Domingo, 21 Noviembre 2021 00:14

Crisis logística, economía, insumos y costos con corazón de acero: Camacol

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Crisis logística, economía, insumos y costos con corazón de acero: Camacol Imagen de Alexander Lesnitsky en Pixabay

El sector de la construcción muestra una interesante dinámica, las ventas de vivienda han crecido y los indicadores sociales igual lo hacen. El precio del acero, un ítem que se mueve entre desafío y preocupación.

La construcción de vivienda es en Colombia y el mundo es sinónimo de progreso, crecimiento económico y desarrollo. La vivienda representa poder adquisitivo, ahorro, dominio y fuente de trabajo. Este sector en las buenas y en las malas ha sabido, de manera impávida, explorar salidas, opciones y diseñar fórmulas estratégicas para seguir raudo por las sendas de repunte y vanguardia.

Durante los siglos, debido a guerras, conflictos, gobiernos y políticas diversas, la construcción ha tenido que enfrentar grandes retos de los cuales logró salir airosa. Ninguna época fue tranquila y por ello los empresarios del gremio constructor capitalizaron algunas características como resiliencia, creatividad, estrategia, innovación y audacia.

La inversión en casas o inmuebles es sin duda una de las actividades más añejas del hombre que encontró en el dominio territorial, un poder que con el tiempo termino siendo regulado en el mundo antiguo para abrirle paso al negocio de finca de raíz con orígenes en el imperio griego.

Hoy la actividad constructora no conoce pausa, sigue evolucionando y desempeñándose con eficacia en un mundo que cada vez demanda soluciones prácticas, cómodas y accesibles desde el punto de vista económico, claro está, existe el mercado de gama alta en donde la gente más adinerada busca lo mejor, el sector más exclusivo y todas las garantías de valorización.

Para muchos sectores como salud, agricultura y construcción hacen parte del gran paradigma de aporte al globo en momentos complejos como la pandemia que sigue furtiva y amenazante entre las comunidades. Gracias a estos frentes de la economía, fue posible recuperar unos indicadores postrados y totalmente derribados por la letal enfermedad. A la fecha los problemas económicos siguen dándose, hay réplicas de la crisis que impactan la demanda de bienes y servicios, un contexto que lamentablemente logró articularse con unos fenómenos exógenos que empezaron a dificultar el desarrollo en todos los países del globo.

En Colombia, los constructores siguen poniéndole el pecho a la brisa, amén de las vicisitudes, los inconvenientes y todo lo que implica riesgo. De hecho la crisis internacional de la logística tiene al mundo constructor con calculadora en mano, se trepó el precio de las materias primas como el acero y los impactos no se hicieron esperar.

 

 

El Vicepresidente Técnico de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, Edwin Chiriví, le dijo a Diariolaeconomia.com, que en la actual coyuntura el sector de la construcción goza de buena de salud, lo cual se hace visible en el crecimiento, la dinámica y el excelente desempeño en materia comercial.

En esencia el sector avanza satisfactoriamente ya que su valor agregado, el producto interno bruto, PIB, crece con cierre a tercer trimestre de 2021, a una tasa del nueve por ciento según datos suministrados recientemente por el Departamentos Administrativo Nacional de Estadística DANE, una prueba fehaciente que la construcción de edificaciones avanza por la senda de la reactivación económica.

Según el directivo, este tangible desempeño es el reflejo del incremento anual de 23 por ciento en el área causada o área efectivamente construida durante el tercer trimestre, llegando a 3.6 millones de metros cuadrados. En materia de vivienda, especificó, la construcción de proyectos habitacionales aportó 79% del área efectivamente construida en el trimestre, con un crecimiento de 26%. Destacó el comportamiento de la construcción de proyectos de bodegas e institucionales, que tuvieron crecimientos anuales de 58% y 18%, respectivamente.

La construcción, indicó Chiriví, es uno de los sectores que se destaca dentro de los cinco de mayor crecimiento en el segundo trimestre del año, dato que viene acompasado con una dinámica comercial muy interesante habida cuenta que las ventas de vivienda nueva crecen a razón del 25 por ciento en promedio, lo que significa 198.771 unidades vendidas.

 

“Este dato de mejora en ventas no es menor para un renglón que moviliza anualmente más de 230.000 viviendas. Estamos muy contentos con los resultados y eso por supuesto se refleja en otros indicadores conexos con nuestro sector y es el caso de la financiación hipotecaria y la generación de empleo, puesto que en el último año y medio hemos recuperado 700.000 plazas de trabajo, hoy estamos sobre 1´560.000 personas ocupadas de manera directa en el sector y si le agregamos actividades relacionadas o empleos indirectos, fruto de las construcción de vivienda y proyectos no residenciales, estamos hablando de una ocupación en la cadena de valor, solo en construcción, de cuatro millones de colombianos, prácticamente el 20 por ciento del empleo en el país, nada ínfimo”, declaró el señor Edwin Chiriví.

 

Luego de advertir las proyecciones y ver el mercado, Camacol estima que en 2022 249.400 hogares se inclinarán por una vivienda nueva. El gremio sostuvo que la construcción no solo evidencia la capacidad de generar valor agregado sino crecimiento y empleo. Por esa razón, dijo que es primordial contar con las condiciones que requiere el sector para su ejercicio, básicamente en aspectos como suelo disponible, trámites y últimamente, por la situación logística, optimizar el canal de abastecimiento de insumos esenciales por cuanto el acero llegó a unos valores inalcanzables que hacen inviables los proyectos.

 

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Al analizar las cifras grandilocuentes del DANE, hay un ejercicio que se hace de vieja data y es sustraer los ingresos petroleros, el café y el resto de la extracción minera, al mirar el igual notamos una economía raquítica que lucha como gato, patas arriba, tratando de seguir vigente en el sector real y allí es justamente en donde entran los sectores valientes como la agricultura, la construcción, la salud, por la pandemia, y en algo las pymes que siguen en UCI y con los Santos Oleos.

Esa ecuación corrobora además que poco o nada se ha hecho por los sectores del empleo y que es el momento de mirar la generación de riqueza por fuera de los commodities para trazar la hoja de ruta de una economía incluyente, sólida, integral y de valor agregado.

Sobre el tema, Chiriví anotó que desde su perspectiva como economista estima que las economías no pueden ser dependientes y que están llamadas a tener una transición gradual en su estructura productiva, sin quitarle importancia a lo que puede generar como valor añadido la minería, la extracción de recursos naturales, particularmente el petróleo, que finalmente aportan en un canal mucho menos directo sobre el empleo y los demás sectores económicos, pero que constituyen una fuente fiscal que para un país como Colombia que tiene una demanda de gasto social muy fuerte, son fundamentales.

 

“Sin duda, uno si quisiera una economía en donde los sectores secundarios y terciarios tuvieran mayor participación. Hablamos de sector secundario, nuestra actividad que básicamente es la construcción encadenada con la industria y lo que alcanza a mover en materia de servicios, y por su puesto lo que podamos tener también con un aparato comercial mucho más fuerte. Claramente hoy el comercio es la principal actividad económica del país en términos de generación de empleo y valor agregado”, expuso el El Vicepresidente Técnico de Camacol.

 

Sostuvo que se hace determinante migrar de esa lógica comercial a una de servicios con mayor vocación exportadora. Las cifras hoy dicen, expresó el experto, que hay una nueva oportunidad que se abre en la actual fase de reactivación económica y sin duda, apuntó, los fenómenos de adopción digital y de transformación productiva, presente ya en muchos sectores, lo que incluye la construcción, le darán al país la posibilidad de abrir nuevas fuentes de inversión.

Explicó que antes de la pandemia, el sector vendía cinco de cada cien viviendas por canales virtuales, ello porque no había un aparato digital montado para comercializar vivienda en Colombia. El vocero afirmó que curiosamente la lógica de compra de vivienda se daba en salas de venta, en proyectos referidos y en ocasiones el radio de oferta iba hasta el periódico físico. Hoy en día el sector de la construcción paso de tener 1´500.000 visitas en los portales inmobiliarios a una demanda potencial de cuatro millones de visitas mensuales.

Lo anterior quiere decir, puntualizó Chiriví, que quien quiere comprar vivienda ya no tiene que ir necesariamente a las salas de ventas sino que puede acceder a los portales inmobiliarios, a las plataformas dispuestas, lo cual abre un nuevo canal de inversión con posibilidades de que si una persona está en Bogotá, puede adquirir una vivienda o inmueble en la Costa Atlántica, el Eje Cafetero o incluso, cinco millones de nacionales que residen en el exterior y que por efectos de la devaluación tienen una mejor condición de ingreso, pueden ser clientes potenciales, motivo por el cual Camacol está trabajando en internacionalizar la inversión en vivienda.

Tal y como están las cosas consideró Edwin Chiriví, se abren nuevas posibilidades para crecer y afinar todo lo atinente a valor agregado y calidad en construcción.

La construcción, el sector de los visionarios, de quienes apuestan por un mejor país fortaleciendo portafolio y servicios, está llamado a ser el bordón de la nueva economía, la no extractiva y esa que exige inteligencia, intrepidez y ojo avizor para darle a los colombianos cifras reales de crecimiento, fruto del trabajo, la exploración de oportunidades y la inyección de capital.

Chiriví señaló que la construcción es un sector que se encadena con la mitad del aparato productivo, puesto que edificar una vivienda implica mover el 54 por ciento de los sectores productivos del país, por tanto hay una capacidad de tracción muy fuerte porque la construcción no solamente se reduce a concreto, acero y acabados, la verdad, sostuvo, hay 36 subsectores que proveen servicios, financiación, consultoría, mobiliario, servicios de transporte y una dinámica enfática sobre la economía regional que lleva la construcción en una dirección afortunada.

 

Crisis logística, transporte caro y escasez de acero

 

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El mundo está en shock con la cruda realidad logística que disparó el precio de los fletes a niveles escandalosos y por consiguiente todas las materias primas que logran viajar en los muy escasos buques. Un insumo para la construcción que escaló alarmantemente en valor fue el acero, igual el aluminio, pero lo cierto, real y verdadero, es que a mayor precio de los bienes básicos, las viviendas tendrán que absorber ese sobrecosto, una ley obvia de la economía.

El planteamiento a juicio de Chiriví tiene dos grandes reflexiones y apuestas que se han hecho desde Camacol. En primer lugar, anotó, en efecto, hay una presión de costos como nunca antes en la historia en materia de construcción y al revisar el universo de los insumos, no necesariamente son todos los materiales impactados con la situación global. Detalló que hay un grupo de elaboraciones que están teniendo un enérgico apremio en la estructura de costos, esencialmente el caso de hierros y aceros que revelan un crítico lío de abastecimiento y un encarecimiento desbordado.

 

“Cuando hacemos el mapeo de riesgos de cara al 2022, ese factor de provisión y precio lo tenemos como la principal amenaza para la sostenibilidad y el desarrollo de los proyectos de construcción en Colombia porque notoriamente si se hace la cuantificación es fácil establecer que hay excesos en los precios de determinados insumos importados para acabados o algunas líneas en aluminio muy utilizadas, existen, sin embargo, posibilidades de echar mano de bienes sustitutos para mantener la dinámica del sector y ganar eficiencia”, especificó el Vicepresidente Técnico de Camacol.

 

El acero es el segundo insumo en importancia en la construcción, el segundo que más pesa en la estructura de costos de un proyecto de construcción de vivienda, tiene una característica especial y es que es irremplazable, pues no se puede cambiar el acero por ningún otro producto, de hecho Camacol tiene unas normas sismo-resistentes que les dice a los constructores qué tipo de acero deben utilizar y qué cantidades del metal van incorporadas, teniendo en cuenta el área a edificar como también el tipo de sedimentación a usarse.

 

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Los elevados precios del acero son, sin lugar a dudas, un problema importante que en el mediano plazo, si el inconveniente no es metido en cintura, redundará en precios de vivienda más caros, pero Chiriví aclaró que en el corto plazo surge otra dificultad ya que en Colombia opera un modelo de preventa, es decir que hoy se está iniciando la construcción de soluciones que se comercializaron hace dos años cuando el precio del acero era un 60 o 70 por ciento menor al actual. A la fecha, con un contrato formal firmado con los compradores, las empresas tienen que honrar esos pactos construyendo con un acero que cuesta 40, 50 o 60 por ciento más.

El conocedor dijo que en bajo el escenario actual no hay posibilidad de llevar esas diferencias al precio, y caso opuesto, el rubro migra a la utilidad del proyecto, muchas veces haciéndolo inviable y forzando al constructor a buscar otro tipo de eficiencias como cambiar el producto inmobiliario y hacer relevo en cosas que no necesariamente son óptimas para el mercado y por tanto acertadamente se habla de un problema crítico.

 

“Para resumir la historia, hoy en día tenemos 414.000 viviendas en Colombia que ya fueron pre-vendidas o que simplemente fueron lanzadas al mercado y que tienen que asumir un precio del acero por arriba del 40 por ciento frente a las tarifas del insumo en tiempos de la negociación. Ahí está nuestro riesgo, claramente el constructor que vaya a lanzar un proyecto en 2022, incorporará ese aspecto en la estructura de costos, lo crítico es lo que vendimos en los dos años anteriores y con base en eso fue que el 29 de julio por una directriz de la Junta Directiva del gremio, se hizo la solicitud ante el Comité Triple A de reducción de aranceles de las partidas más críticas del acero que se demanda en la construcción de edificaciones. Ya hemos surtido todo el proceso y en este momento estamos a la espera de la firma del decreto que reduce el arancel de diez a cinco por ciento, por un periodo de un año o de seis meses con la posibilidad de evaluarse por otro semestre, una medida que nos ayudará no solo a abastecernos más sino a tener normalidad en el precio”, indicó Edwin Chiriví.

 

Los constructores han logrado paliar en algo el problema adquiriendo acero en las cinco grandes empresas colombianas, Paz del Río, Grupo Siderúrgico Reyna, Sidenal-Sidoc, Ternium y Gerdau Diaco. Cabe anotar que con el 100 por ciento del mercado estas empresas se abastecen, 60 por ciento de producción nacional y 40 por ciento de importaciones.

 

Xu Jiayin, Evergrande y sus deudas, todo un cuento chino

 

 

Como si las angustias fueran pocas, una más se suma, igual made in China, aparte del Covid-19, llegó la bomba logística y ahora la nada nimia inquietud por Evergrande, la firma inmobiliaria asiática, segundo promotor de finca raíz en el país del dragón.

Esta compañía que maneja un mercado exclusivo para personas de ingreso medio y alto urge bajar obligaciones por 300.000 millones de dólares en pasivos, lo cual incluye 100.000 millones de dólares en deudas, de tan complejo pago que tiene a sus 200.000 colaboradores montados en el tren de la ansiedad y el desespero. La empresa presume un dos por ciento del PIB de China, dato superlativo y muy de consideración cuando se habla de una eventual crisis inmobiliaria.

El tema, hay que decirlo, no se queda en la ciudad de Guangzhou en la próspera provincia de Guangdong, tiene nervioso al sudeste asiático y al mundo porque con estos temas de globalización no se puede apartar el dicho aquel que un estornudo en China se siente en Tunja, y no precisamente por el terrible virus.

El pasado mes de septiembre se informó que posiblemente la empresa entraba en un complejo escenario al no poder ejecutar unos pagos por concepto de intereses. Los expertos en finanzas dijeron que cerca de 1.5 millones de compradores estarían en riesgo de perder los depósitos hechos para compra de vivienda si la empresa finalmente colapsa.

Cabe recordar que en 2008 el mundo experimentó la gran crisis inmobiliaria gestada en Estados Unidos rebautizada como la crisis de las hipotecas subprime, un fenómeno que contagió el sistema financiero estadounidense para luego impactar la banca global. La estruendosa burbuja inmobiliaria gringa ya advertida en 2006, desató todo tipo de repercusiones, de tal magnitud que hubo iliquidez en el planeta, recesión en los mercados y aprietos alimentarios.

Para Camacol el punto es interesante porque desde el balcón gremial se ha observado aplicadamente el movimiento de la industria a nivel mundial, empero hay tres capítulos que valen la pena citarse por hacer parte de la historia de las crisis globales.

Aseveró que el fenómeno reciente es delicado, de alto riesgo, todo un motivo para hacer temblar indudablemente los grandes volúmenes de inversión y la misma estabilidad de las bolsas a nivel global por el tamaño de la compañía. Desafortunadamente, apuntó, la historia se repite con empresas que crecen descomunalmente con el agravante que su lógica de apalancamiento no es sostenible, es decir se financian con un método que no necesariamente tiene la respuesta patrimonial y la posibilidad de que se amparen esos riesgos en el sistema financiero, razón muy de peso para pensar que ese nuevo episodio puede tener unos impactos mayores.

También hizo mella en la economía la crisis de 2008 y 2009 ya expuesta cuando se rebosó la financiación de hogares, todo por una política de originación de créditos en Estados Unidos, totalmente flexible ya que a la gente le prestaban el 110 por ciento de la casa, es decir el favorecido compraba el inmueble y le quedaba el 10 por ciento restante para cambiar de carro, una situación que terminó con unos niveles de endeudamiento muy altos, todo acompañado por una cadena de seguros y otros servicios financieros semejantes que finalmente destitularizaban, ocasionando un contagio global crítico, donde de nuevo la vivienda aparecía como un activo de riesgo, cuando el tema está condicionado a la financiación.

 

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Con la crisis de 1999 y 2000, ilustró Edwin Chiriví, el país aprendió que el modelo ideal de financiación es la preventa, con lo cual se evitan esos riesgos o por lo menos buena parte de ellos, puesto que hay certeza y tan solo se dispone de recursos con el 80 por ciento comercializado y si el proyecto no funciona, sencillamente se pierde poco, lo cual incluye la licencia de construcción, pero no se ve comprometido el banco ni nadie. En Colombia es muy riguroso el control de oferta, lo que explica porque no hay vivienda terminada por cantidades ya que representa tan solo el cinco y medio por ciento y no volvió a superar el diez, luego no genera aprietos.

En su disertación, el Vicepresidente Técnico de Camacol, manifestó que desde luego hay reflexiones, pero desde un contexto amable porque aparte de las empresas de construcción y del modelo de preventa, el sector cuenta con dos actores sumamente importantes que lo alejan de ese tipo de incidente, en primera instancia las entidades financieras que en Colombia, en buena hora son bastante conservadoras y cuidadosas en el factor riesgo, el que analizan al detalle, en segundo lugar está la estructura del mercado fiduciario, en donde las compañías blindan un poco los riesgos de las contrapartes, haciendo que el proyecto opere a manera de unidad empresarial independiente, evitando los contagios en la eventualidad que un plan llegue a fracasar.

 

“Sí vemos aprendizajes, seguramente nos quedan cosas por asimilar de lo que ocurra con Evergrande, pero estamos tranquilos porque no tenemos un fenómeno de contagio generalizado en el país, no sobra decir que la crisis del 2008 nos vacunó, ilustró al país y al sector de cómo evitar ese tipo de problema, ahora bien estamos vendiendo para construir y no construyendo para vender”, puntualizó Chiriví.

 

El sector mejor no puede estar, reporta unas ventas en vivienda en donde el 70 por ciento hacen parte de la franja de interés social, una historia muy reciente en el mercado nacional puesto que usualmente marcaba el 35 o 40 por ciento, nunca pasaba de la mitad. Esos indicadores, escribió Edwin Chiriví, hablan bien de la política de vivienda que tiene una ejecución ejemplar, pues queda claro que para este frente el país demanda mayores recursos año tras año. Además hay un contexto de todos los actores jugándole a la vivienda social, las regiones, los empresarios, los hogares comprando y el sector financiero compitiendo en la colocación de crédito.

Para Camacol, en infraestructura lo más importante es la ejecución de obra pública local, más allá de las vías el factor que ayuda al crecimiento y el desarrollo inmobiliario es la adecuación de redes matrices de agua potable y saneamiento básico y por su puesto la inversión en malla vial arterial, así como principal.
En eso, detalló el Vicepresidente Técnico de Camacol, el gremio es muy vigilante de que por ejemplo proyectos ambiciosos en grandes ciudades del país como el metro o la ALO en Bogotá, los accesos en el caso de Cartagena, igualmente todas las obras de infraestructura en el Valle de Aburrá son para el gremio de la Construcción fenómenos que ayudan a detonar el mercado inmobiliario, dejando claro que dichos trabajos piden mayor celeridad.

La construcción, determinante en el tejido social del país, es un sector que genera riqueza, desarrollo, trabajo y evolución, totalmente útil en los momentos más difíciles en donde la vida gracias a esas iniciativas privadas se hace verdaderamente fácil.

Camacol ve un sector destacado en 2021 y el próximo año la economía según los cálculos, no tendrá un crecimiento tan alto como el de la vigencia que empieza a irse, pero predomina una apuesta intrínseca, pues hay plena confianza que la construcción será el sector de mayor crecimiento en 2022, totalmente a la vanguardia de la recuperación.

 

Expoconstrucción y expodiseño 2021, una mirada regional

 

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En su versión presencial, la gran cita de los constructores se llevará a cabo del 23 al 28 de noviembre en Corferias, es un escenario que dejará ver el buen comportamiento del sector a nivel nacional. Atlántico, Bolívar, Tolima y Norte de Santander son algunas de las regiones que han demostrado un comportamiento positivo frente a la venta de viviendas VIS y no VIS.

Gracias a este comportamiento, el 80 por ciento de las regiones ya superan los niveles pre pandemia de 2019 y un 80 por ciento registra ventas superiores a las del año 2020.

En las deducciones de Corferias, Expoconstrucción y Expodiseño, contará con cerca de 200 expositores, quienes exhibirán una amplia oferta de materiales, insumos, productos, equipos, maquinaria, servicios y tecnología de los sectores y subsectores de la construcción.

Para Camacol, esta feria será la oportunidad para que todos los actores de la cadena se reencuentren, generen oportunidades de negocios y contribuyan al desarrollo y crecimiento de los sectores de la construcción, arquitectura, infraestructura y el diseño.

Sin duda, Expoconstrucción y Expodiseño 2021 en su versión presencial, será la plataforma para continuar por la senda de la reactivación y el progreso del sector.

 

Construcción y vivienda, siglos, innovación y solución

Según los investigadores, la vivienda tiene en promedio unos 300.000 años sin contar las cuevas y los refugios de montaña. La cuenta empieza con algunas chozas y sitios de paso que debieron improvisar los cazadores de la difícil época. En ese tiempo el insumo básico fue el mamut que aportó huesos y piel, también la flora que contribuyó con madera, ramas y arbustos. A juzgar por lo elemental podría decirse que esta es la base de la vivienda de interés social, VIS.

El techo ha sido por siglos inherente al ser humano, la evolución de la vivienda es bastante llamativa, pues desde las culturas milenarias la construcción y la casa como sitio de confort han marcado un hito en el desarrollo que permitió dejar sellos o marcas sobre el modo de vida. Los sumerios y en general los pueblos de Mesopotamia fueron liderando propuestas y estilos. No por nada a Sumeria se le conoce como la cuna de la civilización urbana.

 

 

Egipto impulsó la construcción a gran escala con ciudades y pirámides, lo propio hizo Roma con el Coliseo, Grecia con sus acrópolis, como también los imperios de oriente, esos admirados por sus colores, sedas, junglas inhóspitas y edificaciones monumentales.

El término construcción aparte de morada, implicó crecimiento, respeto y homenaje, el mundo antiguo demostró que grandes construcciones fueron funerarias, otras clericales con iglesias de compleja arquitectura en donde nacieron urbes y mercados.

Un homenaje arquitectónico al amor, a la humanidad y al talento puede ser el Taj Mahal, mausoleo construido entre 1631 y 1653 en la ciudad de Agra en India. Fue la más bella ofrenda hecha a la esposa ausente, complacida en el expectante mundo de los muertos, le correspondió a la difunta Mumtaz Mahal, un regalo melancólico de su conyugue, el emperador Shah Jahan.

En fin la construcción, la vivienda y la creatividad hacen parte de esa solución familiar y social que durante siglos ha obsequiado amparo, calor, proyección y básicamente desarrollo.

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