Martes, 05 Mayo 2015 09:39

Colombia en la cuerda floja: Mal petróleo y pésima cuenta corriente

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El experto en asuntos económicos vaticina una compleja situación en la economía colombiana que según sus pronósticos crecerá este año por debajo del tres por ciento.

 El analista económico, Eduardo Sarmiento, habló con Diariolaeconomía.com y expuso una serie de factores que dejan un sabor amargo en lo que tiene que ver con la economía colombiana que no pasa, según el especialista, por un buen momento toda vez que vendrán tiempos aciagos y facturas de cobro para quienes manejan las finanzas públicas.

Según Sarmiento, la economía colombiana, diferente a lo que se viene diciendo no es una de las más boyantes del planeta, ni mucho menos un paradigma, sino que caso opuesto, es la más vulnerable del mundo porque opera con un déficit en cuenta corriente del seis por ciento a la fecha, pero con la peligrosa y perversa tendencia de crecer.

“Eso quiere decir que el país gasta con relación al exterior mucho más de lo que tiene y que la diferencia en el pasado la llenó con el aumento de ingresos generados por el abaratamiento de las importaciones, con la entrada de la inversión extranjera y con la revaluación del tipo de cambio. Lo cierto es que nada de eso era permanente, entonces teníamos una economía que crecía en medio de la ficción porque los bienes importados disminuían a cambio de la industria y la agricultura porque teníamos un precio del petróleo de cien dólares que no tenía la mínima posibilidad de sostenerse”, declaró el señor Sarmiento.

Sobre la revaluación del dólar el analista dijo que esta suele ser lo más destructivo, no por la apreciación en sí de la moneda local, porque esta eleva la capacidad de compra sino que se torna grave cuando se vuelve acentuada y desemboca en una monumental devaluación, bajando los salarios, elevando la inflación y generando una gran incertidumbre nacional.

Aclaró que si bien hubo una elevación en los ingresos de los nacionales, estos no se dieron por mayor productividad sino porque la revaluación hizo que los bienes se adquirieran a un menor precio lo cual redundó en la destrucción de la industria y la agricultura, es decir que esto fue el preámbulo de elevados precios a futuro en las importaciones como se está viendo ahora. “De manera que tenemos un espectacular error de previsión y de planeación porque montamos la economía colombiana sobre unos elementos que eran totalmente ficticios y temporales que probablemente se van a invertir”.

Sarmiento manifestó que quienes detectaron el problema fueron señalados y regañados porque se atrevieron a decir que un país no podía llegar a un déficit en cuenta corriente de seis por ciento. Indicó que cuando Estados Unidos, que es el país de reserva, reportó un déficit de igual magnitud, sobrevino la crisis de 2008. “Cuando Grecia llegó al déficit en cuenta corriente del siete por ciento al mes su economía se desplomó, lo grave es que Colombia ya había vivido esta situación en 1999 cuando la cifra de déficit llegó a seis por ciento”.

A criterio del analista y también decano de economía de la Escuela Colombiana de Ingeniería, Julio Garavito, no deja de ser incómodo que algunas cifras y datos aparecen escondidos en déficit de cuenta corriente justo cuando se advertía que la economía colombiana iba mal.

Anotó que las importaciones colombianas se quintuplicaron en diez años lo que explica porque la industria lleva tres años en recesión y el por qué la agricultura no ha salido del letargo de cuarenta años. Sostuvo que el TLC que era la gran salvación de la economía nacional resultó un fracaso espectacular. “Las exportaciones que más caen son precisamente las de
Estados Unidos luego de que el país hace dos años tuviera un superávit comercial con Estados Unidos de 6.000 millones de dólares, en este momento por el TLC, ese beneficio se convirtió en un déficit de 6.000 millones de dólares porque fue un acuerdo pésimamente negociado en donde se permitió inclusive que el país del norte siguiera con subsidios a la agricultura”.

En su análisis Sarmiento lamentó que de cara a esos acuerdos, Colombia, tenga un acceso muy inferior a los mercados frente al de sus socios porque el 65 por ciento de las exportaciones de Colombia son commodities las cuales están fijadas en dólares y no responden a las políticas comerciales. “El país tiene una exposición al comercio únicamente del 35 por ciento por tratarse de manufacturas y valor agregado, en cambio sus socios tienen el indicador de exposición de la totalidad de nuestras importaciones”.

Aclaró que lamentablemente Colombia importa todo y exporta muy poco haciendo que en un TLC las ventajas sean mínimas para la economía porque todo el mundo fabrica los bienes que compra Colombia.
La debacle de hoy, comentó el analista, explica el mutismo de quienes defendieron la apertura y los acuerdos comerciales, inclusive hasta el silencio de los negociadores que hoy no saben el alcance de un problema que ya se está aceptando en algunas esferas y en sectores con autoridad.

“No soy ave de mal agüero, solo analizo y digo verdades”

Frente a las críticas de sus antagonistas que manifestaban malestar por las anticipaciones y prevenciones, Eduardo Sarmiento, afirmó que no es “ave de mal agüero”, sino una persona que analiza la economía y diagnostica el devenir sobre la base de la cognición y la experiencia. “Cumplía con mi función de economista investigador, prevenía, advertía, pero hubo caso omiso a mis recomendaciones para evitar los líos de hoy”.

Para el experto, el modelo económico ha fracasado sin que ello explique todo el inconveniente económico de Colombia y precisó que todo el problema de hoy tiene sus raíces en la apertura del Presidente, Cesar Gaviria, pues no en vano esta fracasó en 1999, hubo una frustración y todo siguió como si no hubiese pasado nada.

“Gaviria montó la apertura en 1991, desarticuló completamente la economía y luego terminó la crisis de 1999 que fue el exceso de importaciones sobre exportaciones, de un exceso de endeudamiento y una revaluación que llevó a la quiebra del sector industrial y financiero con su respectivo desempleo, pero como para variar, no pasó nada”, sustentó Sarmiento.

Con la llegada del presiente, Álvaro Uribe, comentó, se inventan la confianza inversionista y el problema que venía de atrás se trata de subsanar dándole entrada libre a la inversión extranjera lo cual se da por razones obvias porque las importaciones baratas, ya con plata en el bolsillo de la gente y el gobierno, se contrataron más baratas afuera. “La inversión extranjera generó más entrada de dólares y más revaluación. Lo anterior se acompañó de grandes subsidios al capital y al entrar en la revaluación vinieron todos los problemas para los empresarios y exportadores”.

Sarmiento criticó vehementemente las llamadas locomotoras del Presidente Santos porque aseguró que eran modelos que venían de tiempo atrás con el agravante que se focalizó en la locomotora de la minería en donde hubo toda clase de estímulos que ya se acompañaban de la apreciación del peso que destruye todo el aparato productivo del país.

Enfatizó que después de mucho tiempo y tras incurrir en errores imperdonables, se configuró a mediados del año 2014 un déficit en cuenta corriente de 4,5 por ciento que era mayor al de Brasil, Turquía y Suráfrica que se veían como las economías más complicadas.

“El 4,5 por ciento se quedó pequeño porque con la caída de los precios del petróleo, ese déficit pasó a seis y ya va mucho más adelante, es decir que este modelo económico neoliberal y equivocado nos llevó a una economía inviable con un déficit en cuenta corriente que dispara la devaluación, que comprime la economía y que destruye industria y agricultura porque todas las compras se hacen por fuera”, aseveró Sarmiento.

El petróleo no volverá a 100 dólares

Sarmiento aseguró que el precio del petróleo y las inversiones de Ecopetrol están montadas en un mundo irreal porque el hecho de tener en su momento un precio de 100 dólares por barril, eso no quería decir que iba a seguir así por el resto de la vida. Expuso que el precio de 100 dólares por barril de crudo era un accidente lo cual se corrobora revisando los precios históricos que fluctúan entre 20 y 50 dólares teniendo en cuenta que los costos de producción del petróleo están y estaban por debajo de los 30 dólares.

Dijo que el hecho de llevar el precio del petróleo tres veces por encima de los costos de producción fue una acción heroica y perversa de las economías asiáticas, básicamente de las economías árabes que a través del cartel logran subir y sostener el precio en 100 dólares. “Es un accidente porque el precio normal del barril de petróleo está por debajo de los 40 dólares. Lo que se tiene es a unos árabes desesperados que montan un cartel radical que dispara los precios, situación que no duraría como se ve”.

En opinión de Sarmiento, la escases de crudo generada por los árabes se volvió abundancia por los países no productores de manera tal que la liga empezó a perder participación en el mercado, precisamente por elevar los precios. Con la descolgada de las cotizaciones, indica el analista, los asiáticos procuran frenar el desarrollo petrolero de Estados Unidos lo cual no ha ocurrido por el éxito de los norteamericanos en la exploración no convencional alimentada con grandes inversiones aprovechando los precios de 100 dólares.

“Para colmo de males hay superproducción de petróleo porque Irán empezó a ofertar más crudo dadas las mejores condiciones de exportación y Arabia Saudita decidió no bajar su producción en un barril. Hoy tenemos exceso de crudo, inventarios elevados del mismo y totalmente destruido el cartel que había subido el petróleo a 100 dólares. En ese contexto no tiene ningún asidero esperar que los precios del petróleo vuelvan a los 100 dólares e inclusive que superen los 55 dólares, es más existe el riesgo que el precio baje a 40 dólares”, expuso Sarmiento.

El especializado en economía dijo que el Banco de la República no puede pensar en tomar decisiones sobre la base que la situación de los costos del petróleo es temporal cuando hay elementos estructurales que determinan el deterioro del precio. “El Emisor no puede jugarle a eso, debe saber que hay superproducción de crudo y que el precio no se va a recuperar, que no habrá un nuevo accidente, es decir que nunca más habrá precios de 100 dólares”.

Sarmiento demandó del Banco Central más estudio, más consecuencia con la realidad del mercado y les recomendó no manejar la economía con los deseos y con las manifestaciones que están formuladas por personas que se han equivocado de manera sistemática.

El campo sigue arruinado

Para el analista económico, Eduardo Sarmiento, la vocación agropecuaria de Colombia está atomizada en momentos complicados de seguridad alimentaria. Anota que el campo no puede seguir su adelanto en cinco millones de hectáreas sino en las 15 millones de hectáreas ociosas que existen actualmente porque hay un reto, no solo económico sino alimentario. Consideró que viendo la situación, Colombia debe cultivar y desarrollar el campo, pero deploró que este propósito no se puede llevar a feliz término porque tiene ventajas de productos tropicales, pero de igual forma reporta problemas o limitaciones de demanda como papa, yuca, café, arracacha y otros.

Explicó que la verdadera demanda agrícola está en los cereales, en la leche y en la ganadería porque es lo que básicamente la gente come y es en donde justo se fortalecieron Brasil y Argentina. Dijo que esos alimentos en Colombia tienen muy baja productividad y por eso son más caros que en el exterior.

“Por esa razón importamos trigo, cebada, arroz, soya, maíz, sorgo y hasta café como consecuencia de haberle quitado la producción a los cereales que habían tenido una expansión importante en los años sesenta y setenta. Como los producimos en condiciones inferiores a los de los grandes jugadores entonces el precio interno se hizo más elevado, dándole paso a las importaciones masivas que nos eliminó la agricultura de gran demanda, esa que puede pasar de cinco a diez o quince millones de hectáreas”, indicó el analista.

Agregó que el gran éxito de Brasil fue el haberse salido de la agricultura tropical y hasta de la ortodoxia para entrar a las producciones de gran escala sobre la base de avances tecnológicos y científicos que le dieron los resultados de hoy. A eso se suma, anotó Sarmiento, que hubo acompañamiento y compromiso de la empresa estatal agrícola a través de procesos de concertación.

Por todo lo anterior en Brasil se logró una expansión importante de la agricultura en donde acompañados por el estado avanzaron los proyectos de gran tamaño sin desproteger a los pequeños y consiguieron ocupar el primer lugar en la producción de soya, sorgo y de otros cereales sin hablar de ganadería y lácteos. “Todo esto pasa porque en Brasil gastan el 1.2 por ciento en investigación de la producción agrícola mientras que en Colombia no llegamos al uno por ciento”.

Una empresa agrícola, moderna, desarrollada, mirando mercados sobre la base de la gran producción, señaló, no se logra en Colombia sino con el concurso del ejecutivo, cuando se fije de manera seria una política agrícola de estado, que fomente una demanda que permita pasar de cinco millones de hectáreas de productos tropicales a una economía rural que traspase fronteras y cautive mercados con buena demanda.

En desarrollo de su observación, Sarmiento comentó que paradójicamente Colombia en el pasado aprendió a manejar con eficiencia su agricultura porque en las décadas de los setenta y los ochenta había salido de la agricultura tropical y fue cuando se dedicó a sembrar trigo, cebada, sorgo, soya, arroz, maíz y otros alimentos que tenían mecanismos de comercialización eficientes, cuando fueron eficaces como el IDEMA y el INA sin contar con la gente experimentada que manejó la economía rural. “Todo eso se lo llevó la apertura, al igual que la Caja Agraria y los otros mecanismos de financiación y absorción de cosechas”.

La agricultura y la ganadería necesitan más tecnología más inversión en ciencia y mejoras genéticas, lo que pasa es que en este momento ese sector está arrinconado por los TLC, el gobierno lo entregó irresponsablemente y dejó a más de uno viendo un chispero y la conversión de la finca sencillamente será del hato o el cultivo a la hotelería o a los condominios.

“Colombia no va a vender productos agrícolas porque muchos los vende el resto del mundo a menores precios como es el caso de la leche de Nueva Zelanda, lo que si nos van a vender impresionantemente son los productos industriales como será tristemente el caso de Corea que tiene una productividad afín a la de Estados Unidos”, afirmó.

Finalmente Sarmiento dijo que la economía colombiana crecerá este año por debajo del tres por ciento porque la tendencia del año anterior seguirá toda vez que en 2014 la cifra inició en seis por ciento y bajó a 3.5 por ciento.

“Ahora estamos entre tres y cuatro por ciento con tendencia a la baja con el agravante que el año siguiente será peor porque es el resultado de un problema que viene de atrás. Podríamos arrancar con un crecimiento del 2.5 por ciento con la seguridad que bajará aún más porque el acumulado en errores va para largo. Estamos ante un daño estructural enorme que se manifiesta en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, es decir que compramos más afuera que lo producido en el país, luego no hay empleo, no hay productividad y muchas empresas están en veremos”, concluyó el investigador.

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