Domingo, 24 Mayo 2015 09:23

Pesos y contrapesos de la tasa de cambio en Colombia

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La suspensión del proceso de venta de ISAGEN, la corrección marginal en el precio del petróleo por debajo de USD60 y al aumento de compra local de dólares para cumplir con las exigencias en la Posición Propia de Contado (PPC) impulsó el dólar al alza a cerca de los 2,500 pesos.

Por Julián Cárdenas Fonseca
Analista de Portafolios Especiales de Protección

En las últimas semanas, la volatilidad en la tasa de cambio en Colombia incorpora incertidumbre en la expectativa de cambios en la política monetaria de las economías desarrolladas, los movimientos en los precios de las materias primas, la coyuntura de la economía colombiana y otros factores puntuales del mercado local. Bajo este escenario el Emisor en Colombia actuó con cautela el pasado viernes sin cambios en su política monetaria (4.5%). Esta semana iniciará a ritmo lento por la conmemoración del día de los caídos en guerra en los Estados Unidos (Memorial Day) pero posiblemente tendrá mayor dinamismo al conocer cifras de la economía estadounidense.


El más reciente reporte del Banco Central Europeo (BCE) no agregó información adicional. Sin embargo, es importante señalar que a pesar del ruido de Grecia, el cual ha tenido recientemente menor impacto en el costo del endeudamiento en otras economías europeas y a nivel global frente lo registrado en los años anteriores, el BCE sigue firme en la implementación del plan de estímulo monetario, el cual debería debilitar más al euro frente al nivel actual (EURUSD1.10).

La semana anterior se publicaron las Memorias de la última reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). En general, los comentarios de la FED fueron muy similares a los que se han presentado recientemente. Existen excesos de capacidad que la economía ha disminuido a medida que la recuperación ha sido gradual. Es decir, la economía ha ido creando empleos pero aún no logra el pleno empleo y la inflación está aún lejos de las metas de largo plazo. La traducción para el mercado es que en el corto plazo no subirá las tasas de interés.

En éstas el Banco Central insinuó que es poco probable que se registre incremento de las tasas de interés en junio. Lo anterior debido en parte a la desaceleración de la economía durante el invierno, en parte, por factores temporales y a que el ritmo de creación de empleo se ha moderado. Al parecer el Comité Federal Abierto de Política Monetaria está interesado en ser prudente y analizar cifras más recientes antes de pensar en incrementar las tasas de interés. Así, en las últimas semanas, la probabilidad de incremento de tasas de interés en junio ha disminuido y la de septiembre se ha incrementado.

Ésta información es de la mayor importancia para las expectativas del mercado. No solo para el mercado accionario y de renta fija sino para el cambiario que recientemente ha sido volátil, en particular en Colombia. En los últimos meses el movimiento de la tasa de cambio ha sido cada vez más relevante para las estrategias de inversión en moneda extranjera. Luego de alcanzar cerca de los 2,700 pesos por dólar, desde marzo los comentarios de debilidad de la economía por parte de la FED y de reocupación frente a la fortaleza de su moneda, generaron una corrección por debajo de los 2,400 pesos. Esto último acompañado en parte en el mercado local por el repunte del precio del petróleo de USD44 a USD60 dólares y la expectativa de ingreso de dólares por la venta de ISAGEN.

De tal manera, la suspensión del proceso de venta de ISAGEN, la corrección marginal en el precio del petróleo por debajo de USD60 y al aumento de compra local de dólares para cumplir con las exigencias en la Posición Propia de Contado (PPC) impulsó el dólar al alza a cerca de los 2,500 pesos.

Así las cosas, juntando algunas piezas del rompecabezas, el rumbo de la tasa de cambio en Colombia está relacionado en el corto y mediano plazo con el panorama del precio del petróleo, la PPC, el proceso de ISAGEN y el momento y el ritmo del incremento en la tasa de intervención de la FED. Frente al precio del petróleo, no hay un factor fundamental que nos haga pensar que volveremos pronto a USD40 ni a USD80. Es altamente probable que ronde los USD60, es decir, sin cambios frente al nivel actual. El pasado lunes Goldman Sachs manifestó que espera que el precio promedio del barril de petróleo de referencia Brent baje a USD55 para 2020 y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) comentó que está interesada en mantener el volumen de producción actual, lo que posiblemente mantendrá amplia la oferta y generará presión en la producción de Shale en los Estados Unidos.

La PPC puede ser un factor técnico temporal mientras que el proceso de venta de ISAGEN es el que presenta mayor incertidumbre. Hace pocos días el presidente de la Asociación de Instituciones Financieras (ANIF) aseguró que en la venta de ISAGEN no hay detrimento patrimonial y que está confiado en que el suministro de energía está garantizado para el país. También el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, declaró que presentará el recurso de súplica ante el Consejo de Estado para levantar las medidas que no permiten que se venda la compañía. No hay que desconocer, entre los pesos y contrapesos, la oposición clara que hay en el Congreso a la venta de la compañía.

Con respecto a los Estados Unidos, según las últimas Memorias, la FED dependerá de más información para decidir si sube o no las tasas en junio o en septiembre o más adelante. Es relevante aclarar que en los últimos meses, la expectativa de cercanía en el incremento en la tasa de interés motivó la fortaleza del dólar mientras que la lejanía generó debilidad. La mayoría de las cifras que se conocen en este momento son a marzo o a abril (la mayoría débiles). De las pocas que tenemos a mayo está la Encuesta Manufacturera de Nueva York. La cual, como lo comentamos en nuestra Editorial del 19 de mayo, registró un incremento de 3.09% superior a lo observado en abril (-1.19%) pero inferior a lo esperado por el consenso del mercado (5%). Si le creemos a lo que dice la FED, de debilidad temporal de la economía, la fortaleza de la economía podría generar un mayor repunte del dólar.

Luego del lento inicio de semana por el día festivo en los Estados Unidos, los analistas del mercado estarán atentos a la publicación de la primera revisión del Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre, cifras a marzo de precios de vivienda (Case-Shiller), datos a abril de bienes durables y ventas de vivienda nueva y el índice de confianza del consumidor de mayo estadounidense.

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