Sábado, 12 Noviembre 2022 01:00

Fletes han bajado de precio, pero intimidan servicios navales y guerra: Analdex

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Los empresarios del comercio exterior aseguran que la inflación es el enemigo a vencer, sin embargo, dicen que el indicador se mantendrá alto por largo rato. Devaluación empobreció a Colombia.

Los tremendos problemas que generó la crisis global logística están quedando atrás, solo que hay secuelas que permanecen porque el abastecimiento sigue complicado, los precios altos reinan y la volatilidad del dólar no permite que fluyan de mejor manera los negocios. Como dice el viejo adagio el mundo salió de Guatemala para ir a Guatepeor porque con los líos bélicos en Europa Oriental, los acertijos acosan y la incertidumbre no abandona su acolchonada poltrona.

No se puede negar que hay aspectos que han mejorado, los industriales han visto dinámica, pero lamentablemente la historia dirá que, a Colombia, la región y el mundo, la historia les privó de una oportunidad única de crecer, generar riqueza, empleo y progreso. Como si fuera el efecto de un oscuro conjuro, todos los males llegaron al tiempo, se fueron alineando los planetas y muchos sintieron los rigores de una situación difícil y sin precedente reciente.

En dialogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, afirmó que, los fletes en efecto han bajado pues están muy cerca a los niveles prepandemia, es decir tarifas de transporte marítimo de 2.500 y 3.000 dólares por contenedor, una excelente noticia si se tiene en cuenta que los costos alcanzaron los 18.000 y 20.000 dólares por container.

Dijo que, pese al retorno a esa normalidad en valores, se siguen manteniendo algunos inconvenientes en la calidad del servicio, verbigracia, frecuencias y demoras, algo muy complicado porque los buques no llegan, posiblemente un asunto que tiene que ver más con la invasión rusa a Ucrania y toda la falta de transporte en esa región.

 

“Ha habido mejoras, es cierto, pero las afectaciones siguen con cargo al contexto geopolítico y como si fuera poco, China sigue con su política de Covid cero más cuando sus autoridades anunciaran que no habrá relajación con esa iniciativa que frenó la dinámica comercial y alteró la cotidianidad de los chinos que deben vivir bajo unas duras restricciones por confinamientos, viendo así el desplome de la economía por la crisis inmobiliaria y una desaceleración agudizada por la guerra en Ucrania”, comentó el presidente de Analdex.

 

Aclaró que el precio de los fletes ha disminuido porque entraron al escenario del comercio internacional nuevos buques y contenedores, pero sostuvo que también ha influído en ese comportamiento el hecho de que el comercio empezó a fluir por efecto de la inflación, indicador que empieza a pasar su cuenta de cobro en términos de crecimiento del comercio.

Indicó que hubo cálculos en materia de dinámica comercial que no resultaron muy halagüeños porque se esperaba un crecimiento de 3.5 y hoy hay voces que hablan de un raquítico uno por ciento, algo que indudablemente tendrá efecto sobre los fletes.

 

El tema Ucrania deprime

 

 

Frente al conflicto entre Rusia y Ucrania que ha impactado con todas sus fuerzas a los países y los mercados desde su sector primario hasta la fabricación de bienes, todo por falta de materias primas, el dirigente gremial lamentó que tristemente no hay luz al final del túnel.

A criterio de Díaz Molina, la primera instancia que esperaba un conflicto de corta duración, pues pensaron que entraban a territorio ucraniano, golpeaban y salían, pero resultó que la reacción de Ucrania fue mucho más fuerte, un factor que alargó el conflicto, hoy con un tinte oscuro y en total detrimento de la economía mundial que sigue desabastecida y anhelando un arreglo pronto y cargado de sensatez.

El economista recalcó que el capítulo Rusia ha tenido afectación en muchas variables en donde las económicas no son ajenas a esa situación bélica, por cuanto hay inconvenientes con temas sensibles como la energía, los fertilizantes, alimentos y otras materias primas que tienen al globo sumamente afectado. El asunto no es menor, aseveró, porque la guerra en el oriente de Europa tiene al mundo padeciendo por falta de suministro.

Tan grave es el problema en los Balcanes, que la baja en la inflación no será tan rápida, precisamente por los serios problemas de oferta que prevalecen en todas las latitudes.

 

“Aunque el último dato de Estados Unidos empieza a ser bueno en la medida en que la inflación empieza a ceder, yo creo la normalización se va a demorar mucho más. Aquí en Colombia se plantea que el año próximo la inflación estaría por el orden del seis o siete por ciento, luego no se va a llegar al rango o meta objetiva que tiene el Banco de la República”, declaró el señor Díaz Molina.

 

El indicador esperado de inflación para el entorno local, señaló el dirigente, le pondrá palos en la rueda al desarrollo porque el fenómeno tardará en bajar mucho más de lo que se esperaba, con todos los efectos que ese asunto posee en la estructura de costos y en el golpe que representa para las clases más pobres que no tienen como paliar la situación porque los salarios se ajustan anualmente y no hay manera de aprobar aumentos parciales, luego los más vulnerables, económicamente hablando, la pasarán muy mal.

 

La devaluación empobreció aún más a los colombianos

 

 

El tema de inflación infortunadamente hace convergencia con la devaluación porque con los niveles que ha alcanzado la tasa de cambio, los nacionales ganan mucho menos y las obligaciones por el contrario crecieron, sumando a esa mixtura el reajuste hecho por el Emisor a las tasas de interés.

 

“Nos hemos empobrecido, perdimos capacidad de compra en precios menores por causa de la devaluación tan fuerte que ha tenido la moneda colombiana y eso también termina afectando el tema de inflación porque los productos importados ahora son mucho más costosos”, puntualizó el presidente de Analdex.

 

Tal y como se propuso en la ebullición plena de la crisis global logística, Colombia y los países de Latinoamérica y Norteamérica deben impulsar todo lo atinente a las cadenas regionales de valor porque se hará necesario suplir algunas demandas que pueden encontrar salida en el vecindario o en el hemisferio. Ante esta necesidad, Díaz Molina afirmó que la iniciativa es muy importante, particularmente porque los colombianos le venden sus manufacturas a Estados Unidos y a la región ya que a Europa y Asia se despachan bienes básicos.

Subrayó que en la medida que Colombia pueda meterse en ese comercio regional, hay espacio para un crecimiento de las exportaciones locales, esencialmente de manufacturas. Acentuó que, aprovechando la condición de los países de la región, unos exportadores importantes de productos básicos, puede haber perspectiva si se tiene en cuenta que con los precios de hoy han mejorado ostensiblemente sus ingresos y desde luego su capacidad de compra, algo que ha permitido repuntar con ventas en las américas, incluyendo las naciones del Caribe.

En Colombia, reiteró el presidente de Analdex, las exportaciones han crecido de manera positiva durante 2022 justo por eso, porque los países de la región que optimizaron su poder adquisitivo demandaron productos colombianos.

Como se anotó al inicio de esta nota, la situación no es la mejor por todo lo que ha pasado y sigue pasando, pero Colombia muestra unos indicadores alentadores en su comercio exterior, ya que pudo poner producto en los distintos puertos del mundo.

Díaz Molina manifestó que espera un periodo 2022 récord en exportaciones porque la mayor cifra en despachos al mercado internacional se tuvo en 2012 cuando el país facturó en todo tipo de bienes más de 60.666 millones de dólares, un guarismo que fácilmente puede superarse en esta vigencia, en buena medida por los excelentes precios del petróleo, el carbón, café y otros bienes agrícolas.

 

“Creo que este 2022 será un año récord en materia de exportaciones porque hubo ventas, pedidos y lo mejor, unas muy buenas cotizaciones, tengo confianza en que los números estarán mucho más generosos al cierre del actual periodo”, afirmó el presidente de Analdex, Javier Díaz Molina.

 

Hay productos agrícolas que están volviendo

 

Un tema innegable es que hay sectores de la geografía colombiana en donde algunos productos que habían desaparecido, están retornando, un ejemplo el algodón, la cebada, el trigo, ello sin destacar las hectáreas que ha ganado el maíz, eso porque hay entusiasmo por sembrar, cosechar y vender a buen precio.

Para Analdex, el tema de la crisis ha llevado a que algunos de los productos, hoy de regreso, tengan una buena demanda, máxime cuando el abastecimiento a nivel internacional no resultó tan bueno en los últimos meses abriendo la posibilidad o creando el margen para la producción de esos bienes.

Añadió que con el alto valor del dólar es indudable que hay una contingencia de competir con los alimentos importados, luego existe ese espacio para productos como papa, yuca, cebolla, hortalizas, frutas, frijol, aceite de palma, azúcar, carne, leche y otras obtenciones del campo colombiano, hoy en la agenda del Gobierno como objetivo de paz y reactivación económica y social.

Aclaró que, si bien en maíz hay dinámica y un trabajo juicioso en el sector, el país aún no produce la cantidad que se requiere para procesar los concentrados que demanda el país para animales de granja, aves, huevos, carne de cerdo, una situación que obliga a que Colombia importe la gramínea.

Un asunto de hoy es que esa importación de maíz se ha visto afectada, según informó Analdex, particularmente por la guerra entre Ucrania y Rusia.

 

Café, los buenos precios pueden extenderse

 

 

Desde diciembre de 2019 el precio del café en Colombia empezó a reaccionar y a dejar los lamentables 700.000 pesos que en promedio se pagaba por una carga de 125 kilos, tiempos difíciles cuando la remuneración no cubría ni siquiera los costos de producción, sin duda una caficultura en quiebra. En la fecha citada el costo llegó al millón de pesos, un precio de momento que volvió a superar la barrera del millón el 28 de febrero de 2020 cuando empezó su exponencial escalada.

Hoy la carga de café pergamino se paga a 1´962.000 pesos, una cifra muy por debajo los valores históricos que alcanzo habida cuenta los dos millones de pesos largos.

Aún hay caficultores que evocan ese 17 de noviembre de 2021 cuando el grano nacional se ubicó en 2´093.000 pesos, un valor insospechado, pero que le arregló el rato a más de uno.

El bebestible siguió raudo, el 24 de agosto de 2022 la carga de café se pagó a 2´530.000, una locura, los productores veían crecer el valor del grano, pero por clima, las cosechas no fueron abundantes.

En este momento los productores temen por una descolgada en precios, pero según Analdex, las cotizaciones seguramente seguirán en niveles aceptables ante sucesos de las últimas horas que comprometen parte de la cosecha de Brasil.

 

 

El presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, aseguró que no debe haber nerviosismo puesto que fueron reportadas unas afectaciones por heladas después de que cayera una fuerte granizada en zonas cafeteras de Brasil. Expuso que el precio en Colombia empezó a ceder porque los datos daban cuenta de una cosecha buena, pero ahora es necesario esperar la magnitud de los daños para poder calcular los precios a futuro del grano suave colombiano.

Dijo que los periodos de buenos precios son ahora más cortos que los ciclos depresivos. Explicó que, si bien han empezado a bajar las cotizaciones del café, el dólar alto ha compensado el precio interno de compra.

El análisis lleva a pensar que pasará si hay daños en Brasil, pero a ello una menor oferta de los países centroamericanos y de Colombia, una caída en cafés suaves, que le pondría presión al mercado, una razón de peso para decir que el desplome en los precios será mucho más lento.

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