Sábado, 06 Noviembre 2021 23:55

Abbie Llewellyn-Waters: el debate en torno al carbono está calentándose

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Abbie Llewellyn-Waters: el debate en torno al carbono está calentándose Imagen-de-Gerd-Altmann-en-Pixabay

El clima extremo se está convirtiendo en un elemento enormemente perturbador que repercute en el frágil planeta, en el bienestar de las personas y también en los beneficios de las empresas.

Ante situaciones como la falta de dióxido de carbono para la fabricación de bebidas gaseosas o la producción cárnica y las escenas de pánico en las gasolineras, es evidente que las esferas política, regulatoria, comercial y de consumo están colisionando y provocando un seísmo en cuyo epicentro se encuentra el carbono.

Tras un año de sucesos meteorológicos devastadores en todo el mundo (incendios forestales en el círculo polar ártico, sequías en un país subtropical como Taiwán y fuertes heladas en la polvorienta Texas), el clima extremo también está convirtiéndose en un elemento enormemente perturbador que repercute en nuestro frágil planeta, en el bienestar de las personas y también en los beneficios de las empresas, cuyas actividades se ven sometidas a duras pruebas una y otra vez.

Un tema candente

La COP 26 está a la vuelta de la esquina y el debate está subiendo de temperatura. Después de un informe del IPCC abrumador y alarmante, un debate en la Asamblea General de la ONU y el envío de cartas por parte de la FCA instando a los directivos a actuar y a aponer de relieve sus esfuerzos, la descarbonización está en boca de todos.

Lo podemos apreciar en la cotización del carbono: el coste de compensar una tonelada de emisiones de carbono se sitúa en máximos históricos (64 euros, en el momento de redactar este artículo), cuando antes del año pasado apenas superaba la barrera de los 30 euros. Así pues, las emisiones de carbono están dejando de ser un subproducto para convertirse rápidamente en un coste que penaliza a las empresas.

Los gobiernos están definiendo posturas y todas las miradas están puestas en qué pesos pesados mundiales confirmarán su presencia en Glasgow en noviembre. Ya hemos escrito antes sobre la importancia de la declaración de cooperación entre los dos mayores emisores: EE. UU. y China. John Kerry viajó a suelo chino para cerrar esa declaración, pero ¿volarán los líderes chinos al Reino Unido para atender la necesidad urgente de descarbonizar el mundo?

En un momento en el que el mercado está actuando para mejorar la transparencia, nosotros estamos considerando, no sin cierta cautela, los instrumentos que tenemos a mano. Las puntuaciones totales únicas son toscas, por lo que hay que aplicarlas con cuidado. Como ocurre cuando se utilizan herramientas toscas, sobre todo para trabajos complejos, pueden surgir consecuencias indeseadas. Como gestores de fondos, tratamos de centrarnos en resultados reales en lugar de puntuaciones totales o barómetros, especialmente los que están basados en actuaciones pasadas y datos retrospectivos. Los mercados de capitales están cambiando y necesitamos un marco de inversión que mire al futuro.

Analizar la transición del carbono

La forma en que las empresas con altas emisiones afrontan la transición hacia una economía con bajas emisiones es una cuestión profundamente estratégica, tanto en el contexto de sus productos y servicios como en el de su funcionamiento interno. Cuando lo abordamos en un contexto de inversión, debemos considerar los diferentes alcances de las emisiones de carbono, en qué parte de la cadena de valor aparecen y cuáles serán las implicaciones de las diferentes trayectorias de reducción de las emisiones para los ingresos de una empresa, sus costes, su posicionamiento competitivo y, en última instancia, su existencia misma.

Cuando consideramos qué hará una empresa, como inversores debemos analizar la estrategia corporativa. Comprometerse a alcanzar la neutralidad en emisiones o cumplir con el Acuerdo de París es un primer paso importante, pero para convencernos realmente necesitamos ver un mayor número de empresas que presentan planes detallados, creíbles e irreversibles sobre cómo conseguirán una descarbonización sostenible. Preferiblemente, estos estarán respaldados por objetivos a corto, medio y largo plazo tanto para las propias emisiones como para los hitos de su estrategia y su asignación de capitales. Sin ello, estos compromisos corren el riesgo de ser promesas vacías y fácilmente revocables por futuros consejos de administración y los comités ejecutivos que se designen.

Intentar entender y cuantificar los posibles efectos futuros de la política climática sobre el funcionamiento de una empresa, su cadena de suministro o la demanda de sus productos es complejo, sobre todo cuando los indicadores no están normalizados y los informes no están armonizados.

En última instancia, lo que buscamos es una reducción de las emisiones. La credibilidad del plan de transición de una empresa hacia unas bajas emisiones de carbono depende de en qué medida una empresa pretende mantener el statu quo y utilizar mecanismos de compensación y captura de carbono para conseguir sus objetivos de reducción, sobre todo por la ingente superficie que se necesitaría para conseguir las compensaciones mediante la forestación. Como inversores, priorizamos la reducción de las emisiones reales como vía más directa y fiable para alcanzar un mundo con bajas emisiones de carbono. Esperamos que esto sea un elemento clave del debate en torno a las políticas.

Prepárese

Esperamos que la divulgación de los riesgos relacionados con el clima se generalice y estandarice, y que mejore su calidad. En combinación con las políticas más claras que esperamos para los próximos años, los inversores deberían poder tener más confianza a la hora de incorporar los costes del cambio climático a sus modelos de valoración y apreciar los efectos directos de pagar por el carbono en la base de costes de una empresa.

Estar preparado en las diferentes carteras y clases de activos para estos inevitables cambios en las políticas será determinante para las rentabilidades a largo plazo. Como gestores de fondos, es importante que ayudemos a nuestros clientes a entender que la asignación de capitales puede desempeñar un papel clave a la hora de impulsar cambios para un mundo mejor y cómo sus ahorros pueden brindar resultados reales para el planeta, para la sociedad y para su bolsillo.

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