Domingo, 01 Septiembre 2019 00:09

Modelo económico es caótico, usurero y empobrecedor: Sarmiento

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El consenso de Washington se llevó por delante al campo, la industria y el empleo. Como si fuera poco ferió los activos de la nación y generó un déficit en cuenta corriente que tiene al país en el borde del abismo.

Durante años los más inquietos en análisis económico advirtieron que Colombia cometía un grave error matriculándose en un modelo económico que única y exclusivamente favorecía los intereses del capital exógeno, que acababa con la productividad agraria, con las empresas y con el empleo porque las importaciones iban a resultar lamentables. Como si fuera poco el famoso modelo le abrió las puertas a las privatizaciones, poniendo a muy bajo precio los activos de la nación en unas manos que sacaron ventaja y que inclusive adelantaron inversiones en detrimento de aspectos sociales, económicos y ambientales.

En Colombia muchos ríos se fueron acabando, en el país de las pymes el empleo se marchitó porque resultó más rentable dejar todo en manos de la oferta externa y para colmo de males, lo que era intocable resultó en manos de los postores, verbigracia, la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, Isagen y otras empresas como las electrificadoras regionales que no vieron el desarrollo prometido con la apresurada venta.

El país no solo vendió sus activos sino que incurrió en un peligroso endeudamiento externo que hoy aumenta con la devaluación, pero lo más alarmante es que no se ve reflejado en obras, en crecimiento o en desarrollo. Surgen muchas preguntas, ¿en dónde está esa plata?, ¿en qué se invirtió la plata de las privatizaciones si hoy somos un país con una infraestructura a la del siglo XIX?, ¿qué le podemos mostrar al mundo en avances sociales?, ¿tan descaradamente se robaron la plata?, ¿a dónde fue a parar la inteligencia?, en fin, hoy el país está en un inframundo económico porque las cuentas fiscales no cuadran con un riesgo adicional, una eventual crisis de los mercados y una crisis mundial, no nos cogió confesados y el escenario no es halagüeño.

Para hablar del modelo económico, de la realidad y del devenir de la economía colombiana, Diariolaeconomia.com, compartió un agradable momento con el analista económico, Eduardo Sarmiento Palacio, quién había hecho advertencias y había presagiado unas consecuencias por el modelo económico que no llevarían a nada bueno. Para el experto, la política económica de los últimos treinta años fue errada y de manera increíble el país está repitiendo la experiencia fiscal de 1999 cuando el déficit fiscal pasó una cuenta de cobro mucho más que onerosa.

Según el economista, los errores en el manejo económico por insistir con un modelo perdedor viene ya de varios años atrás porque en principio se adoptó una apertura económica que recibió la bendición de expresidente, César Gaviria, en 1991 y que después de ver los resultados fue un rotundo y total fracaso porque era una apertura hacia adentro en donde el país propiciaba sin límites las importaciones con el agravante que no estaba preparado para exportar porque en ese momento Colombia estaba especializado en productos de baja complejidad sin demanda mundial, independiente de algunos commodities como el petróleo y el café. Con ese modelo la economía se orientó a importar en exceso por espacio de 25 años sin mayores exportaciones, financiando la diferencia con crédito externo de tal manera que el país reporta hoy un déficit en cuenta corriente registrado al cinco por ciento del producto interno bruto, PIB, aunque para el analista puede ser mayor. De todas maneras, sostuvo, la tendencia es a crecer lo cual significa que el país adquiere todo en el exterior y en el país únicamente se prioriza el comercio, la bancarización y el ensamble de los bienes que es en donde está la mayor productividad.

Foto PixabayInsistió que es muy delicado que el país compre lo sustancial afuera y se quede solamente con el comercio, los bancos y el ensamble, dejando como resultado una economía que no genera empleo y con un déficit en cuenta corriente que a la fecha está entre los más altos del mundo, sumándole al contexto, un dólar disparado y una industria así como una agricultura en donde estaba el gran porvenir del país, postradas porque los productos industriales y agrícolas son adquiridos en el exterior, es decir que el balance de años de apertura invita a reflexionar sobre nuevos derroteros porque el saldo deja todo en rojo.

“Lo advertí desde el comienzo, lo he repetido y lo increíble es que refrendamos la historia conociéndola, porque ya habíamos fracasado en el año 1999 cuando hubo un colapso en que el país importaba como ahora, mucho más de lo que exportaba, conllevando a un déficit en cuenta corriente complicado, se sumó la devaluación y luego vinieron acciones improvisadas del Banco de la República, entidad que nunca ha creído que la economía está en precarias condiciones sino que es una maravilla. En ese tiempo el Emisor subió la tasa de interés a 70 por ciento y llevó la economía a la peor crisis de su historia, mucho más grave que la reportada con la depresión de los años treinta”, declaró el señor Sarmiento.


Los antecedentes, precisó el analista, muestran que en Colombia todas han sido equivocaciones porque hubo una quiebra de la Unidad de Poder Adquisitivo Constante, UPAC, con lo cual más de un millón de colombianos perdieron sus casas caso mucho más lamentable si se tiene en cuenta que esa exigencia a la Corte Constitucional no fue aceptada y por lo tanto el Alto Tribunal no operó en absolutamente nada cuando en 1999 se hicieron evidentes todos los errores.

Las medidas de la época, incluidas las del Prestamista de Primera Instancia con tasas de interés del 70 por ciento quebraron igualmente el sistema de ahorro y vivienda, afectando la financiación de la construcción de nuevos soluciones de vivienda. La crisis de 1999 significó que la industria y la agricultura perdieran la tercera parte del patrimonio y por ello el desempleo llegó al 25 por ciento, sumando a lo anterior la caída de las entradas laborales, haciendo que Colombia quedara entre las peores naciones con peor distribución del ingreso.

“El tema no varía porque actualmente el coeficiente de Gini se ubica entre punto 53 y punto 55 lo que pone al país entre las cinco naciones más desiguales y todo dentro de un manejo que ha venido fracasando, que no se reconoce y que cuando busca remedios, estos resultan peor que la enfermedad. Eso que ya pasó en 1999 es lo que viene pasando en los últimos cinco años porque igual que en ese complejo, el país muestra un déficit en cuenta corriente del cinco por ciento del PIB que lógicamente se ve agrandado por las enormes importaciones del contrabando y otras actividades legales ya revisadas”, apunto Sarmiento Palacio.


Foto pixabayEl tema es muy complejo, agregó el destacado crédito de la facultad de Economía de la Escuela Colombiana Ingeniería, Julio Garavito, porque la tendencia sigue igual en vista que lo sustancial es importado y lo de orden menor se realiza en el país dejando como resultado una estructura productiva que baja calidad, que no brinda empleo adecuado en una economía en donde no hay oportunidades de trabajo pues no en vano en el último año se perdieron más de un millón de empleos lo que muestra una agricultura y una industria que fueron boyantes en una época en donde tuvieron desarrollo, pero que terminaron paralizadas en los últimos 30 años y todo porque hace falta demanda de bienes pues no hay ingreso y si no hay dinero no es posible comprar.

En opinión de Sarmiento, la situación de la industria es incierta porque el país importa más de lo que exporta haciendo que la deuda sea cada vez más grande y como ha pasado históricamente, los déficit en cuenta corriente han llevado a las grandes recesiones, como pasó en Colombia y en otros países porque al comprar todo afuera y no exista una mano de obra remunerada que fabrique internamente, no hay forma de incentivar la demanda de bienes y servicios, un tema apenas obvio.

“En consecuencia, la economías lleva cinco años por debajo de su crecimiento, con un desempleo que aumenta, con déficit cada vez mayor en cuenta corriente y con una política fiscal de impuestos totalmente desubicada porque mientras Colombia tenga un déficit en las cuentas del gobierno unido a otro en la cuenta corriente de la balanza de pagos de magnitudes increíbles, la política fiscal es inefectiva porque es imposible contrarrestar los efectos de un país económicamente mal manejado y sumido en las equivocaciones”, estimó Eduardo Sarmiento Palacio.


Consideró que bajo las actuales circunstancias cuando le dicen al país que lo van a reactivar, le están diciendo mentiras porque hay de por medio un ego de proyecciones y de predicciones que generalmente fracasan lo cual es muy lamentable. Basta, afirmó el versado, con ver las proyecciones de 2019 cuando se habló de un crecimiento superior al 3.3 por ciento, pero anotó que desde ya se sabe que ese indicador va a estar por debajo del tres por ciento.

Lo preocupante, señaló, es que ahora van a inflar la cifra de crecimiento y muy seguramente la llevan al cuatro por ciento para justificar reformar tributaria que dicho sea de paso, como las anteriores, suelen ser inequitativas porque le elevan los impuestos a la clase media, a las pymes, pero eso sí, se los bajan a los grandes empresarios, lo cual hace parte de una estructura fiscal altamente regresiva en donde los que tienen más son los que pagan menos.

A criterio de Sarmiento, todos errores que se han venido agrandando en los últimos treinta años, son imperdonables ya que las advertencias no fueron aceptadas y hoy Colombia con cargo al capricho, tiene una economía postrada que crece a la mitad de las tendencias históricas, con un estado de descenso persistente del empleo que llegó tan lejos que ya la gente dejó de buscar trabajo porque está desmoralizada, o sencillamente porque no hay ofertas laborales en el campo, en las industrias de alto valor agregado.

“Esta fue la economía que se construyó en las últimas tres décadas, una política dirigida en donde la gran prioridad es importar bienes abaratados del exterior, de tal manera que todo lo que es la vida sustancial de los individuos, es requerida en el exterior pues lo único que se hace en Colombia es la bancarización. Hoy vemos maltratados sectores como industria, agricultura, comercio, construcción e incluso la minería con todo y que recibió una inversión monumental en los últimos años. Esos cinco sectores en conjunto crecen menos de uno por ciento, lo cual es delicado porque justamente son los nichos en donde está la generación de riqueza e ingreso. Reitero, los primeros cuatros sectores citados crecieron unidos en el primer semestre por debajo del uno por ciento”, apuntó Sarmiento Palacio.


Consideró que sin producción industrial, agrícola y minera además de la caída en la construcción, es imposible pensar en que habrá empleo y por eso el país lleva dos años seguidos con indicadores en rojo en la tasa de ocupación. Para completar, dijo, se agudizaron los índices sociales y la pobreza que había disminuido en los últimos años, de nuevo está aumentando, en parte porque los ingresos más bajos, es decir, los de la clase obrera, han sido los más afectados. Todo esto hace que se agudice la pobreza y que ese coeficiente de Gini o de distribución del ingreso, termine de rajar a Colombia.

El balance es para llorar porque la economía no crece, no genera empleo y todo porque hay un terrible desequilibrio con el sector externo que finalmente castiga dos indicadores básicos porque la economía crece por debajo de sus posibilidades y para el capítulo nacional el tema es cada vez más desigual.

Mal con privatizaciones y asustados con deuda externa

Foto PixabayA juicio del analista, egregio invitado de este fin de semana, hay varios aspectos adicionales en la economía que producen angustia y uno de ellos es el endeudamiento puesto que este se dio no para producir, progresar, edificar y generar empleo, sino para consumir bienes importados.

Lamentó que el dinero de la deuda externa e inclusive el de las privatizaciones resultó estéril porque no sirvió para mejorar la calidad de vida, para prosperar y hacer de Colombia un mejor país. Sarmiento recalcó que ese dinero tan solo sirvió para ayudarles a los productores de alimentos y de bienes del extranjero, lo anterior sin hablar de temas de corrupción e ineficiencia del estado que tiene igual un capítulo que demandaría días y muchísimo papel.

Otro caos, dijo, se dio con las privatizaciones porque Colombia vendió a precios irrisorios sus activos quedando con menos valor como país económicamente hablando y con menor respaldo a la hora de un empréstito o un rescate. El manejo económico, explicó Sarmiento es el mismo gasto o ahorro que se hace en la casa, y para hacer gráfico lo de Colombia, fueron vendidos los muebles, la nevera la estufa y hasta la cama, para rematar la vivienda quedó con una hipoteca, es decir que al menor descuido el mal administrador se queda en la calle con una mano adelante y la otra atrás.

En el caso de Isagen la rentabilidad de los compradores fue del quince por ciento, de manera que en seis o siete años cubren la totalidad de la inversión, pero con la venta de un excelente activo que era de los colombianos llegaron unos recursos que posiblemente fueron cortos frente a la eficiencia de la empresa y tristemente se gastaron en consumo y en gastos que nadie sabe. Hoy nadie sabe en dónde está ese dinero porque el gasto público tiene su mayor proporción en los sectores de mayores ingresos lo cual es una contradicción porque está el tema pensional, la salud y la educación que reciben recursos de los impuestos, pero un endeudamiento que se vaya en consumo contradice con creces la ciencia económica”, añadió el especialista.


El analista económico, Eduardo Sarmiento, indicó que vender empresas con altísimas ganancias para los compradores en desmedro del capital nacional no le hace bien al país porque hubo empresas que fueron feriadas cuando arrojaban las mejores utilidades.

Especificó que en el caso puntual de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, ETB, quedó comprobado que si el activo hubiese sido vendido, la ciudad y el país hubiesen perdido porque el valor del momento fue fijado en dos billones de pesos, craso error la fallida negociación porque los resultados de la ETB hoy son de un éxito espectacular. La caja actual genera algo más de medio billón de pesos, es decir la ganancia neta por año.

Era absurdo hacerlo, cuestionó, porque en cuatro años los inversionistas se hubieran quedado con la empresa que es la que más ha avanzado en materia digital, en fibra óptica y en telefonía móvil celular. El afamado observador criticó las voces que recomendaban su venta porque inexplicablemente la querían entregar por tan solo dos billones de pesos, una suma que la empresa arroja en un cuatrienio.

Esta, subrayó, es la economía colombiana, mal manejada y haciéndole fiestas a medidas reprochables que tan solo buscan que el capital, que es legítimo, se quede con todo, entregando bienes del sector público muy eficientes lo cual debiera darle fuerza al estado para compensar las grandes ventajas del sector privado.

“Desde el estado se han venido haciendo endeudamientos, inversiones y ventas de activos que finalmente favorecen de manera exclusiva a unos grupos privilegiados pues hace más equidad en el manejo de los recursos el gobierno que el mismo sector privado”, declaró Sarmiento.


Finalmente el analista reconoció que de cara a una gran crisis económica y a unos contagios que podrían darse por asuntos de geopolítica y precarios manejos en la política fiscal, Colombia quedó en un limbo que aterroriza porque el país hoy no tiene defensas. Además, sostuvo, el gobierno también está fracasando afuera porque los que más saben de economía en el mundo hablan del fiasco de los bancos centrales y de la frustración de la globalización.

Foto PixabayEse terrible fracaso de la internacionalización de los mercados, expresó Sarmiento, resultó apenas consecuente porque ante un déficit cuantioso se cometió el horror de adoptar una apertura en la cual los países pobres optaron por especializarse en los bienes de baja productividad y las potencias en los bienes de alta complejidad que es en donde está el valor agregado. Todo eso, explicó, hizo que la diferencia en salarios que fuera de siete veces en el pasado en este momento entre Colombia y Estados Unidos, por citar un parangón llegó a diez veces.

“Colombia tiene encima todo un mundo comercial que agrava el universo de problemas los cuales se agudizan por la coyuntura externa, pero hay que decir con intranquilidad que el país montó toda una estructura lucrativa que tiene una productividad muy inferior en el trabajador frente a los países desarrollados con los cuales había una brecha salarial muy grande y que en estos momentos ese factor se hizo mucho más pronunciado porque como se dijo, en Colombia el ingreso es diez veces menor al de Estados Unidos, eso fue lo que hicieron”, argumentó Sarmiento.


Si por Colombia llueve en el mundo como tal no escampa porque a criterio del experto, el fracaso de la economía mundial será mayor en los países en desarrollo porque en estos países en donde la apertura no fue integradora sino una en donde los países desarrollados sacaron ventaja frente a los que están en vía de desarrollo y precisamente, indicó Sarmiento, esa es la molestia del Presidente, Donald Trump, con China porque el país asiático se defendió no permitiendo que le pasara lo de los otros países.

Esa tendencia de inequidad y de mayores utilidades de los países llamados potencias productivas sobre los más pequeños está generando toda una perturbación en los niveles de bienestar que se agravarán porque las desigualdades más los fracasos internos, fruto de las estructuras económicas y de globalización no paran ni se ordenan y sí por el contrario insisten en más apertura y en más tratados comerciales que sin duda aumentarán esa brecha entre países avanzados y en desarrollo.

La síntesis de Eduardo Sarmiento, a la implementación de un modelo económico aperturista, fácilmente se da, como él lo dice, en tres palabras, caótico, usurero y empobrecedor, lo anterior sin contar con las críticas que les hace a la academia económica y a quienes han conducido las finanzas públicas, de quienes asegura no existen porque no conoce de economía, desconocen de mercados e ignoran los correctos manejos fiscales por cuanto pecan en reiteradas equivocaciones, justifican con ambages, tratan de buscar salidas en caminos intrincados y apelan a remedios inapropiados. Para el analista, al país le hizo falta inteligencia, estrategia y corazón porque se atomizó a una sociedad y se generó detrimento económico solo por apagar unos incendios monetarios que surgieron por la carencia de manejo y por caminar como ciegos de la mano del Fondo Monetario Internacional y otros entes multilaterales, precarios consejeros y enemigos del desarrollo rural, de la producción local, del empresariado y del progreso en condiciones tranquilidad.

Esta es una lectura de la economía nacional y del entorno internacional, el país como aseguró el analista Eduardo Sarmiento, lleva treinta largos y sufridos años de equivocaciones en donde quien paga los platos rotos es el colombiano del común al que le cobran unas tarifas impositivas descomunales. Igual hay empresas que están literalmente reventadas porque prácticamente trabajan para el gobierno en vista que en Colombia se esfumó el término utilidad. Las ganancias siempre las tendrá un estado que en Colombia tiene derecho a equivocarse porque ya hay quien pague por los desaciertos. La pregunta es ¿hasta cuando le durará la cuerda a un país que está saboreando el agrio de la banca rota?

Otra inquietud, ¿Cuándo sabremos a dónde fueron a parar unos recursos de deuda y privatizaciones? La pregunta sí que es valedera porque se hace en una Colombia, increíblemente sin ferrocarril, con necesidad de puertos, sin vías terciarias, con obras en veremos por el favor de los corruptos, sin empleo, carente de salud, educación y servicios básicos, con hambre, con empresas en quiebra, con un campo arruinado y sin perspectiva. El tiempo pasa y nadie es doliente de nada, hasta ahora el reciente y multinacional escándalo de la quebrada Odebrecht puso el dedo en la llaga, pero las diligencias dejan muy poco, tan solo once condenados, unos procesos casi que incipientes, algunos detenidos, unos señalamientos y un suicidio, por hablar de la región.

Muchos hablan de una luz al final de túnel, pero posiblemente no se dieron cuenta que eso que había lejano y medio iluminado era una traviesa e inoportuna luciérnaga, como ha sucedido en estas tres décadas. El problema está, el fracaso llegó y todo ha pasado, preguntas hay por millones, pero respuestas ninguna, evasivas todas. ¿Quién tuvo la culpa?, posiblemente la vaca, ¿y quien responde por tan atroz panorama que incluye dineros extraviados y un subdesarrollo vergonzante?, claro está, eso se responde solo, “averígüelo Vargas”.

 

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