Sábado, 11 Septiembre 2021 00:44

Reforma tributaria, lo aprobado y nada es lo mismo: Eduardo Sarmiento

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Para los analistas el nuevo paquete tributario no resuelve nada sustancial, sigue en rojo el déficit fiscal y como las demás iniciativas, se hizo a la carrera, demostrando que el modelo económico falló hace 30 años.

Los expertos hacen cuentas y dicen que para atender los problemas sociales del país y otros compromisos ineludibles, el proyecto de reforma tributaria que aprobó el Congreso de la República y que significará ingresos anuales por 15.2 billones de pesos, se quedó corto, un asunto que debe preocupar a muchos.

Para los conocedores la nueva reforma tributaria es una más de las tantas que se han avalado a las carreras y que no han servido mucho porque el país sigue con los saldos en rojo, una cifra caótica, no por culpa exclusiva de la pandemia, sino debido a la falta de manejo en la política económica, ya que desde hace 30 años, el país no ha visto una con la retahíla de cambios impositivos, consecuencia de la política comercial.

El tema genera preocupación porque nuevamente vuelven las críticas a una diligencia legislativa para modificar el Estatuto Tributario que sigue, como los anteriores, siendo un paño de agua tibia, con el agravante que los problemas económicos de fondo, presentes en la economía, no han sido conjurados ni abordados de manera audaz y seria.

En charla con Diariolaeconomia.com, el analista económico Eduardo Sarmiento Palacio, dijo que la reforma tributaria recién aprobada, vista desde las grandes necesidades del país, no es nada, porque le da al gobierno algo más de 15 billones de pesos, un lío de marca mayor porque el presupuesto adicional es por diez billones de pesos, lo que quiere decir que lo que se recolecte con la reforma en los próximos años, equivale a gastar esos dineros en un solo año, es decir que nuevamente el Congreso le da su bendición a un paquete inoficioso que no resuelve los grandes problemas de la desbarajustada economía colombiana.

 

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El experto agregó que los recursos que recaudará el Gobierno, apenas alcanzan para el ingreso básico, algo que no está mal hacerlo, advirtiendo que vale un montón de plata, y que al fin y al cabo descuadra totalmente el presupuesto, de manera que el ejecutivo no superó un problema tremendo porque ante la realidad fiscal del país fue poco lo que se recaudó a través del nuevo paquete tributario. Para atender compromisos inmediatos el ejecutivo va por recursos, pero debe sacar 11 billones de pesos. El presupuesto adicional para este año es de 10 billones, luego prácticamente la reforma ya está invertida y surge la pregunta, ¿de dónde va a salir la plata para el Ingreso Solidario?, como quién dice, aseveró el versado, hay que hacer otras diez reformas tributarias.

 

“Los encargados de manejar la economía del país no saben en donde están parados porque siguen repitiendo las equivocaciones y para colmo de males algunos de los que fracasaron están de candidatos presidenciales, como quién dice, la tapa”, declaró el señor Sarmiento.

 

El Gobierno y el Congreso, analizó el economista, deberían tomar medidas más intrépidas, atacar la evasión y acabar con las exenciones, con lo cual el país vería generosa liquidez y un margen de crecimiento holgado, porque solo así podría mejorarse la condición de los empresarios, abrir espacios para la actividad rural, también teniendo en cuenta las pymes y hacer de la economía local un verdadero fortín porque riquezas por suerte sí hay. Lo urgente es aumentar producción y sustituir importaciones para garantizar plazas laborales.

 

El modelo económico no sirve, pero no quieren escuchar

Después de 30 años, indicó el también ingeniero y escritor, Eduardo Sarmiento. El país no encontró la fórmula para salir de sus problemas y caso opuesto los agudizó con enorme perjuicio para la Colombia productiva y empresarial que cerró fábricas, sacó trabajadores y terminó en bancarrota.

A criterio del conocedor, el modelo de libre comercio, tal y como lo dijo hace 30 años, no funcionó, la propuesta neoliberal resultó en su opinión, un total fracaso. En primer lugar, el patrón para manejar la economía, lo único que hizo fue hacer una apertura del sector externo que redundó en la quiebra total del país porque llevó a Colombia a especializarse en los recursos naturales y en la mano de obra no calificada que no tiene productividad, luego el lío es tremendo porque el país tiene el mayor déficit en cuenta corriente del mundo. Insistió que el modelo fracasó, pero adujo que hay miopía, falta de sentido común o dolo, algo pasa.

 

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Aseveró que otro terrible error fue montar al país en el esquema de libre comercio y libre economía, pues con ello se llegó a las crisis petroleras, un terrible error, porque el país optó por depender de los ingresos en hidrocarburos, el precio del crudo se desplomó, generando un déficit pavoroso que debilitó totalmente la economía.

Agregó que el país lleva cinco o seis años con déficit en cuenta corriente, con indicadores de cuatro por ciento en promedio. Recalcó que la propuesta aperturista lastimó gravemente la economía porque al subirla en el bus del sector externo, el asunto no funcionó puesto que llevó al país a depender del petróleo, algo malsano teniendo en cuenta que como en todo producto básico hay ciclos, subidas y bajadas, luego la estabilidad y la sostenibilidad no son términos usuales, es un mercado volátil, soportado en commodities como es el caso del crudo, todo un contexto de inestabilidad e incertidumbre.

El asunto con la dependencia de los bienes básicos es tan delicado que cuando hay un revés en los valores del producto, este impacta sin piedad el crecimiento económico, el servicio de deuda y el ingreso. No es aconsejable pegarse de las materias primas como única fuente de ingreso por cuanto no son un rubro que genere plena tranquilidad, no, es un juego en donde se gana y se pierde, con el agravante que los resultados llegan de manera súbita, eso sí, arrastrando la cadena productiva desde el sector primario hasta la fabricación de bienes.

En exportaciones intensivas en mano de obra no calificada, explicó Sarmiento, el panorama es lánguido porque hay productos que no tienen demanda mundial pues la gente compra en el exterior los productos de alta tecnología. Los bienes básicos no eran una solución única y lo terrible fue que el esquema no se cambió aumentando el déficit fiscal que crece y crece mientras la estructura es cada vez más desfavorable porque se habla de bienes muy elementales que nadie compra y de unas importaciones desbordadas que destruyen el empleo interno. Manifestó que la terca propuesta neoliberal no funcionó, con algo para analizar y llevar a un gran debate, a sabiendas que el modelo económico era perdedor y que se llevaría como tsunami a cientos de miles de empresas, productores agrícolas y personas, las autoridades y los gobiernos desoyeron las alarmas, hubo caso omiso, haciendo más traumático el escenario.

 

“Ese modelo del petróleo no dejó nada bueno, en momentos afortunados, unos ingresos importantes, pero en caída, unos déficits que se quedaron, el apostarle a un solo producto, a un sector de manera exclusiva, le hizo mucho daño a Colombia, la dejó desfinanciada y dependiente del factor suerte, porque los precios como lo digo son inestables”, puntualizó Sarmiento Palacio.

 

Con la llegada del Covid-19 volvieron los errores porque se detuvo sin necesidad la producción durante tres meses, una factura que no paga nadie porque con las cuarentenas nadie volvió a producir y nadie volvió a gastar, como quien dice, acabaron el circuito de la economía que se desplomó en ocho por ciento y nadie, dijo el analista, hizo algo por revertir el problema.

Anotó, que todo es muy improvisado en materia económica, porque las acciones consecuentes son pocas y ahora están rezando para que el indicador de crecimiento suba, algo que no va a pasar y si crece será una cifra no muy alta.

 

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En su análisis, Sarmiento subrayó que el gran error de los gobiernos fue permitir que el mercado local se llenara de importaciones agrícolas y de otro tipo de bienes que hacen prácticamente innecesaria la mano de obra, pues las compras internacionales y la internación de alimentos no generan empleo. Ahora se ven las terribles cifras de desempleo y el problema será muy largo porque el modelo no permite contratar personas para la fabricación, todo lo resuelve el sector externo.

Al retomar el tema Covid-19, Sarmiento dijo que las medidas resultaron peores que la pandemia porque la economía, que venía de capa caída, terminó de desplomarse. El país, precisó, tiene un modelo económico que no sirve para nada y que ocasionó una caída del siete por ciento que empobrece a toda una nación, un apuro que no se arregla solo y no tiene salida sencillamente porque no hay empleo.

 

“Hoy tenemos una expansión de la demanda generada por importaciones, pero ahí no está el empleo ni la riqueza nacional, todos sabemos que es problema del modelo económico que fracasó, pero aun, viendo la debacle, siguen adelante y el famoso modelo no se toca, continua vigente como si nada, sin importar a quienes afecte o arruine. Esos llamados próceres del neoliberalismo en Colombia colapsaron con una idea excluyente y cargada de desastre, pero como si nada pasar ahí los vemos de candidatos presidenciales, vuelvo y digo, lo que hacía falta”, señaló Eduardo Sarmiento.

 

El devenir del país no es bueno, dogmatizó el reconocido analista, porque el déficit en cuenta corriente de Colombia es el más alto del mundo, sumando que reporta el mayor retroceso en el empleo indicador que terminó precarizándose con la pandemia porque fueron los colombianos quienes mayoritariamente perdieron sus puestos de trabajo en 2020. Hay algunas mejorías en producción y vivienda, pero a juicio del experto de nada sirve un tibio repunte en la producción industrial con insumos que vienen de afuera que no jalonan empleo.

Calificó de muy delicado el hecho que la reactivación productiva no tenga una expansión en el empleo, un factor que no aporta de cara a una verdadera reanimación económica, en donde los trabajadores puedan demandar bienes y servicios, lo más consecuente en un proceso de esos. Indicó que con importaciones el empleo es ineficaz luego sin exagerar y hablando en términos de economía como un todo, no hay nada.

 

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El comportamiento económico de hoy, explicó Sarmiento, es el efecto de haber manejado mal la pandemia y porque se sigue dependiendo del mercado que arregla en algo las cosas internas en la medida en que favorezca a los más ricos, pero lo real es que el mercado no le ayuda a los ricos en absolutamente nada. Luego de 30 años, insistió, la economía fracasó con un modelo que acabó con las empresas, que atomizó el empleo y que conllevó a una brecha entre pobres y ricos cada vez más grande, en donde mucha gente terminó inscrita en el creciente y muy acudido club de la miseria.

Todos los problemas reseñados se agravaron por el sinnúmero de decisiones equivocadas y manifestó que en lo único en lo que se había avanzado era en la inflación, pero en ese frente también está puesta, dijo Sarmiento, la marcha atrás, lo cual es lamentable porque muestra incompetencia y falta de sinceridad.

Sarmiento comentó que una situación que invita a la reflexión es el pretender el progreso y aumentar la actividad productiva a cambio de bajos salarios e importaciones, una situación que da cero o muy poca riqueza con el debido deterioro en los niveles de vida en buena parte de la población por no decir que en amplia mayoría.

El sistema de dejar unos dineros a una minoría industrial o financiera que les da un manejo relativamente bueno para contados intereses personales, es igual perverso porque no genera empleo, no es equivalente y remunera salarios de hambre por tratarse en ocasiones, de recursos naturales y baja tecnología. Lo más triste es que actualmente no hay ni siquiera estipendios tacaños porque ahora este no está relegado a la mano de obra habida cuenta que se atiende con importaciones que para el caso de Colombia crecen a razón del 70 por ciento.

 

“En cierta manera, Colombia regresó al mundo feudal, la mayoría de la población trabaja para una minoría que no alcanza a irrigar nada. Este modelo que en los países desarrollados puede ser sostenible, en las llamadas naciones en vía de desarrollo, no son más que esquemas económicos de pobreza. Es visible que hay potencias en donde existe confianza, se sabe sacar ventaja de los negocios y manejan a su antojo el mercado financiero, pero es algo exclusivo para los de ese club. Por ejemplo, en Estados Unidos la cúpula, los de arriba, tienen tanto que les da para que el resto esté bien y eso se vio con la pandemia, esas capas altas ahorraron y generaron excedentes para dar una mano a los más afectados, igual hay daño económico, pero hay que tener una cosa, allá los ricos tienen mucho, aquí los más pudientes tienen grandes comodidades, pero tampoco es que alcancen el capital de los países desarrollados, en Colombia hay todo tipo de desigualdad, incluida la que se observa dentro de la pobreza”, anotó Sarmiento Palacio.

En su último libro, el analista dijo que la gran crisis de la ciencia económica, la gran crisis de Estado, agravada por la pandemia, enfermedades y los malos manejos, se reducen al conflicto generado entre crecimiento y distribución del ingreso.

 

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El gran dilema que plantea el autor es de qué manera es posible generar empleo, aumentar las exportaciones y una riqueza que llegue a toda la población en unas condiciones de equidad que no le den cabida a la exclusión.

Los problemas económicos de Colombia, aseguró Sarmiento, se pueden cambiar, sin embargo replicó que no es una tarea que encuentre solución con el mercado porque demanda de manera elemental una organización distinta del Estado. Afirmó que hay tesis y planteamientos ya socializados como que el país está ante el conflicto más grande de la ciencia económica porque de un lado está la producción y del otro las necesidades de la gente. En ese orden de ideas, expuso, que la producción es insuficiente y las necesidades de las personas demasiado grandes, un abismo que cada vez es más grande, con una tendencia a acentuarse más no a reducirse.

Para Sarmiento el país desvió el camino porque tuvo que enfocarse en aprovechar sus riquezas, educar a sus gentes y potenciar una cúpula que debería estar generando empleo de buena calidad para una fuerza de trabajo potente y con ingresos, capaz de mover la economía con mayor demanda, todo dentro de las mejores condiciones laborales.

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