Sábado, 20 Junio 2020 01:20

Recuperación económica empezará en 2021: Analdex

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Los expertos en comercio exterior aseguran que si bien hay una oportunidad para ganar terreno y mejorar en el mercado doméstico, hay una globalización que sigue ofreciendo oportunidades.

Una síntesis al hablar con quienes saben de economía y de mercados es que el problema de desaceleración y crecimientos negativos no es hecho particular de un país sino al igual que la pandemia, un asunto internacional que tiene empresas cerradas, gente sin empleo, actividades a media marcha y mucho gasto por parte de los estados.

La Covid-19 sin duda le cambió la cara al mundo y dentro de las tendencias está precisamente la forma de hacer compras y de negociar con el planeta que sigue temblando ante los embates de una enfermedad invisible, impredecible y de alta mortalidad. Algunos dicen que estos son los costos del libre comercio que exporta de todo, incluyendo riesgos sanitarios, pero otros comentan que enfermedades como la peste negra y la norteamericana gripe española fueron expandiéndose sin fenómenos mercantiles, en fin, el debate es largo y que bueno será abordarlo en un próximo especial.

Lo que pasa en el mundo igual acontece en Colombia y por ello vendrán unas cifras relativamente malas en este segundo trimestre del año que lo afianzará, posiblemente, como el peor en muchos, pero muchos años.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, expuso que en la medida que empieza a reabrirse la economía y a dinamizarse una serie de sectores lo que se puede esperar es el inicio de la recuperación pues las cifras negativas irán quedando atrás, abriendo caminos de reactivación y mayor agilidad en los procesos de compra y venta de bienes y servicios.

Javier Díaz Molina

Para el dirigente gremial, la economía colombiana va a ir mejorando de manera paulatina, invirtiendo la situación sobre pilares de mayor confianza, menos incertidumbre y mayor esfuerzo para volver al crecimiento de la economía hacia finales de año, advirtiendo que el 2020 será un periodo de caída en donde los analistas ya evalúan cual será el valor y el porcentaje del desplome del producto interno bruto, PIB. En ese sentido el gobierno estima que el impacto podría ser del cinco por ciento, pero hay economistas que hablan de hasta un siete por ciento.

 

“Lo que se espera es que venga de todas maneras una recuperación en el año 2021, en el que se proyecta una economía mucho más fuerte y con crecimientos alrededor del cuatro por ciento. Esperemos que ese sea el panorama”, declaró el señor Díaz Molina.

 

En materia de comercio exterior, explicó, Colombia venía de una situación de dificultad porque hay que tener en cuenta que la pandemia surgió en China, país que cerró su economía, escenario que llevó a una caída del volumen del comercio mundial, situación soportada en que tanto el gigante asiático como Estados Unidos son grandes jugadores en el comercio global. El cierre del mercado chino para hacerle frente a la pandemia llevó a una caída en la demanda y en los precios de los productos básicos, un ejemplo fue el precio del petróleo que para sumar en adversidad fue un sector que entró en una guerra entre Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos que redundó en un derrumbamiento histórico de los valores de los hidrocarburos fósiles.

El asunto fue tan delicado que la situación llevó a que Colombia reportara una caída en marzo del 70 por ciento de las exportaciones petroleras, alrededor del 52 por ciento en abril y una incertidumbre en adelante que le ha pegado a las exportaciones. El único producto básico aparte del uranio que subió de precio fue el café por lo que Analdex espera que la actual cosecha cafetera pueda comercializarse en unas mejores condiciones.

 

“Es indudable que esa caída en la demanda del comercio mundial nos afectó y lo vimos en las cifras de exportación”, recalcó Díaz.

 

De cara al futuro, el Presidente de Analdex dijo que dependiendo de la recuperación y del proceso de salida de la pandemia se pueden hacer cuentas inclusive para 2022, sin embargo aclaró que la cuarentena pasó de un tiempo a otro hasta completar tres meses, inyectando incertidumbre más cuando se dice que el pico de contagio llegará hasta agosto. Así las cosas, manifestó, el aplanamiento de la curva no es calculable por los aplazamientos y las restricciones, una situación difícil porque le va quitando margen a la recuperación de la economía porque se esperaba que todo estuviera controlado en junio y así poder tener un segundo semestre en recuperación, pero pensando en agosto cuando llegue el máximo de contagio, el tiempo de recuperación es muy angosto, aplazando los mejores resultados para el próximo año.

Subrayó que los analistas han coincidido en afirmar que en 2021 habrá un crecimiento positivo que logrará afianzarse en 2022, de todas maneras insistió que el año próximo será mucho más positivo que el 2020, un periodo que quedará para el olvido.

 

Mercado interno a mejorar y exportaciones a aumentar

 

Villa de Leiva

La pandemia hizo que muchas naciones empezaran a revitalizar su mercado interno, obviamente pensando en las dificultades del mañana que pueden ser mucho más agresivas que el lóbrego presente. Muchos países, seguramente inspirados en el Brexit de Gran Bretaña y en las políticas proteccionistas de Estados Unidos, optaron por cerrar sus importaciones y atacar el mercado natural para evitar problemas de abastecimiento, que se dice van a llegar, pero también retomando una utilidad que fue de ellos y con el sueño de la internacionalización pasó a otras manos en desmedro de la producción agrícola, de las empresas históricas en el sector de pymes y en muchos sectores que fueron arrasados por el libre comercio habida cuenta que no se competía con cualquier jugador sino con países altamente competitivos, con elevados indicadores de productividad y además de ello subsidiados y amparados por sus gobiernos. Así era muy complejo pensar que en Colombia en donde aún permanecen frescas las huellas de subdesarrollo y paisajismo que inspiraron a Humboldt así como a otros que vieron en las montañas la posibilidad de El Dorado, se pudiera competir con Estados Unidos o Europa en Agricultura, eso es totalmente imposible, entre otras cosas porque hay insumos que valen más que las cosechas sin que a nadie le genere inquietud el asunto.

Sobre el tema Díaz Molina especificó que a raíz del problema con China, las cadenas globales de valor se rompieron y las mismas cadenas de aprovisionamiento y distribución con el país del Lejano Oriente igual quedaron fracturadas por lo que se habla de una desglobalización porque retomar los vínculos de valor va a tomar un buen tiempo y lo que se impone frente al contexto son las cadenas regionales de valor y ahí permite respirar con relativa calma el mercado de Estados Unidos con el que hay una afortunada cercanía geográfica.

Para el directivo el mercado interno será determinante para recuperar dinámica en la economía, pero aclaró que también el comercio internacional, particularmente las exportaciones, deberían jugar como un jalonador de la recuperación de la economía. Expuso que si esas cadenas globales de valor que existían entre Estados Unidos y China se rompieron, habría que entrar en el tema de qué tan posible es que Colombia ingrese con sus productos en una cadena regional con Norteamérica que es justamente en donde el país vende las manufacturas porque los mercados de Asia y Europa son casi que exclusivamente para productos primarios, por ejemplo, petróleo, carbón, ferroníquel, banano, flores y café entre otros, pero insistió en que el producto manufacturado y con alto valor agregado tiene como destino Estados Unidos y los países de la región.

La clave de reactivación y crecimiento económico es aprovechando un mercado amigo y conocido en donde inclusive han encontrado respuesta países de Centroamérica y otros de Suramérica como Perú. Aparte de las exportaciones, señaló el Presidente de Analdex, está la inversión extranjera y la localización de plantas puesto que algunas empresas que fabricaban en Asia estarían considerando trasladar sus factorías a América Latina y en ese sentido Colombia estaría gestando las mayores opciones por su posición geográfica, por su mano de obra y por la solidez de su democracia entre otros ítems.

Fotos Pixabay

“Creo que tenemos que apostarle a eso, Colombia ha estado trabajando y busca consolidarse como un centro de redistribución de mercancías y allí cabe la posibilidad de que el país juegue un papel activo y compita con países como Panamá en esa estrategia de ser un centro de redistribución de productos aquí en la región. Algo vemos con la experiencia de Cartagena que avanza con su centro de distribución logística internacional y precisamente hay que explorar las posibilidades de replicar esas iniciativas en ciudades como Bogotá vía aérea y no marítimo porque en la nueva normalidad son visibles los nuevos canales de comercio electrónico y allí el complemento a un comercio que parta desde lo digital sería el aeropuerto internacional El Dorado, una terminal con uno de los volúmenes más grandes en movimiento de carga lo cual sería parte de la estrategia, pero lo cierto es que hay que facilitar todos esos procesos para que sean fáciles y ágiles en términos de costos y de tiempos”, precisó Díaz Molina.

 

Para darle posibilidades a un comercio más moderno, Analdex estimó necesario revisar con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, los temas de los trámites, los tiempos de inspección y la entrega de mercancías al destinatario porque según el gremio, para competir en comercio exterior el empresario necesita celeridad lo cual obliga a cambiar el concepto de días por horas para internar productos y allí, estimó, hay toda una tarea para convertir a Colombia en un centro de redistribución de mercancías en la región, un tema que debe abocarse en la pos-pandemia.

Agregó que todo lo aprendido en la cuarentena como el uso de las herramientas tecnológicas será determinante y en ello entra la digitalización de documentos y procesos porque tradicionalmente los trámites de comercio con la DIAN y con las entidades de control se hacían soportados en papeles y un logro grande fue precisamente entrar en la era digital porque hoy se hacen tramites vía Internet y lo que espera el empresariado es que no se vaya a retroceder para retomar papeles y sellos pues la idea es seguir en la dinámica de digitalización que permite ser más eficientes y mucho más competitivos.

La tarea en el mediano y corto plazo es optimizar el mercado interno y las exportaciones porque pese a las coyunturas, todas traen su tufillo de oportunidad y hoy, aprovechando que la gente se desarraigó del miedo por las transacciones electrónicas, vía e commerce puede sacarse el máximo de provecho con los canales modernos de comercio.

 

Un apoyo en el mercado interno para los productores colombianos suma y resulta súper vital, pero uno tiene que entender que nosotros no fabricamos todo y necesitamos también importar maquinaria, materias primas e insumos que no se producen en el país, pero que sí se utilizan para la fabricación de bienes que se pueden exportar. Bienvenido un estímulo al mercado interno y a esa opción doméstica, empero sin quedarnos ahí porque hay que sacarle jugo a todas las oportunidades que se abren también en el mercado internacional y en los nuevos canales de comercio lo cual invita a pensar en comercio electrónico, centros de redistribución y eficiencia ya que el comercio online demanda una logística muy eficaz porque el consumidor quiere tener los productos en su casa no en días sino en horas, una razón de peso para pensar en unas bodegas incógnitas, geográficamente bien ubicadas, para almacenar productos y redistribuir rápidamente y así llegarle al exigente consumidor en corto tiempo”, puntualizó Díaz.

 

La figura es importante porque si bien abría cabida para productos importados también estaría listo el espacio para los productos nacionales que pueden jugar en los mercados internacionales.

Aparte de la cercanía con Estados Unidos, un punto a favor de Colombia y sus empresas exportadoras, el país cuenta con infraestructura portuaria y de centros de distribución que pueden ser muy útiles a la hora de ganar terreno en el país del norte porque si bien hay herramientas de exportación, ahora hay que armar una logística más ambiciosa en la parte aérea y en la medida en que ello se desarrolle habrá oportunidad para seguir creciendo en comercio y asegurar futuro porque hoy es notorio que la carga en avión no va a parar y que ello acrecienta las infinitas oportunidades de mejorar los indicadores económicos.

 

Los TLC fueron injustamente satanizados

 

Foto Pixabay

Al entrar al capítulos acuerdos de libre comercio, el Presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, dijo que Colombia fue capaz de hacer la tarea para insertarse en el comercio global, pero reconoció que muchos esfuerzos se fueron quedando en la tinta porque el país omitió temas importantes en competitividad, infraestructura expresada en vías secundarias y terciarias así como en el desarrollo de sistemas productivos de mayor eficiencia para competir sin mayores traumatismos.

El gremio exportador y del comercio exterior dejó claro que si bien los TLC son firmados como un negocio de doble vía en donde las dos o más partes están interesadas en ganar, esos convenios no son responsables de la desidia ni de la falta de eficacia a la hora de ajustar al país a las nuevos retos y necesidades comerciales.

 

Aquí se ha satanizado el tema de los TLC, pero yo creo que Colombia no tenía una alternativa diferente pues cuando sus socios comerciales negocian con Estados Unidos y tienen acceso con cero por ciento de arancel, Colombia no se podía quedar atrás y tenía que igualar a Perú, Chile y buena parte de Centroamérica para llegar con manufacturas, pero con el beneficio del cero por ciento de arancel porque uno no se imagina a los peruanos, a los chilenos, a los costarricenses o a los mexicanos ingresando con productos en condiciones favorables al mercado americano y por el contrario Colombia pagando arancel, esa desventaja había que mejorarla y por ello era imposible no negociar esos tratados de libre comercio”, expuso Díaz Molina.

 

Un aspecto fundamental para no exportar en los albores del TLC fue el factor cambiario porque la revaluación se agudizó como consecuencia de la bonanza petrolera y de una Enfermedad Holandesa que llevaba a revaluar el peso colombiano, haciendo que no fuera rentable exportar manufacturas o productos agrícolas. En la lectura que hace Analdex, la situación actual es totalmente diferente y con el nivel de tasa de cambio es posible posicionar el producto colombiano en el mercado de Estados Unidos, aprovechando el rompimiento de las cadenas globales.

No negó que las oportunidades se han mostrado y señaló que en comercio internacional hay una alineación de los astros, a pesar de la situación pandémica para fructificar unos TLC que no se han capitalizado.

El dólar que hoy muestra una tasa de cambio en niveles de 3.748 pesos por dólar invita a los negocios, sin embargo para Analdex una tasa de cambio del orden de los 3.800 pesos es mucho más adecuada para la economía colombiana pues una por encima de los 4.000 pesos igual se sale de la órbita y del manejo económico para quienes importan, para las metas de inflación y para el aparato productivo en general.

 

Exportación de toros a Egipto amerita una revisión

 

Finalmente el Presidente de Analdex afirmó que el capítulo con la exportación de ganado a Egipto y que terminó en Las Palmas de Gran Canaria, España, con un escándalo por 5.000 novillos en condiciones de precariedad, algunos muertos y otros con muestras de abandono y falta de alimento, resulta desafortunado para un país que quiere dinamizar sus exportaciones.

Con este caso, dogmatizó el directivo, seguramente la empresa no tendrá problemas sino el país y hoy en los estándares internacionales no admiten ese tipo de manejo ni de equivocaciones, igual, soportó, no se permite el estar por debajo de estándares ambientales o laborales para ganar en competitividad, aquí, escribió, hay que decir hasta el cansancio que las buenas prácticas son indispensables de cara a seguir vigente y muy activo en el mercado internacional.

A criterio de Díaz, las exportaciones demandan conocimiento, profesionalismo y paciencia, pero hay negocios de oportunidad que pueden hacer daño porque en el comercio internacional los negocios son de mucho conocimiento y de largo plazo pues allí resulta importante el poner a toda prueba la cultura exportadora que es la que se tiene que desarrollar bajo estrictos parámetros técnicos y económicos ya que no se trata de exportar por exportar.

 

“Esos son asuntos que hay que revisar porque el tema de buenas prácticas agrícolas, ganaderas y de manufactura más las certificaciones son componentes esenciales para afianzar productos en los mercados internacionales y cuando se cometen errores, sencillamente se va en contravía de lo que debe hacerse al derecho. Allí no van a sancionar nada ni a nadie, pero lamentablemente el que va a quedar estigmatizado es el país y por eso insisto, esos temas hay que mirarlos con lupa para no incurrir en las mismas faltas que eventualmente podrían ponerle candado a las exportaciones colombianas y allí pagarían justos por pecadores”, concluyó el Presidente de Analdex, Javier Díaz Molina.

 

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