Lunes, 13 Julio 2020 13:12

Por la vida, por la patria y por la paz, un 15 de julio para conmemorar

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Por la vida, por la patria y por la paz, un 15 de julio para conmemorar Ece Öztürk, Embajadora de Turquía en Colombia

El objetivo era subvertir los fundamentos democráticos del Estado turco y establecer uno nuevo antidemocrático bajo el dominio absoluto de Gülen.

Por Ece Öztürk, Embajadora de Turquía en Colombia

Han pasado 4 años desde el intento de golpe de Estado de la organización terrorista fetullahista (FETÖ) el 15 de julio de 2016. Con este motivo me gustaría brindar información acerca lo que sucedió en la mencionada noche y que es FETÖ.

Primero, se debe recordar lo que ocurrió en esa noche traumática: nuestro Parlamento, el complejo presidencial y la sede de la policía fueron bombardeados por pilotos F16, que resultaron ser miembros de FETÖ que se infiltraron en nuestro ejército. Los conspiradores intentaron asesinar al Presidente Erdoğan, así como a varios miembros del Gobierno elegido democráticamente. Los tanques fueron conducidos a las calles contra civiles inocentes, mientras que helicópteros y aviones dispararon indiscriminadamente a todos aquellos que veían.

Constituyendo uno de los ataques terroristas más mortales de nuestra historia, este acto atroz también fue el intento de golpe más sangriento en la vasta geografía del continente europeo desde el final de la Guerra Fría, dejando 251 mártires y miles de heridos. Lo que los miembros de FETÖ intentaron destruir fue el orden constitucional democrático de un miembro fundador del Consejo de Europa, derrocando al gobierno y a las instituciones democráticamente elegidos de nuestra República. Sin embargo, el golpe fue frustrado gracias a la determinación del pueblo turco a defender su orden constitucional democrático.

FETÖ es una organización clandestina, criminal y terrorista, que no tiene precedentes en términos de alcance global, ambiciones y métodos.

Gülen es una de las graves amenazas para Turquía. Para comprender la amenaza a la seguridad que representa su red de delincuencia, es necesario analizar la magnitud de sus acciones. Los crímenes cometidos la noche del 15 de julio fueron solo la punta de un iceberg.

Todo comenzó bajo la apariencia de un esfuerzo de educación caritativa en la década de 1970. Fetullah Gülen y sus seguidores se disfrazaron de un movimiento educativo benigno cuando comenzaron la campaña de establecer escuelas en Turquía y más tarde en todo el mundo. En la cima de su poder, controlaban miles de escuelas en Turquía y más de ochocientos institutos educativos en todo el mundo. En términos de su alcance, no tenían precedentes.

Este fue el primer paso de una campaña de infiltración donde los niños y sus padres fueron reclutados con la promesa aparentemente inocente de una mejor educación y un buen trabajo. Estos niños fueron asignados a la escuela con ayuda académica y financiera, y principalmente una mano dura en el adoctrinamiento.

El objetivo era subvertir los fundamentos democráticos del Estado turco y establecer uno nuevo antidemocrático bajo el dominio absoluto de Gülen. A sus alumnos también se les dijo que, para lograr su objetivo principal de tomar el control del Estado, deberían permanecer ocultos y evitar todas las creencias éticas, religiosas o personales.

FETÖ estaba presente en cerca de 160 países, con miles de escuelas, empresas, ONG y medios de comunicación. Su modus operandi es el mismo en todo el mundo. A medida que intentan infiltrarse y ampliar su influencia económica y política global, constituyen una amenaza de seguridad directa para cualquier país donde operan.

Por esto, lamentamos ver que las personas y organizaciones afiliadas a FETÖ continúen operando en varios países. Esos miembros y afiliados de FETÖ pueden vivir y trabajar fácilmente bajo la protección del asilo mientras envenenan contra Turquía a los países y sociedades donde operan.

En este contexto, me gustaría subrayar una vez más que, si bien los organismos afiliados a FETÖ intentan disfrazar la naturaleza real a través de sus actividades de educación y caridad, de hecho, son parte de una organización siniestra que también constituye una amenaza para la seguridad y la paz pública de los países donde permanece activa.

Es prometedor el hecho de que se ha ido desarrollando una clara conciencia sobre la naturaleza oscura de esta organización, aunque lentamente. De hecho, varios países y organizaciones internacionales han declarado a FETÖ como una organización terrorista. Los actos ilegales llevados a cabo por organizaciones afiliadas a FETÖ, han sido evidenciados en muchos países después de un monitoreo más detenido de sus actividades, lo que posteriormente ha conducido a la extradición de miembros de FETÖ, así como al cierre de escuelas y asociaciones afiliadas a FETÖ.

Sin embargo, ahora es el momento de mirar hacia el futuro, el cual veo con optimismo. Es nuestro sincero deseo que cada vez más países comprendan mejor la naturaleza clandestina y criminal de esta organización. Turquía continuará trabajando en plena cooperación con estos países contra esta amenaza común para la humanidad.

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