Viernes, 16 Abril 2021 02:26

Tributaria, recesiva, injusta y enemiga de la clase media: Sarmiento

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El analista económico dijo que la reforma no tiene buena cara y lamentó que el Gobierno esté más preocupado en financiar la mendicidad y precarizar la sociedad que en recuperar la economía lo cual incluye reactivar agro y empresas.

De mal recibo en varios sectores empresariales, obreros y de la academia fue el proyecto de reforma tributaria radicado en la Secretaría de la Cámara por el ministerio de Hacienda y Crédito Público que busca recursos por valor 23 billones de pesos. Para muchos, el ejecutivo sigue equivocando el rumbo de la política económica porque le está apostando a una iniciativa que será recesiva habida cuenta que impacta los ingresos medios, un factor que contraerá por fuerza mayor la demanda de bienes y servicios.

Un reclamo generalizado fue el gravamen con IVA a los servicios públicos, a las pensiones y el aumento de la base a contribuyentes al impuesto de renta, igual no contemplar las exenciones tributarias que superan los 90 billones de pesos y que en el momento actual no son viables porque resultan costosas, improcedentes y el peor complemento a un país extremadamente endeudado, ahogado en corrupción, inmerso en pobreza y con un modelo económico que fracasó hace treinta años.

La reforma, a criterio de expertos, no solo es dura, onerosa y de un elevado costo político sino que impacta de manera directa a la clase media en tanto que deja ilesas las rentas corporativas.

Por Impuesto al Valor Agregado, IVA, explicó el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, entrarían al fisco recursos por un monto de 7,3 billones de pesos, la renta en personas naturales representaría 17 billones en tanto que las empresas pagarían 3.7 billones de pesos.

Para los asalariados la noticia es lamentable porque el paquete tributario propone que quienes ganan 2.4 millones de pesos netos debe pagar impuesto de renta, un asunto que abre el debate porque la medida castiga directamente los frentes que más demandan productos, que invierten en la familia, lo cual representa un latigazo a los colombianos que por razones obvias verán desmejorada su calidad de vida.

El analista económico Eduardo Sarmiento Palacio, le dijo a Diariolaeconomia.com, que la reforma tributaria con nombre coloquial y disfrazado, Ley de la Solidaridad Sostenible, le cae con todo a los grupos medios cercanos al salario mínimo porque no se puede hablar que impactará solamente a los acomodados de esa franja social.

Los colombianos que trabajan, cuentan con un promedio de 1.5 salarios mínimos, el ingreso de muchos colaboradores, algo más del sueldo básico.

Para Sarmiento es totalmente inapropiado llevar el IVA a los servicios públicos pues implica que la gente pagará ese gravamen por electricidad, agua y gas, algo tremendo, más con el alto costo de esos rubros. El experto criticó fuertemente la extensión a los productos que generalmente demanda el público y no vio con buenos ojos la devolución de IVA a los más pobres, entre otras cosas porque raya en demagogia, una devolución que es muy pequeña con relación al grueso de la reforma.

 

“Es increíble, se les quita cerca de 30 billones a los grupos medios para darles a los más vulnerables dos o tres billones de esa plata, de manera que hay de por medio un engaño”, comentó el señor Sarmiento.

 

El nuevo mecanismo para liquidar impuesto de renta, aseveró, es nocivo y altamente recesivo como lo es el impuesto a las pensiones. Al retomar el tema de los salarios, Sarmiento puntualizó que preocupantemente esos gravámenes reducirán el ingreso de los colombianos, afectando la dinámica económica expresada en demanda.

Rechazó la propuesta y tajantemente manifestó que se trata de una manada de impuestos sobre la clase media que le quita plata al salario real, lo cual baja de manera paralela la participación de los ingresos en el producto, algo totalmente inequitativo y por fuera de la coherencia.

 

“Ellos en el Gobierno se equivocaron, entendieron mal la caída de la economía, entraron en la desesperación y montaron una expansión monumental del gasto que les dio un déficit fiscal de nueve por ciento del PIB que no es sostenible en un país con bajos niveles de ahorro. En un tiempo el Ministro Carrasquilla aceptó que lo que le entra al ejecutivo en caja es menos de lo que le sale. Él dijo entonces que la compleja caja era de treinta billones para todo el año y cada mes se le van país veinte billones, un lío de marca mayor porque tiene a Colombia al borde la insolvencia, un problema que se conjura con una reforma tributaria”, señaló Sarmiento Palacio.

 

Al seguir con su análisis, el reconocido analista y catedrático, cuestionó el hecho que el Gobierno omita el tener que acabar con las exenciones y dádivas a los que más tienen sencillamente porque decidió cobrarle inclusive los horrores en el manejo de la política económica a la clase media y no tocar al gran capital. A criterio del experto, el estado tan solo quiere llevarse el salario, solo que pasa por alto que sin ese salario la economía se le puede estallar.

 

“Hoy quieren apagar un incendio que empezó desde mucho antes de la pandemia, nadie puede olvidarse que la quiebra en las finanzas públicas era un hecho por el relicario de equivocaciones y desinteligencias, fruto de defender a ultranza un modelo económico mandado a recoger porque resultó el mayor fracaso del país, tan solo defendido por quienes creen saber de economía y que a la postre demostraron que no sabían en dónde estaban parados. Esos genios quieren que la factura del modelo y el Covid-19 la pague el trabajo porque son supremamente inequitativos e injustos”, enfatizó.

 

Tal y como está concebida la reforma tributaria, insistió, puede decirse que nació muerta y si pasa, calculó, la recortan en el Congreso para llevarla a diez billones. El versado en economía consideró que el Gobierno está a la espera de qué pesca.

 

“A muchos expresidentes les faltó la crítica porque son unos politiqueros que no dicen nada. Los argumentos de Fedesarrollo son apenas entendibles porque ese tipo lo que quiere es un puesto en el Gobierno, así defienda lo indefendible, no tiene ninguna autonomía, a nadie le cabe en la cabeza ser quijote o favorecedor de un impuesto al trabajo, eso es increíble”, afirmó el analista.

 

Empresarios afirman que la reforma tiene graves equivocaciones

Alberto Macías

El Vicepresidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes, Acolfa, Alberto Macías, deploró la nueva propuesta tributaria y dijo que resulta sorprendente la manera como se quieren manejar las finanzas del Gobierno porque se tiene la idea que todas las personas naturales tienen que ser solidarias con el Estado mientras éste no presenta claramente iniciativas de reducción al gasto y eficiencia en el mismo o en la inversión.

Señaló que es preocupante que en Colombia se sigan pagando cantidades desbordadas de impuestos porque le quitan competitividad al país, se vuelven inllevables y a la gente el asunto le cae mal.

Lamentó que los alivios que eventualmente lleguen a las, micro, pequeñas y medianas empresas no se verán reflejados en el ejercicio económico final ya que si no hay plata en el bolsillo de la gente, no habrá ventas, por lo menos en un nivel aceptable porque tocar los ingresos medios es condenar el país a una desaceleración.

 

“Baja demanda con más impuestos es una fórmula de alto riesgo porque la reducción en las compras que hacen los colombianos seguramente y atendiendo la lógica se van a desplomar, además no hay ni habrá capacidad de compra”, apuntó Macías.

 

Macías dijo que las economías que prosperan son las que invierten en el sector primario y en una ruralidad productiva, en las empresas, motores del desarrollo y el empleo, generando inventario y oferta exportable, pero no las que permanecen estáticas y sin reacción alguna. Un inconveniente es sacar la gente del campo, dándole rienda suelta a los auxilios y subsidios, restándole opciones a la economía campesina que no tendrá quien produzca alimentos.

El malestar pasa porque a la gente que trabaja y se esfuerza por un salario, tiene que subsidiar a un grupo de desocupados, mal enseñados que reciben una mesada sin mover un dedo, plata que no la pone el estado, la ponen los empresarios, el comercio y los trabajadores.

 

“Este es un Gobierno desarticulado, el Ministerio de Agricultura va por un lado, las carteras de Hacienda y Trabajo van por otro, es decir tumbos, titubeos y falta de liderazgo en el Presidente para que honre y concrete lo presentado en el Plan de Desarrollo. Es necesario conectar todo en el ejecutivo porque las finanzas necesitan un manejo enfocado y con buena dirección, igual con un objeto de desarrollo, en este caso el campo que está abandonado porque no hay mano de obra y mucho menos beneficios para incentivar al pequeño productor a invertir”, precisó Alberto Macías.

 

El gran desafío lo tienen los congresistas que en su saber y entender, están en la potestad de reorientar el articulado para coadyuvar al Gobierno y sacarlo con todo tino de una situación que afecta a todos en Colombia, incluidos los congresistas. Ahora, enfatizó, si el proyecto nace muerto, lamentablemente el país seguirá peor.

Finalmente opinó que algo debe hacerse, pero con un estricto control del gasto y de la inversiones, todo con una eficiencia absoluta con los recursos que se recojan, un tema fundamental.

 

“Hay retos, acabar las exenciones, meter en cintura la evasión, atacar la informalidad y muchos males que aquejan al fisco, pero no hay un aspecto claro que tienda a controlar esos flagelos que tenemos. La otra inquietud grande es si el Gobierno en pleno, o sea, el Consejo de Ministros, analizó previamente esta reforma o si fue a motu propio y de manera extraordinaria el ministro de Hacienda con su equipo económico”, concluyó el Vicepresidente de Acolfa Alberto Macías.

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