Miércoles, 19 Octubre 2022 22:25

2023, un año de serias dificultades económicas: Edmer Tovar Martínez

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En los momentos actuales hay demanda y unos factores que tiene al país con muchas caritas felices, pero hay pronósticos poco halagüeños para 2023 por la contracción mundial de la economía.

Los analistas no paran en sus diferentes lecturas sobre la economía internacional y local en 2023, desde Norteamérica se habla de una dura recesión que pondrá a prueba las contingencias tanto del ejecutivo como de la misma Reserva Federal, lo propio acontece con el Banco Central Europeo, una entidad que se estaba acostumbrando a ver sus números de crecimiento bajos o en negativo toda vez que desde antes de la pandemia las cifras no ayudaron a los países del Viejo Mundo, todo un coctel explosivo de diferencias políticas, medidas de salvamento, líos de deuda y disparidad en la manera de llevar la eurozona que reportó curvas para el olvido, todo secuelas de la crisis en la eurozona.

Hay temor por lo que pueda pasar, el 2022 quemará el año viejo con sabor a natilla, pero el inicio de 2023 y sus meses consiguientes estarán matizados por un amargo que mortificará algunas aftas en la boca provocadas por las bajas defensas, algo similar al acontecer económico.

Una de las charlas que concitó el interés de los asistentes a la IX Convención Financiera Cooperativa Internacional, Fecolfin 2022, fue la del periodista y ex editor general de Portafolio Edmer Tovar, en una plática amable y estructurada puso los puntos sobre las íes y dejó ver que no son esperanzadores los meses que están por venir, todo por los efectos de la pandemia, la crisis global logística, las tasas de interés, el precio del dólar y la imparable inflación.

En 2022, expuso, la economía Colombia cerrará con un crecimiento de grandes ligas, alrededor del ocho por ciento según estimaciones del Banco de la República, de todas maneras, aseveró, hay un futuro incierto en materia de dinámica económica para el año 2023 en donde el Emisor calcula que el indicador de crecimiento será de un raquítico 0,7 por ciento, es decir, dos trimestres iniciales con cifras en rojo.

En su intervención en la IX Convención Financiera Cooperativa Internacional, Fecolfin 2022 el conocido periodista, comunicador social y magister en economía de la Universidad Nacional, Edmer Tovar Martínez, afirmó que si bien Colombia será campeona mundial de crecimiento, hay reservas por el devenir pues las empresas mantendrán un stock alto y no tendrán a quien venderle sus productos, un punto negativo adicional porque conducirá al desempleo o como mínimo a que no se contrate más personal en las factorías.

El tema es bien complejo porque se prevé menor ingreso en la población y un crecimiento en los indicadores de informalidad, un problema de gran talla que se medirá de acuerdo a cómo evolucione la economía mundial, hoy en serios aprietos.

Tovar Martínez manifestó que la economía colombiana y de la región estará matizada por el tema geopolítico porque el conflicto entre Rusia y Ucrania tiene de hecho un impacto muy serio, básicamente en la inflación elevada por el alto precio de los alimentos, ello teniendo en cuenta que los dos países en mención son muy fuertes en producción de trigo, oleaginosas de girasol, gas y petróleo, pero igualmente, matizó, son jugadores importantes en el mercado de los fertilizantes.

Tan delicado es el asunto que, al dispararse el precio de los abonos e insumos agropecuarios, en la misma proporción escalan los costos de producción ya afectados por fletes onerosos y tasa de cambio, una retahíla de elementos que unidos castigan la labor de los agricultores que ante la imposibilidad de sembrar han generado apuros en el abastecimiento de un país como Colombia caracterizado por su alta demanda.

 

“No hay duda que existen matices políticos internacionales en todo este embrollo internacional, pero la tendencia es igual en el plano local en donde las diferencias ideológicas llevan a que algunos duden de la transición del modelo económico, alterando el factor confianza y gestando una incertidumbre malsana que golpea el crecimiento y la dinámica de la economía”, señaló el señor Tovar Martínez.

 

En opinión de Tovar, la economía nacional es atípica y sorprendente pues cuando los demás países se contraen, los indicadores se mueven hacia arriba. Colombia, comentó, venía de una inercia importante en sus cifras, pero por el trabajo hecho en el anterior gobierno vino, de manera increíble, una recuperación saliendo apenas del punto alto de Covid-19, en ese momento hubo un esfuerzo notable y logró recuperarse la producción, un ítem nada despreciable porque el suministro de alimentos logró darse generosamente y con él vino, baja inflación y crecimiento.

Lamentablemente, agregó, los factores exógenos que están afectando la dinámica económica, terminan en mayor inflación y en la recurrente subida de las tasas de interés, ello encareciendo la producción, castigando la actividad de las empresas y los desempeños fiscales, laborales, así como comerciales, haciendo del 2023 un año que empezará con dificultades y asustando a muchos agentes económicos.

Tovar Martínez aclaró que, si bien habrá un relicario de problemas, el tema no debe tomarse como apocalíptico pues el mundo no se acabará ya que habrá soluciones y las sabidas oportunidades que brotan en medio de la adversidad.

Descartó que la desaceleración prevista para 2023 se parezca a la crisis del 29 o de los años 30 ya que se trata de hacer unas correcciones, algo que en Colombia se viene conjurando porque hay en la nueva política económica, un componente mucho más social, algo que puede mostrar un alivio interesante si se cumplen los ofrecimientos de campaña, verbigracia, programas como redistribución de tierras y atención a los nacionales de menores ingresos.

Un hecho real, expuso el analista, es que el año próximo no será en lo absoluto favorable para los empresarios de la pyme o los grandes industriales, sin duda verán trastocadas sus variables y complicados los ejercicios económicos, lo cierto es que la redistribución del ingreso sería viable de honrarse la totalidad de promesas focalizadas en una política social fuerte y sólida.

Según Edmer Tovar, las transiciones cuestan y así quedó demostrado con el modelo de apertura económica que dejó muchas empresas de múltiples sectores con el candado puesto y no será la excepción una progresista que conllevará a unos sacrificios para unos sectores de la sociedad que no aportaron en la misma proporción con la que se quiso, sin negar que de hecho tributaron.

Un ejemplo, afirmó, es que quienes ganan 13 millones de pesos deben aportar un impuesto superior tal y como quedó consignado en la reforma tributaria que pasó en primer debate. Especificó que en Colombia no hay mucha gente que devengue esa suma, pero razonó que los colombianos deben tener consciencia sobre la situación del país.

 

“Yo soy uno de los que se ve afectado por la disposición, pero a decir verdad no estoy preocupado por eso”, puntualizó el amable analista y comunicador social.

 

Viendo el panorama y evocando las teorías económicas que chocan, por un lado, John Maynard Keynes, defensor de la demanda agregada y la intervención estatal en los mercados y del otro Friedrich Hayek, capitalista, promotor del liberalismo clásico y padre de la teoría del ciclo económico, Tovar expresó su admiración por dos corrientes que aunque opuestas, marcaron a la humanidad en dos modelos, para unos viables, para otros imposibles, sin embargo la inspiración de la política dirigida de muchas naciones, ello sin obviar el libre comercio que impulsó Adam Smith y que según el periodista ocuparía buena parte de una cátedra.

La primera reforma tributaria de Gustavo Petro que cuesta 22 billones de pesos en su primera etapa, más unos 25 billones correspondientes a ajustes en la evasión o elusión de impuestos, busca canalizar recursos para atender el frente social y recuperar unos dineros que se esfumaron por prácticas indecorosas a la hora de liquidar lo que verdaderamente corresponde, un factor que con el tiempo evitará que paguen tributos quienes definitivamente no deben hacerlo.

En esta ocasión, es de esperarse, anotó Edmer Tovar, el Estado tendrá una gran intervención en los actuales momentos.

De cara a propender por competitividad y equilibrio, el conocedor conceptuó que una reforma tributaria audaz y prometedora es aquella que baja tarifas, por ejemplo, IVA y renta, pues aumentaría el recaudo y matricularía más gente en la economía formal, pero a esa receta, insistió hay que buscarle un ingrediente que genere equidad.

La de hoy, precisó, es una reforma tributaria que llevará aporte social con cargo a los grandes capitales porque indiscutiblemente hay gente que no tiene capacidad de pago y que en definitiva no va a pagar, el asunto es cumplir las metas de recaudo, pero también con los apoyos a la población que siempre ha estado en dificultades.

Desde su perspectiva, la agricultura es una de las grandes salidas y opciones de Colombia, pero matizó que para ello es perentorio modernizar el agro, tecnificarlo y hacerlo competitivo, una meta que se logra con la ayuda del Estado a través de bienes públicos, infraestructura, riego, centros de acopio, asistencia técnica, crédito de fomento y otros aportes que le den viabilidad a una actividad canaliza recursos y garantiza seguridad alimentaria.

 

“El campo es un desafío, todos lo ven como potencial en medio de su precariedad, pero el tema es con inversión pues mientras en Estados Unidos salen las cosechas por autopistas, las de Colombia lo hacen por intransitables trochas, a lomo de mula o burro porque no hay otra forma. El país urge de vías y desde luego de comercialización porque la oportunista intermediación se queda con la plata y la utilidad en tanto que el labriego recibe migajas y eso por falta de política en donde se contemple el valor agregado”, subrayó Tovar Martínez.

 

Hay momentos en que las ecuaciones entristecen, dijo, porque hay buenos precios, pero no producto, tal y como sucede con el café que paso de 2.5 millones de pesos la carga de 125 kilos, pero con volúmenes que no dieron para sacar verdadero provecho. En otros escenarios, concluyó el analista, no hay programación en las zonas de producción, siembran alimentos que reportaron escasez y ello termina en un mercado inundado y a precios de quiebra como pasó con la papa y otros alimentos.

Edmer Tovar es toda una autoridad a la hora de hablar de economía y café pues no en vano en sus años mozos sembró y recolectó grano suave, del bueno en las fértiles tierras de Pitalito, cosecha que financió sus estudios y le permitió ver el entorno productivo desde un ángulo humano y aferrado a la realidad.

Este comunicador buena persona, concebido posiblemente en un entorno cafetero, con alma y recordación laboyana, pero con corazón quindiano como su cédula, aseguró que la vida en el campo realmente vale la pena, razón por la que hay urgencia de retomar las labores rurales de montaña, llanura y sabana, ojalá con rendimientos y rentabilidad.

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