Domingo, 22 Mayo 2022 02:05

Acuerdos comerciales sí deben ir a revisión: ex-viceministra Claudia Uribe

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Acuerdos comerciales sí deben ir a revisión: ex-viceministra Claudia Uribe Tomada-de-PanAm-Post

La reconocida docta en temas de comercio, se mostró amiga de revisar los acuerdos porque como dicen muchos, no todo fue color de rosa.

En Colombia la petición de revisar los acuerdos comerciales ha hecho carrera en varios sectores de la economía porque muchos frentes productivos ven los convenios firmados y en pleno vigor como mecanismos desaprovechados, de lejos, mal negociados e inconvenientes.

No solamente el tema sirvió como centro de debate político y económico en las instancias legislativas o académicas. Al interior de muchos gremios y empresas ven los tratados de libre comercio como un instrumento de enorme beneficio para los productores norteamericanos o europeos, pero totalmente complejos y lejanos para los elaboradores y agricultores nacionales.

En el ámbito local se habla de quiebras y del punto final de muchas explotaciones o sectores con la importación masiva de bienes, verbigracia los lácteos y otros productos agrícolas, preocupación compartida por industrias farmacéuticas y de vario sectores de manufactura.

Algunas voces dicen que los TLC no son ni buenos ni malos, los describen como instrumentos para poder ser exitosos pero también como una opción de descalabro. Expertos han dicho que con este tipo de alianzas aumenta la pobreza y el indicador de desigualdad, todo porque se propicia un entorno para colaborar con el enriquecimiento privilegiado de las empresas multinacionales y de los conglomerados nacionales aperados con toda la estructura financiera, un ingrediente adicional que acrecienta las profundas disparidades económicas y sociales ya reportadas.

La pregunta que surge es ¿se pueden revisar esos acuerdos?, la respuesta tranquiliza a muchos empresarios y productores del sector primario, más, viniendo de toda una experta en comercio exterior, mercados y derecho.

Desde Suiza, la ex viceministra de Comercio Exterior y actualmente funcionaria de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Claudia Uribe, le dijo a Diariolaeconomia.com, que en el tema de la internacionalización de la economía, el país se creyó un cuento que le narraron sobre las maravillas del Consenso de Washington, lo que significaba ciertamente abrir las economías, el proceso en donde el consumidor iba a ser el gran ganador. En ese asunto, aseveró, el país se dejó pauperizar puesto que las economías desarrolladas, que habían logrado dar el salto en los procesos de industrialización, igual en oferta de empleo calificado y con la implementación de un proceso educativo mucho más adecuado a las nuevas industrias, fueron dejando los países en vía de desarrollo a la deriva.

De alguna manera, expuso la conocedora, a Colombia la fueron convenciendo de que participaba simplemente como proveedora de postres y decoración. Aclaró, al decir eso, el país es un exportador importante de azúcar, café, cacao y petróleo, pero nada con altos componentes de valor agregado, única y exclusivamente materias primas, esencialmente del sector minero, responsable del impacto en el clima por las emisiones y desde luego a una mayor vulnerabilidad por la excesiva extracción.

 

“Soy muy crítica del rol de los países desarrollados, también crítica de habernos comprometido a cumplir tantas obligaciones y tener tan pocos derechos. Ciertamente se hace perentorio un profundo proceso de examen de conciencia y contrición de corazón, la verdad es que debimos tomarnos un poco más de tiempo”, apuntó la exfuncionaria.

 

Al no ser extremadamente dura con reprobaciones y dejar de lado la tesis de que Colombia se quedó muy atrás en desarrollo y en la misma puesta en marcha de una economía productiva, altamente calificada, competitiva y sostenible, reconoció que hay un empresariado que le merece todo el respeto por la manera como logró fundarse y mantenerse vigente en un mercado cada vez más complejo. Saludó lo hecho por las pymes, pero igual el brío de las grandes firmas y las microempresas que aprendieron a convivir en entornos económicos y productivos muy difíciles, sin que ello esté relacionado con la competencia internacional sino con un esquema tributario altamente desestimulante, la gran respuesta al por qué no hay un mayor número de empresas en el territorio.

Subrayó que el examen de conciencia como nacionales colombianos no es solamente con el tema de comercio o con la no penetración en los mercados internacionales pues también tiene que ver con la dificultad y lo que les cuesta a las empresas mantenerse en el mercado con esa carga tributaria y la cantidad de sobrecostos asociados a la actividad productiva.

Ni qué hablar, sostuvo Claudia Uribe, de la digitalización, los procesos de innovación, y mucho menos de lo que significa tener una economía verde y sana.

 

Revisar convenios no es pecado, al contrario, un acto de contrición

 

 

La especialista indicó que, en esa evolución económica y comercial, tanto Gobierno como empresarios hicieron la tarea sin dejar de reconocer que el país puede ser un poco más reflexivo y pedir, como es apenas legítimo, la revisión de los acuerdos de libre comercio.

 

“Por qué no revisar esos tratados a los que nos comprometimos, es algo parecido a un matrimonio que se puede acabar después de hacer un juramento ante un sacerdote para honrar un pacto que se supone es para toda la vida. Si las cosas no funcionaron, si no hubo suficiente amor o por la razón que sea, uno se puede divorciar. ¿Por qué no separarnos de ciertos compromisos que realmente terminaron siendo en contra de uno? Ciertamente yo creo que uno tiene derecho a parar, igualmente a revisar y decir en un tema determinado cuales son los pros y contras. No digo que reversemos la apertura, no hablo de una cosa de esas, pero creo que los compromisos si deben revisarse, y prueba de que lo expuesto tiene asidero es que todas las negociaciones internacionales, de perfil multilateral, hoy están paradas en la Organización Mundial del Comercio, OMC, y en otros organismos, simplemente porque hay puntos de vista distintos y velocidades desiguales”, agregó la ex - viceministra de Comercio Claudia Uribe.

 

Actualmente y con todo lo que acontece en el globo, expuso la abogada, hay gente que se da cuenta que las economías hay que recuperarlas para sus nacionales, para el bienestar de los ciudadanos y no para el provecho de los exportadores de otros países, o simplemente para el confort de las grandes corporaciones. Consideró que tal y como están las cosas llegó la hora de balancear, poner la mano en el corazón, recapacitar y decir con toda honestidad realmente, qué ganó el país y qué no.

Precisamente, expresó que la revisión esos acuerdos, terminará siendo de gran utilidad porque en ese transcurso es fácil determinar que se hizo mal y por qué el país no ganó. Insistió que como en los matrimonios, los acuerdos comerciales brindan esa posibilidad, divorciarse o plantear una tregua para examinar que le conviene a Colombia como país.

 

 

En su análisis, expuso que si tuviera que volver a vivir en la época de los noventa o el inicio del nuevo milenio no dudaría en bajar la velocidad y en ser más receptiva con esa necesidad que tienen las empresas del país porque no es consecuente poner a competir factorías que caminan con muletas mientras la competencia va en carros electrónicos de avanzada y con tremendas velocidades. Dijo que en ese asunto hay que ser sencillos y humildes para abordar circunstancias complicadas que tienen que ver con los compromisos internacionales que a veces se revisan en favor de unos y no en favor de otros. El tema, subrayó, es elemental, parar, mirar y revisar.

La pandemia y sus consecuencias, el rompimiento de la cadena de suministro y por separado un conflicto que involucra a Rusia y a Ucrania generó todo tipo de sobresaltos económicos en los sistemas productivos y macroeconómicos de los países por desabastecimiento, carencia y carestía. Muchas naciones han contemplado la posibilidad de retomar actividades agrícolas y algunos científicos recomiendan fertilizar con abonos biológicos y cambiar el chip hacia una agricultura orgánica de mayor valor. Todo el tema logístico invita, en opinión de los economistas, a retomar las economías regionales y hacer todo mucho más fácil.

Sobre este punto, Claudia Uribe anotó que cada vez se convence más que lo local es verdaderamente importante. Destacó el parecido de las economías regionales en Latinoamérica y puntualmente en la Comunidad Andina. Indicó que profesa un respeto profundo por Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela que debe volver a ser un mercado importante para Colombia.

Independiente de todo, dijo la versada, es bueno examinar los acuerdos rubricados y plantear, pues como se dice en Colombia, proponer no es obligar y en esa tónica, aclaró Uribe, están los países en general lo cual incluye a las naciones desarrolladas que están inspeccionando sus esquemas de integración y de las mismas preferencias.

 

“Aquí en Suiza todos los pueblos o municipios tienen una encomiable estrategia y es compre local porque los agricultores y empresarios producen para el mercado interno y si ese movimiento se universaliza en Suiza ¿porque no en Colombia, por qué no volver a creer en lo nuestro? De manera que es necesario retomar la mirada a la Comunidad Andina, creo que la Alianza Pacífico es muy buena, sumamente interesante porque nos enseña a hablar como grandes y a comportarnos como tal, pero no somos grandes, estamos lejos de parecernos a México, solo tenemos una economía muy chica y totalmente dependiente de los hidrocarburos, de los commodities y en general de los mineroenergéticos, también de unos pocos productos agrícolas lo cual nos sitúa como un jugador de muy bajo nivel de importancia en el concierto mundial”, expuso.

 

 

El tema es tan lamentable que Colombia a la fecha no es importante para nadie. A criterio de Claudia Uribe, si el país desaparece mañana del comercio mundial, absolutamente a ningún Estado le pasa nada, de manera que lo más obvio es mirar hacia adentro y aprovechar un mercado local que aún sigue generando utilidades.

La ex ministra dijo que en Colombia, como en Macondo, pasan cosas increíbles, destacó que el país fue pionero en varios frentes, empero reconoció que igualmente tiene una particularidad y es la de flagelarse, detalle que agrava al vivir totalmente metido en discusiones de tinte político que con los extremos hacen que se pierda lo realmente fundamental porque Colombia, expresó Uribe, es un país grande que tiene la oportunidad de generar mayor empleo y de crecer en educación, pero entre reyerta y reyerta, deploró, el país termina siempre enredado.

Acentuó que Colombia no es un exportador importante porque cuenta con un mercado interno muy grande ya que tener a Bogotá, una ciudad con el mismo tamaño de Suiza, hace que los empresarios encuentren mayor facilidad en la capital, una venta doméstica que ratifica el sesgo anti-exportador que tienen los colombianos, un asunto que finalmente no es malo porque contar con un Distrito tan centralizado, hace entender que hay una cosa en el modelo de consumo nacional que explica esa manera de soslayar la opción exportadora.

Sobre este fenómeno entendible de mercado, Claudia Uribe, desestimó las declaraciones gremiales de crecimiento exportador puesto que cuando eso pasa es porque sencilla y llanamente, repunta el precio del petróleo, es decir más divisas, pero el mismo o menor volumen de la oferta exportable de valor añadido y nada que redunde en mejoría o ganancia para los colombianos.

 

Por las sanciones a Rusia no hay freno en las economías

 

 

Contrario a lo que algunos analistas señalan, las sanciones aplicadas a Rusia no frenaron la economía mundial pues Europa y Estados Unidos crecieron. Colombia igual creció a una tasa de 8,5 por ciento en el primer trimestre de 2022, posiblemente, razonó la experta, por el buen momento del petróleo, pero en síntesis, expuso, las economías están creciendo.

 

“El tema del indicador crecimiento, meta determinante de la sociedad porque involucra un aumento transcendental de los ingresos y de la calidad de vida de una sociedad, es el problema porque finalmente a los ciudadanos del común dicho ítem, el del repunte de la economía, no les sirve para nada ya que trasciende a la economía global sin que signifique una redistribución de ingreso ni quiera decir que a las personas les vaya mejor”, explicó.

 

Dijo que la situación social y económica de Colombia es apremiante porque hay un enorme desempleo, inasistencia y olvido en algunas regiones en donde el hambre campea. Así las cosas, anotó, como algunos países invocan medidas de seguridad nacional para no cumplir sus compromisos internacionales, Colombia debería tener la oportunidad de invocar su pobreza, miseria y abandono, condición no de una o dos regiones sino hoy por hoy de casi todo el país y decir, “tenemos que revisar estos compromisos”, ello mirando de manera paralela el mercado local, el vecindario y corroborar que jamás hubo un gana-gana con lo que se hizo.

Asuntos como la pandemia y las mismas guerras, dijo Claudia Uribe, generan oportunidades en donde ganan quienes las toman. Con el diferendo bélico en los Balcanes la ex viceministra vislumbró una opción para Colombia, no en cereales, oleaginosas y otros productos en donde tanto Rusia como Ucrania son grandes jugadores. El momento, dijo, era ideal para importar talento, es decir invitar al país croatas y rusos para que ayuden a modernizar la mente, para mejorar la educación y aprender mucho en innovación, igual absorber de esos pueblos conocimientos matemáticos, físicos y otros avances para dar un salto en innovación, dejando a un costado el convencimiento que Colombia es el Silicon Valley de América Latina o el segundo en el mundo, la despensa del planeta lo cual no es cierto porque el país no produce cereales, alimento básico de seres humanos y animales. Ese talento humano, en medio de la situación pudo ser aprovechado.

Claudia Uribe, exitosa mujer en el ámbito económico y jurídico dijo que sigue siendo la misma colombiana comprometida y manifestó que dentro de lo poco que puede hacer por el país, mantiene su inamovible compromiso con una región colombiana en especial, el Alto Patía Nariñense donde ayuda a sus gentes para que cuenten con un distrito de riego porque en 62 años no lo han logrado.

 

Década del noventa y año 2000, un punto de partida

 

 

Claudia Uribe es abogada oriunda de Bogotá, Colombia, y fue en 2009, Jefe de la Oficina para América Latina y el Caribe en el Centro de Comercio Internacional. También ejerció como Embajadora Plenipotenciaria de Colombia ante la Organización Mundial del Comercio en Ginebra, Suiza, cargo que ostentó con todo el reconocimiento en 2004.

Antes, en 2001 fue nombrada Viceministra de Comercio Exterior tras haber adelantado una brillante labor en la agencia promotora de las exportaciones colombianas, Proexport.

La exitosa jurista y funcionaria, se ha desempeñado de igual manera como docente en varias universidades de Colombia y Latinoamérica. En ese escenario estuvo al frente de la ilustración en las cátedras de relaciones internacionales comerciales e integración económica. En múltiples foros nacionales e internacionales ha sido conferencista invitada.

Estuvo al frente del Consejo de Comercio de Servicios en la Organización Mundial de Comercio 2005, también brilló con luz propia en 2006 al presidir el Órgano de las Políticas Comerciales de los Miembros.

Al seguir con las cuitas de su labor en momentos en que se afianzaba la cartera de comercio la ex funcionaria no ocultó su nostalgia y aseguró con mucho sentimiento que añora ese ministerio.

Expuso que cuando llegó en 2001 al ministerio de Comercio Exterior, venía de participar en el proceso de apertura económica de 1990 lo que demando un proceso de reforma institucional y una energía total en aras de que Colombia diera un salto, no solamente de la Comunidad Andina sino de un contexto demasiado local a una economía más internacional. En ese sentido consideró que Colombia se movió a dos velocidades diferentes porque el Gobierno, el equipo negociador y la base institucional, estaban mucho más preparados para entrar a la apertura del sector privado.

 

 

A criterio de la reconocida jurista y experta en temas de comercio, si bien se hicieron muchos avances desde el punto de vista de negociación, de acuerdos comerciales y de participación en foros internacionales, también es cierto que el sector privado colombiano no le caminó, no le jaló al reto y por eso hay un rezago en cuanto a los beneficios que podría haber reditado todo lo que se hizo desde el punto de vista de los convenios.

 

“Pasaron casi 20 años y tengo que decirle que realmente no ha habido un cambio sustancial en la cadena exportadora de Colombia y creo que sigue siendo una nación de materias primas, de commodities y en donde hay unos esfuerzos muy aislados en unos sectores, pero desde mi punto de vista, perdimos el staff como país”, comentó la señora Uribe.

 

Hace veinte años, concluyó la abogada, Colombia dio pasos en comercio muy importantes desde el sector privado, pero se conformó con poco. Aseveró que hay problemas y muchos rollos, pero al unísono con el concurso de todos los sectores y tribunas es posible salir adelante, es factible lograrlo porque precisamente ser colombiano es eso, enfatizó, lograr lo que nadie cree, hasta lo imposible.

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