Sábado, 03 Diciembre 2022 09:39

Desaceleración de 2023 llegará a Colombia con vulnerabilidades: Amcham

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Desaceleración de 2023 llegará a Colombia con vulnerabilidades: Amcham Imagen-de-kalhh-en-Pixabay

Según los conocedores, los productores y empresarios colombianos no han sacado el máximo de provecho de una negociación que es útil y esencial para crecer y mejorar la balanza comercial.

La historia dice que las relaciones entre Colombia y Estados Unidos han sido amables y se fueron afianzando en medio de la amistad desde el siglo XIX, aunque es bueno aclarar que en esos tiempos los acercamientos tenían un marcado interés, ya que hubo intervención militar en Panamá, cuando esa región sobre el Caribe aún se regía por el gobierno de Bogotá. Cabe precisar que en esa época estuvo en pleno auge el tratado Mallarino-Bidlack.

El acuerdo de amistad fue rubricado el 12 de diciembre de 1846 cuando la hoy Colombia refrendaba sus convenios como República de la Nueva Granada. Por los granadinos firmaba el comisionado conservador Manuel María Mallarino, hombre clave en el gobierno del Presidente Tomás Cipriano de Mosquera y por Estados Unidos el encargado de negocios Benjamin Bidlack quien falleciera en Bogotá en 1849.

Este acuerdo le dio grandes beneficios a ciudadanos, bienes y buques estadounidenses que usaban sin ningún problema los puertos colombianos e inclusive los fondeaderos erigidos en el istmo de Panamá. El acuerdo le dio a Estados Unidos el derecho a explotar franquicias, pero igual una serie de prerrogativas o ventajas, así como inmunidad en temas de comercio y navegación

En ese tiempo los americanos se acogieron a las leyes tributarias granadinas por lo que mercancías, manufacturas y peajes tan solo pagaban los impuestos que determinara el Estado para los neogranadinos. El acuerdo hizo énfasis en el reconocimiento de la soberanía y derecho que tenía la otrora Nueva Granada sobre el territorio.

 

 

Con todo y los favores que recibió Estados Unidos, el famoso tratado Mallarino-Bidlack fue señalado como el preámbulo de la separación de Panamá en ese fatídico 1903. Los años han mostrado momentos gratos y perturbadores a nivel binacional, como es apenas consecuente cuando hay intereses en la mitad de las inamovibles amistades. Prueba de ello fue el tratado Herrán Cass que obligó a Nueva Granada a pagar la monumental cifra de 412.394 dólares como compensación a Estados Unidos, una plata que se giró sin que se saldarán los perjuicios generados a Panamá en 1856 tras el incidente de la tajada de sandía tazada en un real que provocó unas muertes luego del asesinato del vendedor de frutas José Manuel Luna a manos del californiano Jack Oliver, un buscador de oro.

En sus inicios la región neogranadina de Panamá fue el imán que atrajo a los gobiernos y políticos estadounidenses frente al potencial que mostraba la región a futuro, ello sin dejar de lado las riquezas y comodidades que ofrecía el paraje tropical sobre el mar Caribe.

Vino luego el tratado Herrán-Hay por medio del cual Colombia otorgaba derechos, iniciativa que recibió todo tipo de criticas y ataques del Congreso nacional al tacharlos de violatorios de la soberanía nacional. Eran tiempos difíciles, los colombianos apenas respiraban con el punto final puesto en 1902 a la Guerra de los Mil Días, conflicto que estalló en 1899.

Con todo el episodio de Panamá vinieron dos décadas complejas en los inicios del siglo XX muy a nivel diplomático por lo que significaba perder una región, fruto de una estratagema del gobierno de Washington. Con todo y el rígido escenario las relaciones económicas se hacen importantes para Colombia ya que en ese periodo Estados Unidos se consolidaba como el principal mercado para productos básicos como café y banano.

En los comienzos de 1920 el Presidente Marco Fidel Suárez, abanderó una disciplina o sistema bastante llamativa, “mirar al polo o mirar al Norte”, una iniciativa para dirigir el desarrollo colombiano contemplando a la “Estrella del Norte”, una regla que perfectamente capitalizaron los exportadores de café.

La historia de las relaciones de Colombia y Estados Unidos se han construido entre sonrisas y disgustos, en la mitad de odios y amores, también entre gloria y tragedia, de la manera que haya sido, las dos naciones americanas aprendieron a convivir, potenciaron su comercio y se acompañaron en distintas facetas.

En medio de momentos aciagos propiciados por el narcotráfico estados Unidos aprobó el cuatro de diciembre de 1991, la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas, ATPA, que les llevó beneficios a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú luego de permitir tarifa cero para 6.100 partidas arancelarias.

La Cámara de Comercio Colombo Americana, Amcham, es una prestigiosa organización que desde su fundación en 1955 ha operado como conectora y articuladora entre los empresarios de Colombia y Estados Unidos. Con su amplia experiencia y vasto conocimiento, este ente cameral ha fortalecido las relaciones comerciales y la inversión, una manera de propiciar riqueza, oportunidad y progreso. Esta Cámara ha sido gestora y promotora del comercio binacional que paralelo al impulso que le da al comercio, los negocios y las inversiones, coadyuva con la exploración de nuevos mercados, pero sobre pilares de eficiencia, análisis, trabajo e información relevante.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture Pinedo, aseguró que por fortuna el 2022 fue demasiado movido, lo cual le permitió a la cámara construir una comunidad de empresas afiliadas que están trabajando conjuntamente para aportarle progreso al país.

Anotó que hay un tema trascendental que no se puede olvidar y es que cada empresa está conformada por seres humanos y cada persona, indicó, necesita de otra para generar una compañía que a su vez hacen que en cadena se pueda dar un verdadero desarrollo a nivel nacional y en ese sentido Amcham quiere contribuir a cada una de las factorías que conforman el colectivo cameral.

El año que empieza a agonizar terminó siendo retador para el hemisferio sur, Colombia, desde luego y Norteamérica, de un lado por el impacto geopolítico, pero igual por el cambio en el mapa político en Latinoamérica que de manera implícita sugiere desafíos. El 2022, aseveró María Claudia Lacouture, cerrará de manera positiva ya que tendrá un crecimiento importante porque permitió adaptar todo el proceso de recuperación después de una pandemia, pero igual cierra con expectativas habida cuenta que se prevé una desaceleración importante en la economía en 2023 que le pegará a Colombia, un tema nada menor porque el país entrará a ese proceso de contracción con incertidumbre a nivel internacional y con vulnerabilidades importantes.

 

“Parte del ejercicio es de qué manera construimos entre todos acciones que nos permitan en el 2023 trabajar mancomunadamente y generar progreso, ejercicio viable, única y exclusivamente con generación de empleo, algo que solo pueden hacer las empresas a nivel nacional y una fracción de esa dinámica para ofertar puestos de trabajo demanda viabilidad en el territorio para poder construir e incentivar el debido desarrollo en cada una de las regiones”, declaró la señora Lacouture Pinedo.

 

La tarea que deben sacar adelante los empresarios, necesita el concurso del Gobierno Nacional, todo sobre la base de la estrategia sin hacer de lado el optimismo, algo definitivo para la dirigente cameral, quien consideró el punto importante para resaltar porque mas allá de los retos y vulnerabilidades, también existen oportunidades tal y como ocurre con el sector agrícola que puede ser el que potencie las exportaciones, es decir las opciones están a la orden del día en vista que con productos agrícolas, Colombia puede arribar a mercados internacionales.


 

Amcham hizo énfasis en las exportaciones a Estados Unidos por obvias razones en donde vio que Colombia puede crecer en más de 250 por ciento sus despachos internacionales de bienes en los próximos años, solo si se hace un trabajo articulado entre sector público y privado, eso sí, gestionando sobre lo construido y si se logran acciones que involucren, no solamente micro, pequeña, mediana y gran empresa, sino ecosistemas que faciliten generar esas oportunidades.

Pese a que algunos expertos ven que Colombia no ha sacado el provecho debido de los tratados de libre comercio, Amcham asegura que Colombia ha venido creciendo en su proceso de internacionalización, pero expuso que debe entenderse que el país estuvo encerrado durante muchos años y sigue contando con varias protecciones, lo cual no le permite forjar conveniencia a nivel internacional, sin embargo, recalcó la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, se ha venido avanzando en los procesos de comercio exterior, pues hoy en día el 14 por ciento del producto interno bruto, PIB, corresponde a las exportaciones.

 

“Estamos viendo crecimiento en productos diferenciados, no somos un país que exporta solamente flores, banano y café, pero sí hay que reconocer que el acuerdo comercial le ha permitido a Colombia tener un 91 por ciento del mercado de las flores en Estados Unidos, pues de lo contrario tendríamos que solventar pagar un arancel del 6.8 por ciento que habría que pagar para aterrizar en ese destino, luego sí ha servido el TLC. No debemos olvidar que dicho convenio lo primero que establece es una permanencia entre los dos países para que los empresarios tengan continuidad en sus procesos de exportación sin costos adicionales nuevos porque cuenta con cero aranceles para llegar a Estados Unidos, algo determinante en competitividad y en la retahíla de opciones que tiempo atrás no había”, explicó la dirigente cameral.

 

Insistió que la ventaja de no pagar arancel abre puertas en sectores en donde Colombia puede ser muy competitiva y es tan cierto que hoy fácilmente se demuestra que el país puede llegar con 600 productos agrícolas a Estados Unidos, país al que lleva 200, es decir que la oferta se puede multiplicar de manera importante si se trabaja conjuntamente, si se hace gestión sobre lo construido y si el país cumple con la norma de homologación, pero haciendo ese esfuerzo requerido para avanzar con el proceso y los productos que necesita el consumidor americano.

 

En confecciones hay dinámica

 

 

Hace unos años, Colombia exportaba manufacturas en cuero y confecciones al amparo de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de drogas, ATPDEA, hoy, aclaró la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, hay asuntos que se vienen dando y que es importante precisarlos, en primer lugar, dijo, con el ATPDEA se tenía la posibilidad de exportar 5.000 partidas arancelarias a Estados Unidos, con el TLC este número asciende a 10.500, una oportunidad que se da por el acuerdo comercial, y de mantener el ATPDEA, el país seguiría con la incertidumbre sobre si habría o no renovación, algo que no le daba estabilidad al empresariado para trazar un proceso de venta a largo plazo, habría planes cortos en donde no necesariamente hubiese beneficio. Agregó que, por otro lado, todo el tema de exportaciones hace parte de la gran oportunidad de Colombia para llegar a Estados Unidos, un mercado que supera los 332 millones de compradores que pueden adquirir de Colombia productos en plástico, vidrio, aluminio, maquinaria eléctrica, cemento, manufacturas diversas, muebles y la oferta de un sector textil y de confecciones que está repuntando exponencialmente. Las probabilidades, subrayó Lacouture, se muestran igualmente para productos agrícolas como verduras y frutas, ya que en el país norteamericano demandan mango, papaya, aguacate, guanábana y plátano por citar algunos.

Las posibilidades, expresó Lacouture, siguen por el lado de maquinaria y equipo de transporte, productos químicos, componentes farmacéuticos, elementos de belleza y un listado de bienes que tienen actualmente toda la opción de llegar a Estados Unidos, eso sí con un requerimiento esencial, verbigracia, un proceso de trabajo interno de la empresa interesada en donde se establezca una estrategia de internacionalización de corto, mediano y lago plazo, no solamente con la tasa de cambio como estandarte, sino cumpliendo y rompiendo algunos obstáculos como son los temas de infraestructura.

 

“No digo que Colombia no tenga retos importantes a nivel de costo país, si los tiene, pero se puede trabajar y construir conjuntamente entre los sectores público y privado para poder generar mayores oportunidades”, acentuó la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia.

 

Quedó demostrado, por donde se le mire, que la geopolítica determina el camino de las economías, un ejemplo los impactos Covid-19, la crisis global logística y la guerra en Europa Oriental. Ante ese escenario, detalló la exministra de Comercio, Industria y Turismo, se abren paso las cadenas regionales de valor, razón por la cual las américas están llamadas a articularse, un proceso que se ha venido construyendo y en el que se ha insistido. Ejemplo de ello, aseveró, es la Alianza del Pacífico, un paradigma de consolidación que se puede dar a nivel de los cuatro países involucrados, Chile, Colombia, México y Perú para llegar a los puertos estadounidenses.

Añadió que de hecho en la Cámara Colombo Americana se adelantó un estudio en donde se establecieron oportunidades de complementación entre Colombia y México para alcanzar el mercado de Estados Unidos, también complementación Colombia-Perú y Colombia-Chile para el mismo fin.

En opinión de la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture Pinedo, Colombia tiene un acuerdo demasiado favorable o beneficioso para todos sus connacionales, pues para poder llegar a Norteamérica con el acuerdo nacional, los empresarios deben tener el 35 por ciento de acumulación entre los dos países, Estados Unidos y Colombia, el restante, detalló, puede ser de otros países, para México dicho indicador está en el 75 por ciento y solamente el 25 por ciento restante puede ser de otras latitudes, un factor que le da grandes oportunidades a Colombia para construir y trabajar al unísono con los países de la Alianza del Pacífico y otros de marcado relieve.

Las opciones, señaló la profesional en finanzas y relaciones internacionales, están a la vista, sin embargo, apuntó, parte del ejercicio es impulsar la cultura exportadora dentro de Colombia para sacar el máximo de provecho de las oportunidades.

Otro estudio de Amcham establece cuales son los productos en donde Colombia tiene ventaja comparativa revelada frente a China en Estados Unidos, se trata de 108 productos que vienen creciendo de manera interesante. En 2021, demuestra la investigación, esos bienes repuntaron por encima del 50 por ciento en promedio, es decir que hay espacio y ya muchos están trabajando con base al estudio para desembarcar con éxito en el mercado americano, alguno, de hecho, ya se instalaron y dejan ver crecimiento.

 

Colombia es atractiva para la inversión de Estados Unidos

 

 

El mundo ha dado sendas lecciones y una de ellas es producir cerca de los países de origen para evitar el caos al que llevó el rompimiento en la cadena de suministro. Los conocedores dicen que las empresas americanas miran al hemisferio sur para estudiar posibilidades de instalar plantas y abastecer la región con una mayor dinámica.

A propósito de este tema, Lacouture Pinedo señaló que hoy en día, Colombia cuenta con más de 630 empresas americanas instaladas, firmas con más de 100 años, que le siguen apostando al país, ya que llegaron para quedarse, construir y fomentar progreso. Es por ello, comentó la directiva, siempre existirá el interés de los industriales norteamericanos por hacer desarrollos en el territorio colombiano.

 

“Por supuesto que habrá nuevas oportunidades para que más empresas estadounidenses lleguen a Colombia, pero todo va a depender de la estabilidad jurídica que sientan y de la certidumbre que se dé a nivel local, obviamente mirarán la variable de rentabilidad porque solo así pueden garantizar el ofrecimiento de empleo y distribuir riqueza sobre pilares de beneficio, un contexto que necesita no solo estabilidad sino acciones que permitan construir dentro del país con la intención de crecer”, dijo Lacouture Pinedo.

 

El 2023 será de incertidumbre

 

 

Un tema superado es el de las elecciones en América Latina que definió el nuevo mapa político en la región, ahora se viene el debate y el proceso electoral en Estados Unidos que empezará por el anuncio del Presidente Biden de decidir si se presenta o no a las elecciones con miras a sostener su mandato en la Casa Blanca.

En síntesis, afirmó la exministra, por asuntos políticos y económicos, hay señales de una desaceleración y Colombia, reiteró, entra con vulnerabilidad al 2023, no solo por las implicaciones internacionales sino nacionales, un escenario que invita a gestionar y fomentar acciones para fortalecer y hacer viable el tejido empresarial para que este siga con la generación de empleo y eficiencia, algo que sabe hacer.

Los Estados Unidos han acopiado un dicho nacionalista que ha pegado y de qué manera, “América para los Americanos”, algo que debería aplicar para las tres américas, sin embargo, razonó la prestante dirigente cameral, la integración regional ha sido muy limitada, no se ha dado, pues son muchas las variables que han impedido la articulación de las tres regiones americanas, ello sobre el entendido que América arranca en Alaska y termina en la Patagonia.

Al avanzar en el tema, la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, un ejemplo de que sí se puede es la Alianza del Pacífico, una integración que viene construyéndose y fortaleciéndose desde hace varios años en vista que se han dado acciones importantes, un factor llamado a multiplicar.

Las oportunidades en la región son todas, pero es perentorio cristalizarlas para poder darle solidez a una férrea integración. Independiente de los resultados, hay personas que no han hecho plenamente la tarea, es decir, explorar y ver las capacidades para lograr poner producto en suelo estadounidense, los otros más o menos y algunos sí.

 

“Parte del ejercicio es insistir, ver oportunidades y abrir caminos para que los empresarios se den cuenta que murando al norte es viable generar desarrollo y oportunidades en un mercado que es el mayor consumidor a nivel mundial como lo es Estados Unidos”, manifestó Lacouture Pineda.

 

 

La relación entre Colombia y Estados Unidos ha sido estable desde su creación, independiente de los impactos mediáticos o la especulación, la agenda se ha mantenido en sus temáticas constantes, gracias a un trabajo conjunto y complementario entre los dos países.

Independiente de los puntos meramente políticos, existe una cercanía que les permite a las naciones generar confianza en comercio, distribución rápida y en acciones que le permita al empresario de Estados Unidos tener un producto de calidad hecho en Colombia. La experta dijo que también el empresariado americano reconoce y sabe de calidad, igualmente de ventajas competitivas, logísticas y que el colombiano tiene claro esos aspectos y no improvisa en lo que tiene que ver con habilidades gerenciales, reconocen los norteamericanos que con Colombia existe una amistad, no solo por el vecindario, sino que cuenta con un aliado político.

Independiente del gobierno de turno, la relación Colombia- Estados Unidos ha sido estable, continua y amable, llegando inclusive a superar los grandes retos que se suscitaron a lo largo de la historia, es decir que ahora lo determinante es seguir fomentando lazos de amistad y hermandad americana.

“La invitación a todos los actores económicos es a que sigamos edificando país, a través de la generación de progreso y fortalecimiento del tejido empresarial, un mecanismo que se hace aún más posible con la internacionalización. Tenemos, reitero, todas las oportunidades en Estados Unidos, la Cámara Colombo-Americana está para acompañarlos y ayudarles, pero también para brindar información y reducir el riego. Solo espero que nos contacten para poder informarles sobre las infinitas oportunidades”, concluyó la Directora Ejecutiva de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture Pinedo.

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