Germán Enrique  Núñez Torres

Germán Enrique Núñez Torres

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Los productores del campo consideran absurdo que Colombia, un país con vocación agrícola, importe alimentos. Los acuerdos comerciales debieron promover bienes de capital y tecnología.

Esta firma con 56 años en la caficultura y en la economía del país, resultó la mejor apuesta para facilitar la comercialización de café, hoy su portafolio es mucho más amplio.

La fiesta en Colombia no es total por el imparable ajuste en el precio de los insumos. La caficultura vuelve y salva la economía en las regiones.

La prestigiosa e innovadora firma asegura que paradójicamente, en medio de la incertidumbre y la dificultad, el mercado sigue respondiendo.

Los trabajadores llegan a este primero mayo disminuidos, amenazados por una reforma tributaria diseñada para restar y proteger sospechosamente los intereses de unos pocos. Por fortuna, Colombia es más que infamia.

Los tiempos son difíciles, la industria vio cerrar empresas de manera alarmante y perdió más de 34.000 empleos. Esa onerosa factura fiscal no la pueden seguir pagando las empresas.

El impactar el agro es una idea de vieja data cuando el ex Ministro Roberto Junguito Bonnet, propuso castigar la ruralidad por sus altos índices de informalidad.

Los empresarios y la inversión buscan reglas de juego estables y un sistema transaccional más versátil y dinámico que se traduzca en rentabilidad, confianza y transparencia.

La siembra ha mostrado nobleza, rentabilidad y compatibilidad con el medio ambiente, además hay cinco millones de hectáreas que podrían abrirle paso a este alimento milenario.

El analista económico dijo que la reforma no tiene buena cara y lamentó que el Gobierno esté más preocupado en financiar la mendicidad y precarizar la sociedad que en recuperar la economía lo cual incluye reactivar agro y empresas.

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