Lunes, 06 Septiembre 2021 15:00

Amnesia ronda la apertura de frontera por Norte de Santander

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El departamento sufre actualmente y de manera preocupante de una amnesia malsana ya que se olvida de los beneficios otorgados por el país vecino los cuales redundaron en riqueza y calidad de vida.

Por María Eugenia Martínez Rodríguez, directora Ejecutiva de la Asociación de Estaciones de Servicio de Norte de Santander

Ante la inminente apertura gradual de la Frontera Colombo-Venezolana nos invade una gran alegría, sin embargo debemos ser conscientes que ese acontecimiento cercano, nos pondrá de frente a varios retos que ya deberían estar siendo evaluados por los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal, empero sin ausencia ni desdén por parte de los habitantes de esta histórica, dinámica y por momentos largos, sufrida frontera, el tercer país que se va de los compromisos de dos casas presidenciales, el Palacio de Nariño y el de Miraflores, en donde se defienden pírricos intereses políticos, dejando a la deriva una hermandad bicentenaria que se vive con mayor intensidad en las zonas de frontera.

Nos enfrentaremos a escenarios semejantes desde el punto de vista cronológico, esos que otrora trajeron progreso, desarrollo y gran intercambio comercial, a tal punto que fuimos catalogados como la frontera más activa de América Latina. Ante las circunstancias se vislumbra un gran movimiento con apuesta legal a través de los puentes y NO de las trochas, razón de peso para pensar en estrategias conjuntas, con ideas de todos los sectores para impulsar a los dos pueblos de lado y lado, esos que reclaman oportunidad, equidad y el derecho a la recuperación lo cual incluye desde el punto de vista constitucional, derecho al trabajo, a la vida y al desarrollo, por decir algunos.

En medio del embeleso, nos preocupa, a quienes estamos realmente pendientes de esa apertura que, ante un intercambio comercial legal y un sincero cambio en el concepto fronterizo, haga su grosera incursión la pérdida de memoria que padecen algunos nortesantandereanos que disfrutaron las mieles venezolanas gracias al petrodólar, el comercio y las compras en los estados de frontera, el bolívar con una tasa cambio histórica que les ayudó a muchos que allá laboraron, a proyectar una vida decente.

Es increíble la forma en que los nacidos en este hermoso Norte de Santander olvidan sus viajes a San Antonio, Ureña, San Cristóbal, los pueblos del Táchira y muchas otras latitudes venezolanas en donde hicieron compras, disfrutaron de una gastronomía inmejorable, de un paisaje esplendido y de unos combustibles baratos, los mismos que les llenaron el tanque a los sonrientes turistas colombianos.

Venezuela fue sin duda un oasis, de ese país llegaron a Cúcuta y al resto de Colombia, electrodomésticos, prendas de vestir, lociones, leche en polvo, procesados y un sinnúmero de productos. Como olvidar que algunos afectos a la hermana nación, fueron y contrabandearon sus derivados del petróleo y otros bienes importados que terminaron del puente para acá después de casi desocupar góndolas y vitrinas.

En esta pérdida de la memoria podemos agregar a los que se llaman periodistas, muchos sin el verdadero conocimiento de la frontera y de la historia binacional. De todas maneras, no tienen escrúpulos y diseminan por redes sociales unas imágenes y unas informaciones imprecisas que afectan gravemente a los distribuidores minoristas de combustibles que cumplen una encomiable labor en las Estaciones de Servicio. A esos comunicadores infortunadamente se les olvida que ellos y sus familias sacaron todo tipo de provecho ya que se abastecieron con combustible venezolano o lo que resulta más grave, con contrabando. Pregunto, ¿hoy se aterran?

No podemos olvidar que en Cúcuta y en los municipios de Norte de Santander fue práctica normal llenar los tanques de los vehículos con los combustibles procedentes de Venezuela, una actividad que tuvo lugar en plazas, cambuches, garajes, trochas y hasta en casas de familia, en donde la seguridad de los niños pasó a segundo plano pensando en hacer plata.

En la memoria siguen intactas las múltiples prácticas para internar combustibles, verbigracia, los contratistas que arrendaban vehículos, algunos oficiales, que saturaban los cilindros en zonas urbanas como las cercanías del colegio Inem.

Igual están en las cuitas, los taxistas que jamás se abastecieron en las EDS de Cúcuta, que llenaban sus carros a un precio mínimo para cobrar carreras totalmente desbordadas. Pagar un taxi en la capital nortesantandereana resultaba más caro que hacerlo en Bogotá y en ocasiones más altas que en Nueva York.

El colmo de los señores taxistas llegó en una reunión de la Región 5 de Policía, encuentro en el que juraron que “nunca llenarían los tanques de sus carros en las Estaciones de Servicio”, pero el tiempo pasa y esas palabras pasan factura y desestiman los gritos de moralidad de quienes pasaron de agache el termino legalidad.

Se calcula que más del 80% del consumo real de combustibles en Norte de Santander se hacía a través de Pimpinas, canecas etc.

Ese 80% aproximadamente fue el consumo ilegal que durante 45 años largos se hizo con un comercio espurio que puso en riesgo a los cucuteños, así como a los habitantes de Villa del Rosario y otros puntos de la región. Eso cambio hace más de año y medio y hoy por obligación, “quieran o no quieran”, a todos les tocó en el departamento y en otros cercanos, comprar combustibles colombianos, así de sencillo.

Aquí ha pasado de todo, y si no, que nos desmienta la secretaria de Hacienda de Norte de Santander, en el 2008 mediante un estudio serio basado en datos oficiales, ese despacho manifestó que el departamento, en un mercado natural sin contrabando, necesitaba para ese tiempo de 12.800.000 a 13.000.000 de galones de combustible por mes.

Igual, que nos objete el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Minas y Energía que las necesidades reales de combustibles para Norte de Santander son del orden de 15.000.000 galones mensuales. Acordémonos que el viceministro de Hacienda, en Octubre de 2015, manifestó que Norte de Santander según los cálculos de la cartera necesitaban 13.300.000 galones al mes, Eso lo dijo en el despacho del señor Procurador General de la Nación, del Ministro de Minas de ese entonces Tomas González, del Director de Hidrocarburos Carlos David Beltrán y su equipo asesor , frente a los Procuradores Delegados para el sector de Minas y Energía y de un grupo de Distribuidores Minoristas de combustibles líquidos, derivados del petróleo de Norte de Santander y de quien firma esta editorial.

El tiempo pasó, reitero, y me pregunto, ¿seremos capaces los nortesantandereanos de asumir la legalidad y las nuevas reglas de juego con la compra de combustibles colombianos? Es oportuno recordar que actualmente la compra de combustibles que hacen las Estaciones de Servicio sobrepasa los 15.000.000 de galones por mes.

El departamento solo se cuenta con aproximadamente 11.000.000 de galones mes, cupo asignado por el Ministerio de Minas y Energía por medio de la Dirección de Hidrocarburos en diciembre de 2019. Vuelvo a indagar, ¿y porque esa cifra ?, teniendo en cuenta que el Ministerio de Minas le aplicó a la variable compras, que tiene una ponderación del 80%, los datos históricos de adquisiciones de las Estaciones de Servicio a las mayoristas en un periodo que fue trazado entre Julio de 2017 a Junio de 2019 cuando estábamos invadidos de contrabando de gasolina y Diesel provenientes de Venezuela, luego la variable compras está afectada por el contrabando y por eso Norte de Santander cuenta con el cupo actual. ¿Sera que el Ministerio de Minas y Energia-Direccion de Hidrocarburos se equivocó, o que pasó?, ¿otra vez, averígüelo Vargas?

Después de agotarse el cupo con los beneficios de frontera (Exento de impuesto nacional a la gasolina y al Diesel, excluido de Iva, Cero Aranceles y con un IP más bajo que en el interior del país) de los 11.000.000 de galones/mes que alcanza para los primeros 20 días, el restante debe ser comprado a precio nacional.

Debemos buscar urgentemente un remedio que les devuelva la memoria a los habitantes de esta frontera y eso pretendemos a través de esta pieza periodística. Empezaremos preguntándoles para iniciar el tratamiento: ¿Usted siempre tanqueo con combustibles colombianos en las Estaciones de Servicio de Norte de Santander? si la respuesta de los enfermos es NO, pues les diremos que están recuperando la memoria y que debido a no haber tanqueado ni apoyado el producto nacional, ese cupo es el resultado de su mal proceder

Por último, una pregunta para los ministerios de Minas y Energía como también de Hacienda y Crédito Público. ¿Cómo se va a hacer cuando los vecinos ingresen por los puentes de forma legal y entren a tanquear en las Estaciones de Servicio de Norte de Santander?

Sera que cobra vigencia mi propuesta del año pasado dirigida al presidente Iván Duque? “Autorizar una exportación legal de combustibles colombianos hacia los estados fronterizos venezolanos”.

Amanecerá y veremos

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