frankestein porque fue cortada a trozos haciendo pensar que vendrá pronto otro cambio en el estatuto tributario, otro asunto que no cae bien y que pone a pensar a los inversionistas.

Esta es una realidad entre China y Colombia, pero sin perder esa perspectiva de América Latina en donde el intercambio comercial logró multiplicarse por encima de veinte en los últimos diez años, lo cual con la imparable inversión del Gran Dragón, hacen pensar que el crecimiento será sostenible y a un ritmo acelerado. La meta es clara en China y por eso se habla de inversiones por 250.000 millones de dólares en la próxima década.

Las oportunidades están llegando de la mano de China y teniendo en cuenta la precariedad del ferrocarril en Latinoamérica es apenas obvia por ese parecido con Estados Unidos y su preferencia por el transporte por carretera, de haber un éxito con el tren, fácilmente se prevé un crecimiento de la economía regional por mejores dinamismos en sectores como la minería, la agricultura, la construcción y el turismo. Toda esa proyección hace pensar en una pronta reparación y redención de la economía de Brasil, diagnóstico que en nada se parece al del resto de la región que pasa dificultades por unas economías enfermas y con pronóstico reservado.

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